Daniel Severiano Pavón: «Había que tener mucho coraje para sacar a Racing de la B»

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Daniel Severiano Pavón. El Cholo. Un goleador potente. ídolo grande de la Academia, goleador de una década.

«Pavón…Pavón…¡Que grande sos! Cantaban las hinchadas de Boca y Racing. Goleador con una Copa Libertadores y una Intercontinental. Dueño de cuatro ascensos a Primera División, incluido el inolvidable 1985 con la Academia. Daniel Severiano Pavón , El Cholo, repasó su carrera en Abrí la Cancha.

Por Carlos Aira

 

Daniel Severiano Pavón nació el 21 de febrero de 1955 en La Escondida (Chaco). Debutó oficialmente el 23 de junio de 1973, Unión 0 – 0 Almirante Brown, 16º fecha del torneo de Primera B. En Primera A jugó 72 partidos, con 15 goles. En Primera B jugó 227 partidos, con 65 goles.
SUEÑOS DE FUTBOL: «Nací en La Escondida, provincia de Chaco. Viví en el pueblo hasta que terminé la escuela primaria, cuando me vine a Buenos Aires con lo puesto. Eramos una familia muy pobre, que vivía de la fábrica de tanino. Tenía una tía en San Justo y me fui a la casa de ella. Comencé a trabajar en la pizzería Montecarlo. Siempre me gustó recordar a la familia que era dueña de la pizzería. Los Bulla. Les tengo que agradecer de por vida».
«Un día, el único que no abrió la pizzería, fui a jugar a un potrero. Ahí me vio un jugador de la Primera de Almirante Brown y me dijo que me vaya a probar. Tenía 16 años. Jugué de 6 y marqué a Tursi, el goleador de la Primera. Elio Montaño, el técnico del equipo, me obligó a fichar inmediatamente. Jugué de defensor hasta que pedí jugar adelante. En Reserva lo tuve como entrenador a Ricardo Busico – famoso jugador de Boca – , quién me apadrinó. Recuerdo que me compró unos botines nuevos, algo que era increíble para mí».

 

 

El Cholo en las inferiores de Almirante Brown.
PIZZAS Y GOLES EN ALMIRANTE BROWN: «Los Bulla se portaron tan bien conmigo… ¡Eran muy futboleros! Me decían: – Daniel, hacé las prepizzas tempranito y andá a descansar. Como la venta fuerte era entre las 21 y la medianoche, no había problema que fuera a las prácticas o los partidos. Hoy veo a los pibes con primer contrato que se compran un coche importado antes que una casa y siempre recuerdo lo que fueron aquellos años que jugaba y hacía pizzas el mismo sábado.
«Siempre recuerdo la tarde de mi debut. Fue contra Unión, en Santa Fe. Veía al 9 de ellos y me decía para adentro: ¡Que fenómeno, éste si que va a llegar! Era Leopoldo Jacinto Luque..«

 

 

Platense en el Nacional 1976.
PLATENSE: «Llegué a Platense de casualidad. Acompañé a un amigo chaqueño a probarse al club. Dio la casualidad que la semana anterior había hecho cuatro goles con la Cuarta. Cuando me vio el técnico de Platense, me dijo: – ¡Andá a fichar ya mismo!»
«Debuté jugando en Tercera contra Estudiantes, cancha de Defensores de Belgrano. Después agarré la Primera y no la largué más. Teníamos un lindo equipo. Con el Mono Petti compartímos delantera y algo más: en 1976 fuimos de vacaciones a La Escondida. Como no ganábamos mucha guita, a los quince días nos quedamos sin un mango. ¡El hambre que pasamos!»
«En Platense fui muy atrevido. En el ascenso y en Primera. Es que el jugador soltero tiene menores responsabilidades. Con la camiseta del Marrón recuerdo dos partidos: el ascenso contra Villa Dálmine y un 0-5 contra Sportivo Patria, Nacional 1976, porque se cayó una tribuna en pleno partido. La verdad, anduve muy bien en Platense. Menotti me declaró dentro de los 40 jugadores intransferibles al exterior, y en ese momento, se comenzó a gestar mi pase a Boca«.

 

 

Cholo Pavón xeneize.
BOCA JUNIORS: «Estaba de moda. Todo el mundo quería comprarme. Tuve un Nacional 1976 espectacular. Vamos a Mar del Plata de pretemporada con Platense y todos los días venía Bernardino Veiga a hablarme. Después me enteré que lo había mandado el Toto Lorenzo para investigarme. Finalmente, Juan Carlos me llama y me dice: – Pavón, lo necesito para ganar la Copa. Usted va a jugar todos los partidos«.
«Era muy joven y no me pesó la responsabilidad de vestir la camiseta de Boca. Mi pase fue asombroso. Boca pagó mucho dinero y seis jugadores que pasaron a Platense. Llegué a la pretemporada y el primero que me esperó fue el peluquero. Una vez que me cortaron el pelo, el plantel me recibió muy bien. Había un respeto total hacia los más grandes, pero ellos te animaban siempre».

 

 

Juan Carlos Lorenzo
JUAN CARLOS LORENZO Y LA COPA LIBERTADORES: «Tengo una historias increíble con Lorenzo. En la final de la Copa Libertadores de 1977, yo fui titular en la Bombonera. Cuando fuimos a Belho Horizonte, yo fui al banco. En un momento, Lorenzo mandó a calentar a todos salvo a mí. Cuando metió el golazo Nelinho, ahí me hizo entrar. Sin calentar ni nada. Perdimos 1 a 0. Al otro día viajamos a Uruguay para jugar el desempate. Yo le veía cara rara a Juan Carlos. Recuerdo que el día estaba feísimo. Estaba durmiendo y me despierta Lorenzo junto al profe Castelli, los dos con una vela pegada a un plato. Eran las cuatro de la madrugada. Yo no entendía nada. El Toto me dice: Felman no puede jugar. Si no llega, juega usted. Ahora, si juega Nelinho, usted le pega una patada. Lo echan, pero nosotros ganamos igual. ¡Menos mal que jugó Felman porque Nelinho estaba lesionado!».
El festejo del Cholo junto a Hugo Gatti. Boca campeón de la Copa Libertadores 1977.
«Al final fui al banco e ingresé en el segundo tiempo. Menos mal que Gatti le atajó el penal a Vanderley, porque después de ése penal me tocaba a mí y las piernas me pesaban 200 kilos. Encima había tanto barro en la cancha que el pie se hundía hasta el tobillo».
«Sacar ventajas era algo aceptado en la época. Cuando jugamos la final Intercontinental contra el Borussia, el Toto me pidió que le meta un rodillazo al danés Allan Simonsen. Me dio una verguenza bárbara, pero había que hacerlo. La Copa era así. A mí, Roberto Perfumo me dejó ocho puntos de sutura en la pierna. Era un juego diferente al actual. Sacábamos ventajas de donde podíamos. Es muy recordado un gol con la mano que le hice a Sarmiento de Junín. Hoy, el fútbol es más complicado. Las canchas y las pelotas son diferentes. También son diferentes los chicos«.

 

 

El Cholo con la camiseta del Español de Barcelona.
BARCELONA- LA BOCA – QUILMES: «En 1978 fui a jugar la Copa Gamper con Boca a Barcelona. Me fue muy bien y le interesé a los dirigentes del Español de Barcelona. El primer año anduve una barbaridad. Me quería comprar el Real Madrid y el Anderlecht. Allá no estaban acostumbrados que un delantero le peleara a un defensor y me trataban de loquito».
«Jugábamos 4-4-1-1. Por suerte, conocí a Raúl Longhi, que me ayudó y orientó bastante. Recuerdo el título de una revista: ´Esperábamos a un goleador y encontramos un abrelatas´. Querían un goleador y se encontraron con un delantero que se movía por todo el frente de ataque. Primero tuve a Irulegui como entrenador. Un vasco duro con quién tuve mis problemas. Luego a Marulegui, otro técnico vasco defensivo. Siempre recuerdo un clásico contra Barcelona. Migueli me hizo marca personal. Era una cosa increíble. Durísimo. Me terminaron rajando. ¡Milonguita Heredia jugaba con un clavo entre los dedos! ¡Fue terrible ese partido!«.
1981. Cholo Pavón con la camiseta de Quilmes AC.
«Volvía a Boca en 1980. Un año malísimo donde zafamos del descenso de casualidad. El club era un desastre. Ni ropa teníamos. Como entrenador, Rattín dejaba mucho que desear y lo mejor era cambiar de aire. Llegué a Quilmes a fines de 1980 para jugar el Nacional de la A con el equipo ya descendido. Al año siguiente ascendimos fácil, pero en Quilmes me costaba. A pesar del campeonato, me costó muchísimo entrar al club y con mis compañeros. Ellos ya tenían su grupo armado desde 1978 y era muy hermético el asunto«.

 

 

Cholo Pavón: pura potencia.
UN IDOLO PARA ASCENDER A LA ACADEMIA: «En 1983 jugué la Copa Libertadores para Deportes Tolima de Colombia. Allá me crucé con el Profesor Jorge Castelli, quién me propuso venir a Racing en 1984. Sabía que la mano era complicadísima. Había que jugar en la B y el asunto no era para cualquiera. Mirá, yo jugué una final de Copa Libertadores con Boca, pero la presión del primer partido contra Los Andes, en cancha de Vélez, no la viví en mi vida. Muchos de mis compañeros decían que había que pasarle la pelota a ellos, que la presión no la sentían, pero el día del partido – como le pasó a uno – patearon el banderín del córner en vez de la pelota».
«En 1984 me salvó la personalidad. No teníamos jugadores para la categoría. La hinchada me quería mucho, pero era muy feo que me tomara como ejemplo cuando le pedían a mis compañeros que pusieran huevos».

 

Entre 1984 y 1987 – con un paso por Cerro Porteño en 1986 – Pavón convirtió 26 goles en Racing.
RACING 1985: «En febrero de 1985 casi me voy a Unión de Santa Fe. Tenía todo arreglado y estaba yendo a AFA a firmar el contrato. En eso, Juan D´Stéfano me agarra en la calle Viamonte y me dice: – Cholo, acá tenés veinte mil dólares en efectivo. Te tenés que quedar en Racing. La verdad, falté a mi palabra, pero era tanto el amor por Racing que tuve que llamar a Santa Fe y comerme un garronazo».
«Aquel año tuve problemas con Cayetano Rodríguez. No quería jugar con un 9 de área. Quería que el equipo llegara tocando. Pero lo peor fue que dividió al grupo. A mi me sacó y me hizo algo imperdonable. Antes de un partido contra San Miguel falleció un gran amigo en un accidente. Le pedí permiso para ir al entierro. Me lo dio, pero cuando volví me dijo que le había faltado el respeto al grupo y me desafectó. Mi suegra, que es medio bruja, me dijo: – mañana pierden 2 a 1 y se va. Dicho y hecho».

 

Orte, Pavón y Walter Fernández. Un pedazo de historia en la Avellaneda celeste y blanca.

 

«Borghi, no rompas las pelotas / si el Cholo estaba en Tokyo / Se lleva la Toyota». Cantaba la hinchada de la Academia… Final del octogonal 1985. El Cholo atendido por el doctor Adolfo Fort.
EL ANSIADO ASCENSO: «La clave del ascenso de Racing fue el Coco Basile. Llegó y la hizo fácil. Nos dijo: hay que defender bien y jugar de contragolpe para los tres de arriba. Nosotros (Orte y Walter Fernández) fuimos los primeros en bajar a defender. De ese ascenso lo que más recuerdo fue la concentración en Ezeiza. Fueron cuarenta días increíbles. Mirá, ascendí con Platense, Quilmes y Mandiyú. Salí campeón de América y el Mundo con Boca, pero el mejor recuerdo que tengo fue el ascenso con Racing. En la Academia viví dos años extraordinarios. Una hinchada maravillosa. Pero es verdad: había que tener mucho coraje para jugar con Racing en la B».
«Aquella delantera con Félix Orte y Walter Fernández hoy valdría una fortuna. El Pampa tenía panorama y una pegada excelente. Yo no le pegaba tan bien a la pelota pero iba a todas y cabeceaba con ambos parietales. Walter la tiraba larga, tenía un cañón y mandaba unos centros fantásticos».

 

UN PARTIDO MAS: «Si tuviera un partido más en mi vida y tuviera todas las camisetas que vestí para jugar un partido más, no quiero que se lo tome a mal, pero me gustaría jugar un partido más en Platense. Vivo en Saavedra desde 1974, mi mujer y mis hijos son hinchas del club. Tengo grandes amigos en el club. Así que agarro la Marrón del Calamar.

 

(*) Periodista. Autor de Héroes de Tiento. Conductor de Abrí la Cancha (Lunes a viernes, de 13 a 13:30 y de 20 a 21hs, por Radio Gráfica FM 89.3

 

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