Felipe Locicero: el maestro de Guillermo Vilas

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Muchos maestros de nuestro deporte han quedado olvidados por el paso del tiempo y la inmediatez mediática: León Najnudel, Osvaldo Suárez, el coreano Sohn o Amilcar Brusa, entre otros. En Abrí la Cancha recordamos a Felipe Locicero, descubridor y maestro de Guillermo Vilas, un parteaguas del deporte argentino.

Por Carlos Aira

 

Guillermo Vilas fue un parteaguas del deporte argentino. Una explosión inmensa que acercó al tenis, un deporte elitista, hacia los barrios. Pero detrás de Willy hubo un maestro. Olvidado, como otros. Felipe Locicero fue vital en la carrera de uno de los deportistas más importantes en la historia argentina. Por eso la importancia de éste testimonio.

 

 

Mar del Plata, 1961. Felipe Locicero, junto a su mujer e hija, dejaron Rosario para instalarse en la ciudad balnearia. Peluquero de oficio y formador de tenistas juveniles por vocación, consiguió trabajo entre peines y tijeras en el Club Nautico, tradicional reducto de la alta sociedad marplatense. El presidente del club era el escribano Roque Vilas, padre de Guillermo.
El periodista marplatense Jos√© Luis Ponsico conoci√≥ de cerca la historia. En di√°logo con Abr√≠ la cancha record√≥ el g√©nesis del fen√≥meno del tenis argentino: ‚ÄúA fines de los 50s, en Mar del Plata hab√≠a crecido la propiedad horizontal. Roque Vilas era el escribano del Banco Hipotecario. Todos los cr√©ditos y planes de construcci√≥n de edificios, si hab√≠a cr√©dito, deb√≠an ser protocolizados por el banco. Vilas pas√≥ a ser una figura important√≠sima porque todo el mundo deb√≠a ir a su escriban√≠a‚ÄĚ.
‚ÄúEl establishment local lo honr√≥ con la presidencia del Club Nautico. Luego de navegar, los socios le comentaron que necesitaban un peluquero para estar presentables en la confiter√≠a. Fue as√≠ que Roque Vilas contrat√≥ a Felipe Locicero. En ese tiempo, Guillermo Vilas era una criatura de diez a√Īos que jugaba todo el d√≠a en el front√≥n del club. Horas y horas. Este detalle no le pas√≥ desapercibido a Locicero quien consult√≥ al presidente del club por el pibe rubio, zurdo que ve√≠a pegarle a la pelota una y otra vez. Vilas le dijo que era su hijo. Fue all√≠ que Locicero le coment√≥ que ten√≠a experiencia con juveniles y le gustar√≠a entrenarlo‚ÄĚ, subray√≥ Ponsico.
Vilas se someti√≥ a un entrenamiento tan f√©rreo como met√≥dico. Comenzaba a las 9 de la ma√Īana frente al mar, en invierno, con temperaturas bajo cero.¬†‚ÄúCon ese nivel de disciplina, Locicero construy√≥ al fen√≥meno del tenis argentino y vale rescatar que Guillermo Vilas lo amaba‚ÄĚ, record√≥ Ponsico.
‚ÄúCuando ten√≠a 14 a√Īos, Locicero dej√≥ de entrenarlo. Le aconsej√≥ a Roque Vilas que Guillermo diera todas las materias libres y se dedicara al profesionalismo. En 1970, con 18 a√Īos, Vilas ya era un fen√≥meno que todos hablaban. Guillermo est√° en el olimpo grande del deporte argentino pero nadie se acuerda de Locicero y es una gran injusticia‚Äú.
Con los a√Īos, Guillermo Vilas record√≥ a su maestro: ‚ÄúMi maestro fue Felipe Locicero. Me traslad√≥ su sabidur√≠a con un libro de Bill Tilden. Era complicado porque hablaba de la esencia¬† y las bases del tenis. Pero la t√©cnica es la misma siempre, lo que cambia es la aplicaci√≥n‚ÄĚ. El 20 de agosto pasado, en su cuenta de Twitter, el gran Willy public√≥: ‚ÄúS√© por lo que pasan los profesores argentinos al no poder trabajar. Un abrazo y un recuerdo a mi √ļnico profe, Felipe‚ÄĚ.
Introductor del top-spin en tiempos donde predominaban los golpes planos, Felipe Locicero formó infinidad de chicos en el tenis hasta su fallecimiento, en abril de 1988.

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica FM 89.3

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