Juan Carlos Lorenzo. El Toto. Un personaje de película

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Juan Carlos Lorenzo en la Bombonera. Una sociedad indestructible entre 1976 y 1979.

El 27 de octubre pasado hubiera cumplido un siglo Juan Carlos Lorenzo. El Toto Lorenzo. Uno de los entrenadores m√°s carism√°ticos, exitosos, y por supuesto, discutidos de nuestro f√ļtbol. En Abr√≠ la Cancha hicimos un recorrido de su vida y buscamos la comprensi√≥n del personaje a trav√©s del testimonio de muchos de sus dirigidos. Tambi√©n la pol√©mica, porque la misma fue parte de su carrera deportiva.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

¬ęBoca es Sportivo Ganar Siempre¬Ľ. Una de las tantas frases de Lorenzo en su momento de gloria (Dibujos Xeneizes)

Al borde del paroxismo, la hinchada xeneize en √©xtasis fren√©tico. Boca campe√≥n de la Copa Libertadores 1978, luego de golear 4 a 0 al Deportivo Cali de Carlos Bilardo. Una guerra de nervios entre dos t√°cticos que buscaron revolucionar el f√ļtbol de su tiempo. Aquella noche del martes 28 de noviembre de 1978 fue el punto m√°s alto de la carrera de Lorenzo. Su obra maestra. La perfecci√≥n la hab√≠a logrado semanas atr√°s en la lejana Karlsruhe, cuando el Loco sorprendi√≥ a propios y extra√Īos con una zaga central que no estaba en los planes de nadie y un contragolpe que demoli√≥ al Monchengladbach alem√°n en la segunda final de la Copa Intercontinental.

¬ęEs el Toto y su Ballet¬ę, coreaba la 12 de Quique, el Carnicero. A los 55 a√Īos, Juan Carlos Lorenzo hab√≠a ganado su principal batalla dentro del f√ļtbol.

 

JUAN CARLOS LORENZO, DELANTERO MULTIFUNCION

Juan Carlos Lorenzo naci√≥ en la lluviosa madrugada del 27 de octubre de 1922. Hijo de esa inmigraci√≥n gallega que ayud√≥ a forjar esta naci√≥n. Creci√≥ en la casa familiar de Suipacha 956. Infancia y juventud sin sobresaltos. Hijo √ļnico de una familia de clase media popular y laburante. Su padre ten√≠a negocio de zapater√≠a al tiempo que su madre era planchadora. Fue su madre, nacida en Ourense, qui√©n le puso el apodo que lo acompa√Ī√≥ toda su vida.¬†¬ęNunca supe como surgi√≥, pero fue una ocurrencia de mi madre. Siempre me dec√≠a Toto, un sobrenombre que no era com√ļn en aquellos tiempo. ¬°Vaya a saber por qu√© me llamaba as√≠!¬ę, record√≥ Lorenzo a√Īos m√°s tarde.

A√Īo 1938. Quinta Divisi√≥n de Nueva Chicago. Juan Carlos Lorenzo es el cuarto agachado desde la izquierda.

En la casa de los Lorenzo se respiraba f√ļtbol. Jos√© Lorenzo P√©rez, el padre de Juan Carlos, era un asiduo concurrente de los estadios.¬† Socio de River Plate hasta que en mayo de 1939 se enamor√≥ – y para el resto de sus d√≠as – de San Lorenzo de Almagro gracias a sus compatriotas Isidro L√°ngara y √Āngel Zubieta. La pasi√≥n por el f√ļtbol se la trasmiti√≥ a su √ļnico hijo. Juan Carlos jugaba en el potrero de avenida C√≥rdoba y Paran√° (S√≠, en esa zona centrica, ocho d√©cadas atr√°s, hab√≠a un potrero con varias canchas). Luego de una fallida prueba en River Plate, lleg√≥ su primer club:¬†Nueva Chicago. A√Īo 1938. Quinta Divisi√≥n y el proyecto de un delantero por derecha retrasado. Inteligente para armar juego y habilitar al compa√Īero mejor ubicado. Un jugador de equipo que casi nunca sobresal√≠a.

En 1939 consigui√≥ el pase a Chacarita Juniors. Al tiempo que entrenaba con el plantel profesional y esperaba su oportunidad trabajaba en una relojer√≠a y era celador del Colegio Pueyrred√≥n, en Chacabuco y Estados Unidos. En 1940 lleg√≥ su debut en el f√ļtbol grande. No fue en la mejor situaci√≥n. En septiembre de 1940, AFA conden√≥ a Chacarita con 45 d√≠as de desafiliaci√≥n por el intento de soborno del arquero Aldo Ramaciotti, de Newell¬īs. Por esta condena, el equipo no pudo disputar seis partidos quedando al borde del descenso.

1942. Juan Carlos Lorenzo (izquierda) junto a Zanola vistiendo la bellísima camiseta de Chacarita Juniors.

Juan Carlos Lorenzo debut√≥ el 24 de noviembre de 1940. 30¬į fecha del campeonato. Chacarita igual√≥ 2 a 2 ante Ferro Carril Oeste. La delantera funebrera la integraron Roberto Rodr√≠guez, Ra√ļl Seti√©n, Ricardo Vilella, Juan Carlos Lorenzo y Ra√ļl Fiacone. Jug√≥ los cuatro partidos restantes de la temporada, se√Īalando dos goles. A√Īos m√°s tarde, en la biograf√≠a escrita por el periodista Alfredo Di Salvo, Lorenzo record√≥ aquellos momentos:

¬ęEl d√≠a que debut√© en la Primera de Chacarita, mi viejo cerr√≥ el negocio y se vino con unos amigos a verme; pap√° estaba enloquecido. Se lo contaba a todo el mundo. Lo mismo cuando met√≠ el primer gol, al arquero Besuzzo. Pero por su trabajo, que era muy esclavo, no pod√≠a venir seguido¬Ľ.

Particip√≥ del equipo que obtuvo el campeonato de Primera B 1941. En 1942 lleg√≥ el momento de la colimba para luego acentarse en el equipo tricolor. En el verano de 1945, luego de 79 partidos y 20 goles en Primera Divisi√≥n, lleg√≥ su transferencia a Boca Juniors. La dirigencia boquense apost√≥ a dos juveniles de Chacarita para reforzar al campe√≥n de 1944. Lorenzo y Enrique Martegani pasaron a Boca a cambi√≥ de $20.000 y los pases de Yiyo Carniglia y Roque Valsecchi. Lorenzo debut√≥ oficialmente el 20 de mayo de 1945. Lluvia de goles en Caballito. Boca venci√≥ 5 a 3 a Chacarita Juniors y no hubo peor cu√Īa que la del mismo palo: Toto convirti√≥ el tercer gol de su equipo.

 

19 de agosto de 1945. Gol a Racing en Avellaneda. La Boca llena de gol.

 

Su paso por Boca Juniors fue breve. En su puesto estaba su amigo Jaime Sarlanga, √≠dolo de la tribuna. Mario Fortunato lo ubic√≥ en todos los puestos del ataque, pero nunca logr√≥ la titularidad. Entre 1945 y 1946 disput√≥ 25 partidos, marcando 8 goles. A comienzos de 1947 estuvo a punto de firmar contrato con Hurac√°n, pero el presidente Duc√≥ no estaba dispuesto a entregarle el 10% de la transferencia. Ese a√Īo disput√≥ tan solo tres partidos. El √ļltimo, el 20 de julio de 1947. Esa tarde, Boca igual√≥ 3 a 3 ante San Lorenzo en el Gas√≥metro. Fue su √ļltimo partido en Primera Divisi√≥n.

En 1948 firm√≥ contrato con Quilmes. Luego de siete a√Īos, Lorenzo volvi√≥ a jugar en el ascenso. Un paso breve. Tan s√≥lo 12 partidos y cuatro goles. Un empresario le acerc√≥ una propuesta para seguir su carrera en Europa. Lorenzo ten√≠a 26 a√Īos. Luego de mucho meditar, cruz√≥ el Atl√°ntico para vestir la camiseta de la Sampdoria.

All√≠ comenz√≥ otra historia. Casado con Nora Antu√Īa. Padre de dos criaturas. Era momento de comenzar una carrera casi desde cero. Lo primero que sorprendi√≥ a Lorenzo fue el orden y seriedad del club. Aldo Parodi, presidente del club, lo hab√≠a contratado con una √ļnica finalidad: asistir a Adriano Basseto y Giuseppe Baldini, goleadores del equipo. En G√©nova, Juan Carlos Lorenzo se reconvirti√≥. Si bien no consigui√≥ el estrellato, supo aprovechar su estrella en el √°mbito italiano.

A√Īo 1949. Lorenzo vistiendo la camiseta de la Sampdoria

Pasados los a√Īos, el Toto Lorenzo record√≥ su primera etapa en el Calcio: ¬ęLos primeros tiempos en Italia fueron terribles. Me cost√≥ much√≠simo comprender el juego. Cuando mis defensores consegu√≠an la pelota, me acercaba para recibir el pase corto y ser salida del equipo. ¬°Que me la iban a dar! Los tanos le pegaban para arriba con alma y vida. Yo corr√≠a hacia adelante y cuando llegaba, la pelota ya volv√≠a por arriba. Es decir, la ve√≠a pasar de ida y de vuelta. Sinceramente, me sent√≠a un boludo. Acostumbrado a pisarla, levantar la cabeza y amagar, tuve que aprender a jugar al f√ļtbol de nuevo¬Ľ.

En 1952, con 30 a√Īos, firm√≥ contrato con el Nancy franc√©s. El Toto arm√≥ ataque junto a Roger Piantoni, qui√©n form√≥, junto a Raymond Kopa y Just Fontaine, el ataque franc√©s de la Copa del Mundo 1958. Uno de los m√°s sensacionales en la historia del f√ļtbol galo. En Nancy, Lorenzo se cruz√≥ con alguien que ser√° fundamental en su formaci√≥n futura. Era Jacques Favret, entrenador y arquero del equipo. Un obsesivo del f√ļtbol. Un estudioso que no dejaba ning√ļn detalle librado al azar. Entre tantas conversaciones fue quien le propuso a Lorenzo realizar el curso de entrenador.¬†Conociendo la historia futura, y aunque suene extra√Īo, el Toto no estaba convencido de realizarlo:

A√Īo 1953. El Nancy franc√©s con Lorenzo, qui√©n es el segundo de los hincados.

 

¬ęUna tarde, Favret me propuso que haga el curso de t√©cnico. A m√≠ la idea no me seduc√≠a para nada. Cuando insisti√≥, para sac√°rmelo de encima, que en Francia no lo quer√≠a hacer, que de seguir el curso lo har√≠a en Inglaterra. A los pocos d√≠as se me acerc√≥ muy ansioso y me dijo: – ten√©s todo arreglado. La Comisi√≥n Directiva aprob√≥ por unanimidad ofrecerte una beca en Inglaterra para que puedas capacitarte¬ę.¬†

All√≠ comenz√≥ una nueva etapa en la vida de Juan Carlos Lorenzo. A√Īo 1954. El 8 de mucho trajinar y poco gol iniciaba una nueva etapa en su vida. En Lillehall, a dos horas de Londres, comenz√≥ la formaci√≥n de uno de los entrenadores m√°s influyentes del f√ļtbol argentino en los pr√≥ximos 25 a√Īos. En el ocaso de su vida, Lorenzo le record√≥ al periodista Alfredo Di Salvo aquellos d√≠as formativos en Inglaterra:

¬ęEstuvimos 22 d√≠as concentrados. La cosa era muy rigurosa. Realizamos m√°s de 150 ejercicios. Ah√≠ comprend√≠ por que los ingleses dominaban tan bien el juego a√©reo. Ese curso fue determinante en mi carrera como entrenador. Como jugador no hab√≠a sido un Moreno o un Pedernera. Necesitaba conocimientos para sobresalir como entrenador y para eso hab√≠a que capacitarse. Le estar√© eternamente agradecido a la iniciativa y el empuje de mi amigo Jacques Favret¬Ľ.¬†

La elegante veteran√≠a del Toto vistiendo la camiseta del Atl√©tico Madrid. A√Īo 1955.

La carrera europea de Lorenzo se extendi√≥ con los a√Īos. Nancy derrot√≥ 2 a 0 al Real Madrid la tarde que debut√≥ Alfredo Di St√©fano. Ese resultado sorprendente llam√≥ la atenci√≥n de Helenio Herrera, el entrenador argentino del Atl√©tico Madrid, qui√©n pidi√≥ la contrataci√≥n de Lorenzo. En 1954, con 32 a√Īos, comenz√≥ el recorrido del Toto en el f√ļtbol espa√Īol. Pasados los a√Īos, el Toto remarc√≥ la importancia que tuvo ese entrenador egoc√©ntrico, pol√©mico y verborr√°gico en su carrera:

¬ęDe Helenio Herrera aprend√≠ a manejar las relaciones p√ļblicas. ¬°Un maestro para esas cuestiones! Todos los d√≠as ten√≠a una idea nueva. Una vez fuimos a jugar a Sevilla y antes de viajar efectu√≥ una declar√≥ que ya hab√≠amos ganado el partido. ¬°Para qu√©! Iban al hotel para putearnos. Con esa declaraci√≥n carg√≥ de responsabilidades a los jugadores del Sevilla. Nos atacaron desde el primer minuto y nosotros terminamos goleando de contragolpe.¬†Ganamos 4 a 0 y en el vestuario me mir√≥ de reojo y me dijo: ¬ŅNo les avis√© que hab√≠amos ganado?. Siempre digo, mis maestros fueron Renato Cesarini y Helenio Herrera¬ę.¬†

Ya no hab√≠a mucho hilo en el carretel del viejo 8. Luego del paso por el Atl√©tico Madrid sigui√≥ su camino por el Rayo Vallecano, una filial del club colchonero en aquellos d√≠as, y finalmente el punto final en Mallorca. A√Īo 1958.

 

UN ENTRENADOR DOCTORADO EN EUROPA

En 1958 llegó el momento del adiós. Un adiós pensado y meditado. Su amigo Alfredo Di Stéfano lo había recomendado como entrenador del Mallorca. En las islas Baleares comenzó un intenso camino que lo tuvo como protagonista durante casi tres décadas.

A√Īo 1958. Su √ļltimo paso como futbolista vistiendo la camiseta de Mallorca.

El equipo balear se encontraba en tercera divisi√≥n. En un principio, Lorenzo ocup√≥ un doble rol: jugador y entrenador. Cuando lleg√≥, el club no ten√≠a jugadores. Deb√≠a armar un equipo nuevo. Convoc√≥ varios compa√Īeros del Atl√©tico Madrid y arm√≥ un equipo s√≥lido. En la temporada 1958/59, el Mallorca se consagr√≥ ganador del Grupo VIII con n√ļmeros notables: 30 partidos jugados, 25 ganados, 4 empatados y una derrota. En la Promoci√≥n de ascenso el equipo ascendi√≥ a Segunda Divisi√≥n. En la temporada 1959/60, Mallorca sorprendi√≥ a propios y extra√Īos logrando el ascenso a Primera Divisi√≥n. Juan Carlos Lorenzo hab√≠a logrado un milagro: Mallorca hab√≠a llegado al f√ļtbol grande.¬†En esos d√≠as, por pedido de Lorenzo, el club ampli√≥ la capacidad del estadio Luis Sitjar hasta llevarlo a 30.000 espectadores.

A√Īo 1960. Juan Carlos Lorenzo en el foso del estadio Luis Sitjar mirando su reloj. El puntapie de una carrera notable.

En Mallorca comenzaron las avivadas del Toto. Una marca registada de su carrera. En la primera visita del Real Madrid a Mallorca le exigió al canchero que no cortara el césped por las bandas donde correría Paco Gento. El callejón del 7 debía tener el piso lo más desparejo posible. Por otra parte, las pelotas del partido quedaron sumergidas en agua durante un día. Todo era válido para conseguir el resultado. Aquella tarde, Mallorca y Real Madrid igualaron 1 a 1 en un resultado histórico para el club balear. Otra historia es el pedido de Lorenzo a varios pilotos de Iberia para que movieran los aviones donde viajaban las delegaciones visitantes antes de aterrizar en el aeropuesto balear.

A√Īo 1961. Lorenzo, el Gas√≥metro y el plantel azulgrana. Termin√≥ siendo subcampe√≥n.

En 1961 lleg√≥ su primera experiencia en el f√ļtbol argentino. El empresario F√©lix Latr√≥nico lo convoc√≥ para dirigir a San Lorenzo de Almagro. Luego de 13 a√Īos, Toto volv√≠a al pa√≠s. Luego de Suecia 58, el f√ļtbol argentino atraves√≥ una etapa de profundo debate. El 1-6 ante Checoslovaquia puso en duda el hist√≥rico modelo de juego argentino. Los dirigentes abrazaron el F√ļtbol Espect√°culo al tiempo que eleg√≠an entrenadores extranjeros. Nada nuevo: lo mismo hab√≠a sucedido a comienzos de los 30s, en los albores del profesionalismo formal.

Con 39 a√Īos, Juan Carlos Lorenzo reingres√≥ a un f√ļtbol diferente al que hab√≠a conocido. Asumi√≥ en la sexta fecha y su equipo s√≥lo hab√≠a sumado 3 puntos en cinco partidos. Lorenzo fue parte de un f√ļtbol que tomaba otra fisonom√≠a. Contemporaneo del Atlanta de los Claveles, el Toto trajo al pa√≠s la impronta del exitoso Helenio Herrera. Sus decisiones eran la comidilla de todas las semanas:¬†marcas personales al crack rival, presi√≥n en campo rival o sistemas defensivos similares al catenaccio italiano.

La camiseta roja Рpedido de Lorenzo Рy el Toto con el pizarrón. San Lorenzo 1961 fue su primera experiencia en el país. (Imágen: Mundo Azulgrana)

Pasados los a√Īos, El Toto record√≥: ¬ęEn un partido contra Boca hice jugar a Carlos Cabrera con la camiseta n√ļmero 11, pero un 11 mentiroso, porque en realidad su funci√≥n era marcar a Ratt√≠n por toda la cancha. Para la √©poca, esa decisi√≥n t√°ctica result√≥ toda una innovaci√≥n y fue muy comentada por el periodismo, y, logicamente, despu√©s copiada por varios entrenadores. Claro, ¬°Era algo desconocido en el pa√≠s!¬ę

San Lorenzo terminó la temporada subcampeón. Para el recuerdo: la camisa roja que utilizó el Ciclón para enfrentar al campeón Racing. Una obra de ingeniería del Toto: la Academia no había podido derrotar a Independiente; por lo tanto, San Lorenzo también debía jugar con camiseta roja.

Pero no hubo día después de Lorenzo en Boedo. Desarmado el equipo, sobre todo con la transferencia de José Francisco Sanfilippo a Boca Juniors, el Toto decidió poner fin a su primer ciclo en San Lorenzo.

 

CHILE 1962

Victorio Spinetto fue el piloto de tormantas luego del desastre de Suecia. El maestro, con sabidur√≠a, mantuvo fuerte el tim√≥n. Argentina gan√≥ la Copa Am√©rica 1959, superando al Brasil campe√≥n del Mundo en Suecia.¬†En 1961, la Selecci√≥n emprendi√≥ una gira internacional por Europa. Vencimos 2 a 0 a Portugal, ca√≠mos en Espa√Īa e Italia e igualamos ante Checoslovaquia 3 a 3 para finalizar igualando 0 a 0 ante la Uni√≥n Sovi√©tica en Mosc√ļ. Estos resultados prendieron las luces de alarma.¬†Humberto Maschio, Antonio Valent√≠n Angelillo, Alfredo Di St√©fano y Enrique Omar S√≠vori llevaban sus carreras en Europa, y al no poder vestir la camiseta de la Selecci√≥n por disposici√≥n reglamentaria de AFA, debilitaban al equipo nacional.

Ra√ļl Colombo – presidente de AFA – exig√≠a un nuevo rumbo. A fines de 1961, Spinetto dej√≥ su lugar. Luego de un breve interinato de Jos√© D`Amico, Colombo le ofreci√≥ la conducci√≥n del equipo nacional a Juan Carlos Lorenzo. AFA busc√≥ su conocimiento sobre el f√ļtbol europeo. Lorenzo acept√≥ la conducci√≥n del equipo en lo qu√© – con el paso de los a√Īos – entendi√≥ como uno de los m√°s grandes errores de su vida deportiva: ¬ęFue un disparate haber aceptado. El jugador argentino de aquellos d√≠as estaba dotado t√©cnicamente, pero no fisicamente. Y lo m√°s complicado fue que tampoco ten√≠a ganas de ponerse en forma. Eso demandaba sacrificio y tampoco ten√≠a tiempo, porque faltaban 18 d√≠as para el comienzo del Mundial. Los jugadores tampoco estaban entusiasmados. Es m√°s: ¬°Le ten√≠an miedo al fracaso! Por eso, Amadeo Carrizo y Oreste Corbatta no fueron al Mundial¬Ľ.

Lorenzo llev√≥ con el equipo a un psiquiatra, un diet√≥logo, un odont√≥logo, un cl√≠nico, un traumat√≥logo, un pedicuro, un cocinero y un secretario privado. Segu√≠a siendo un innovador, aunque los resultados favorables se mantuvieron al margen de su don creativo. Los jugadores de aquel plantel de 1962 atesoraron algunas locuras de Lorenzo. Ra√ļl Bel√©n era figura de Racing Club. El rosarino le confi√≥ al autor de este art√≠culo en 2008 (Bel√©n falleci√≥ el 22 de agosto de 2010) una an√©cdota deliciosa: ¬ęLorenzo le ten√≠a miedo a los esp√≠as. Era una obsesi√≥n. El primer rival era Bulgaria y nosotros no sab√≠amos nada de ellos. Una ma√Īana nos sac√≥ del hotel y nos llev√≥ a la pr√°ctica de los b√ļlgaros. Nadie ten√≠a que saber que est√°bamos. Nos hizo trepar unos paredones empinados y cuando llegamos a la tribuna, era un amistoso a puertas abiertas. ¬°Nos quer√≠amos morir!¬ę.

El equipo argentino en su debut ante Bulgaria: Sáinz, Roma, Páez, Sacchi, Navarro y Marzolini. Abajo: Facundo, Rossi, Pagani, Sanfilippo y Belén. Ganamos 1 a 0.

En Rancagua, Argentina derrot√≥ 1 a 0 a Bulgaria, gol del Tingui Facundo. En el segundo encuentro enfrentamos a Inglaterra. La obsesi√≥n de Lorenzo era Bobby Charlton. Arm√≥ un 4-2-4, sistema de moda en aquellos d√≠as, con Federico Sacchi y Ubaldo Ratt√≠n en el medio. Sin velocidad, Charlton se hizo un fest√≠n y Argentina cay√≥ 3 a 1. En el √ļltimo partido del grupo, Argentina deb√≠a derrotar a Hungr√≠a, pero no pasamos del empate sin goles. Argentina afuera del Mundial. Tras la eliminaci√≥n lanz√≥ su disculpa: ¬ęEl jugador argentino no estaba mentalmente preparado para enfrentar a futbolistas europeos. Adem√°s, tuve la mala suerte de no poder contar con algunos lesionados que quedaron en Buenos Aires (Carmelo Simeone y Luis Artime), y en el primer partido con Bulgaria se me lesion√≥ el mejor de los nuestros: Oscar Rossi, y otros dos casi tan buenos como √©l: Alberto S√°inz y H√©ctor Facundo¬Ľ

Entrevistado en 2017 por La Se√Īal F√ļtbol, Jos√© Francisco Sanfilippo no ahorr√≥ cr√≠ticas al trabajo de Lorenzo en Chile: ¬ęLorenzo vino muy sobre la hora y eso nos perjudic√≥. Cuando dijo que iba a modificar jugadores -a Cap, que era n√ļmero cinco, lo puso de cuatro-, pens√©:¬†‚ÄúEste est√° loco‚ÄĚ. Lo puso de cuatro, a marcar a¬†Bobby Charlton que ten√≠a un torpedo en el culo y te pasaba a toda velocidad. Me dijo que quer√≠a que Facundo, a quien lo puso en el medio, fuera la primera marca de Charlton y que luego Cap fuera su segunda marca. Me qued√© duro cuando lo dijo, no lo pod√≠a creer. A Ratt√≠n, que era cinco, lo puso de ocho, y al Flaco Sacchi, que era una tortuga pero con mucha t√©cnica, en el medio. Antes de un Mundial ten√©s que tener el equipo armado, no pod√©s llegar e improvisar¬Ľ.

 

POLEMICA EN ROMA Y NUEVAMENTE SAN LORENZO…

Luego de Chile 62, el Toto arm√≥ las valijas y volvi√≥ a Italia, contratado por la Lazio. Con el equipo romano consigui√≥ el campeonato de Serie B 1963/64. En la temporada siguiente, Lorenzo sorprendi√≥ firmando contrato para Roma, el cl√°sico rival de Lazio. Fue un esc√°ndalo. Su casa fue lapidada por los tifossi laziares, quienes entendieron que Giancarlo comet√≠a una traici√≥n impagable. El Conde Marini Dettina, presidente de Roma, le pag√≥ al entrenador y su familia una semana de descanso en la exclusiva isla de Ischia para escapar del manicomio romano. En la Roma dirigi√≥ a tres argentinos: Pedro Waldemar Manfredini, Antonio Valent√≠n Angelillo y Francisco Loi√°cono. Pero la historia no termin√≥ bien. El Conde Marini Dettini hab√≠a acumulado cuantiosas deudas y el club estaba quebrado. A pesar de la situaci√≥n apremiante, Roma obtuvo la Copa de Italia 1964/65. Sin futuro en Roma, parec√≠a que el destino de Lorenzo ser√≠a Espa√Īa, Pero San Lorenzo se interpuso en el camino.

Juan Carlos Lorenzo dirigiendo a la Roma. A√Īo 1965.

 

En mayo de 1965, Lorenzo volvi√≥ al f√ļtbol argentino contratado por San Lorenzo de Almagro. El Toto, el hombre de la f√©rrea disciplina, al frente de Los Carasucias. Debut√≥ con empate 0 a 0 ante Chacarita Juniors. El equipo termin√≥ lejos de los l√≠deres del campeonato. La fama de los juveniles azulgranas – sobre todo Veira y Doval – oblig√≥ a largas concentraciones, algo inusual para la √©poca. Lorenzo as√≠ lo explic√≥: ¬ęEn la concentraci√≥n yo s√© que comen, como duermen y que piensan. Estando en sus casas, un error puede destruir todo. ¬ŅQu√© pasa si en su casa toma un vermouth de m√°s o un cognac porque hace fr√≠o? Aparte, ¬°Todos eran pendejos! Todo eso se evita con una concentraci√≥n que comenzaba el viernes 19:30 y finalizaba despu√©s del partido¬Ľ.

En esta etapa en San Lorenzo, Toto Lorenzo comenz√≥ una pr√°ctica que dar√≠a mucho que hablar: en las pr√°cticas hac√≠a jugar a los suplentes con camisetas del equipo rival del domingo pr√≥ximo. Lorenzo dec√≠a que de esa manera se acostumbraban al adversario…

En aquel 1965, San Lorenzo entr√≥ en racha. Derrot√≥ a Hurac√°n en Patricios, a Racing e Independiente. Cuando parec√≠a que pegaba el salto hacia el campeonato, San Lorenzo perdi√≥ un partido inesperado ante Lan√ļs. Fue 1 a 0, con un gol desde muy lejos de Fernando Parenti. Ah√≠ se acabaron las chances azulgranas.

 

INGLATERRA 1966

Luego de Chile 62, AFA decidi√≥ darle salida a Lorenzo. La Selecci√≥n era despreciada. Los jugadores no quer√≠an vestir la camiseta nacional y los entrenadores tampoco quer√≠an quemarse. N√©stor Rossi, Alejandro Gal√°n (Jim Lopes), Horacio Amable Torres y Jos√© D¬īAmico tomaron una posta que era el huevo podrido. A comienzos de 1964, Jos√© Mar√≠a Minella tom√≥ el control de la Selecci√≥n. En aquel 1964, Brasil organiz√≥ la Copa de las Naciones. Los cuatro equipos participantes ser√≠an el anfitri√≥n, Portugal, Inglaterra e Italia, pero a √ļltimo momento los italianos desistieron de la competencia. Para la organizaci√≥n era necesario un reemplazo. Ah√≠ apareci√≥ Argentina. El equipo que entr√≥ por la ventana termin√≥ siendo campe√≥n, goleando 3 a 0 a Brasil en el Pacaemb√ļ con una actuaci√≥n descollante de Ermindo Onega. Fue la noche que el debutante Roberto Telch – que ingres√≥ por Jos√© Mesiano, lesionado por Pel√© – convirti√≥ dos goles y Amadeo Carrizo lav√≥ el honor de Suecia 58 ataj√°ndole un penal a Gerson.

El ciclo Minella finaliz√≥ luego de conseguir la clasificaci√≥n a Inglaterra 1966. Carlos Perette, hermano del vicepresidente de la Naci√≥n, Francisco Perette, y titular de AFA entend√≠a que el √©xito en Inglaterra estar√≠a m√°s cercano con un entrenador con otro cu√Īo y le ofreci√≥ la conducci√≥n del equipo nacional a Osvaldo Zubeld√≠a.¬†El Zorro juninense pidi√≥ condiciones muy claras para agarrar el equipo: Selecci√≥n como prioridad y concentraci√≥n prolongada en el exclusivo Colegio Ward, donde los jugadores deber√≠an adquirir nociones b√°sicas del idioma ingl√©s. Todo fue aceptado por AFA, pero el ciclo Zubeld√≠a dur√≥ tan s√≥lo un partido oficial: el empate ante la Uni√≥n Sovi√©tica 1 a 1 en River Plate, el 1 de diciembre de 1965. Zubeld√≠a renunci√≥ dos meses antes del Mundial de Inglaterra por la decisi√≥n de AFA de no contratar a Antonio Faldutti, su ayudante de campo. Sin tiempo por delante, Perette fue a lo seguro y contrat√≥ a Juan Carlos Lorenzo.

Juan Carlos Lorenzo dando instrucciones al plantel mundialista de 1966. Nunca existió buen feeling entre los jugadores y el DT.

Con muy poco tiempo de trabajo por delante, las condiciones eran complejas. No existía feeling entre el plantel y el entrenador. Semanas antes del comienzo de la Copa del Mundo, la Selección se instaló en Europa en una gira previa de penoso gusto. Sin rivales de jerarquía y pernoctando en hoteles dudosos por Copenhague, Torino y las comarcas austríacas, donde la Selección enfrentó a un equipo conformado por obreros de fábricas. Para colmo, Lorenzo agredió a un periodista alemán acusándolo de espía. La situación fue de mal en peor. El Toto contrató a un espía italiano para vigilar a sus jugadores. Cuando los futbolistas se avivaron de la situación se amotinaron y amenazaron con regresar a casa. Ante esa situación, AFA envió a Europa a Valentín Suárez. El dirigente tenía excelente relación con los jugadores. No así con Lorenzo. Valentín Suárez quería armar el equipo. Para contrarestar la prepotencia del dirigente, Lorenzo convocaba a conferencia de prensa y daba el equipo días antes de cada partido. Una guerra fría que atravesó toda la Copa del Mundo.

Lorenzo y los jugadores inspeccionan el Villa Park de Birmingham el d√≠a previo al debut ante Espa√Īa.

Argentina venci√≥ 2 a 1 a Espa√Īa, igual√≥ 0 a 0 ante Alemania Federal y en el √ļltimo partido de la fase de grupos derrot√≥ 2 a 0 a Suiza. El primer objetivo se hab√≠a cumplido. En la fase de cuartos de final, Argentina deb√≠a enfrentar a Inglaterra. El m√≠tico partido atravesado por la expulsi√≥n de Antonio Ratt√≠n a cargo del refer√≠ alem√°n Rudolf Kleitlein. Argentina cay√≥ 1 a 0 en Wembley y fue el momento de regresar a casa.

La figura de Lorenzo se hab√≠a realzado. Ermindo Onega y Silvio Marzolini hab√≠an sido considerados grandes figuras de la Copa del Mundo. Pasados los a√Īos, Lorenzo record√≥ aquella experiencia en Inglaterra: ¬ęLa gran figura fue Ermindo Onega. Me sorprendi√≥ su esp√≠ritu de sacrificio. Ac√° todos los consideraban un jugador fr√≠o, que jugaba para la platea y all√° fue un ejemplo de esfuerzo. Perfumo y Marzolini tambi√©n se destacaron¬ę.

Roberto Perfumo ten√≠a 22 a√Īos en 1966. En el a√Īo 2000, record√≥ la importancia que tuvo el Toto Lorenzo en ese momento de su carrera: ¬ęLorenzo fue uno de los mejores t√©cnicos que tuve y lo recuerdo con afecto. Se la jug√≥ por m√≠ en un momento delicado de mi carrera y un bien nacido debe estar siempre agradecido. Nunca voy a olvidar las conversaciones que mantuvimos. Era un obsesivo del f√ļtbol. Le daba mucha importancia a la alimentaci√≥n y ten√≠a una fijaci√≥n con los esp√≠as. ve√≠a esp√≠as por todos lados¬ę.

Lorenzo tapa de Primera Plana, una revista de moda en aquellos días.

Como siempre, la pol√©mica estuvo presente. Osvaldo Ardizzone – pluma de El Gr√°fico – apunt√≥ sobre Lorenzo, su forma de ver el f√ļtbol y sus sistemas defensivos: ¬ęLorenzo transform√≥ en Wembley una cancha al cincuenta por ciento. Adelante, unos metros m√°s all√° del c√≠rculo central, la soledad de Artime separado de Pinino M√°s por otros cuarenta metros. El resto bien agrupado cuidando m√°s la pelota que la misma vida. La entrega m√°s larga con un recorrido de tres metros y, si era posible, optar por el retroceso antes que el prestamo lateral. As√≠ fue que escondimos la pelota setenta de los noventa minutos. Al cabo, un ollazo de los tantos que tir√≥ Inglaterra encontr√≥ la cabeza de Hurst y al Tano Roma debajo del travesa√Īo¬Ľ.

 

 

Luego del Mundial, Lorenzo sigui√≤ su camino por River Plate. Un paso poco conocido en la carrera del entrenador. Asumi√≥ luego de la renuncia de Renato Cesarini. Dirigi√≥ las primeras 16 fechas del creado campeonato Metropolitano, hasta que una derrota ante San Lorenzo lo motiv√≥ a renunciar. Consultado por su paso en N√Ļ√Īez, el Toto Lorenzo record√≥: ¬ęMe encontr√© con un equipo de grandes jugadores, pero bajoneados animicamente. Hab√≠an perdido la final de la Libertadores y la hinchada los hostigaba. Hab√≠a un clima enrarecido y muy sensible. Costaba mucho recuperarse. Los equipos grandes, principalmente River, por historia est√°n obligados a atacar y sabemos que el que ataca ofrece ventajas en el contragolpe. El problema radicaba en la defensa y el mediocampo. Recib√≠amos un gol y se pudr√≠a todo. La tribuna y los plateistas silbaban a todo el mundo¬Ľ.¬†

Luego de River, el futuro de Lorenzo estuvo en la Ciudad Eterna. Volvi√≥ a la Lazio, donde dirigi√≥ al equipo entre 1968 y 1971. A comienzos de 1972, el entrenador volvi√≥ al pa√≠s para el casamiento de su hija Beatriz. En ese inter√≠n porte√Īo le lleg√≥ una oferta que cambiar√° su carrera. Lo buscaba, por tercera vez, San Lorenzo de Almagro.

 

SAN LORENZO 1972

La d√©cada de Juan Carlos Lorenzo fueron los 70s. El summ√ļn de su fama. Si en la d√©cada anterior hab√≠a conquistado prestigio, los campeonatos lo hab√≠an gambeteado. Los 70s ser√°n tiempos de vueltas ol√≠mpicas. Vale destacar que la etapa m√°s exitosa de Lorenzo se inici√≥ en 1972, en Avenida La Plata 1761.

San Lorenzo bi-campeón 1972. Un equipo sólido y solidario. El equipo que le permitió a Juan Carlos Lorenzo sacar chapa de técnico exitoso.

Dirigido por el chileno Andr√©s Prieto, San Lorenzo hab√≠a sido subcampe√≥n del Nacional 1971. A comienzos de 1972, el trasandino se fue pegando un portazo y Miguel Ignomiriello, formador de inferiores, agarr√≥ la conducci√≥n del equipo.¬†La dirigencia, encabezada por Osvaldo Vali√Īo, busc√≥ un nuevo entrenador y Juan Carlos Lorenzo fue el hombre se√Īalado.

Lorenzo fue presentado el 24 de marzo de 1972. El entrenador impuso entrenamiento en doble turno y cambios defensivos:¬†¬ęEn algunos puestos tuve que optar, por ejemplo, entre el Sapo Villar, de enorme categor√≠a, y el Hueso Glar√≠a, m√°s r√ļstico, pero me gustaba como defend√≠a. A Cacho Heredia, que era tres, lo convert√≠ en seis. Le dec√≠a: ¬ęVos sos el Beckenbauer de San Lorenzo¬Ľ. Ricardo Rezza era muy t√©cnico y lo superaban los delanteros. Entonces le ense√Ī√© a usar el cuerpo para aprovechar la fuerza del contrario. La Oveja Telch ten√≠a una regularidad asombrosa y a Victorio Cocco le di toda la libertad para crear juego. Fue el director t√©cnico dentro del campo de juego. Recuerdo que lo hice bajar de peso hasta llegar a 74 kilos con una cura de pomelo y una dieta sin frituras ni grasas. Pero la gran revelaci√≥n fue Enrique Chazarreta, por su movilidad y funcionamiento¬ę.

 

Juan Carlos Lorenzo dirigiendo una práctica en el histórico Gasómetro de Avenida La Plata. Lorenzo inició en Boedo lo que luego magnificó en la Boca.

 

San Lorenzo fue la sensaci√≥n de 1972. El equipo obtuvo – con solo dos derrotas – el Metropolitano y gan√≥ invicto el campeonato Nacional, venciendo en la final a River Plate. A pesar del notable √©xito, el equipo estuvo sumergido en la pol√©mica. Junto a Lorenzo estuvo el profesor Jorge Castelli. En una d√©cada atravesada por el uso de estimulantes, aquel equipo fue eje de la pol√©mica. El tema fue la comidilla del f√ļtbol argentino. En el momento de la vuelta ol√≠mpica del Metro, ri√©ndose de las cr√≠ticas y apelando a su hist√≥rico humor, la hinchada azulgrana core√≥: ‚ÄúCon marihuana con coca√≠na se alimenta el campe√≥n de la Argentina‚ÄĚ. Para rematar la situaci√≥n, la barra agitaba una jeringa gigante.

A√Īo 1972. Pr√°ctica en el Gas√≥metro de Avenida La Plata. En aquel a√Īo, San Lorenzo se consagr√≥ bicampe√≥n: Metro y Nacional.

El equipo tambi√©n recibi√≥ cr√≠ticas deportivas. Para un sector de la prensa, San Lorenzo pod√≠a ganar todos los domingos, pero no se brindaba hacia el espect√°culo. El Toto le respond√≠a a las cr√≠ticas con el manual de su admirado Helenio Herrera: ¬ęPara atacar hay que saberse defender, porque un equipo atacando se desordena defensivamente y ofrece ventajas. Por eso, mi primer objetivo es imperdir goles y despu√©s atacar, por m√°s que el periodismo me califique de defensivo. En todos lados apliqu√© la picard√≠a y busqu√© sacar ventajas. Pero siempre dentro de un l√≠mite. Me quedaron grabadas unas palabras que repet√≠a Angelito Labruna: no se puede ser vigilante y ladr√≥n al mismo tiempo¬ę.

 

 

Roberto Mario Espósito fue uno de los protagonistas de 1972. En las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha, el León brindó su mirada sobre Lorenzo y aquel gran equipo azulgrana:

¬ęSan Lorenzo de 1972 era un equipo europeo.¬†Juan Carlos Lorenzo que hab√≠a regresado de Europa le ofrecieron la direcci√≥n t√©cnica y se hizo cargo del equipo. Muy intuitivo, con mucha capacidad de trabajo, creo que fue uno de los pioneros en fabricar ese equipo. Fue viendo d√≠a a d√≠a las caracter√≠sticas de cada uno y hab√≠a un plantel muy competitivo con apellidos √ļnicos:¬†Roberto¬†Telch, Victorio Cocco, Toti Veglio, Lobo Fischer, hasta Jos√© Francisco Sanfilippo estuvo en el Metropolitano¬Ľ

A√Īo 1972. Juveniles azulgranas:Garc√≠a Ameijenda, Luciano Figueroa; Oscar Rodr√≠guez, Le√≥n Esposito; Rat√≥n Ayala y Cacho Heredia.

‚ÄúLa clave de aquel equipo fue la estructura del equipo, completamente distinto al del 68, pero con resultados que con el tiempo fueron m√°s productivos que en el 68 porque era un equipo muy bien balanceado en defensa, una defensa realmente muy buena con todos los jugadores, casi de selecci√≥n: Cacho Heredia, Rols, Sergio Villar, el Hueso Glar√≠a, Roberto Telch. Y te sobraba‚ÄĚ.

‚ÄúDel mediocampo en adelante estaban Victorio Cocco, el Gringo Scotta, y el Lobo Fischer que despu√©s lo vendieron a Brasil.¬†Era un equipo que ten√≠a todo el condimento t√≠pico europeo¬†porque el t√©cnico ven√≠a de vivir muchos a√Īos all√° y lo fabric√≥ de esa forma, con la caracter√≠stica de esa forma, con las caracter√≠sticas de los jugadores y arras√≥ los dos torneos‚ÄĚ.¬†

Esp√≥sito tambi√©n record√≥ en Abr√≠ la Cancha la final del Nacional 1972, que lo tuvo como protagonista marcando en forma personal al Beto Alonso: ¬ęJuan Carlos Lorenzo vino y me dijo un d√≠a ‚Äėyo necesito que usted al mejor jugador del equipo adversario no me lo deje mover. Olv√≠dese de jugar, usted tiene que recuperar la pelota‚Äô. En esa √©poca todos los 10 eran la figura de los equipos, la ‚Äėnena bonita‚Äô. Me amold√© a eso y en la final del Nacional, en cancha de V√©lez, el Beto Alonso no pudo tocar la pelota.¬†Fue mi partido m√°s recordado. Una final contra River que gan√≥ San Lorenzo. Fue muy notorio porque un momento me hizo m√°s famoso Alonso que lo que yo hab√≠a jugado. No lo dejaba dar vuelta. Marcar a un zurdo es dif√≠cil porque no sabes para qu√© lado va a disparar, pero si no lo ten√©s que dejar dar vuelta‚ÄĚ.¬†

No todos los jugadores de aquel San Lorenzo quedaron con un buen recuerdo de Lorenzo. Sergio Bismark Villar es el futbolista que en m√°s partidos visti√≥ la camiseta azulgrana en la historia. Relegado por el entrenador, el lateral uruguayo record√≥ sin cari√Īo al Toto Lorenzo en Abr√≠ la Cancha: ¬Ľ

Sergio Sapo Villar

‚ÄúEl Toto Lorenzo te volv√≠a loco. No jugu√© mucho con Lorenzo, pero te volv√≠a loco, no te dejaba jugar.¬†No me gustaba la forma de ser de Lorenzo. Se cre√≠a que era m√°s importante que el jugador. Uno puede ordenar, puede hacer una t√°ctica, una pr√°ctica, parar el equipo, decir unas cosas pero despu√©s en el partido el que resuelve es el jugador.¬†Por m√°s cosas que le diga el t√©cnico, el que resuelve en el partido es el jugador. Cuando tuviera la pelota no iba a mirar para el costado y decir ‚Äėeh maestro tengo la pelota y ahora ¬ŅQu√© hago?‚Äô. Vos resolves ah√≠, despu√©s si lo hiciste mal bueno que venga, que te grite, que te saque que ponga a otro y ya est√°.¬†No te puede no dejar jugar porque es contraproducente‚ÄĚ.

‚ÄúLorenzo fue la ant√¨tesis de Tim. El brasile√Īo te hacia sentir feliz y contento. En el entretiempo nos juntaba y con unas chapitas desparramadas en el suelo nos dec√≠a que hab√≠a que modificar, por donde atacar y donde aprovechar el partido sin cargar al jugador con mil responsabilidades.¬†Lorenzo nos hablaba una hora y media, y la verdad, a los diez minutos el jugador ya est√° en otra cosa.¬†El jugador lo que quiere es subirse al micro, ir a la cancha, entrar al vestuario, vestirse y salir a jugar‚ÄĚ.

‚ÄúTe hablan una hora y media pensando que vos vas a recordar todo lo que te dijo, a los 10 minutos te olvidas. Yo marcador de punta ¬ŅQu√© tengo que hacer? Jugar por la derecha, manejar al wing izquierdo, tratar de sacarle la pelota, que no me baile y cuando tengo la pelota entreg√°rsela al que est√° al lado m√≠o , al 8 al 7 o tir√°rsela para adelante para el 9 o cosas as√≠. Entregar la pelota a un compa√Īero. Eso ya lo s√©, dos horas y media dici√©ndome cosas‚ÄĚ.

‚ÄúLorenzo era as√≠, ten√≠a una hora y media, hubo jugadores que s√≠, que necesitaban eso, el que le digan ‚Äėvos tirale y metele‚Äô y yo no porque no era de meter, era de jugar. A mi me divert√≠a jugar, pero jugaba bien. Eludir al wing para que no me baile, tratar de bailarlo para que ofusque. ¬ŅPor qu√©? Porque los wing izquierdo en aquel tiempo no sab√≠an marcar. Entonces, cuando vos le quitas la pelota o lo avanzas y lo eludis, se volv√≠an locos‚ÄĚ.¬†

 

ATLETICO MADRID

En 1973, Juan Carlos Lorenzo armó las valijas y volvió al Atlético Madrid. Su buen recuerdo y el bicampeonato 1972 le abrió las puertas de un club que aspiraba a consagrarse entre los más grandes de Europa.

A√Īo 1973. Juan Carlos Lorenzo junto a Luis Aragon√©s. Tiempos de Atl√©tico Madrid.

Lorenzo armó un equipo de argentinos. El famoso Atlético de Buenos Aires. Se llevó dos puntales azulgranas, como Cacho Heredia y el Ratón Rubén Ayala. El Panadero Díaz fue contratado libre de Racing Club. Allí estaba el tucumano Iselín Santos Ovejero, campeón con Vélez Sársfield en 1968. Un equipo durísimo que llegó a la final de la Copa de Campeones de Europa (actual Champions League) donde le tocó enfrentar al Bayern Munchen. Esa noche sucedió algo increíble. El Atlético se puso en ventaja a pocos minutos del final con gol de Luis Aragonés. Parecía que el título se iba a Madrid, pero un remate desde 40 metros del central Shawarzenbeck encontró al arquero Reina entregándole sus guantes a un fotógrafo del diario Marca. Gol del Bayern. No había penales sino repetición del partido. Esa noche el equipo alemán goleó 4 a 0 al Atlético de Juan Carlos Lorenzo.

 

UNION DE SANTA FE 1975

Luego de tocar el cielo con las manos en Europa, Juan Carlos Lorenzo volvi√≥ al pa√≠s y acept√≥ una propuesta singular: dirigir un equipo de provincia que hab√≠a ascendido a Primera Divisi√≥n. El Club Atl√©tico Uni√≥n se hab√≠a consagrado campe√≥n de Primera B 1974. Su presidente, S√ļper Manuel Corral, ten√≠a la idea de armar un equipo competitivo, que moviera las estructuras de la provincia y pens√≥ en Lorenzo. Pero exist√≠a un problema: Lorenzo quer√≠a un plantel de Primera Divisi√≥n. Fue as√≠ qu√©, en el verano de 1975, Uni√≥n contrato de River Plate a Baudillo Jauregui, Lito Bottaniz, Heber Mastr√°ngelo y V√≠ctor Marchetti. De Racing lleg√≥ Oscar Trossero. Desde San Lorenzo, Victorio Nicol√°s Cocco; y desde Gimnasia, Hugo Gatti y el delantero Eduardo Marasco.

A√Īo 1975. Juan Carlos Lorenzo y Hugo Gatti en la etapa de Uni√≥n.

Uni√≥n fue animador del Metro 1975. Un torneo que termin√≥ con los 17 a√Īos sin t√≠tulos de River Plate, pero el elenco santafesino venci√≥ en ambos partidos a River. El m√°s recordado, en V√©lez S√°rsfield, donde Uni√≥n llev√≥ su local√≠a a cambi√≥ de un mont√≥n de pesos. Con los a√Īos, Lorenzo record√≥ su experiencia en Santa Fe: ¬ęJugamos un torneo muy s√≥lido y equilibrado, obteniendo triunfos que volv√≠an loca a la hinchada, que nos segu√≠an a todas partes. Derrotamos a Rosario Central en Arroyito y a Racing le ganamos 7 a 1. Tambi√©n le ganamos a San Lorenzo y a Boca. ¬°Uni√≥n en 1975 fue un equipo moderno!¬ę.

A pesar de tener un plantel renovado, la gran figura del equipo fue Leopoldo Jacinto Luque. En junio de 2020, poco tiempo antes de fallecer, el goleador santafesino fue parte de las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha y recordó con gratitud la figura de Juan Carlos Lorenzo:

¬ęLo recuerdo much√≠simo y bien, porque conmigo fue un tipazo. En el primer partido que jugamos, un amistoso ante Patronato para presentar a todas las figuras, una fiesta con la cancha repleta, jugu√© yo de nueve con Mastr√°ngelo en la delantera. Ganamos 4 a 0, e hicimos dos goles cada uno. Cuando termin√≥ el partido, me puso la mano en el hombro y me dijo:¬†‚ÄėMuy bien flaquito. Te tengo que decir algo. Si vos me hac√©s caso a m√≠, hasta un equipo grande, y no s√© si la selecci√≥n, no par√°s. Porque ten√©s dos o tres cosas que muy pocos centrodelanteros tienen‚Äė. Y yo, te imagin√°s, estaba feliz de la vida con lo que me dijo.¬†Le hice caso en todo. Si bien era de los t√©cnicos que cuando su equipo mete un gol lo mandan atr√°s y chau‚Ķ Ganaba partidos 1 a 0 y no le hac√≠as un gol‚Ķ¬†Era un tipo que estaba en todos los detalles. Supongamos, si hab√≠a jugadores que por naturaleza tienden a engordar poquito. Entonces les sacaba el postre y me lo daba a m√≠, que necesitaba mantener el peso, y hasta engordar un poquito m√°s, porque ten√≠a cierta estatura.¬†Necesitaba estar fuerte, ir bastante al gimnasio, porque lo m√≠o era mucho choque, mucho pique de ac√° para all√°. Yo hice todo eso con tantas ganas, porque mi pap√° y mi mam√° tambi√©n me lo ped√≠an¬Ľ.

 

A RESPIRAR PROFUNDO. JUAN CARLOS LORENZO Y BOCA JUNIORS

El 10 de diciembre de 1975 se oficializ√≥ el arribo de Juan Carlos Lorenzo a Boca Juniors. Deb√≠a reemplazar a Rogelio Dom√≠nguez. Un equipo super ofensivo, pero que no hab√≠a podido plasmar su f√ļtbol con una vuelta ol√≠mpica. En sus conversaciones con Alberto J. Armando, presidente de Boca Juniors, el entrenador pidi√≥ disciplina y refuerzos.

Juan Carlos Lorenzo en la Bombonera. Una sociedad indestructible entre 1976 y 1979.

La pretemporada de 1976, Boca Juniors la realiz√≥ en Necochea. Un acto de indisciplina margin√≥ a Osvaldo Potente, figura del equipo. Lorenzo hab√≠a llegado con mano dura. Para el Toto era fundamental un nuevo volante central. Marcelo Trobbiani era elegante, pero no ten√≠a marca. Pidi√≥ al club la amnist√≠a de Rub√©n Su√Ī√©, a qui√©n hab√≠a dirigido en Uni√≥n. El Chapa se hab√≠a ido mal de Boca a√Īos atr√°s. Tan as√≠ que Armando hab√≠a declarado: ¬ęEste se√Īor no se pondr√° nunca m√°s la camiseta de Boca¬ę.

Junto a Rub√©n Su√Ī√© llegaron desde aquel Uni√≥n 75, dos pedidos expresos del entrenador Hugo Gatti y Heber Mastr√°ngelo. Luego arrib√≥ el talentoso Mario Nicasio Zanabria y dos delanteros: Juanchi Taverna y el Toti Veglio, a qui√©n Lorenzo hab√≠a dirigido en San Lorenzo. En aquel verano de 1976, el entrenador tuvo una declaraci√≥n que le gan√≥ al tiempo:

¬ęMi idea es armar un equipo homog√©neo. Parejo y ganador. Donde todo el equipo juegue para lo mismo. En el Boca que tengo en la cabeza, el que quiere chiches que vaya a la jugueter√≠a¬ę.¬†

Para comprender al Toto Lorenzo que dirigió Boca Juniors entre 1976 y 1979 lo mejor sea citar a los protagonistas.

El Heber con la azul y oro.

Ernesto Mastr√°ngelo es un formidable contador de historias. Con su gracia narr√≥ los primeros d√≠as de Lorenzo en Boca Juniors y una an√©cdota que lo tuvo como protagonista junto a Mario Zanabria: ‚ÄúEse verano est√°bamos haciendo pretemporada en Mar del Plata y el primer partido amistoso fue en Tandil. Yo no viaj√© y jug√≥¬†Mario Zanabria¬†de titular. Boca gan√≥ 3 a 0 y los tres goles los hizo Marito. Cuando vuelven los muchachos al Hotel Iru√Īa, Lorenzo me llam√≥ junto a Zanabria. Le pregunt√≥: `¬ŅUsted es goleador?¬ī, Mario le respondi√≥: `No maestro, lo de hoy fue una casualidad¬ī. Lorenzo se ri√≥ dijo: `Bien, porque este equipo da para un s√≥lo fiolo y ese fiolo es el que est√° al lado tuyo. Si quer√©s jugar ac√° te tir√°s a los pies, mordes la pelota con barro y corr√©s de punta a punta, sino no pod√©s jugar en Boca¬ī. Zanabria venia de un Newells donde jugaba de puntas de pie y no se manchaba el pantal√≥n blanco‚ÄĚ.

A pedido de Abr√≠ la Cancha, Mastr√°ngelo analiz√≥ el trabajo de Lorenzo: ¬ęToto invent√≥ los tres entrenamientos diarios. Tambi√©n el media punta: fue Victorio Nicol√°s Cocco en aquel San Lorenzo bicampe√≥n 1972. La clave de nuestro equipo fue que todos corriamos y ten√≠amos buen pie: Chino Benitez, Toti Veglio ‚Äď que fue mejor que Zidane jugando al f√ļtbol ‚Äď o Mario Zanabria. Pero todos ten√≠amos la obligaci√≥n de correr por toda la cancha‚ÄĚ.

Agosto de 1978. Gol de Mastrángelo al Borussia. Boca goleó 3 a 0 en Alemania y se trajo la Copa Intercontinental.

El delantero santafesino tambi√©n se√Īal√≥ todo el trabajo de Lorenzo previo a la final de Boca ante el Borussia en Alemania: ‚ÄúEl partido en Alemania lo gan√≥ el Toto.¬†Si resucitara le saca diez a√Īos de ventaja al resto de los entrenadores. Luego de empatar 2 a 2 en la Bombonera, comenz√≥ a prepararse para la revancha que se jugaba cuatro meses m√°s tarde. Lo mand√≥ un mes y medio antes del partido al profesor¬†Claudio Von Foerster¬†que hablaba perfecto alem√°n. Iba a los entrenamientos del Borussia haci√©ndose pasar por periodista holand√©s.¬†Agarr√≥ confianza con ellos y vio todos los entrenamientos. Si Borussia pon√≠a un pibe de la tercera, Lorenzo ya sab√≠a como jugaba.¬†Por eso digo que Toto fue un adelantado‚Äú

Quique el Carnicero, Lorenzo y Armando con la Copa Intercontinental.

El delantero tambi√©n record√≥ como el presidente Alberto Armando se enter√≥ de la formaci√≥n del equipo para la final, que distaba ‚Äď y por mucho ‚Äď del equipo que habitualmente jugaba: ‚ÄúEstaba tomando con Toto un caf√© dos d√≠as antes de la final. Se acerc√≥ el Puma Armando y le dice ¬īMaestro, ¬ŅComo va a armar?¬ī, Lorenzo le dijo s√≥lo la defensa:¬†Gatti; Pern√≠a, Tesare, Bord√≥n y Colorado Su√°rez. Armando, que nunca se met√≠a en nada, lo mir√≥ asombrado y le pregunt√≥ `¬ŅSeguro maestro?¬ī Claro, no jugaban dos valuartes como Pancho Sa y Roberto Mouzo y menos mal que no le dijo que tampoco jugaba el Chino Benitez. Toto arm√≥ un equipo diferente, con Salinas de 8, Su√Ī√© y Zanabria y para ese partido tres puntas: yo, Salda√Īo y Dar√≠o Felman, que vino a jugar especialmente ese partido.¬†Despu√©s hicimos tres goles en el primer tiempo.¬†Felman abri√≥ el marcador a los dos minutos. A los doce met√≠ mi gol luego de un gran desborde de Dar√≠o. Salinas meti√≥ un golazo. En el entretiempo, Toto hizo entrar a Veglio por Salda√Īo. All√≠ los alemanes no encontraron m√°s la pelota‚ÄĚ.¬†

El contragolpe como un arma mort√≠fera. Un lanzador y dos puntas abiertos. As√≠ lo explic√≥ el Heber en Abr√≠ la Cancha: ‚ÄúEl contragolpe lo ten√≠amos trabajado pero fijate que ten√≠amos grandes jugadores. Ten√≠amos a Gatti y Pancho S√°, el mejor arquero y n√ļmero 2.¬†Para m√≠, Pern√≠a fue el mejor 4 de la historia porque marcaba y pasaba al ataque que daba calambre. Cuando Labruna se dio cuenta que el jugador de Boca que mejor tiraba los centros era el Tano, ya le hab√≠amos ganado dos campeonatos. Desde ese momento, Emilio Nicol√°s Commisso comenz√≥ a marcar la subida de Pern√≠a. Era un equipo muy inteligente‚ÄĚ.

M√°s testimonios. Vicente Antonio Pern√≠a expres√≥ en Radio Gr√°fica: ¬ęLorenzo trabajaba con responsabilidad.¬†Pero me gustar√≠a recordar al profesor Jorge Castelli, porque es due√Īo de un gran m√©rito: nunca par√°bamos de correr. La gran virtud de Lorenzo era adelantar cosas que pasar√≠an en los partidos. Tal vez eran detalles, pero cuando suced√≠an uno pensaba que era un fen√≥meno porque lo hab√≠a adelantado¬Ľ.

El Boca de Lorenzo. Un equipo que ganó todo. Contención y contragolpe.

Por su parte, Francisco S√° analiz√≥ en Abr√≠ la Cancha: ¬ęEl Toto Lorenzo era un entrenador exigente y que entend√≠a la piel de los hinchas del club. Fue as√≠ que nos afirmamos pronto y obtuvimos las Copas Libertadores de 1977 y 1978. Tambi√©n la Intercontinental de 1978, aunque Lorenzo me haya sacado para jugar la final en Alemania contra Borussia. En 1979 perd√≠ mi √ļnica final de Copa Libertadores. En tres a√Īos de Copa s√≥lo no jugu√© tres partidos¬Ľ.

 

 

El delantero Daniel Severiano Pav√≥n record√≥ en el aire de Abr√≠ la Cancha historias incre√≠bles con Lorenzo: ¬ęTengo una historias incre√≠ble¬†con Lorenzo. En la final de la Copa Libertadores de 1977, yo fui titular en la Bombonera. Cuando fuimos a Belho Horizonte, yo fui al banco. En un momento, Lorenzo mand√≥ a calentar a todos salvo a m√≠. Cuando meti√≥ el golazo Nelinho, ah√≠ me hizo entrar. Sin calentar ni nada. Perdimos 1 a 0. Al otro d√≠a viajamos a Uruguay para jugar el desempate. Yo le ve√≠a cara rara a Juan Carlos. Recuerdo que el d√≠a estaba fe√≠simo. Estaba durmiendo y me despierta Lorenzo junto al profe Castelli, los dos con una vela pegada a un plato. Eran las cuatro de la madrugada. Yo no entend√≠a nada. El Toto me dice: Felman no puede jugar. Si no llega, juega usted. Ahora, si juega Nelinho, usted le pega una patada. Lo echan, pero nosotros ganamos igual. ¬°Menos mal que jug√≥ Felman porque Nelinho estaba lesionado!

El festejo del Cholo junto a Hugo Gatti. Boca campeón de la Copa Libertadores 1977.

¬ęAl final fui al banco e ingres√© en el segundo tiempo. Menos mal que Gatti le ataj√≥ el penal a Vanderley, porque despu√©s de √©se penal me tocaba a m√≠ y las piernas me pesaban 200 kilos. Encima hab√≠a tanto barro en la cancha que el pie se hund√≠a hasta el tobillo¬Ľ.

¬ęSacar ventajas era algo aceptado en la √©poca. Cuando jugamos la final Intercontinental contra el Borussia, el Toto me pidi√≥ que le meta un rodillazo al dan√©s Allan Simonsen. Me dio una verguenza b√°rbara, pero hab√≠a que hacerlo. La Copa era as√≠. A m√≠, Roberto Perfumo me dej√≥ ocho puntos de sutura en la pierna. Era un juego diferente al actual. Sac√°bamos ventajas de donde pod√≠amos. Es muy recordado un gol con la mano que le hice a Sarmiento de Jun√≠n. Hoy, el f√ļtbol es m√°s complicado. Las canchas y las pelotas son diferentes. Tambi√©n son diferentes los chicos¬ę.

La Pantera Rodríguez con su emblemático buzo.

Finalmente, el arquero Carlos Rodr√≠guezLa Pantera – record√≥ en Abr√≠ la Cancha como Lorenzo se decidi√≥ por el para reemplazar a Hugo Gatti en la primera final de la Copa Libertadores de 1978: ¬ęel Loco Lorenzo quer√≠a sacar a Gatti porque no estaba bien de la pierna. En un picado en la Candela discutimos por un gol y Lorenzo lo echa a Gatti, qui√©n le dice camino al vestuario: ‚ÄúSinverg√ľenza, te jugu√© en una pierna‚Äú. Viajamos a Colombia el¬†Gato Santos¬†y yo como arqueros. En la tarde anterior a la final hicimos una pr√°ctica en el Pascual Guerrero. En la mitad de la cancha pusimos dos bolsos armando un arco y del otro lado el arco real. El partido era 11 suplentes contra 5 titulares. A m√≠ me mand√≥ con los suplentes. Lorenzo ten√≠a la costumbre de ir cambiando los arqueros en las pr√°cticas. En un momento, Santos pas√≥ de largo en dos centros. Ah√≠ Lorenzo pidi√≥ que ataje con los titulares.¬†Me di cuenta que iba a ser titular en la final de la Libertadores. Me mataron a pelotazos. Parec√≠a que estaba peleando con Mike Tyson. La √ļltima pelota le saco un pelotazo a Miguelito Bord√≥n. Ah√≠ Lorenzo me sac√≥ de la pr√°ctica y me dijo: ‚ÄúTe veo b√°rbaro, Pantera. Ma√Īana atajas vos‚ÄĚ.¬†La final termin√≥ empatada 0 a 0 y ataj√© muy bien. Esa noche, Lorenzo tuvo un gesto que nunca olvidar√©. Entro al vestuario, me encar√≥, abraz√≥ y me dijo: ‚ÄúPantera, te tengo que felicitar. Vos siempre le pon√©s el pecho a las dif√≠ciles‚Äú.

Boca lleg√≥ a la final de la Libertadores 1979, pero cay√≥ ante Olimpia de Asunci√≥n.¬†El 2 de diciembre de 1979, San Lorenzo y Boca igualaron 0 a 0 en el Gas√≥metro de Avenida La Plata que dec√≠a adi√≥s para siempre. Tambi√©n fue el adi√≥s de Juan Carlos Lorenzo a la conducci√≥n t√©cnica del Club Atl√©tico Boca Juniors. En casi cuatro a√Īos, Boca Juniors conquist√≥ una Copa Intercontinental, dos Copas Libertadores y el bicampeonato de 1976.

 

NAFTA DE AVION

La carrera de Juan Carlos Lorenzo – y el f√ļtbol argentino – estuvo atravesado por la serie semifinal de Copa Libertadores de 1979 entre Boca Juniors e Independiente. Ambos planteles mostraron un estado f√≠sico fuera de lo com√ļn. La tribuna habl√≥ de ¬ęnafta de avi√≥n¬ę. Consultado sobre una problem√°tica que angustiosa, Lorenzo tir√≥ la pelota al lateral: ¬ęEse d√≠a entramos muy motivados por el trato que nos dispensaron en Avellaneda.¬†Nos cortaron las luces en el vestuario, a lo mejor pensar√≠an que nos √≠bamos a inyectar, pero igual los embromamos. Fuimos a la cancha con varios sol de noche‚ÄĚ.

El famoso partido entre Independiente y Boca por la Libertadores de 1979. La nafta de avi√≥n…

La pol√©mica del doping atraves√≥ los a√Īos. Ubaldo Antonio Ratt√≠n reemplaz√≥ a Lorenzo en la conducci√≥n t√©cnica del equipo xeneize. 1980 fue un a√Īo nefasto para el club de la Ribera. En 1998, Ratt√≠n prendi√≥ el ventilador en El Gr√°fico:¬†¬ęTermin√≥ la primera rueda y salimos ante√ļltimos. Entonces, en la segunda llam√© al kinesi√≥logo (Aldo Divinsky) y le dije: ¬ęDele piedra libre. Al que pide una droga, dele dos. Y ganamos¬ę.¬†El Rata afirm√≥ que quiso darle estimulantes al plantel de Gimnasia en 1979, pero no las consigui√≥¬†¬ęporque escaseaban, en esa √©poca la usaban los guerrilleros y el Pervit√≠n hab√≠a que ir a buscarlo a Brasil y no ten√≠amos medios¬Ľ. Ratt√≠n dijo que a causa de jugar en desigualdad de condiciones, Gimnasia se fue al descenso tras un cuadrangular con Atlanta, Chacarita y Platense, que conserv√≥ la categor√≠a.

En aquel 1998, Lorenzo le respondi√≥ a Ratt√≠n: ¬ęNo es serio que salga a decir lo que dijo, tampoco me parece claro eso de que recibi√≥ un equipo todo roto. F√≠sicamente, los jugadores estaban en buen estado. No se por qu√© apareci√≥ ahora con todo este circo¬Ľ.¬†

A partir del Metropolitano de 1980, AFA instauró el control antidoping es obligatorio y regular en todos los partidos de Primera División.

 

LO QUE VINO DESPU√ČS…

En diciembre de 1979 finaliz√≥ el ciclo de Lorenzo en Boca Juniors. Con casi 60 a√Īos, su estrella pareci√≥ apagarse. En enero de 1980 fue contratado en forma estelar por Racing Club. Un paso muy deste√Īido. Para el recuerdo: la tarde que la Academia venc√≠a 4 a 1 a Ferro y termin√≥ perdiendo 5 a 4. Finalizado el partido, Lorenzo junt√≥ a los defensores de su equipo y les dio un serm√≥n delante de 10.000 hinchas enfurecidos. En el vestuario visitante, Lorenzo declar√≥:

¬ęNo recuerdo haber logrado tres goles de diferencia y perder. Se le vino la noche al mediocampo. Se quedaron sin piernas. Hago entrar a un muchacho como Roberto D√≠az para que funcione el contragolpe, y este no solo no aparece, sino que incluso no tap√≥ a nadie. Alonso es un buen profesional, pero falla en la marca y el retroceso. Tambien Veloso. Bottaniz no estuvo feliz. El √ļnico que se salva del incendio es Hirchsfeld ya que el arquero tambi√©n estuvo flojo¬Ľ.

 

Un sector de la prensa no tuvo compasi√≥n con Lorenzo: era el anti-f√ļtbol. (Foto: hernandoRC)

 

Lo que vino después fue rocambolesco en la vida profesional de Juan Carlos Lorenzo. En el segundo semestre de 1980 dirigió al Atlante mexicano, pero las internas del plantel determinaron su salida. En 1981, Lorenzo dirigió dos fechas a Argentinos Juniors. Desavenencias con Próspero Cónsoli, presidente del club, obligaron su precipitada salida. Llegó el mes de julio. El Toto tomó la conducción de San Lorenzo. Un momento duro de su carrera porque le tocó el descenso de categoría. En las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha, Walter Perazzo recordó la noche anterior al partido final ante Argentinos Juniors:

Lorenzo y el descenso de 1981.

‚ÄúNunca voy a olvidar la tarde del descenso. La noche anterior al partido contra Argentinos Juniors (15/8/1981), el Toto Lorenzo me llam√≥ junto a Rub√©n Ins√ļa, Marcelo Milano y Osvaldo Rinaldi, que eramos juveniles que altern√°bamos, y nos anunci√≥ que ser√≠amos titulares. En la cancha hubo mucha tensi√≥n y una realidad: nosotros fallamos nuestro penal y ellos lo convirtieron. Siempre recuerdo que termin√≥ el partido y no hubo insultos. Fue incre√≠ble lo que sucedi√≥: todo fue un mar de l√°grimas, pero durante una hora nadie se movi√≥ de la tribuna¬Ľ.

Noviembre de 1983. Vuelta ol√≠mpica en el Parque de la Independencia. Campe√≥n con Atlanta. Su √ļltimo t√≠tulo.

Se quedó en San Lorenzo y dirigió al equipo hasta junio de 1982, cuando finalizó su vínculo con el club firmó con Vélez Sársfield, club que dirigió hasta mediados de 1983. Luego fue el turno de Atlanta, donde obtuvo el campeonato de Primera B 1983. En 1984 volvió una vez más a Lazio, pero sin éxito ya que el equipo descendió a la Serie B. En 1985 regresó por quinta vez a San Lorenzo. Un paso breve e intrascendente en un club atravesado por una fuerte crisis institucional.

Su √ļltimo paso por el f√ļtbol profesional fue en Boca Juniors. A√Īo 1987. Luego de un arraque desastroso y una goleada 0-6 ante Racing en Avellaneda, la dirigencia busc√≥ un b√°lsamo. Un nombre que pudiera aquietar las aguas.

 

 

Octubre de 1987. Lorenzo y Gatti, en la portada de El Gr√°fico. ¬ęEl viejo maestro volvi√≥ a casa¬Ľ.

Juan Carlos Lorenzo volvió a la Bombonera el soleado domingo 4 de octubre de 1987. Esa tarde, Boca derrotó 2 a 0 a Racing de Córdoba, goles de Jorge Comas y Alfredo Graciani. De los bicampeones de América y la Copa Intercontinental de una década atrás tan sólo quedaba la imperecedera figura de Hugo Gatti. Juntos fueron tapa de El Gráfico en aquel reencuentro triunfal.

Pronto la realidad fue otra. Luego de aquella victoria, Boca acumul√≥ cuatro derrotas consecutivas.¬†Aquel equipo no levant√≥ cabeza y lleg√≥ al mes de diciembre en los √ļltimos puestos de la tabla de ubicaciones. El viernes 18 de diciembre de 1987, Boca Juniors cay√≥ 2 a 0 ante Rosario Central en Arroyito. Aquella noche, Juan Carlos Lorenzo dirigi√≥ el √ļltimo partido de su carrera. Ten√≠a 65 a√Īos. Su equipo form√≥: Hugo Gatti; Ivar Stafuza, Sergio Otero, Jos√© Luis Cucciufo e Ignacio Medina; Milton Melgar, Fabi√°n Carrizo y Jos√© Luis Villarreal; Alfredo Graciani, Humberto Guti√©rrez (Jorge Raffo) y Jorge Comas.

4 de octubre de 1987. Alfredo Graciani y Hugo Gatti junto a Juan Carlos Lorenzo. Era el regreso de Giancarlo a la Bombonera.

¬ęA m√≠ no me pusieron los dirigentes, a m√≠ me contrat√≥ el hincha, que nunca me insult√≥ y siempre me dio su aliento. Ese gesto lo recuerdo con mucho agradecimiento. A los √ļnicos que no tengo que hacerles ning√ļn reproche es a los jugadores. Entre todos, quiero destacar a Jorge Rinaldi – que jug√≥ lesionado – y Carlos Tapia. Con el conseguimos seis puntos de ocho, pero lo vendieron a Francia. ¬ŅLes parece que tuve apoyo?¬Ľ, declar√≥ Juan Carlos Lorenzo en el verano de 1988.

Hubo momento para una √ļltima emoci√≥n. En noviembre de 2000 recibi√≥ un c√°lido homenaje en la Bombonera. La emoci√≥n se reflej√≥ en sus ojos brillosos. Desde la madrugada del 14 de noviembre de 2001, Juan Carlos Lorenzo pas√≥ a ser evocaci√≥n y recuerdo. Nadie puede negar que fue un innovador. Un polemista sin par. Capaz de confrontar abiertamente con C√©sar Luis Menotti en la previa de la Copa del Mundo 1978. Tambi√©n con Carlos Salvador Bilardo en la previa de la final de la Copa Libertadores de aquel a√Īo, cuando el Narig√≥n dirig√≠a al Deportivo Cali.

La √ļltima presencia de Lorenzo en la Bombonera. Noviembre de 2000.

 

¬ŅPicard√≠as o anti-f√ļtbol? Su obsesi√≥n por el f√ļtbol y el √©xito lo llev√≥ a niveles que parec√≠an insospechados. Lorenzo fue capaz de inundar la Bombonera en la previa de la final de Copa Libertadores 1977. Arruinar un sector del campo de juego de su estadio con el solo fin de entorpecer el andar de la estrella rival. Despertar jugadores de madrugada para recordarle indicaciones t√°cticas. Al mejor estilo Rocky Balboa, obligar a sus dirigidos a correr gallinas para mejorar reflejos.

La estatua de Juan Carlos Lorenzo en la Bombonera.

El fanático de las cábalas. El hombre que veía espías y mufas por todos lados. El técnico que prohibía a sus jugadores circular por la Avenida Amancio Alcorta por considerarla de mala suerte. El entrenador que obligaba a Roberto Mouzo a mantener largas conversaciones teléfonicas con su perro desde la concentración de La Candela. El que le exigía a los arqueros no utilizar ciertos colores ni hablar con periodistas mufas. El técnico que estaba en todos los detalles: antes de la final del Nacional 1976, contra River, que se jugó en Racing, llevó al plantel a entrenarse en la cancha de Almirante Brown porque tenía el mismo pasto que la de Racing.

Desde 2017, Juan Carlos Lorenzo tiene su estatua en la Bombonera.

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