Víctor Rabuñal: «Unión me permitió ganar una final inolvidable»

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Víctor Manuel Rabuñal fue parte de las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. Montevideano del barrio Los Pocitos, campeón de América con su selección. En el fútbol argentino fue parte del mítico Racing de la Supercopa, ídolo del Unión de 1989 y figura en Chacarita Juniors. Una historia que merece ser conocida.

Por Carlos Aira

 

SUEÑOS DE FUTBOL: «Nací en el Cerrito de la Victoria. Un barrio chico que se parece mucho a José Ingenieros o alguna localidad del Conurbano. Un barrio con tres clubes importantes: Rentistas, Cerrito y Sud América, el club donde surgió Antonio Alzamendi y dirigió Roberto Perfumo. De pibe era Tricolor, hincha de Nacional. Mis idolos era el Pocho Brunel, Luis Cubilla y Luis Artime. Una infancia muy traquila jugando al baby fútbol en el Ciclón del Cerrito, hasta que un masajista del club me llevó a Rentistas y ahí comenzó mi historia con el fútbol profesional.
Rentistas. Año 1981. Rabuñal es el quinto de los hincados.
RENTISTAS Y BELLA VISTA: «Arranqué en Rentistas, el club de mi barrio. Tenía grandes compañeros, como Lazarte. Año 1980. El equipo estaba en segunda división. En 1982 tuve un gran año y me nombraron el mejor jugador de la categoría. Ahí fue cuando los equipos de primera se fijaron en mí. Me terminó comprando Bella Vista en 1983. Justo ese año habían transferido a Rubens Navarro y Eber Bueno a San Lorenzo y necesitaban rearmar el equipo. El mediocampo de Bella Vista era un lujo: Santiago Ostolaza, Shubert Lemos y yo. Inolvidable. La posibilidad de jugar con dos cracks. Ostolaza era bravo, pero tenía una presencia notable. Caudillo de los de antes. 

 

SELECCION URUGUAYA: «En Bella Vista anduve bien de movida. Tanto es así que al quinto partido, Omar Borrás me convocó para debutar en la Selección Uruguaya. Fue en un amistoso ante Paraguay previo a la Copa América que finalmente ganamos. Fue una época de recambio en el fútbol uruguayo. Estaban Fernando Morena, Wilmar Cabrera, Patito Aguilera, Nelson Gutiérrez, Rodolfo Rodríguez, Enzo Francescoli. Yo jugué algunos partidos de 10, pero era muy jodido jugar en esa posición con la Celeste. También estaba saliendo Rubén Sosa en Danubio. Todos excelentes jugadores».

 

9 de junio de 1983. Debut de Rabuñal con la Celeste. Parados: Rodríguez, Agresta, Ferrari, Montelongo y Wilmar Cabrera. Hincados: Venancio Ramos, Barrios, Morena, Rabuñal y González. 3 a 0 sobre Paraguay.
EL DIFICIL FUTBOL URUGUAYO: «El fútbol uruguayo de los ochenta era muy difícil. Ibas a jugar a canchas como Rampla, ¡Que detrás del río te estaban esperando los indios! Pero habíamos armado buen equipo en Bella Vista. En el mediocampo jugaba junto a Shubert Lemos y Santiago Ostolaza. El Vasco era terrible. También estaban Julio César Balerio y Carlitos Vázquez, con quienes me reencontré en Racing después. Me quiso Peñarol, pero la verdad no sé si hubiera jugado allí. Soy fanático de Nacional de chiquito. Curioso, pero en la selección era más amigo de los jugadores de Peñarol que Nacional. En aquellos días era distinto a la actualidad. Nos importaban mucho los colores, el corazón y la camiseta».
«Con Bella Vista clasificamos a la Copa Libertadores 1985. Jugamos en el grupo con Peñarol, Colo Colo y Magallanes de Chile. Pero la situación era difícil porque hacía meses que no cobrábamos. Yo entré en conflicto y me terminé en el Irapuato de México. La Trinca Fresera. Anduve muy bien ahí. El fútbol mexicano era ideal para mi juego, pero mi representante tuvo problemas allá y debí volver. En Uruguay no podía jugar, así que lo quería hacer en Argentina».

 

LLEGAR A RACING…: «Fue Alfio Basile quien me trajo a Racing. Enero de 1987. Era Héctor Rinaldi el presidente del club. Coco me conocía de la época que fue entrenador de Nacional. Como aún persistía mi conflicto con Bella Vista no podía jugar oficialmente hasta mitad de año. Coco me mandó a entrenar con la reserva, que la dirigía Cacho Gimenez. Quiero recordarlo a Juan Carlos Giménez. Un señor. Un verdadero maestro. Sabía una barbaridad de fútbol, porque vos te das cuenta quién te está chamuyando. Un maestro en serio».
14 de marzo de 1987. Partido de reserva entre Rosario Central y Racing. ¿Bernardi? No, Rabuñal. Una avivada de Juan Carlos Giménez.
«Con Giménez me pasó algo increíble. Cacho tenía adoración conmigo. Mandaba hacer amistosos para que juegue y no estuviera parado. Una cosa de locos. Una noche jugaba la reserva contra Central en Arroyito. Cacho me llevó y me dijo: vas a jugar, pero con otro apellido. Recordá que no podía hacerlo oficialmente por el conflicto con Bella Vista. Recuerdo que el Cholo Pavón jugó ese partido. Ellos venían invictos. Hicimos un golazo bárbaro. Dominé la pelota, me saqué a un par, y se la di a un pìbe que definió. Todos comenzaron a hablar de mí, ¡Pero nadie podía decir que era yo!».

 

Cumbre oriental junto a la Supercopa. El artiguense Rubén Paz junto a los montevideanos Julio César Balerio, Víctor Rabuñal y Carlos Vázquez.
LOS URUGUAYOS DEL RACING DE LA SUPERCOPA: «En Racing armamos una banda de uruguayos. Cuando yo llegué estaban Washington Olivera, Italo Ortíz y Chupete Vázquez que había jugado conmigo en Bella Vista. Basile y el Panadero Díaz estaban buscando un arquero para alternar con el Pato Fillol. Me preguntaron por Julio César Balerio que era suplente de Hugo Gatti en Boca. Querían saber como era como persona. Les dije que lo traigan sin dudarlo. Un Gran arquero Balerio. Falleció hace unos años. El me puso el apodo de Ojitos. En Racing estuvo muy tapado por el Pato»
«Hablando del Pato. Era un monstruo. Fillol entrenaba y te asustaba. Le pateabas de cualquier forma y no se la metías. Pero aparte era un profesional de lujo. El primero en entrenar y se entrenaba al máximo. Fue vital en ese equipo. Era una seguridad permanente. Tuvo partidos impresionantes».
“Debuté oficialmente contra Unión, en la primera fecha. Estaba tapado por Miguel Colombatti y después vino Rubén Paz. Un fuera de serie. No sólo como jugador, si no como persona. Un distinto. Era el más humilde y venía de jugar en todos lados. Un verdadero monstruo. Hoy sería más jugador que ayer, porque se juega acelerado, sin pausa. Ahora das una pelota y no paran. Corren todo el tiempo y tienen que resolver muy rápido. La clave está en saber donde dar la pelota, porque si no te asfixian. Ojo, porque en mi época también existía el pressing. En River, Zapata y Astrada te comían el hígado. Por eso les decían los Pacman. Ferro, Estudiantes o Gimnasia  también tenían ese juego. Era un fútbol muy recio”.
«Arrancamos para campeón. En la primera rueda jugamos muy bien, hasta que sucedió aquello tan famoso de las pastillas del doctor Adolfo Fort. Se desgarraron muchos compañeros en la pre-temporada. Después se fue dando el tema de la Supercopa y cambiamos el chip. Nos tiramos a ganarla y se fue dando. Vos querés ganar todo, pero no se puede. Mal no nos fue porque entramos en la historia. Aquel equipo de Racing tuvo una clave: se vivía un día a día tranquilo. Con la gente estaba todo más que bien. El único problema era cobrar. El tema premios era terrible. Recuerdo que Carlitos Olarán anotaba todo. Era el que llevaba toda la cuenta”.
“Yo estuve en el banco casi todos los partidos del campeonato. Coco era un tipo derecho. Con códigos y mucho barrio. Hacía todo sencillo. En las charlas nos pedía que jugáramos y metiéramos. Que nunca dejáramos una pelota perdida. Un ganador que no movía el equipo titular, por eso no tuve muchas chances».

 

Liguilla 1988. Los suplentes de Racing en un partido aún recordado: Asteggiano, Lamadrid, Berón, Balerio, Perico Pérez y Fabio Costas. Abajo: Szulz, Decoud, Zaccanti, Medina Bello y Rabuñal.

 

«Coco Basile tuvo la virtud de armar ese grupo. Mantenía a todos los suplentes contentos. Te veía bajoneado se acercaba y te pedía que te pongas las pilas porque te tenía en cuenta. El chamuyo de Coco era impresionante. Ya ves, jugamos aquella famosa liguilla los suplentes y nos comimos a un River lleno de figuras. Yo estuve en el banco en todos los partidos de la Copa y fui titular en la famosa liguilla Pre-Libertadores. Primero dejamos afuera a Argentinos Juniors. Luego, nos tocó un River lleno de figuras que recién habíamos eliminado de la semifinal de la Supercopa. Recuerdo que el partido de ida con River se jugó en el Monumental dos días después de la primera final con Cruzeiro. Le dimos un baile bárbaro a River. Inolvidable. Nos pusimos 3 a 1 arriba, pero nos empataron sobre el final con un gol de Gorosito de tiro libre y una escapada de Alzamendi sobre la hora”.
El grito de gol besando la camiseta de Racing. Año 1988.
«Esa noche, Ruggeri y Nelson Gutiérrez chamuyaron a Lamolina, que al final inclinó la cancha. El Tano tenía mucha presencia. En Racing eran todos pibes salvo el Mencho y yo. En la revancha, metí el gol al minuto. Lateral desde la derecha, la peina el Flaco Lamadrid y le pego entre Borelli y Ruggeri al palo de Goycochea. Un delirio».
“El festejo en el Minerao fue terrible. Eran muchos años sin títulos. Allá no tomé dimensión del logro, pero cuando volvimos al país fue impresionante. En Ezeiza jamás pensé que nos recibiría tanta gente. Eran las tres de la mañana y no llegábamos más a Avellaneda. Pero creeme que los brasileños eran bravos. Tenían Careca que volvió loco a Fabbri. Menos mal que Catalán metió el gol con esa avivada de Walter Fernández. No sabés lo que era ese estadio…”.

 

 

VICTOR MANUEL RABUNION: “Me voy de Racing cuando ni yo creía que iba a irme. Después de la Supercopa y la Liguilla debía renovar contrato. Basile me dijo que me necesitaba. Yo precisaba 30.000 dólares que me faltaban para comprar el departamento. Juan D´Stéfano me dijo que no, que era mucha plata. Me salió la oferta de Unión de Santa Fe que me dio la guita. Priorizé comprar el departamento para mi familia. Aparte, necesitaba jugar porque estaba muy tapado por Colombatti y Rubén Paz”.
Gol de Víctor Rabuñal ante Italiano. El uruguayo debutó con la rojiblanca el 13 de agosto de 1988 ante Douglas Haig en Pergamino. 0 a 0. Unión formó con Theiler; Altamirano, Mario Alberto, García y Humoller; Toresani, Pasucci (Mauri), Sánchez y Rabuñal; Pepe Castro (Moyano) y Dante Fernández. DT: Alberto Violi
«El Unión de 1989 se armó de a poco. Primero llegó Passucci, después fui yo, el Pepe Castro, Tognarelli, Echaniz. Toda gente grande. En el club estaban Mauri, Altamirano, Humoller, Toresani, Catinot. Nos costó armarnos a la divisional. El equipo lo formó Alberto Violi. Un tipo macanudo pero temeroso. En las prácticas te presentaba y te decía “- Este es uno de los que me va a echar”. Al principio caía mal, pero después lo conocimos. Arrancamos bien, ganando unos cuantos partidos. Recuerdo el partido contra Chacarita en al segunda fecha. Le hice un caño de ida y vuelta al Gallego Rodríguez. Fue tan impresionante que vino el árbitro a saludarme».
«En la primera rueda tuvimos una crisis de resultados y renunció Violi. Agarró Hugo Zavagno y después Humberto Zuccarelli hasta el final de la temporada. Zuccarelli era un tipo rígido. Trabajador. De la escuela de Carlos Bilardo. Un tipo muy estructurado. Yo arranque por el lado izquierdo y terminé jugando como carrilero cuando llegó Madelón para ponerse la 10. Jugué de cuarto volante. Haciendo la banda. Nunca había jugado pero me adapté. Comenzamos a ganar y ganar y nos prendimos nuevamente”.
IDENTIKIT VICTOR RABUÑAL. Nació en Montevideo, el 8 de enero de 1962. Debutó en Rentistas, año 1980. Entre 1982 y 1985 jugó en Bella Vista. Campeón de la Copa América 1983 con su seleccionado. En 1986 jugó en el Irapuato de México. Llegó a Racing Club en 1987. En la Academia jugó 11 partidos, con 2 goles. Pasó a Unión de Santa Fe en 1988. Con la camiseta tatengue disputó 94 partidos, con 6 goles hasta 1991. Luego pasó a Huracán de San Rafael. Entre 1992 y 1993 vistió la tricolor de Chacarita Juniors. Después jugó en Villa Dálmine. Finalmente, puso final a su carrera profesional en 1994, jugando para Leandro N. Alem.
“El Nacional de aquellos días era durísimo. ¡Hasta la pelota era dura! Tenías que acostumbrarte a la Pintier. Si se mojaba no la levantabas. Hoy los futbolistas viajan bárbaro. Avión o micro cama. Nosotros en Unión viajábamos a Cipolletti, Necochea o Mendoza en micro. Era terrible. Tardábamos un día en llegar y otro en volver”.
Unión es un club hermoso. La gente de allá siempre me brindó un enorme cariño. Tengo muchos amigos con los cuales aún me escribo. Muy buenas personas. Los compañeros mismos: Luis Tomé, Jorge Mauri o el querido Hernán René Solari. A él lo conocía de pibito. Muy buen jugador. Se murió en la gloria. Te di el título. Recuerdo que el suegro tenía camiones y cuando vine de Santa Fe me hizo la mudanza. Solari fue un enorme jugador que acá en Buenos Aires nunca lo tuvieron como a tantos otros porque a Unión y Colón no les dan bola”.
“Santa Fe es hermoso. La familia se había acostumbrado a la ciudad. Mi señora no quería volver. Habíamos hecho amigos. Era otra cosa. Recuerdo que cuando llegué tenía dos vecinos fanáticos de Colón que me miraban feo. Decían “Ahí va el unionista”. Con el tiempo fuimos grandes amigos. Quiero recordar a la familia Mastrángelo. El hijo de ese hombre era fanático de Unión. Yo le regalé la camiseta del día que ascendimos. Todavía la lleva a la cancha. Me dice: el día que me muera quiero que me entierren con tu camiseta. ¡Pensá que el padre es hincha fanático de Colón! Santa Fe es muy intenso”.

 

Santa Fe. 28 de julio de 1989. El equipo que jugó aquella final que hoy es un mito del fútbol argentino. Rabuñal, agachado entre Echaniz y Madelón.

 

LA FINAL UNION-COLON 1989: «Las finales contra Colón fueron terribles. El presidente de Unión era Super Manuel Corral. Los días previos, en joda nos decía «– Che, ¿Van a ganar el partidito?«. Uno se quería abstraer, pero era imposible. La gente te iba llevando. Ibas a la panadería y te hacían sentir la final. Encima yo vivía a dos cuadras de la cancha. Para que te des una idea, la dirigencia nos mando a Paraná a concentrar antes de cada final».
«Fueron dos partidos muy parejos. Nosotros teníamos un delantero como Pepe Castro que tenía una personalidad muy particular. Definía, pero también hablaba mucho. El primer partido fue en la vieja cancha de Colón. Ellos tenían gente brava: Nicosia, Pato Míguez, Wolheim, Raul de la Cruz Chaparro, el zurdo Verdirame que era un fenómeno. Fue una final donde nos respetamos. Ganamos porque tuvimos más personalidad en el medio. Armamos un cuadrado muy bueno junto a Carlos González, Roberto Pasucci y Leonardo Madelón».
Fue bravísimo jugar en la vieja cancha de ellos. Los pasillos eran terribles. Todo muy difícil. Siempre recuerdo que antes del partido, Leonardo Madelón trajo un video que pusimos en el vestuario. Algo que aprendió de Boca Milutinovic cuando lo tuvo en San Lorenzo. Era un video con ánimo de nuestras familias. Salimos como fieras, porque había que bancarse la cancha de Colón”.
“El gol de Madelón entró en la historia. Colón apretó, pero los matamos de contra. La fiesta fue en el club y el hotel donde concentramos. Después a casa. No daba para festejar por la ciudad porque allá se podía suceder cualquier cosa”.
«Ascendimos en plena hiperinflación. Gobierno de Raul Alfonsín. Con Jorge Mauri y Luis Tomé nos reíamos. Habíamos arreglado premio para comprar un cero kilómetro cada uno y terminamos con una bicicleta. La devaluación fue terrible. Arreglamos un dinero y cuando fuimos a retirarlo eran monedas».

 

 

Víctor Rabuñal jugó en Unión entre 1988 y 1991. Disputó 94 partidos, convirtiendo 6 goles.
UNION DE PRIMERA: «En Primera División anduvimos muy bien. Hicimos una gran campaña. En 1989/90 le ganamos a Boca en la Bombonera y a River en Santa Fe. Ellos iban punteros. Fue 1 a 0, con gol de Carlos Alcides González. Esa tarde hacía 45 grados de calor. Era imposible jugar. Recuerdo que Mostaza Merlo renunció después de ese partido. Con River ya campeón igualamos 2 a 2 la revancha en el Monumental. Fue un partidazo».
«En 1990 los dirigentes trajeron a Claudio Borghi y Víctor Rogelio Ramos. El Bichi jugó seis meses con nosotros y lo hizo bárbaro. Un fenómeno. Si se hubiera dedicado a jugar, que jugador hubiera sido. ¿Sabés que le pasaba? ¡No le gustaba hacer goles!. Una tarde le ganamos 2 a 0 a Rosario Central que tenía un equipazo. Esa tarde metí un gol con un centro de rabona del Bichi. Una cosa de locos. Claudio tenía una condición física bárbara, pero no le importaba jugar. Gambeteaba al arquero y prefería tirar un centro de rabona a meterla. Recuerdo un 4 a 4 contra Talleres de Córdoba. Esa tarde hice un gol, pero Borghi la rompió. Fue impresionante las cosas que hizo. Lo querías matar, pero no podías porque es un gran tipo. Es raro tener tantas condiciones y no darles bola. Un dominio de pelota impresionante. En cada partido hacía dos o tres jugadas únicas. En 1991 Bichi pasó de Unión a Huracán y cuando concentrábamos en Buenos Aires el venía a cenar con nosotros en el hotel. Un tipo bárbaro».

 

Huracán San Rafael 1991: Damian Arenas, Oscar Castillo, Miguel Buxo, Roberto Torres y Antonio Montes. Abajo: Sergio Sett, Néstor Arias, Miguel Godoy, Víctor Rabuñal, Daniel Mottes y Gustavo Bernardeau.
MENDOZA: “A mediados de 1991 la dirigencia de Unión contrató figuras como Nery Pumpido, Ricardo Giusti y el Pelado Centurión. A pocos días del cierre del libro de pases, el técnico Carlos Trullet me avisa que no me tendrá en cuenta. Justo apareció Cacho Gímenez, que estaba en la Escuela de Entrenadores. Me preguntó si quería ir a jugar a Huracán de San Rafael un regional. Le dije que si, si no tenía que dar medio año parado”.
“El cambio fue brusco. De jugar Primera División en cancha de los grandes a enfrentar equipos como Aviador Origone. Estaba acostumbrado a otra cosa. Los clásicos contra Gimnasia de Mendoza sí tenían mucho color. Clasificamos en la zona de grupos  junto a Gimnasia, a quienes luego eliminamos junto a Huracán Las Heras.  Clasificamos al Zonal de ascenso al Nacional B. Nos tocó Belgrano de San Nicolás, que nos eliminó en cuartos de final. En San Rafael me fue bien. Me querían mucho y eran muy buena gente. Tienen una hinchada linda, pero eran otras presiones a las que estaba acostumbrado”.

 

Víctor Rabuñal debutó en Chacarita el 1 de agosto de 1992. 4º fecha del torneo de la B Metro. Derrota tricolor 2 a 1 ante Sarmiento, en Junín. Chaca formó con: Quiroga; De Bonis, Montagliani, Lasala y Bonomi (Cáceres); Sosa, Rodríguez, Rabuñal y Márquez; Leeb y Laiker. DT: Juan Manuel Guerra.
RESUCITAR A CHACARITA JUNIORS: “Llegué  a Chacarita en Julio de 1992. Me llevó Juan Manuel Guerra. El Viejo fue un fenómeno. Era la tercera vez que me quería tener en sus equipos. La primera fue en 1980 cuando dirigía Estudiantes de Buenos Aires.  Mi suegro trabajaba en el club y le habló de mí. Vine a Buenos Aires, estuve entrenando en cancha de General Lamadrid, pero no se dio. Después me quiso llevar a Chacarita cuando se rompió Quique Borrelli. La tercera fue la vencida”.
El Viejo Guerra tenía cada dicho… Una vez a Marcelo Di Lauro, un delantero que había estado en Atlanta, le dijo: » – A usted no lo puedo poner porque la lapicera no me escribe su nombre». Aconsejaba bien a los pibes. Les decía de comprar ladrillos. En cada charla técnica pasaba del fútbol a la vida. Trataba a todos en forma muy paternal. Un fenómeno. Para mí, junto al Coco Basile fueron los dos grandes técnicos que tuve en el fútbol”.
“El objetivo era sacar a Chaca del fondo. Hacía un par de temporadas que venía muy mal con el promedio. Para eso Guerra fue fundamental. Comenzamos muy bien el campeonato. Le ganamos a Atlanta en Villa Crespo, le hicimos cuatro a Tigre en Victoria. Disputamos un mano a mano contra All Boys y Sarmiento de Junín que tenían dos equipazos. Jugamos un partidazo contra All Boys, que terminó ascendiendo, en cancha de Vélez. Perdimos el campeonato en una derrota imposible con Deportivo Merlo de visitante”.
Yo creo que los directivos nos soltaron la mano. No querían ascender. Es así. Una vez estábamos concentrados en SETIA y nos tuvimos que volver a casa porque no pagaron el alojamiento. Después ya ni concentrábamos. Mirá, teníamos a Elvio Paolorroso – que luego trabajó en la Selección – con nosotros y andábamos muy bien. Después perdimos en Jujuy la final del Zonal. Arturo Gnoffo tuvo un penal pero lo erró. Perdimos en el alargue. Gimnasia y Esgrima tenía un cuadrazo con un Mario Lobo que andaba bárbaro”.

 

 

CAMPANA Y GENERAL RODRIGUEZ: “En 1993 llegó una nueva directiva a Chacarita. Cuando me siento a renovar contrato, no quisieron reconocerme la deuda. El año anterior ya me habían llamaron de Villa Dálmine y volvieron a convocarme, esta vez junto a Montagliani y Tallarico. Venían de bajar del Nacional B. Me mudé a Campana pero todo era muy frío. Sentí mucho el cambio. No era lo mismo. En Dálmine tuve como entrenador a Ricardo Presenza, un profe. Quería innovar entrenando con pelotas de rugby y a los compañeros no le gustó nada. Teníamos un lindo equipo. Estaba Julián Infantino, un jugadorazo. También Oscar Barrios y el Negro Céliz. Anduvimos bien la primera rueda, después nos caímos y descendimos”.
Rabuñal jugó la temporada 93/94 en Campana. Debutó el 24 de julio de 1993, en la victoria 2 a 0 ante Argentino de Quilmes. Villa Dálmine formó con: Tallarico; Céliz, Montagliani, Barrios y Elleberg; Cerchietti, Echeverría, Infantino y Rabuñal; Rossi y Carrió. Dt: Miguel Presenza.
“Una vez que me fui de Dálmine tenía todo arreglado para jugar en Estudiantes de Caseros. Estuve practicando en el club y todo. El técnico Pedro Mastromauro me necesitaba pero el presidente, que era Gioffré, dilató la contratación y finalmente no firmé contrato. Apareció la posibilidad de jugar en Leandro N. Alem en Primera C. De pelear la punta en la B Metro a la C. No me mudé a General Rodríguez.  Todos los días viajaba de Constitución. Estaba mal físicamente. Aparte, la C es terrible. Nadie apoya nada. Cobraba un dinero de La Serenísima, pero era un suelo mínimo. No me quedó otra que poner mi auto de remís y trabajar durante unas horas. En Além jugué poco. Llegué mal físicamente. Me puse bien. Estaba Julio Apariente como entrenador. Lo terminan echando, viene Tato Medina, me volví a lesionar y hasta ahí llegué. Año 1994. Estaba por cumplir 33 años”.
Cuesta muchísimo dejar. Te faltan muchas cosas, sobre todo el entrenamiento. Aparte, no estaba preparado para otra cosa. En mi caso fue peor, porque me dejaron libre lesionado, y pude reclamar en ningún lado”.

 

11 de junio de 1988. Liguilla Pre-Libertadores. Victoria 3 a 1 de Racing sobre Argentinos Juniors. Arriba: Lamadrid, Asteggiano, Berón, Balerio, Perico Pérez y Fabio Costas. Abajo: Szulz, Medina Bello, Vázquez, Rabuñal y Decoud.

 

VICTOR HOYEsposo de Patricia. Padre de Joana, fana tatengue, Nicolás y Gabriel – hinchas de la Academia – quienes están estudiando profesorado de Educación Física y continúan la ligazón familiar con la Academia ya que trabajan en la Sede de Villa del Parque con el proyecto Racing Integrado – dirigido por Hernán Gliniecki – trabajando junto a chicos y jóvenes con capacidades diferentes.
Abril de 1988. Previa de Racing-Rosario Central. Víctor Manuel Rabuñal y la 10 de Racing.
Racing en la vida. Víctor tiene el carnet de socio vitalicio pero volvió al Cilindro hace poco luego de muchísimos años. Lo acompañó un amigo apellidado Cejas, tan fana de la Academia que bautizó Agustín a su hijo. El campeón de la Supercopa no podía creer lo hermoso que está hoy el Coliseo albiceleste en comparación con su época, cuando era gris, sin techo y la bandeja alta estaba clausurada.
Ojitos. Quién no pudo viajar a Santa Fe en el festejo de los 25 años de la mítica final de 1989, pero guarda con cariño la camiseta  y medalla conmemorativa. Que se emociona con cada mensaje tatengue en el facebook. El que le gustaría saber en que andan algunos de sus ex compañeros como Gustavo Szulz o Marcelo Asteggiano.
Victor Rabuñal. Al cual si la vida le diera la posibilidad de jugar un partido más y tendría que elegir la camiseta de Racing, Unión o Chacarita para disputar un clásico, agarraría la celeste y blanca de la Academia. Le vuelve el recuerdo a la mente: “- Debuté en un amistoso en cancha de Ferro. Veía la tribuna y no lo podía creer. Yo no me quería ir más. Jugué poco, pero Racing es especial. Una camiseta hermosa que pesa, que no es para cualquiera”.
“Victor, ¿Fuiste feliz jugando al fútbol? Los ojos se abren. Toman brillo. ¡Obvio! ¡Si aún tengo puesto los cortos!”.

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