Países Bajos: un rival táctico, obediente y efectivo

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Se viene Países Bajos en el camino mundialista de Argentina. Un partido que promete ser de estudio y definirse por detalles. ¿Se puede repetir un partido como en 2014?

Por Nicolás Podroznik

 

La victoria frente a Australia ya es historia. Se sufrió innecesariamente pero se obtuvo el pasaje a Cuartos de Final. A la espera de recuperar a Angel Di María, la Selección Argentina piensa en un rival sin tantos nombres propios pero que de la mano de Louis Van Gaal ha aceitado un funcionamiento táctico que ha rozado la perfección… por momentos.
La Oranje compartió el grupo A conformado por Qatar, Senegal y Ecuador. En el primer encuentro frente a los africanos les costó desenmarañar la propuesta rival, pero los goles sobre el final de Gakpo y Klaassen le dieron una victoria fundamental. Contra los locales cerraron la clasificación con un 2 a 0 sin despeinarse, asegurándose el primer puesto tras la victoria de Senegal frente a Ecuador. Precisamente contra los de Alfaro fue que los europeos atravesaron el partido que más lo complicó. Por eso vamos a centrar el análisis en aquel encuentro.
Los ecuatorianos incomodaron todo el partido a los de Van Gaal. El ex técnico de Boca y Arsenal entre otros le propuso un esquema espejado, con tres centrales y dos laterales que cumplieron una actuación brillante, sobre todo Pervis Estupiñan, que fue un pistón por la banda izquierda y obligó a que Denzel Dumfries, el lateral más peligroso de los neerlandeses, apenas tuviese injerencia en términos ofensivos. Si bien no tuvo la pelota mayoritariamente, Países Bajos siempre se encontró con la dificultad de los caminos cerrados. Ecuador no rehusó a jugar, pero tampoco abusó del contragolpe. Incluso pudo haberlo ganado. Lo que dejó es una muestra de lo que nos podemos encontrar y como debemos enfrentarlo: orden táctico, paciencia y contragolpe, las claves.
Lo más particular de este equipo es que, al contrario de su historia, lo que resalta no son los nombres propios, sobre todo en términos ofensivos. Virgil Van Dijk, Nathan Aké y Frenkie De Jong son probablemente sus mejores figuras, pero los dos primeros son centrales (Van Dijk, de los mejores del mundo) y el otro es un volante de salida con muy bien pie y sentido de colocación. El peso en ataque lo ponen Cody Gakpo (hasta aquí decisivo y una de las revelaciones de la Copa) y Memphis Depay. Son buenos jugadores, pero a miles de kilómetros de distancia de figuras relevantes de otros tiempos como Dennis Bergkamp, Ruud Van Nistelrooy, Robin Van Persie o Arjen Robben.
Sin entrar en demagogias, lo mejor de Países Bajos es el equipo en sí. Tres centrales duros en el mano a mano y dos laterales que cumplen sus funciones a rajatabla: Denzel Dumfries por derecha es el que va al ataque vacío y termina como extremo, tal como hizo en el gol frente a Estados Unidos, mientras que por izquierda está Daley Blind, que cumple una función de contención e incorporación al mediocampo para dar apoyo a los relevos, pero que también sabe incorporarse por sorpresa al ataque. El también anotó frente a los norteamericanos.
En el medio De Jong es fija, mientras que su compañero en el centro del campo varía entre Koopmeiners y De Roon. El actual jugador del Barcelona es el que mueve los hilos y el que saca el equipo. Cuando se lo anula, su selección pierde asociación de juego. Pero Van Gaal no es ningún improvisado. Si no hay solución por debajo, se juega largo buscando a Gakpo o a Depay, para luego disputar la segunda jugada. Sin un número 9 de área (al menos como titular), el técnico apuesta a la diagonal en espacios reducidos o en tiros desde larga distancia. Ambos delanteros han mostrado de sobra su capacidad para buscar el arco desde lejos.
¿Cuales son las claves para que Argentina se lleve la victoria? En primer lugar, la disciplina táctica. Es el punto fuerte del rival, tanto en defensa como en ataque. Conservan el orden en todo momento y difícilmente se salgan de su libreto. En aquella semifinal del 2014, Van Gaal mandó a hacer una marca escalonada a Lionel Messi, lo que prácticamente desactivó las opciones de peligro argentinas. Esta es otra Argentina, con un Messi mas pasador y lanzador, por lo que resta ver si el esquema rival se preocupará por él o por sus opciones de pase. Y en ese sentido, el esquema táctico comienza a tener relevancia.
Ecuador puso contra las cuerdas a los neerlandeses con una línea de tres defensores y dos carrileros. Le cedió la pelota cuando hizo falta y contragolpeó, pero también supo enfriarle el partido. En el partido frente a Australia, el cambio de Lisandro Martinez por el Papu Gómez descomprimió la presión rival y generó espacios. Es una alternativa a tener en cuenta en caso que el partido no se pueda destrabar.
Ya hemos visto en muchos pasajes de la gestión de Lionel Scaloni que Argentina no tiene problemas en ceder la pelota, presionar alto y contragolpear. Los rivales de cuidado a veces ameritan esquemas menos audaces. Un buen ejemplo de esto es la semifinal del Mundial pasado entre Francia y Bélgica. Los de Deschamps venían de dos partidos como protagonistas y se enfrentaban a un equipo que venía de sacar a Brasil con un Eden Hazard descomunal. Francia cambió el libreto, jugó al contragolpe y a enfriarle el ritmo de partido a los belgas. No sería descabellado pensar un partido así, viendo que la pausa no es una característica habitual de los equipos de Van Gaal.
Por último, resta saber cual será el equipo que pondrá en cancha Lionel Scaloni. Si recupera tanto a De Paul como a Di María, el equipo será el de siempre. En caso de no contar con los dos, comenzarán a tallar incluso cuestiones tácticas. ¿Tres atrás, dos carrileros y una línea media con Enzo Fernández, Paredes y MacAllister? Todo dependerá de como estén estas dos piezas claves para el entrenador.
Sólo dos partidos separan a la Argentina de una nueva final. Un equipo que ha ido de menos a más y que ha encontrado soluciones ante las adversidades. Enfrente, una selección que no brilla pero que prácticamente no da ventajas. El único partido que no ganaron los europeos fue frente a una selección sudamericana, planteando una idea similar a la que alguna vez ha utilizado Scaloni. Puede que allí se encuentre la clave para que Argentina vuelva a estar en una semifinal.

 

(*) Periodista / Abrí la Cancha por Radio Gráfica FM 89.3

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