Justo Su√°rez: la historia del Torito de Mataderos

1923

Por Carlos Aira

 

Naci√≥ un d√≠a como hoy. Regalo de reyes. 5 de enero de 1909. Pasaron ciento diez a√Īos.¬†Mataderos¬†no era un barrio porte√Īo. Era, tal vez, el √ļltimo l√≠mite de la patria gaucha. Veredas empedradas, pulper√≠as y palenques para los caballos. Eso era Mataderos. All√≠ naci√≥. En una casita pobre de la calle Guamin√≠, casi San Pedro. Hijo de √©sta tierra, del criollo Enrique Su√°rez y la tana Luisa Sb√°rbaro. Tuvo 24 hermanos, producto de los dos matrimonios del padre. Sus pu√Īos lo convirtieron en el¬†primer √≠dolo popular del deporte argentino. Entre 1928 y 1932, fue una celebridad. Gan√≥ una fortuna. Muri√≥ s√≥lo, pobre y tuberculoso. No ten√≠a treinta a√Īos.¬†Fue Justo Antonio Su√°rez, el Torito de Mataderos.
Creci√≥ con el uniforme de los pibes pobres de la orilla: alpargatas, gorra y pa√Īuelo al cuello. Unos grados en la escuela¬†de la Curva, Alberdi 6131. Comenz√≥ a laburar siendo pibe. Fue mucanguero. Levantaba la grasa que flu√≠a por las alcantarillas del Mercado de Hacienda a diez guitas el tacho. Con los a√Īos fue canillita y lustrabotas. Llegada la adolescencia, levant√≥ reses para el frigor√≠fico Barreta y Mazzoni. ¬ŅQue otro futuro pod√≠a tener un muchacho pobre de Mataderos?¬† Ninguno, o casi ninguno.
Pero apareci√≥ el boxeo. Tiempos de actividad prohibida. A comienzos de los veinte, Luis √Āngel Firpo embarc√≥ hacia Estados Unidos con una premisa: ser empresario de su propia carrera. El boxeo era cosa de pitucos, de gente bien, pero en las barriadas surg√≠an los mejores. El pibe Su√°rez tiraba pi√Īas en un ring de Mataderos. Lo vieron. Ten√≠a catorce a√Īos pero la potencia de un muchacho de veinte. Lo llevaron a un centro que seguro desconoc√≠a. En un sal√≥n de la confiter√≠a L¬īAiglon, sobre calle Florida, hab√≠a un ring clandestino. All√≠ probaron al pibe. No se equivocaron:¬†era cosa seria.
El combate Jack Dempsey-Luis Firpo legaliz√≥ el boxeo en Buenos Aires. Septiembre de 1923. Debut√≥ como amateur al a√Īo siguiente, en el Club Argentino de Flores. Con 15 a√Īos, Justo Su√°rez se consagr√≥ campe√≥n novicio categor√≠a Mosca. Los siguientes cuatro estuvieron plagados de √©xitos y triunfos como amateur:¬†Campe√≥n Argentino y Sudamericano, peso Pluma. Cuarenta y ocho peleas sin derrotas. Hacia 1928 estaba listo para pegar el salto profesional.
A su lado, un conductor fundamental.¬†Diego Franco¬†era tan obeso como sapiente. El Gordo le inculc√≥ conocimientos boxisticos a un notable fajador. Cincel√≥ su carrera en una √©poca donde no se pod√≠an dar pasos en falso. Justo Su√°rez debut√≥ como profesional el 19 de mayo de 1928. Enfrent√≥ al peruano¬†Ram√≥n Moya en el Parque Romano de Retiro.¬† Nocaut en el segundo round. En los d√≠as posteriores, su contrincante le dej√≥ a Justo una marca indeleble a base de tinta china en su antebrazo izquierdo. Una cruz que lo acompa√Ī√≥ hasta el final de sus d√≠as.
Luego de dejar fuera de combate a Moya, pasaron Pietro Bianchi, Juli√°n Mallona y otro tano, Fernando Marfurt. Todos triunfos. Ven√≠a su primer gran combate. 5 de enero de 1929. La noche que cumpli√≥ veinte a√Īos. En el Parque Romano,¬†victoria por puntos ante Luigi Marfurt.¬†¬ŅSurg√≠a un fen√≥meno?¬†Franco le puso otro tano delante.¬†Enrico Venturi¬†cay√≥ bajo la potencia de los pu√Īos del pibe de Mataderos: ‚ÄúEl popular peso liviano argentino Justo Antonio Su√°rez qu√©, como amateur y profesional se mantiene invicto, se ha convertido, al vencer al italiano Enrico Venturi,¬†en una revelaci√≥n impresionante‚ÄĚ, public√≥ El Gr√°fico.
El Parque Romano quedaba chico. El nuevo escenario de sus combates era la cancha de¬†River Plate, ubicada en Alvear ‚Äď actual Libertador ‚Äď y Tagle. Coraz√≥n de la Recoleta. La pelea ante el espa√Īol Luis Rayo atrajo a m√°s de cuarenta mil personas. Una multitud que el f√ļtbol s√≥lo atra√≠a en partidos muy especiales.¬†Todo Mataderos se hizo presente. Lo hicieron con sus caballos, gritos, ropas ajadas, bocinas, matracas y bengalas. Otro triunfo del pibe:¬† ‚ÄúJusto Su√°rez, acaba de vencer haciendo derroche de energ√≠as a Luis Rayo, el maravilloso boxeador que arrebat√≥ a Lucien Vinez el campeonato europeo de los livianos‚ÄĚ, public√≥ un matutino.
1929 fue el a√Īo de Justo Su√°rez. Cinco veces tapa de El Gr√°fico. Al Tano Venturi lo pele√≥ bajo una cortina de agua infernal que oblig√≥ la suspensi√≥n de la pelea. Fue tanta la expectativa por ese combate, que por primera vez¬†se vendieron derechos de transmisi√≥n radial para un evento deportivo en Argentina. El combate se reprogram√≥ para el 25 de mayo. Otro nocaut. Nac√≠a el √≠dolo. El pibe de Mataderos ten√≠a todo: pegada, balance perfecto que le permit√≠a retroceder golpeando, buena figura, coraje desmedido y una sonrisa perfecta. Ya era¬†El Torito de Mataderos. En aquel a√Īo, Justo hab√≠a empacado una fortuna:¬†medio mill√≥n de pesos.
Pero no s√≥lo hay pi√Īas en esta historia. Tambi√©n amor. En la redacci√≥n de un diario se enamor√≥ perdidamente de una telefonista. Se llamaba¬†Pilar Bravo. Era bell√≠sima. Bucles casta√Īos que hac√≠an juego con un par de inmensos faroles verdes. Noviaron un tiempo en silencio, pero en 1930 la noticia fue tapa de todos los diarios: se casa Justo Su√°rez. El √≠dolo dej√≥ Mataderos y los paseos en las calles del barrio con su Ford Voiturette roja; arm√≥ su nuevo hogar en Lan√ļs, donde viv√≠a su esposa.
Pero no sólo había dejado el bando de los solteros. En aquellos primeros días de 1930, Suárez tomó una decisión que muchos entienden fue determinante en su historia: dejó al Gordo Franco. Los promotores de boxeo más importantes eran José Lectoure e Ismael Pace. Ambos estaban enfrascados en la construcción de un estadio de boxeo que no tuviera nada que envidiar al Madison de Nueva York: el Luna Park. Le prometieron al Torito pelear por el título del mundo de los Livianos. Suarez aceptó la propuesta. Su suerte estaba echada.
Bajo la batuta de Lectoure, Su√°rez debut√≥ ante Hilario Mart√≠nez. Otro nocaut. Luego pas√≥ el yankee Babe Herman. La c√°tedra esper√≥ con ansias el encuentro su√Īado. Enfrente estaba un muchacho platense, estudiante de Farmacia, llamado¬†Julio Mocoroa. Le dec√≠a¬†Bulldog. Lleno total en River. El Torito gan√≥ el combate y el t√≠tulo argentino vacante.
Pero el plan de Lectoure era llevarlo a los Estados Unidos. Que ganara all√°, en la meca, para que la pelea ante el campe√≥n Al Singer¬†fuera inevitable.¬† Lectuore-Pace puso a¬†Enrique Sobral¬†como nuevo entrenador. Sobral era un busca que los a√Īos lo llevaron hacia la direcci√≥n t√©cnica de f√ļtbol. Tanto que fue entrenador de Boca entre 1938 y 1940. Sobral cambi√≥ la forma de trabajo del Torito: menos plasticidad, m√°s masa muscular. Entrenamiento duro y forzado.
Debut√≥ en los Estados Unidos el 17 de julio de 1930. Su rival fue¬†Joe Glick. La expectativa fue tan grande que Cr√≠tica llen√≥ de meg√°fonos Avenida de Mayo para qu√©, via telef√≥nica, miles de argentinos pudieran escuchar el relato del combate. El Torito gan√≥ por puntos luego de tirar dos veces al gringo. Finalizado el combate, el √≠dolo salud√≥ a las veinte mil personas presentes en el centro prote√Īo. Veinte mil sombreros se arrojaron por los aires.
En julio de 1930, en el pin√°culo de su fama, la Orquesta de Francisco Lomuto present√≥ el tango¬†Mu√Īeco al suelo¬†dedicado al Torito. Charlo le puso voz a la letra, escrita por Venancio Clauso, que dice:¬†

 

¬°Justo Su√°rez, solo!
¬°Torito viejo lindo!
Sacalo como vos sabés
no le des tiempo, fajalo.
¬°Torito viejo lindo!
Ya est√° listo, cruzalo,
cruzalo que lo tenés.

De Mataderos al centro,
del centro a Nueva York,
segu√≠s volteando mu√Īecos
con tu coraje feroz.
Cuando te pongan al frente
del mismo campeón del mundo
ponete esa papa en la olla
concin√°tela a la criolla
y por cable la flet√°s.

 

La primera campa√Īa del Torito por la Uni√≥n fue muy buena:¬†cinco combates, cinco victorias.¬† 1931 comenz√≥ con el estadio de River colmado. Enfrente estaba el chileno¬†Estanislao Loayza,¬†el Tigre de Iquique. Un pegador fenomenal. Era tan grande el embrujo generado por Justo Su√°rez que al combate asistieron el presidente de facto,¬†Jos√© F√©lix Uriburu, junto al¬†Principe de Gales, de visita oficial en nuestro pa√≠s.
Lo que pocos saben fue lo sucedido en la ma√Īana de aquel combate. Justo amaneci√≥ con un¬†for√ļnculo en un test√≠culo. Imposible pelear. Si la pelea no se hac√≠a, no s√≥lo perd√≠a la bolsa, sino tambi√©n el t√≠tulo sudamericano. El Torito pidi√≥ a Lectuore un doctor urgente que le extirpara el grano.¬†No importaba el dolor. Ese dolor fue indisimulable para Su√°rez. El chileno lo golpe√≥ abajo todas las veces que pudo, pero a pesar de la diferencia de altura y distancia ‚Äď Justo Su√°rez med√≠a 1,66 ‚Äď ,¬†el Torito lo puso fuera de combate en el tercer round.
¬ŅQue m√°s pod√≠a hacer el Torito en Argentina? La revancha con Mocoroa no se pudo realizar por la desgraciada muerte del p√ļgil platense: se mat√≥ en la ruta hacia Buenos Aires cuando iba a firmar el contrato de la revancha. Era momento de viajar nuevamente hacia el norte.¬†Pero esta vez nada ser√° color de rosa. Algunos arriesgan que en aquellos d√≠as de 1931, Su√°rez mostr√≥ los primeros s√≠ntomas de la enfermedad que lo carcomer√° por a√Īos. Otros, que su amor por Pilar Bravo se hab√≠a transformado en obsesi√≥n.
El Torito viaj√≥ hacia Estados Unidos junto con Lectoure, Enrique Sobral, su mujer y suegra. El 25 de junio de 1931 fue el comienzo del fin. Enfrent√≥ en el Madison Square Garden de Nueva York a Billy Petrolle.¬†Conocido como¬†Fargo Express, era un p√ļgil dur√≠simo. Probador de todos los aspirantes al t√≠tulo liviano.¬†Fargo¬†tir√≥ al Torito en el primer asalto. Justo se levant√≥ y sigui√≥ en pelea hasta que¬†fue noqueado en el noveno. Por primera vez desde que se subi√≥ al desvencijado ring de Mataderos, Justo Su√°rez se bajaba derrotado.
Con los a√Īos, Enrique Sobral¬†record√≥ aquel viaje. Su visi√≥n, ya veremos, ser√° parcial:¬†¬†‚ÄúConociendo su temperamento y sus reacciones, resolvimos separarnos en Nueva York: √©l alquil√≥ un departamento para vivir con su esposa y con su suegra. Lectoure y yo alquilamos otro, muy cerca: en la 74 y Broadway. Pero faltando 20 d√≠as le sugerimos a Su√°rez concentrarnos. Despu√©s de muchas discusiones lo acept√≥ y por primera vez se separ√≥ de su mujer. Nosotros est√°bamos en el Orange Bur de Nueva Jersey, un campo donde tambi√©n se entrenaba Billy Petrolle. Pensamos que esto ser√≠a una soluci√≥n; pero fue al rev√©s. Por las noches Justo se despertaba y llamaba a su esposa. Se sentaba en la cama y ya no dorm√≠a. Hac√≠a mil llamados telef√≥nicos al departamento de Nueva York y hasta le escrib√≠a cartas. En una palabra: viv√≠a atormentado por la separaci√≥n y su mente estaba m√°s en su esposa que en la pelea. Yo le recordaba siempre a Lectoure que antes Su√°rez hablaba de la pelea, del rival y de c√≥mo har√≠a para vencerlo. Ahora, Justo s√≥lo nos hablaba de su esposa, nada m√°s que de su esposa, sin importarle nada Petrolle, Singer, ni el campeonato mundial‚ÄĚ.
El Luna Park fue una realidad en febrero de 1932. El templo del boxeo argentino. La dupla Lectuore-Pace tenían su propio estadio para ser los reyes de la actividad. Era lógico que la primera gran pelea la protagonizara el hombre, que a base de sus recaudaciones, había sido fundamental para conseguir el medio millón de pesos que insumió la construcción del estadio.
La noche del s√°bado¬†12 de marzo de 1932¬†fue una de las m√°s tristes que recuerde el deporte argentino. Su√°rez enfrentaba a¬†V√≠ctor Peralta. El Luna Park se llen√≥ para verlo a √©l. A Justo Su√°rez. El Torito de Mataderos. Pero ya no era √©l. Su cabeza estaba en otro lugar.¬†En sus relaciones tormentosas. Con su mujer y tambi√©n con su madre. Esta √ļltima fue la comidilla de los diarios.¬†En Noticias Gr√°ficas, do√Īa Luisa dec√≠a que su hijo la hab√≠a dejado en la miseria. En Cr√≠tica, el Torito dec√≠a que no era as√≠. En d√≠as previos al combate, Su√°rez y su madre zanjaron el diferendo, juez mediante.

 

Guantes y firma de Justo Su√°rez, el Torito de Mataderos.
Al Torito le cost√≥ horrores dar el peso.¬†Ya no era la m√°quina entrenada. Peralta, medallista en Amsterdam 1928, era un estilista. No ten√≠a la potencia de Su√°rez, pero su boxeo era de alta escuela. Aquella noche,¬†Peralta enmudeci√≥ al Luna Park. Noque√≥ a Su√°rez en el d√©cimo asalto.¬†El Torito cay√≥ en su rinc√≥n. Cuando el Jaguar ‚Äď como se lo conoc√≠a a Peralta ‚Äď alz√≥ los brazos, primero hubo un silencio atroz. Luego, una c√°lida ovaci√≥n de reconocimiento. Pero en verdad,¬†todo el mundo estaba llorando.
La vida de Justo Antonio Su√°rez cay√≥ en un tobog√°n.¬†No pod√≠a combatir m√°s. La enfermedad estaba declarada: padec√≠a¬†tuberculosis,¬†incurable en aquellos d√≠as. Sus d√≠as de pobreza y hacinamiento le estaban pasando factura. En 1933 naci√≥ su √ļnico hijo,¬†Enrique Justo Su√°rez. Pero al a√Īo siguiente, Pilar Bravo y su hijo buscar√°n otra vida¬†radic√°ndose en Par√≠s.
Lo que sucedi√≥ luego es parte del misterio.¬†Un secreto que la familia Su√°rez debe tener guardado bajo siete llaves. Para muchos,¬†Jos√© Pepe Lectoure se qued√≥ con el dinero del Torito. Esa impresi√≥n fue generalizada en el sentir popular. El Torito enfermo y en la ruina. Una cruz sobre la familia Lectuore. Tan as√≠ que en 1976 cuando Tito Lectuore ‚Äď sobrino de Pepe y heredero del Luna Park ‚Äď rompi√≥ con Carlos Monz√≥n, llam√≥ a conferencia de prensa. En la misma dio cuenta de todos los movimientos econ√≥micos que hab√≠a realizado a favor del santafesino.¬†El fantasma de Justo Su√°rez estaba en la memoria de Tito.
Algunos arriesgan que Pilar se llev√≥ gran parte del dinero para comenzar una vida desahogada junto a su hijo en Francia. Volvieron al pa√≠s un cuarto de siglo m√°s tarde, a fines de los a√Īos cincuenta. Enrique Su√°rez comenz√≥ a trabajar en una concesionaria de autos de lujo propiedad de¬†Luis Angel Firpo, qui√©n ten√≠a gran estima por el padre (de la misma forma que detestaba a Sobral). Su√°rez hijo, con los a√Īos,¬†ser√° hombre de fortuna, due√Īo de una gran agencia justo enfrente del estadio Monumental de N√ļ√Īez.
En 1935, lejos de Lectoure, el Torito subi√≥ nuevamente a un ring. Fue trist√≠simo. No ten√≠a aire en el fuelle ni fuerza en los m√ļsculos.¬†El √°rbitro par√≥ la pelea en el d√©cimo round. Juan Bautista Pathenay no quer√≠a golpear a su √≠dolo; Su√°rez no ten√≠a con qu√© golpearlo. Sus √ļltimos d√≠as fueron en Cosqu√≠n. El aire serrano pod√≠a hacer la vida m√°s agradable a quienes padec√≠an tuberculosis. Finalmente, el coraz√≥n del Torito dijo basta el¬†10 de agosto de 1938. Ten√≠a 29 a√Īos.
Su entierro fue multitudinario. El f√©retro lleg√≥ en tren hasta la estaci√≥n Lacroze. De all√≠, la muchachada lo llev√≥ a pulso hasta el Luna Park. Lectuore, a su pesar, se vio obligado a abrir el recinto para velarlo.¬†F√©lix Frascara,¬†Frascarita, escribi√≥ en El Gr√°fico: ‚ÄúPeleaba como un valiente, era todo coraz√≥n, re√≠a como un ni√Īo grande‚Ķ No supo de artima√Īas en el ring; no supo de maldades en la vida. Fu√© siempre bueno: en la humildad, en la opulencia, en la desgracia. Bueno cuando a√ļn no era nada, cuando lo era todo y cuando volvi√≥ a ser nada. Sonri√≥ siempre, al camarada y al enemigo. Padeci√≥ de una bondad incurable. El destino jug√≥ con √©l, lo manej√≥ a su antojo, pero √©l fu√© incapaz de pelear contra el destino.
Hoy, Justo Suárez es Mataderos. Un símbolo inmenso. En una calle que atraviesa el barrio, el busto ubicado en la esquina de Alberdi y Directorio. Justo Suárez es Héctor Oesterheld y su Indio Suárez. Es Julio Cortázar y Torito. Es la hinchada de Nueva Chicago.
Pero, ¬ŅPor qu√© gener√≥ tanta idolatr√≠a? En H√©roes de Tiento me anim√© a escribir:¬†‚ÄúPorque en un pa√≠s semicolonial, en el cual la superestructura cultural nos impuso una l√≥gica europea y universalista, el Torito de Mataderos levant√≥ las virtudes del ser nacional. Evidenci√≥ la dicotom√≠a social del pa√≠s granero del mundo; donde los ricos ten√≠an mucho y los pobres eran muy pobres. Si no, ¬ŅPor qu√© los mas pudientes le daban la espalda a la multitud que concurr√≠a a ver las peleas de Su√°rez?‚ÄĚ.

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica FM 89.3

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