Heber Mastrángelo: el recuerdo de Bernabé, los guantes de Amadeo y toda la gloria xeneize

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El Heber Mastrángelo pasó por las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. Aquel wing surgido en Atlanta, que pasó por River y Unión para llegar a la gloria vistiendo la 7 de Boca Juniors. En Abrí la Cancha dejó un testimonio de su vida y carrera. Una entrevista tan risueña como profunda.

Por Carlos Aira

 

EL HEBER:  “El apodo nació en Rufino, mi pueblo. Mi papá tenía un amigo que se llamaba Heber y le decía qué, cuando tuviera un hijo, le iba a poner Heber al nene. Cuando fueron a anotarme no les dejaron a mis padres llamarme Heber, por eso me anotaron como Ernesto Enrique. Pero mi mamá siempre me llamó Heber y así quedó en todo el pueblo. Con los años, a mi hijo tampoco me permitían anotarlo como Heber, así que llamé a Córdoba y me dijeron que aceptaban el nombre. Desde entonces en mi casa el Heber falso soy yo“.

 

 

Antonio Báez.
RUFINO: «En mi pueblo nacieron dos gigantes del fútbol argentino como lo fueron Bernabé Ferreyra y Amadeo Carrizo; pero también otro grande que nunca tuvo reconocimiento como fue Antonio Báez. Gran jugador y mejor persona. Pipo Rossi que fue entrenador mío, me dijo que el Gallego Báez fue el mejor de La Máquina. Otra vez le pregunté a Adolfo Pedernera y también me dijo que Antonio Báez era el mejor de ellos. Para Pedernera, La Máquina tenía mejores suplentes que titulares. En Bogotá tiene una estatua como el mejor jugador extranjero de la historia”.

 

BERNABE FERREYRA: “Fuimos muy amigos con Bernabé. Comía con él y la señora aquí en Buenos Aires. Cuando se enfermó lo fui a ver varias veces. El día que nació mi hijo murió Bernabé (22/5/1972). Mi señora tuvo problemas de salud después del parto. Me llaman de River y me dicen que tengo que llevar el cajón a Bernabé. Fui a River, tomé la manija del cajón  y volví al sanatorio con mi hijo. Hoy, Bernabé está a cincuenta metros donde están mi mamá y papá“.
AMADEO CARRIZO: “Un día fui a Adidas a buscar botines y ahí trabajaba Amadeo Carrizo. Le pedí botines y también unos guantes. Amadeo me los dio y se los regalé al otro día al Loco Gatti. Días después, en la final de la Copa Libertadores 1977 ante Cruzeiro en Montevideo, el Loco le atajó el penal definitorio a Vanderley y vino corriendo a abrazarme. Se sacó los guantes, me los dio y me dijo: – Tomá, estos guantes son tuyos. Fue algo único porque para sacarle algo a Gatti lo tenés que operar. Amadeo nunca supo que esos guantes los usó el Loco y Gatti jamás imaginó que esos guantes me los dio Amadeo“.

 

 

ATLANTA: «Debuté en Atlanta, año 1968. Allí me encontré con un técnico muy especial, como fue Don Victorio Spinetto, un verdadero maestro. Un adelantado que trabajaba como Toto. Atlanta era más equipo que Chacarita, Vélez o Ferro. Tenía tres equipazos en Primera, Reserva y Tercera. Todos jugadores de la gran siete”.
“Cuando llegué a Atlanta para jugar en Quinta división, me llevaron a la pensión donde compartí habitación con Hugo Gatti. Estuvimos juntos hasta que me casé. Luego nos reencontramos en Unión y Boca. Más tarde también convivimos en la Candela, cuando era ayudante de Dino Sani y Marito Zanabria“.
“Jugaba Gimnasia-Atlanta en 60 y 118. Ninguno de los dos concentrábamos, así que quedamos en que íbamos juntos en su auto a la cancha. Una vez que llegamos a la cancha, cuando nos despedíamos le dije: `Loco, mirá que en un rato te hago un gol´, el me respondió: `Me hacés un gol y me retiro´. Bueno, le terminé haciendo cuatro goles en un tiempo. Al final del partido lo esperé en el vestuario local para volver a la pensión donde vivíamos pero él ya se había ido solo. Cuando llegué a la noche le pregunté por qué no me esperó y me dice: `¡Que te voy a traer si me putearon todos! ¡Encima querés que te suba al coche y te traiga!“. 
RIVER Y UNION: «En 1972 fui transferido a River Plate donde jugué hasta 1974. En enero de 1975, por pedido de Juan Carlos Lorenzo, llegué a Unión de Santa Fe. Allí me reencontré con el Loco Gatti, con había compartido la pensión en Atlanta. También estaban el Chapa Suñé, el Puma Trossero, Leopoldo Jacinto Luque, Victorio Nicolás Cocco, Roberto Espósito, Baudillo Jauregui y Miguel Tojo, entre otros. No salimos campeones porque teníamos la camiseta de Unión. Veníamos a Buenos Aires y nos cobraban penales en el túnel. Pero le ganamos a River siendo locales en Vélez Sársfield con gol mío y otro de Leo Luque. Siempre le hice goles a River…«.

 

Unión de Santa Fe 1975. Gran animador del campeonato.

 

BOCA JUNIORS: “Yo estaba vendido a Independiente porque el Toto iba a ir para allá. Pero en diciembre de 1975, me llama Lorenzo a Rufino y me dice que no arregle con Independiente que él se iba para Boca y quería que vayamos junto al Loco Gatti. Fue una alegría enorme, porque de chiquito era fanático de Boca. De escuchar los partidos en el campo junto a mi papá en una de esas radios enormes con acumulador. Hay formaciones que aun recuerdo de memoria: “Mussimesi; Colman y Edwards, Lombardo, Mouriño y Pescia”. Era fanático de Ernesto Grillo y Paulo Valentím. Luego fui muy amigo del Cholito Simeone y de todos esos jugadores que admiré de pibe”.
«Ese verano estábamos haciendo pretemporada en Mar del Plata y el primer partido amistoso fue en Tandil. Yo no viajé y jugó Mario Zanabria de titular. Boca ganó 3 a 0 y los tres goles los hizo Marito. Cuando vuelven los muchachos al Hotel Iruña, Lorenzo me llamó junto a Zanabria. Le preguntó: `¿Usted es goleador?´, Mario le respondió: `No maestro, lo de hoy fue una casualidad´. Lorenzo se rió dijo: `Bien, porque este equipo da para un sólo fiolo y ese fiolo es el que está al lado tuyo. Si querés jugar acá te tirás a los pies, mordes la pelota con barro y corrés de punta a punta, sino no podés jugar en Boca´. Zanabria venia de un Newells donde jugaba de puntas de pie y no se manchaba el pantalón blanco”.

 

El Heber con la azul y oro.

 

EL BOCA DE LORENZO: “El contragolpe lo teníamos trabajado pero fijate que teníamos grandes jugadores. Teníamos a Gatti y Pancho Sá, el mejor arquero y número 2. Para mí, Pernía fue el mejor 4 de la historia porque marcaba y pasaba al ataque que daba calambre. Cuando Labruna se dio cuenta que el jugador de Boca que mejor tiraba los centros era el Tano, ya le habíamos ganado dos campeonatos. Desde ese momento, Emilio Nicolás Commisso comenzó a marcar la subida de Pernía. Era un equipo muy inteligente”.
Aquel Boca de Lorenzo hoy jugaba caminando. Alguna vez, hablando con Maradona sobre Messi, Diego me dijo: “Heber, viste a este pibe no le pegan ninguna patada. Pasa entre cinco y no le pegan”. Por eso el Diego fue mejor que cualquier jugador de antes y los de ahora. Los tres turnos los inventó el Toto Lorenzo. Seis y once de la mañana. Siesta y cinco de la tarde. Comíamos mientras corríamos. Estábamos tan bien que yo nunca me desgarré en toda la carrera y tenía una recuperación tremenda”.

 

 

El Boca de Lorenzo. Un equipo que ganó todo. Contención y contragolpe.
BOCA COPERO: “La Copa Libertadores era nuestro torneo. En aquella época los partidos de copa eran guerras. Jugábamos diez minutos y nos peleábamos quince, una cosa de locos. Pero en eso tiempo tan duro entre 1977 y 1979 eliminamos a River e Independiente en todas las ediciones. Estuvimos nueve partidos sin que nos metan goles. Teníamos un equipo que no sólo marcaba sino que jugaba muy bien. Mario Zanabria tenía un chicle. Yo lo puteaba y me decía: Heber, con lo que me cuesta agarrarla y vos querés que te la dé rápido. Toti Veglio era mejor que Zidane. Para ponerlo en la mesita de luz. Un jugador extraordinario que pegaba más que el Tano Pernía”.
“Era muy difícil ganar la Copa porque jugaban sólo campeones. Peñarol tenía a Hildo Maneiro, Fernando Morena o Rubén Paz, todos cracks. En Brasil no ganaba nadie. Cuando vencimos a Mineiro fuimos los primeros en hacerlo. Ahí tenés otra anécdota. El colorado Suárez la estaba rompiendo de 3. En la charla técnica previa al partido, Toto le dice al Colorado que era el mejor de la defensa, pero iba a jugar Bordón y explicó que ganaríamos con gol de él de tiro libre. Al final ganamos 2 a 0 con dos goles de tiro libre de Bordón. Pero era otra Copa Libertadores. Los partidos tenían siempre piñas. ¡Y no te vayas a quejar porque la policía también te pegaba!
«La Copa Libertadores de 1979 todavía me duele porque debimos ganarla. Lo merecimos. Fue la que mejor jugamos y nadie la recuerda porque no salimos campeones. La semifinal contra Independiente fue terrible. Una lástima porque nosotros en tres años de Libertadores sólo perdimos dos partidos”.

 

(*) Ernesto Mastrángelo falleció el sábado 22 de julio de 2023. Tenía 75 años.

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica. Premio Jauretche 2021 a la Investigación Periodística.

 

 

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