Huracán: su verdadero génesis. Una historia fascinante

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El 1 de noviembre de 1908 fue fundado – oficialmente – el Club Atlético Huracán. Un símbolo de Parque de los Patricios.  El periodista e investigador Pablo Viviani detalló en Abrí la Cancha. La polémica de su génesis, los nombres que hicieron historia y el debate del sexto grande.

Por Carlos Aira

 

Pablo Viviani, investigador de la historia del Club Atlético Huracán, fue entrevistado en Abrí la Cancha. En comunicación con Carlos Aira, el director de la Globopedia realizó un recorrido delicioso por la historia del popular club de Parque de los Patricios:

«Huracán tiene una historia larga y curiosa. El equipo arrancó sin nombre en 1907. Esos pibes no decidieron quién sería presidente, secretario ni tenían camiseta ni nombre. Tiraron muchos nombres como Defensores de Villa Crespo. Es qué en esos días se realizaba una obra en el Teatro Apolo con ese nombre, pero ninguno de los pibes era de ese barrio. Otro propuso Verde Esperanza, pero a nadie le gustó. Uno de los pibes, apellidado Stefanini, dijo haber pasado por un almacén en Pompeya que decía Huracán y que ese nombre era el mejor. Como no había unanimidad, propuso regalar los postes – seis palos de madera – si se ponía ese nombre al equipo. Finalmente, así nació el Club Atlético Huracán«.

 

 

«En los últimos años quedó instalado que Huracán se llamó Verde Esperanza. Es un error, y lo peor es que muchos hinchas quieren demostrarlo afirmando que la primera camiseta fue verde. Mi fuente de investigación se remite a la fundación formal del club y quién contó la historia fue Tomás Giantage»

«Había un equipo en Pompeya llamado Gloria al Vencedor. Muchos de esos pibes jugaban en otra liga paralela para Huracán. Esos pibes hacían partidos y convocaban a pibes más grandes y mejores. Los pibes del viejo Huracán se calentaron y fundaron El Volcán. Pero la historia va a cambiar con un personaje fundamental llamado José Laguna. Él será el verdadero padre de Huracán. Era negro y salteño. Vivía en la calle Coronel Díaz, en Palermo y era un personaje de película. Fue él quién dijo de armar un nuevo Huracán. Ahí comienza el problema: ¿Cuando arranca Huracán? ¿En 1907? ¿En 1908? No, el verdadero Huracán es el del Negro Laguna, y arranca en 1910». 

 

 

«Laguna tiene la idea de una camiseta blanca. También habló con Jorge Newbery en enero de 1911 y le propuso ser delegado del equipo. Ser delegado era mas importante que ser presidente del club. El delegado era quién iba a la AFA de aquellos días. Si bien no se acercó mucho al club, aportó unos cuantos pesos. Ahí tenemos un problema según lo cuenta. Algunos dirán que Huracán se fundó por aquel cartel y era un equipo de camiseta roja con banda blanca y el globo Huracán bordado. Otros diremos que será el Huracán de Laguna». 

“En 1919 Huracán quedó fundido y el club casi se disuelve. Hubo elecciones y un grupo de socios buscó alguien que pudiera salvar el club. Encontraron a un diputado sanjuanino muy querido en el barrio. Era Aldo Cantoni. Un personaje singular. Tanto que una vez le robaron el coche y comenzó a moverse en moto con sidecar. Cantoni tomó un club con sólo 500 socios y en poco tiempo triplicó la masa societaria y comenzó a ser protagonista de los campeonatos de la Asociación Argentina junto a Boca Juniors. La intensidad de su vida política – fue creador del Bloquismo sanjuanino y gobernador de la provincia – lo obligó a regresar a San Juan”.

“Huracán debía buscar un nuevo presidente. En los años 20s hubo otros presidentes y todos respondían a Cantoni. El no podía serlo pero manejaba los destinos del club. Hasta qué, a comienzos de los años 30s, hubo una interna entre Aldo Cantoni y un dirigente llamado Jacinto Armando. Ambos dirigentes tuvieron una interna solapada hasta qué, en 1938, surgió el presidente más importante en la historia de Huracán”.

«En 1920, Huracán ganó el campeonato Estímulo. El primer campeonato regular fue en 1921, ganándole el campeonato a Del Plata. Al año siguiente, ganó otro campeonato venciendo a Sportivo Palermo. En 1923, Boca Juniors y Huracán jugaron cuatro partidos por el título. Decían que empataban a propósito para recaudar. En 1924 se inauguró la actual quema y en 1925 vencimos en la final a Nueva Chicago en un campeonato interminable. En 1927 se unieron ambas asociaciones y San Lorenzo fue el primer campeón unificado. Pero 1928 fue de Huracán. Fue el mítico Ballet Blanco. Un equipo que tenía a Ceresetto en el arco; Pratto y Nóbile; Spósito, Frederici – que venía desde Almafuerte de Patricios a cambio de chapas de zinc. Arriba, Cesareo Onzari – quién se decía que iba para atrás – Angel Chiessa y Guillermo Stábile, quién fue goleador del Mundial 1930». 

«Herminio Masantonio es tal vez el máximo ídolo de Huracán. Era de Ensenada, donde había jugado en Sportivo Villa Albino y el Club Platense de La Plata. En mayo de 1931, cuando estaba haciendo la conscripción, dos militares fueron a buscarlo a su casa. Creyó que era para volver al cuartel, pero en realidad Ducó se había enterado de sus goles y quería hacerle una propuesta: la baja a cambio de firmar para Huracán. Tenía que reemplazar a Stábile, ni más ni menos. Debutó una lluviosa tarde ante Quilmes en Guido y Sarmiento. Huracán ganó 5 a 0 y fue la gran figura. Ese día se ganó a toda la gente». 

«Masantonio era guapo pero noble. No se metía con nadie, pero nadie podía tocar a los suyos. No era agresivo, pero defendía sus colores y compañeros, sobre todo los más jóvenes. Emilio Baldonedo, Belfiori o Tucho Méndez siempre lo reconocieron. En una época donde un defensor veterano fajaba a los pibes, Masantonio no dejaba que eso pasara. Tuvo peleas memorables. Una con Sobrero de Newells. Otra con Spitale, de Platense. Pero la más conocida fue en la final del Sudamericano 1935 de Lima. Esa tarde se fajó con el uruguayo Fernández durante cinco minutos»

«Si bien Masantonio opacó a todos, la historia quemera de los años cuarenta tiene puntos muy altos. Está Jorge Alberti, el Cachorro, quién vistió en más oportunidades la camiseta del club. También están Emilio Baldonedo o Llamil Simes y Juan Carlos Salvini. Los dos últimos pasaron en 1948 a Racing junto a Tucho Méndez en un canje en el cual muchos piensan que Huracán perdió. Pero lo cierto es que Héctor Ricardo, Uzal y Filgueiras; arquero y backs que llegaron desde la Academia, fueron figuras por largos años». 

“En 1938 hubo elecciones y ganó Tomás Adolfo Ducó, quién respondía al grupo de Armando. Ducó había sido jugador de 5ta división en 1916. Dejó el fútbol para seguir sus estudios militares. Su nombre vuelve al club en 1931 cuando se arcercó a Armando. Ducó se hizo famoso por traer a Huracán a Herminio Masantonio. Sucedió en mayo de 1931. Masantonio era un conscripto y dio parte de enfermo. Jugaba en un equipo platense llamado Platense. Había sido goleador en los últimos dos años. Ducó sabía eso y mandó a dos conscriptos a buscarlo a su casa de Ensenada. Cuando llegaron, Herminio esperaba unos cuantos días en calabozo. Pero los colimbas lo enviaron a la sede de Huracán donde lo esperaba Ducó. El podía elegir: reemplazar a Stábile o ir preso.  En el primer partido, Huracán goleó 4 a 0 y Masantonio convirtió dos golazos. Luego llegaron 254 más“.

“En 1938, Ducó armó un equipo con los mejores jugadores de cada liga. Trajo a Manuel Giúdice, de Córdoba; a Guerra, de Tucumán. También a los uruguayos Perdomo y Rodríguez. En 1939 comenzó la construcción de la sede de Avenida Caseros y Huracán se convirtió en un club muy popular. Pero Huracán le debe a Ducó ser el sexto grande del fútbol argentino. En 1937 el fútbol porteño instauró el voto calificado, por el cual Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo tenían tres votos en AFA por campeonatos, años en primera y cantidad de socios. Para Huracán era muy importante sentarse en la mesa de los grandes. En 1941, Ducó fue a AFA y puso sobre la mesa los cuatro campeonatos (1921, 1922, 1925 y 1928), los 20 años continuos en la máxima divisional y le faltaba un punto: superar los 20.000 socios. En 1941, Huracán llegó a los 23.000 socios. Desde ese momento, Huracán fue el sexto grande”.

“Otro punto vital en la presidencia de Ducó fue la construcción del estadio de cemento. Para esa época estaba de moda el monumentalismo. Cuanto mas grande el estadio, era mas importante el estadio. Si una torre estaba mas cerca del sol, era importante. Huracán lo comenzó a construir en 1943. Se dejó de jugar en Alcorta y Luna y fueron muchos años fuera de casa. Se creía que para 1944 estaría construido el Gran Stadium de América. Recién se terminó en 1947″.

“Mucho se habló de la relación Ducó-Perón. En ese tiempo hubo elecciones, el gobierno intervino el club, pero en nuevas elecciones, volvió a ganar Duco. Luego se limaron asperezas y Perón estuvo en Parque de los Patricios en 1948. Ducó dejó su mandato en 1955 pero nada tuvieron que ver los acontecimientos de septiembre. El se fue a comienzos de aquel año por haber firmado un contrato con el Austria SK para jugar una serie de amistosos sin aval de la Comisión Directiva. Por eso fue expulsado del club”.

“En los 40s, Huracán forjó una grandeza que se reflejó en muchas copas y fue difícil de sostener. En los 50s siempre estuvo en la mitad de tabla. A partir de 1958, dos presidentes se alternaron en el poder. Fueron Carmelo Marotta y Luis Seijo. Tiempos de fútbol espectáculo. Se decía que Marotta era tacaño pensando en las arcas del club y luego venía Seijo y armaba equipazos con el Beto Menéndez, Crosta, Rubén Germinaro o los brasileños Rudimar Machado y Arequem de Melo”.

“Una vez tuvo la oportunidad de conversar con Tito Gómez, jugador de Huracán de los 60s. Le pregunté porque nunca pelearon el campeonato y me dijo: ´Pablo, esa es la perspectiva de la tabla. Nosotros teníamos equipazos. Nos íbamos de gira a España o Colombia y de diez partidos, ganábamos nueve. Luego jugábamos el campeonato y nos desinflábamos´. Lo dicho: Seijo gastaba todo y Marotta ahorraba. Hasta qué, en 1973, llegó David Bracutto pero esa será otra historia”.

La fiesta de Huracán 1973. La confirmación que no solo triunfaba el laboratorio.

«Huracán 1973 es un equipo icónico. La figura fue el equipo, por eso el premio lo debería llevar César Luis Menotti para que nadie se ofenda. Miguel Brindisi y Carlos Babington eran las figuras mimadas del club, pero ellos decían que sin Basile gritando en el fondo, no podían jugar. Por su parte, Basile dice que para él era necesario que Fatiga Russo quitara delante de él. El asombro fue René Houseman, un pibe de medias caídas y que movía la pelota en el aire. Quienes metían los goles eran Roque Avallay y Omar Larrosa. Por eso digo que la figura es el equipo». 

«Huracán formó aquel gran equipo años atrás. El presidente Luis Seijó había contratado en 1971 a Toscano Rendo, Bambino Veira y el Loco Doval. Como el equipo jugaba muy lindo pero no arrancaba, se pensó en un entrenador que impusiera disciplina. Fue así que llegó Osvaldo Zubeldía y Carlos Bilardo. Duraron muy poco. Ahí es donde agarró César Luis Menotti, año 1972. Una línea de juego que se extendió hasta 1977. Luego, por problemas internos, Huracán es intervenido y comenzaron los problemas de Huracán en los años ochentas». 

«Carlos Babington es un personaje importante en la historia del club. Campeón como jugador, entrenador y presidente. Lo mismo que José Laguna. El Inglés fue el nene mimado de la hinchada y el último héroe de 1973 en irse del club. Volvió en 1989 como entrenador y lo sacó del ascenso luego de cuatro largos años. Ahí se convirtió en ídolo inmenso. El problema es su paso como presidente. Desarmó un equipo subcampeón en 2009 trayendo jugadores que no estaban a la altura del club, pauperizando la economía del club. Por eso desde la Globopedia intento hacer una división sensata: una cosa fue el jugador y entrenador; otra el presidente». 

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