Una sonrisa y un adiós para el Heber Mastrángelo

1957

Falleció Ernesto Mastrángelo. El Heber. Una referencia del fútbol argentino de los años 70s. Un delantero veloz que surgió en Atlanta, pasó por River, brilló en Unión y se consagró en el mítico Boca del Toto Lorenzo. Un contador formidable de anécdotas que nos dejó a los 75 años.

Por Carlos Aira

 

Una sonrisa por el Heber. El contador hilarante de anécdotas. El delantero hábil, veloz y encarador que electrizó con sus corridas al fútbol argentino de los 70s. El ídolo eterno del pueblo xeneize que lo consagró en su paso por la Ribera. Ernesto Mastrángelo nos dejó a los 75 años.
Surgió en esa incubadora de cracks que era el Club Atlético Atlanta. Otro velocista como era el mendocino Roberto Salomone se había ido al Racing de José. Victorio Spinetto confió en ese puntero petiso y veloz. Compadre de Hugo Gatti, con quién convivía en la pensión de la calle Humboldt. Su paso por el club de Villa Crespo fue explosivo: 74 partidos y 26 goles entre 1968 y 1971.
En el verano de 1972 fue transferido a River Plate. Tiempos de grandes equipos y profundas frustraciones en Núñez. Se ganó la consagratoria tapa de El Gráfico en marzo de 1973, cuando marcó sobre la hora el gol del triunfo riverplatense en el Superclásico. Una delantera que aún se recuerda: Norberto Alonso, de 10; Heber Mastrángelo, Carlos Morete y Jorge Ghiso. Pero la banda roja no era lo suyo. Jugó 90 partidos y marcó 33 goles con la banda roja. Había un destino que lo estaba esperando.
En enero de 1975 llegó al Club Atlético Unión. Recién ascendido a Primera División, el elenco tatengue revolucionó al fútbol argentino. Por pedido de Juan Carlos Lorenzo, Heber llegó a Santa Fe junto a una docena de refuerzos de inmensa jerarquía, como Hugo Gatti, el Chapa Suñé, Nito Trossero, Victorio Nicolás Cocco, Roberto Espósito, Baudillo Jauregui y Miguel Tojo. En Santa Fe, Heber compartió delantera con un 9 que también hizo historia: Leopoldo Jacinto Luque. Con la camiseta roja y blanca disputó 45 partidos y marcó 20 goles. Una campaña sensacional.
La campaña de Unión en el Metropolitano de 1975 fue sensacional. Peleó hasta el final el campeonato al River que terminó quebrando 17 años de espera. En el recuerdo del propio Heber en Abrí la Cancha: «No salimos campeones porque teníamos la camiseta de Unión. Veníamos a Buenos Aires y nos cobraban penales en el túnel. Pero le ganamos a River siendo locales en Vélez Sársfield con gol mío y otro de Leo Luque. Siempre le hice goles a River…«.
En 1976 llegó Boca Juniors a su vida. Tenía todo arreglado con Independiente, pero un llamado del Toto Lorenzo – vital en su carrera – cambió todo: «En diciembre de 1975, me llama Lorenzo a Rufino y me dice que no arregle con Independiente que él se iba para Boca y quería que vayamos junto al Loco Gatti. Fue una alegría enorme, porque de chiquito era fanático de Boca. De escuchar los partidos en el campo junto a mi papá en una de esas radios enormes con acumulador. Hay formaciones que aun recuerdo de memoria: “Mussimesi; Colman y Edwards, Lombardo, Mouriño y Pescia”. Era fanático de Ernesto Grillo y Paulo Valentím. Luego fui muy amigo del Cholito Simeone y de todos esos jugadores que admiré de pibe”, recordó Heber en 2020 en las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha.
Lo que vino después fue idolatría absoluta. Campeón del Metropolitano y Nacional 1976. En 1977 llegó la gloria copera en el estadio Centenario. En 1978, la final Intercontinental en Karlshue. El mito copero del Boca de Lorenzo: La Copa Libertadores era nuestro torneo. En aquella época los partidos de copa eran guerras. Jugábamos diez minutos y nos peleábamos quince, una cosa de locos. Pero en eso tiempo tan duro entre 1977 y 1979 eliminamos a River e Independiente en todas las ediciones. Estuvimos nueve partidos sin que nos metan goles. Teníamos un equipo que no sólo marcaba sino que jugaba muy bien. Mario Zanabria tenía un chicle. Yo lo puteaba y me decía: Heber, con lo que me cuesta agarrarla y vos querés que te la dé rápido. Toti Veglio era mejor que Zidane. Para ponerlo en la mesita de luz. Un jugador extraordinario que pegaba más que el Tano Pernía”.

 

 

Diagonal, pique y gol. Mortal en el contragolpe. 134 partidos y 56 goles xeneizes, incluído el gol al Borussia en la final de 1978.
Nadie lo conoció como Ernesto Enrique. Para todos fue Heber: «Mí papá tenía un amigo que se llamaba Heber y le decía qué, cuando tuviera un hijo, le iba a poner Heber al nene. Cuando fueron a anotarme no les dejaron a mis padres llamarme Heber, por eso me anotaron como Ernesto Enrique. Pero mi mamá siempre me llamó Heber y así quedó en todo el pueblo. Con los años, a mi hijo tampoco me permitían anotarlo como Heber, así que llamé a Córdoba y me dijeron que aceptaban el nombre. Desde entonces en mi casa el Heber falso soy yo“, contó en Abrí la Cancha.
Nacido en Rufino, provincia de Santa Fe, el 5 de julio de 1948. El mismo pueblo de Bernabé Ferreyra y Amadeo Carrizo. Con ambos tuvo anécdotas que narró, con tono intimista en las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha: «Fuimos muy amigos con Bernabé. Comía con él y la señora aquí en Buenos Aires. Cuando se enfermó lo fui a ver varias veces. El día que nació mi hijo murió Bernabé (22/5/1972). Mi señora tuvo problemas de salud después del parto. Me llaman de River y me dicen que tengo que llevar el cajón a Bernabé. Fui a River, tomé la manija del cajón  y volví al sanatorio con mi hijo. Hoy, Bernabé está a cincuenta metros donde están mi mamá y papá“.
Otra anécdota tiene como protagonista a Amadeo Carrizo y los guantes de Hugo Gatti en la final de la Libertadores 1977: «Un día fui a Adidas a buscar botines y ahí trabajaba Amadeo Carrizo. Le pedí botines y también unos guantes. Amadeo me los dio y se los regalé al otro día al Loco Gatti. Días después, en la final de la Copa Libertadores 1977 ante Cruzeiro en Montevideo, el Loco le atajó el penal definitorio a Vanderley y vino corriendo a abrazarme. Se sacó los guantes, me los dio y me dijo: – Tomá, estos guantes son tuyos. Fue algo único porque para sacarle algo a Gatti lo tenés que operar. Amadeo nunca supo que esos guantes los usó el Loco y Gatti jamás imaginó que esos guantes me los dio Amadeo“.
Entre 1968 y 1981, El Heber disputó 312 partidos oficiales y marcó 126 goles. Fue una marca registrada de nuestro. Por sus piques, pero también por su humor. En 2018, previo a la final de la Libertadores entre Boca y River, consultado en Abrí la Cancha sobre los partidos que se venían, con una sonrisa nos expresó: «van a ser partidos más trabados que pelea entre pulpos».
Se nos fue el Heber Mastrángelo. Lo recordamos con una sonrisa y un adiós.

 

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha. Premio Jauretche 2021 a la Investigación Periodística.

 

 

 

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