La Supercopa 1988 y el sueño de campeón del pueblo racinguista

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18 de junio de 1988. El equipo de Racing que se consagró campeón de la Supercopa en el Minerao.

«Tenemos que ganar la Supercopa» cantó la hinchada de la Academia en aquellos días de gloria. Luego de 21 años, Racing Club volvía a gritar campeón El Racing de Basile. El Racing de la Supercopa. En el primer semestre de 1988, el pueblo racinguista vivió un sueño gracias a este título.

Por Carlos Aira

 

Aquel sábado 18 de junio de 1988 fue un sueño albiceleste. El zurdazo corto de Omar Humberto Catalán desató el grito postergado durante dos décadas. En el lejano Minerao de Belho Horizonte, Racing volvía a consagrarse campeón luego de haber vivido el descenso de 1983 y el regreso a Primera en 1985. Para el pueblo albiceleste fue un sueño hecho realidad. Fue tan grande el impacto que generó aquel equipo conducido por Alfio Basile que quedó inmortalizado con un nombre con gusto a marca. Será por siempre El Racing de la Supercopa.

 

LA SUPERCOPA

El 1 de diciembre de 1987, la Confederación Sudamericana de Fútbol reunida en Asunción anunció la creación de una nueva competencia internacional bautizada Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones de Copa. El trofeo fue denominado Joao Havelange de la Supercopa, presidente de FIFA por aquel entonces. El nombre simplificado del torneo fue Supercopa y pronto se convirtió en una gran atracción del fútbol continental.
A diferencia de la Copa Libertadores de América, este nuevo torneo no era por clasificación sino que la disputarían los 13 equipos campeones de la Libertadores desde 1960. El fútbol argentino tuvo seis clubes clasificados (Argentinos Juniors, Boca Juniors, Estudiantes de La Plata, Independiente, Racing Club y River Plate). Brasil clasificó a Cruzeiro, Flamengo, Santos y Gremio. Olimpia fue el clasificado de Paraguay y los históricos Nacional y Peñarol del fútbol uruguayo.

 

EL GENESIS DEL RACING SUPERCOPERO

Racing Club llevaba adelante un virtuoso proceso deportivo, a contramano de una compleja situación institucional. En junio de 1986, la Academia volvió a disputar el campeonato de Primera División luego de dos años en el ascenso y el primer semestre de 1986 donde la dirigencia alquiló su equipo profesional a Argentino (Mendoza). La base del equipo del ascenso se mantuvo en la máxima división. Nombres que serán importantes, como Gustavo Costas, Carlos Vázquez, Horacio Attadía, Horacio Cordero, Hugo Lamadrid, Miguel Colombatti, Jorge Acuña o Walter Fernández. El 13 de junio de 1986, Racing disputó su primer partido de regreso a la máxima divisional. Fue ante River Plate en el Monumental. Con Rogelio Domínguez como entrenador, aquella fría y nublada tarde debutaron con la camiseta albiceleste dos juveniles que serán futuros puntales, como fueron Néstor Ariel Fabbri – que había llegado desde All Boys – y Ramón Ismael Medina Bello, autor del gol albiceleste en el 1 a 1 final.
En enero de 1987 regresó al club Ubaldo Matildo Fillol. El Pato había atajado en la Academia en 1972 siendo figura del equipo subcampeón del Metropolitano. Otro regreso fue el de Alfio Basile. El equipo hizo una gran campaña en el primer semestre de 1987, pero la situación económica del club era compleja. La institución se encontraba en convocatoria de acreedores desde 1985 y la situación económica era por demás compleja. Luego de quedar eliminado ante Ferro Carril Oeste en la liguilla Pre-Libertadores, Alfio Basile dio un paso al costado. La crisis institucional se llevó puesto al presidente Horacio Rinaldi. En agosto de 1987 una Comisión de Apoyo designó a Juan D´Stéfano – histórico directivo del club – como presidente de la institución.

 

 

EL SUEÑO DE CAMPEON

Para la temporada 1987/88, Racing se reforzó en forma inteligente. Se fueron dos referentes como eran los mediocampistas Horacio Attadia y Horacio Cordero. Llegaron al club de Avellaneda un volante central que deslumbró por su juego claro y preciso llamado Miguel Ángel Ludueña. El veterano defensor cordobés Eduardo Saporiti, el arquero uruguayo Julio César Balerio y una curiosidad: los tres goleadores de las categorías de ascenso. Ellos fueron José Raúl Iglesias (Huracán), Omar Humberto Catalán (Quilmes) y Fabián Iantorno (Justo José de Urquiza).
El comienzo de la temporada fue soñado para la Academia. En la primera fecha derrotó 1 a 0 a Unión en Avellaneda. Luego de vencer al Racing cordobés en Avellaneda, la Academia venció a Talleres en Córdoba. Surgía la figura del Toti Iglesias. En la cuarta fecha, Racing recibía a Boca Juniors en Avellaneda. Estaba por llegar a Racing un jugador que movería la estantería. Un crack de aquellos. Era Rubén Paz. El uruguayo estaba colgado en el Racing Matra de París y la oferta de volver al Río de la Plata no le disgustó. El 20 de septiembre de 1987 fue un día memorable. Racing goleó 6 a 0 a Boca y aquella tarde, como tituló El Gráfico, Racing gritó como en los tiempos de José.
Aquel Racing de Basile se mantuvo invicto hasta la fecha 13 cuando cayó 2 a 0 ante River en el Monumental. Terminó la primera rueda del campeonato arriba junto a Newell´s, pero en los primeros días de 1988 se instaló la polémica. Las polémicas pastillas del Dr. Adolfo Fort y los interminables desgarros que minaron las chances de campeón de aquel equipo en aquel torneo de Primera División que terminó conquistando, en forma brillante, el Newell´s del Piojo Yudica.

 

SANTOS, EL PRIMER ESCALÓN

En la noche del miércoles 24 de febrero de 1988, Racing dio su primer paso en la nueva competición continental. El último partido internacional de carácter oficial de la Academia se había disputado hacía casi 20 años. Fue el 27 de abril de 1968, en el estadio Monumental, cuando Racing igualó 1 a 1 ante Estudiantes en el estadio Monumental y quedó eliminado de la Copa Libertadores. Pero esta era otra historia.
Racing formó con Ubaldo Fillol; Carlos Vásquez, Gustavo Costas, Marcelo Asteggiano y Carlos Olarán; Jorge Acuña (Leonardo Costas), Miguel Ludueña y Miguel Colombatti; Ramón Medina Bello, José Raúl Iglesias y Omar Catalán (Walter Fernández). DT: Alfio Basile. El Santos no exigió mucho a la Academia. Los goles llegaron por córners. A los 31 minutos, el Toti Iglesias abrió el marcador con un remate que pegó en el travesaño y picó del lado de adentro. Apenas iniciada la segunda etapa, Miguel Colombatti marcó el segundo gol racinguista. Walter Fernández, de espesa barba, ingresó en el segundo tiempo y fue expulsado por agresión a Marco Antonio. Racing 2-0 Santos.
La revancha se disputó el jueves 3 de marzo en Villa Belmiro. Racing formó con Ubaldo Fillol; Carlos Vásquez (Eduardo Saporiti), Gustavo Costas, Néstor Fabbri y Carlos Olarán; Jorge Acuña, Miguel Ludueña, Miguel Colombatti (Leonardo Costas) y Rubén Paz; Ramón Medina Bello y José Raúl Iglesias. La ventaja obtenida en Avellaneda fue decisiva. Santos trató de llegar a la meta de Fillol, pero se encontró con un paredón defensivo. El partido finalizó 0 a 0. No obstante, Racing estuvo más cerca de abrir el marcador.

 

 

LAS BATALLAS ENTRE RACING Y RIVER

Racing se vio beneficiado en el sorteo porque al ser un número impar de clubes, el ganador de la llave Racing-Santos llegaba directamente a la semifinal. En esa instancia, Racing se cruzó con River Plate. Los Millonarios transitaban un año confuso. El ciclo de Carlos Timoteo Griguol parecía enderezarse, pero la dirigencia ya había iniciado contactos con César Luis Menotti. El camino de River en la Supercopa era intenso. En la fase inicial dio vuelta una serie que parecía perdida ante Olimpia y en la segunda fase eliminó a Gremio. River era el candidato para consagrarse finalista. Para Racing, un rival históricamente terrible al cual enfrentaría con una baja sensible, porque el Toti Iglesias había sido transferido al Junior de Barranquilla.
El partido de ida se disputó el feriado miércoles 25 de mayo de 1988. Racing formó con Ubaldo Fillol; Eduardo Saporiti, Gustavo Costas, Néstor Fabbri y Carlos Olarán; Jorge Acuña, Miguel Ludueña (Hugo Leonardo Pérez) y Miguel Colombatti; Omar Humberto Catalán, Ramón Medina Bello y Walter Fernández. El partido fue intenso y friccionado desde el primer minuto. El gran protagonista de la tarde fue el Pato Fillol. A los 38 minutos del primer tiempo le tapó un mano a mano asombroso al delantero uruguayo Jorge Da Silva. River se puso en ventaja en el último minuto de la etapa inicial con un cabezazo de Jorge Borelli, quién aprovechó un desacople defensivo.  Apenas iniciada la segunda etapa, Juan Carlos Loustau cobró penal de Pablo Erbín sobre Omar Catalán. Walter Fernández fusiló a Nery Pumpido e igualó el partido. A los 17 minutos, una media vuelta del goleador santafesino fue el segundo gol de la Academia. Racing 2-1 River. Victoria albiceleste en un partido plagado de empujones y brusquedades. En el vestuario, con ganas de meter cizaña, Oscar Ruggeri recordó el incidente del Dr. Adolfo Fort y reclamó un control anti-doping que aun no se había instaurado en competiciones continentales. El clima era de guerra para la revancha en el Monumental.

 

 

La revancha se disputó en la noche del miércoles 1 de junio de 1988. Una multitud en el estadio Monumental. River formó con Nery Pumpido; Jorge Borelli, Nelson Gutiérrez, Oscar Ruggeri y Pablo Erbín; Héctor Enrique (Néstor Gorosito), Ernesto Corti y Pedro Troglio; Claudio Caniggia, Jorge Da Silva y Antonio Alzamendi. La Academia salió al campo de juego con Ubaldo Matildo Fillol; Eduardo Saporiti (Carlos Vásquez), Gustavo Costas, Néstor Fabbri y Carlos Olarán; Jorge Acuña, Hugo Leonardo Pérez (Ramón Medina Bello), Miguel Ludueña y Miguel Colombatti; Omar Catalán y Walter Fernández.
Fueron 90 minutos frenéticos. River fue en búsqueda de un triunfo necesario, pero chocó con un Blindex. Fue una noche sensacional del Pato Fillol. Si la actuación en Avellaneda había sido descollante, en la fría noche del Monumental fue fantástica. El primer tiempo finalizó igualado sin goles. A los 22 minutos de la segunda etapa, penal de Gustavo Costas a Claudio Caniggia. El uruguayo Nelson Daniel Gutiérrez marcó el gol que clasificaba a River porque el gol en Avellaneda le brindaba ventaja deportiva. Racing fue a quemar las naves. Cada contragolpe era el segundo gol millonario, pero Fillol tapó uno y otro mano a mano. Dos a Antonio Alzamendi y uno espectacular a Claudio Caniggia. Racing en búsqueda de su suerte. Minuto final. Remate de Camote Acuña que se mete, Pumpido mete la mano, la pelota pega en el travesaño y se va al córner. Toque corto. La defensa de River desacomodada. Centro al área y el cabezazo goleador de Néstor Ariel Fabbri. La pelota entró suave y de emboquillada. Cuentan los veteranos de la tribuna racinguista que fue uno de los goles más gritados del Racing Club en su historia. River 1-1 Racing. Luego de 21 años, Racing Club ante la posibilidad de una vuelta olímpica.
Pasados 36 años, Camote Acuña recordó en Abrí la Cancha la emoción de aquella noche: «Hay que dimensionar que Fabbri le ganó de cabeza a Oscar Ruggeri, que siempre ganaba todo de arriba. La emoción fue tremenda. Nunca olvido que luego de festejar con mis compañeros miré hacia la tribuna y no comprendía que estaba pasando. No se podía creer como logramos aquella clasificación. Pero la gran figura de aquella noche fue el Pato Fillol, pero nosotros teniamos un equipo corajudo. Por eso le dimos vuelta el partido a River en Avellaneda y le empatamos en tiempo de descuento en su cancha«. 

 

 

LA FINAL ANTE CRUZEIRO

Racing tenía rival para la final. Era el Cruzeiro de Belho Horizonte. El equipo brasileño había realizado un camino sólido en la competencia. Primero eliminó a Independiente, luego a Argentinos Juniors y finalmente a Nacional. Un detalle que inquietaba al cuerpo técnico racinguista: Cruzeiro había derrotado a Independiente y Argentinos Juniors en Buenos Aires.
La primera final se disputó el lunes 13 de junio de 1988. Feriado. Una multitud completó la parte habilitada del Cilindro de Avellaneda. Eran tiempos en los cuales salvo la cabecera de la Avenida Mitre, el anillo superior del estadio racinguista estaba clausurado por problemas edilicios. Alfio Basile dispuso de Ubaldo Fillol; Carlos Vásquez, Gustavo Costas, Néstor Fabbri y Carlos Olarán; Jorge Acuña (Hugo Pérez), Miguel Ludueña y Rubén Paz; Omar Catalán (Ramón Medina Bello) y Walter Fernández. Cruzeiro jugó mejor el primer tiempo. En el medio, el rubio Ademir movía los hilos. Arriba, Robson y el moreno Careca volvieron locos a los defensores racinguistas. A los 36 minutos, Robson puso en ventaja a Cruzeiro. Cuando finalizaba la primera etapa, una notable pared entre los talentosos Paz y Ludueña terminó con un centro en el área. Un defensor brasileño que golpea a Catalán y el árbitro chileno Hernán Silva cobró penal. Walter Fernández empató el partido en un momento estratégico. El partido se encaminaba hacia un empate hasta el minuto 43 de la segunda etapa. Un gol que se forjó en aquellos años del ascenso, porque tuvo como protagonistas a tres jugadores que transitaron el calvario de Racing en la B. Gustavo Costas en ataque, habilita con un taco a Walter Fernández. El zurdo desborda por izquierda, ingresa al área y envía un centro hacia la posición de Miguel Ángel Colombatti que convierte el segundo gol de su equipo. Racing 2-1 Cruzeiro. Delirio en Avellaneda. Racing tenía media Supercopa en el bolsillo.
En las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha, Walter René Fernández expresó que aquel equipo de Racing campeón de la Supercopa 1988 lo formó Agustín Mario Cejas en 1985: «Hoy se reconoce lo que logramos y transmitimos cada domingo. Teníamos un equipo super ofensivo pero en la mitad de cancha nos nutrían jugadores increíbles. Si miraba hacia atrás teníamos una defensa maravillosa con el Pato Fillol, Gustavo Costas y Néstor Fabbri. En el medio estaban Rubén Paz, Miguel Colombatti, Italo Ortíz y Camote AcuñaUna mezcla de sacrificio, talento y fútbol. Chicos que venían de abajo y aportaban lo suyo. Vos te podés imaginar que en una institución devastada no aparecen jugadores de categoría, sin embargo aparecieron esos muchachos y se formó un grupo increíble. Pero quiero destacar algo: al equipo que después triunfó entre 1986 y 1989 lo armó Agustín Mario Cejas. Después, Coco Basile le dio el toque que le tenía que dar».
Camote Acuña coincide con su compañero de equipo: «Es verdad lo que dice Walter. Cejas me puso en primera en 1985. Recuperó a Gustavo Costas y trajo a Miguel Colombatti y Walter Fernández. Los cuatro fuimos titulares en aquel equipo de la Supercopa».

 

 

BELHO HORIZONTE, SABADO 18 DE JUNIO DE 1988

 

Racing encaró aquella final con una premisa: no llegar al tercer partido. En aquel 1988, tanto en Copa Libertadores como en aquella primera edición de la Supercopa, las finales no se definían por penales. En caso de igualdad – sin importar la diferencia de gol – se debía disputar un tercer partido. En caso que Cruzeiro derrotara a Racing, ese partido se disputaría días más tarde en el estadio Centenario de Montevideo.
Alfio Basile confirmó el mismo equipo que había vencido en el partido de ida. Camote Acuña recordó en Abrí la Cancha la impresión que le generó la llegada al estadio Morumbí: «En Belho Horizonte nadie dudaba del triunfo de Cruzeiro. El Minerao estaba que estallaba de gente. Había como 100.000 personas. La imagen que tengo es cuando llegamos al estadio parecían hormigas que nos movían el micro. Esa imagen no la olvido nunca». A pesar del clima hostil, Racing mostró carácter. Controló todos los intentos de Cruzeiro y neutralizó al peligroso Careca. 43 minutos de la primera etapa. Tiro libre para Racing. Habilitación de Walter Fernández a Omar Catalán. El Cata, un delantero que supo jugar en la C con Almagro, recibió la pelota y con un toque corto batió a Wellington. El festejo con los brazos extendidos. Grito eterno en nuestro país. En la segunda etapa, Cruzeiro fue en búsqueda del triunfo, pero la actuación de Carlos Olarán y Gustavo Costas fue soberbia. Faltando pocos minutos igualó Robson. Esos instantes finales fueron de hondo dramatismo, pero la historia estaba escrita y Racing se consagró campeón de aquella primera edición de la Supercopa de América. El abrazo eterno de Alfio Basile y el Panadero Rubén Díaz. Ellos habían abrazado la gloria en 1967 y nuevamente ubicaban al Racing Club en un sitial de gloria que pocos años atrás parecía imposible. El Coco Basile y sus cábalas porque en los seis partidos que disputó Racing en la Supercopa 1988 nunca utilizó la camiseta albiceleste de toda la vida. Fueron distintos modelos y en varios partidos modificados en el entretiempo, una costumbre de la época.
Una multitud esperó a Racing en Ezeiza. El uruguayo Víctor Rabuñal, suplente en aquel equipo, aún recuerda con asombro como aquella madrugada del domingo 19 de junio de 1988 miles de racinguistas fueron a agradecerles una alegría tan postergada: “El festejo en el Minerao fue terrible. Eran muchos años sin títulos. Allá no tomé dimensión del logro, pero cuando volvimos al país fue impresionante. En Ezeiza jamás pensé que nos recibiría tanta gente. Eran las tres de la mañana y no llegábamos más a Avellaneda. Pero creeme que los brasileños eran bravos. Tenían Careca que volvió loco a Fabbri. Menos mal que Catalán metió el gol con esa avivada de Walter Fernández. No sabés lo que era ese estadio…”

 

 

El equipo, vestido de civil, dio la vuelta olímpica en la tarde del lunes 20 de junio de 1988. Otro feriado y partido correspondiente a la semifinal de la Liguilla Pre-Libertadores ante River Plate. Los campeones fueron ovacionados por un estadio que los recibió con agradecimiento y devoción. La inmensa Supercopa se alzó en los brazos de Ubaldo Matildo Fillol para que todo el Cilindro se llenara de felicidad.
17 campeones que quedaron en el recuerdo: Ubaldo Matildo Fillol, Marcelo Fabian Asteggiano, Gustavo Adolfo Costas, Néstor Ariel Fabbri, Carlos Isidro Olarán, Eduardo Omar Saporiti, Carlos Eduardo Vásquez, Jorge Osmar Acuña, Miguel Ángel Colombatti, Leonardo Fabio Costas, Miguel Ángel Ludueña, Rubén Wálter Paz, Hugo Leonardo Pérez, Omar Humberto Catalán, Walter René Fernández, José Raúl Iglesias y Ramón Ismael Medina Bello. Integraron el banco de suplentes sin ingresar: Julio César Balerio, Víctor Rabuñal, Leonardo Szulz.
Algunos jugadores dejaron rápido el club de Avellaneda, como el héroe del Minerao. Omar Catalán firmó contrato con Deportivo Armenio y pronto se retiró del fútbol. El cordobés Eduardo Saporiti también dejó la actividad. Por su parte, Víctor Rabuñal siguió su carrera en Unión. Más conflictiva fue la salida de Miguel Ludueña que quedó en libertad de acción, firmó con Independiente y meses más tarde sufrió un atentado. Aquel Racing de la Supercopa tuvo una gran primera rueda del torneo 1988/89. En la última fecha, Racing recibió a Boca. Antes de comenzar el segundo tiempo, una bomba de estruendo aturdió al arquero Carlos Fernando Navarro Montoya. El partido fue suspendido, Racing perdió 5 puntos y el campeonato fue una quimera porque el club puso como objetivo la Copa Libertadores de América. La Academia fue eliminada, sobre la hora y en Avellaneda, por Nacional de Medellín, futuro campeón de la competencia. En junio de 1989, el equipo campeón de la Supercopa estaba virtualmente disuelto.
Punto final para esta historia. Racing volvió a codearse con la Supercopa en 1992 cuando llegó a la final. Tan solo Gustavo Costas había sobrevivido del equipo campeón tan solo cuatro años atrás. Curiosamente, en aquella final Racing volvió a encontrarse con Cruzeiro. En el partido de ida, disputado en el Morumbí, Cruzeiro goleó 4 a 0. En Avellaneda, la Academia venció 1 a 0. La Supercopa se disputó hasta el año 1997.
Pasados tantos años, quienes vivieron aquellos días de 1988, sin importar colores y amores, los hinchas del fútbol aún recuerdan a aquel equipo de Racing, puro coraje, que alzó la primera edición de la Supercopa.

 

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha. Premio Jauretche a la Investigación Periodística.

 

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