Marcelo Firpo: «Cuando Dino Sani eligió mi gol en contra como el mejor de la fecha no paré de reirme»

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Marcelo Firpo pasó por las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. Rubio, alto y de excelente manejo. Polivalente en su juego. Surgido en Quilmes, su nombre es leyenda en Jujuy, donde fue figura en los viejos Nacionales. Jugó en Argentinos Juniors y Atlanta, donde marcó un gol en contra increíble que perduró en el tiempo.

Por Carlos Aira

 

 

UN RUBIO SUELTO EN EL NORTE: «Arranqué acá en Quilmes. Debuté en 1975, cuando fue la famosa huelga. Jugué un partido en el equipo que ascendió, y ese mismo año quedé libre. Dio la casualidad que Hugo García, que era el ayudante de D´Accorso en la primera, agarró Atlético Concepción. Hace una buena campaña y le dice a los dirigentes que para clasificar a los Nacionales tienen que traer jugadores de Buenos Aires. Sabía que me había quedado sin club y me citó en un bar junto a otros pibes del club que estaban en la misma condición para ir a Concepción. ¡Lo único que conocía de Tucumán era la casita!».

 

 

«No sabes lo que era Tucumán en 1976. ¡Completamente militarizada por el tema de la guerrilla!. En el 77 Hugo se fue a Ñuñorco de Monteros y me fuí con él. Monteros queda a 52 kilómetros de la Capital, pero preferí quedarme viviendo en un hotel en San Miguel. El club dependía de un ingenio muy grande que bancaba el club. Me quedé dos años. En 1978 fui revelación de la Liga tucumana e integré el seleccionado tucumano, que justamente dirigía Hugo. Jugando para el combinado tucumano tengo una anécdota buenísima: El 29 de octubre de 1978, el día que Quilmes se jugaba el campeonato en Rosario contra Central, nosotros enfrentamos al combinado jujeño en San Salvador. Hugo llevó una radio y sintonizó al Gordo Muñoz. Yo, cada rato, me acercaba al banco y escuchaba un ratito el partido de Quilmes. Al rato, me acercaba de nuevo y nadie entendía nada. En un momento, Hugo me grita llorando que eramos campeones. Nos abrazábamos y llorabamos. Nadie entendía nada, ni nuestros compañeros, porque nuestro partido se seguía jugando, es que con Hugo eramos muy fanas del Cervecero».
«En 1979 me llevan a Gimnasia de Jujuy, que es un grande en serio. En la liga jujeña era un robo. Teníamos a Carlos María Sosa, el Lobo Sosa, que era un fenómeno. Un zurdo grandote que jugaba como los dioses. Siempre recuerdo la final que jugamos con Zapla el clásico para clasificar al Nacional 81. Ganamos 1-0 en Palpalá y de local, perdíamos 1-0 y yo metí un golazo que valió la clasificación. Es el día de hoy que cuando vuelvo a Jujuy la gente se acuerda de mí, y la gente más grande me pide autógrafos por la calle».
«Jugamos tres nacionales. Y tuvimos muy buenos resultados. Siempre recuerdo un 4-3 contra Racing en Avellaneda. Las puertas en Gimnasia siempre me estuvieron abiertas. Es más, alguna vez casi regreso al club como técnico. Pancho Rojas, que era el Presidente de Fútbol del club me dijo que me tenía en carpeta, pero finalmente arregló Pancho Ferraro. Esto fue en 2005″.

 

CALI, AVELLANEDA, LA PATERNAL: «Mi mejor torneo en Gimnasia fue el Nacional 81. Ahí fui figura y estuve en la vidriera. Aparecía en El Gráfico siempre como figura. En esos días me surgió una oferta muy buena para ir al Deportivo Cali. No acepté. Mi sueño era jugar en Buenos Aires para que mi viejo me viera jugar. Tal vez me veía cuando jugabamos en acá, pero nunca me pudo ver todos los domingos. Preferí quedarme aca esperando una oferta para quedarme en el país. Insistieron de Colombia. Le pagaban un pasaje a mi Papá para que vieran lo que era el Deportivo Cali. Pero no, mi sueño era que mi viejo me viera jugando en Primera».
«Estuve cerca de firmar para el Ferro de Griguol, pero finalmente no se hizo. En eso me llaman de Argentinos Juniors. Yo arreglo todo, pero los clubes no se ponen de acuerdo. Carlos Cavagnaro me quería para Racing, y se armó un quilombo impresionante porque practiqué dos veces en Avellaneda. Jugué de 5 y la rompí. Estaban Juan Barbas, Olarticoechea…cada nene. Cuando se enteró Domingo Tessone, el presidente de Argentinos, no sabés las cosas que me dijo. Finalmente Argentinos arregló con los jujeños y me fui a La Paternal».

 

La estampa de un volante de los de antes. Firpo en 1985. Gran campaña en su regreso a Quilmes. Estuvo muy cerca del ascenso, que le correspondió a Rosario Central y Racing Club, dos grandes en desgracia.

 

12 de septiembre de 1982. Según sus propias palabras, su mejor partido: «»Volví contra Boca, y jugando de 2. Hice un
gran partido, hasta hablé me elogió Muñóz
y García Blanco cuando terminó el partido.»
ARGENTINOS JUNIORS 1982-83: «En Argentinos había mucho dinero por la venta de Diego Maradona. Comenzé jugando de 8, con el Checho Batista de 5 y el riojano Guillermo Herrera de 10. En la quinta fecha me lesioné contra Unión en Santa Fe. Volví contra Boca dos meses después. Trigilli me preguntó si me animaba a jugar de 2. ¡Obvio que si!. Fue un partidazo. Me comí a Gareca que era la figura del fútbol argentino. Las hice todas. Anticipaba y salía jugando. No reventé ninguna. Cuando terminó el partido, no me olvidó más, porque me entrevistó el Gordo Muñoz y Horacio García Blanco, que me nombraron figura del partido. Era la primera vez que hablaba por radio a todo el país. Una emoción inolvidable«.
«En el 83 lo tuve a Ángel Labruna como entrenador. Era un fenómeno. Un intuitivo. Saqué muchas cosas de él. En su charla técnica el rival no existía. Era simple, muy simple. El maestro me quería porque no hacía ningún inconveniente. Yo sabía que era suplente de Batista, y nunca le hice problema por eso».

 

Nacional 84: Marcelo Firpo sale jugando ante la marca de Enzo Francescoli. Estudiantes y River igualaron 2 a 2.
ESTUDIANTES DE RIO CUARTO: «En el 84, primero me fui a jugar el Nacional a Estudiantes de Río Cuarto. Fue una experiencia muy linda, aparte de un buen equipo. Estaba el Perro Killer, y teníamos un lindo mediocampo con el Chocho Llop y Pitarch. También estaba Julio César Villagra, Villagrita, un delantero bárbaro. Siempre recuerdo el partido contra River en el Córdoba. Me tocó marcar a Enzo Francescoli y anduve bastante bien»
«Me tocó marcar jugadores difíciles: Beto Alonso, Juan Ramón Carrasco, Enzo Francescoli, pero el más difícil de todos, sin dudas, fue Ricardo Bochini. El Bocha era lento, pero tenía una cintura increíble. Me comí cada baile con él. Fue el jugador que más me costó. Era lento, pero tenía movimientos rápidos».

 

Marcelo Firpo, con la camiseta alternativa de Atlanta. Año 1984.
ATLANTA:  «Me voy de Argentinos en el 84, el año que salen campeones. Veía que llegaban figuras y me daba cuenta que me iba a ser difícil jugar. Hablé con Roberto Marcos Saporiti. Me dijo que era el jugador 17, pero que me tenía en cuenta. En esos días el Negro JJ, que era amigo del presidente de Atlanta, le preguntó al Turco Lemme si quería ir a Villa Crespo. Lemme no aceptó y me preguntó a mí. Me pareció una buena chance y agarré viaje».
«En Atlanta sólo jugué aquel 1984. Teníamos un buen equipo. Estaba Carnevali, Landucci, el Tati Rafaelli, Onnis, el uruguayo Espala y chicos que prometían, como Alfredo Graciani y Rubén Gómez. Pero a mi me mató el famoso gol en contra contra Vélez. Los técnicos supuestamente eran Pandolfi y Carlos Della Savia, pero el que manejaba todo en verdad era el Profesor Habbeger. Cuando le fui a pedir explicaciones, no me fue de frente».

 

Un gol en contra que pudo haber sido como cualquier otro. Salvo que el entrenador de Boca diga que es el gol de la fecha…
EL FAMOSO GOL EN CONTRA: «El famoso gol en contra fue el 13 de mayo de 1984. ¡Cómo olvidarlo si ese día nació mi hijo Estaban Nicolás! Esa mañana bien temprano, mi mujer comenzó con las contracciones. Vivíamos en Quilmes, y el Sanatorio de la Obra Social estaba en Caballito. Agarré el auto y la llevé a toda velocidad. La dejé con un amigo, y de allí me fuí a concentrar con mis compañeros. El gol fue un golazo, jaja. Quise rechazar un corner del lado derecho. Estaba marcando a Mario Lucca. La pelota medio se frena, y en vez de rechazar como dice el libro con la izquierda para el medio, lo hize al revés, con la derecha, con tanta mala leche que la clavé en un ángulo. A la noche estaba cenando en un bar cerca del sanatorio viendo Todos Los Goles, y cuando Dino Sani eligió mi gol en contra como el mejor tanto de la fecha, no pude parar de reírme«.
«En Atlanta las cosas no mejoraron. Llegó Carmelo Faraone, un personaje increible. Tenía mucha llegada con el jugador. Hablaba de costado, era jodón, no practicaba mucho táctico, le ponía apodo a todo el mundo y se tiraba unos eructos bárbaros en el vestuario. También se fue y ya no había mucho más para hacer. Estábamos descendidos«.

 

 

VOLVER A QUILMES: «En 1985 me vino a buscar Quilmes. Diez años después de haberme dejado libre. Teníamos un equipazo que recuerdo de memoria: Anhiello, Segovia, Torales, Kuchen y Silva, Ortega, yo y Pascutti; Lucho Martínez, Baileé y Andreuchi. Lástima que también estaban el Central de Los Pitufos y el Racing de Basile».

 

Sábado 4 de mayo de 1985. Quilmes 0 Colón 0. Parados: Marcelo Firpo, Pablo Segovia, Carlos Torales, Daniel Kuchen, Jorge Ortega y Alfredo Anhielo. Hinchados: Walter Parodi, Alberto Pascutti, Luis Andreuchi, Victor Luis Martínez y Héctor Omar Silva.

 

UN NUEVO PASO POR GIMNASIA DE JUJUY: «En 1986 me llaman de Gimnasia de Jujuy para jugar la clasificación al primer Nacional B. Allá tuve como DT a otro fenómeno como Delem. Era muy parecido a Labruna. Tengo dos anécdotas increibles de ese paso por Gimnasia. Nosotros concetrábamos en un hotel alejado de la ciudad. A la noche, a eso de las 11, Delem nos llevaba a una habitación alejada, donde había copas y champagne. Delem nos decía: brindemos por el triunfo de mañana. Tomábamos una copita y nos íbamos a dormir. Al otro día salíamos a la cancha y nos comíamos a los rivales».
«Fui a jugar seis partidos, y al final jugué 3. Tuve un incidente terrible con Anibal Hay. Contra Talleres de Perico, en cancha de ellos, me decía: «5, te voy a echar». Al final me echó por un foul común, y no tenía amarilla. ¡Para qué! ¡Me tuvieron que agarrar en todos mis compañeros! ¡Lo quería matar!. Era la primera expulsión de mi carrera. Al otro día me lo encuentro sentado en un café haciendo tiempo para tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires. Me acerco para disculparme, y me dice: «no 5, usted no va a jugar nunca más». Años después, me lo encuentro en Miami en un campeonato Senior. En el hotel, me acerco y le digo – Anibal, ¿se acuerda de mí?-. Cuando me responde que no, le digo -Soy el 5, el de Jujuy- y ahí me reconoce y me dice – ahh, ahora sí, ¡el que me quiso cagar a trompadas!- «.

 

Marcelo Firpo junto a Omar Humberto Catalán, figuras del ascenso quilmeño al Nacional B. Año 1987.
CAMPEON 1987: «Volví a Quilmes, pero tuve un conflicto con Meizner. Aunque fuí campeón en la B Metro y logramos el ascenso. Luego pasé a Deportivo Norte de Mar del Plata y Patronato de Paraná. Allí me encontré con pibitos como Carucha Muller y el Loco Marzo. Finalmente, Carlitos Senia, me llamo para jugar en Claypole. Jugué un par de partidos hasta que me lesionó Fabián Lisa en cancha de Argentino de Quilmes. Allí terminó mi carrera».

 

JUVENILES EN QUILMES: «Desde 1998 estoy trabajando en el fútbol amateur de Quilmes. Primero arranqué con la cuarta división. Luego me puse a trabajar con las categorías más chicas. Hoy soy el técnico de la novena y de la pre-novena. Estamos haciendo un buen trabajo. Desde hace un tiempo, tenemos como política tomar solamente a chicos de la zona para las categorías más chicas. Los pibes vienen de hogares en situación de vulnerabilidad social, y aquí les brindamos no sólo buena alimentación; estamos trabajando con nutricionista, psicologa, departamento médico y asistente sociales. La verdad, un trabajo integral sobre los chicos».

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica FM 89.3

 

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