Murió Ubaldo Antonio Rattín: el adiós al eterno capitán de la garra xeneize

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A los 89 años falleció una de las glorias más grandes de la historia de Boca Juniors. Retrato de un símbolo indiscutido que transformó la camiseta número 5 en un templo de entrega, temperamento y leyenda mundial.

Por Carlos Aira

 

En la mañana del sábado 11 de julio de 2026 falleció Ubaldo Antonio Rattín. El Rata. Un corazón xeneize enorme que vivió y latió con la camiseta de Boca Juniors entre 1956 y su retiro en 1970. Aunque el inexorable paso del tiempo a veces intente desdibujar a las figuras del pasado, la suya permanece firme en el Olimpo azul y oro. Sinónimo de entrega, carácter y pasión, con el Rata se va una gloria inolvidable.
Hijo de inmigrantes italianos, Antonio Rattín nació en Tigre el 16 de mayo de 1937. Alto (1.89 m) y dueño de una fortaleza física imponente, dio sus primeros pasos en el Club Atlético Tigre, pero una prueba en Boca Juniors cambió su destino para siempre. Para él, Boca ya era una devoción desde chico. Alguna vez recordó que, a los 10 años, ayudó en una mudanza a cambio de un cuadro del Boca campeón de 1943:

«Era un cuadro hermoso, con vidrio. Vino una canoa grande y entré a cargar los muebles. Era un viaje de 7 u 8 kilómetros, remaba yo solo… ¡pero el cuadro de Boca valía el esfuerzo! ¡Qué emoción!»

Mientras ayudaba a la economía familiar como asistente de electricista, escaló con firmeza en las inferiores xeneizes. El momento soñado llegó el 9 de septiembre de 1956, por la 17° fecha del campeonato. En la Bombonera, Boca recibía a River Plate. Ante la lesión de Eliseo Mouriño y el bajo rendimiento de Rafael Arcos, el DT Mario Fortunato confió en aquel lungo de 19 años.
Rattín llegó a ese Superclásico con un vendaje en la mano derecha tras un accidente laboral días antes: «Me había caído de una escalera en el Banco Nación de Tigre arreglando un tubo fluorescente. Me fracturé la muñeca y me enyesaron. En la semana, Fortunato nos metió de titulares en la práctica al ‘Yaya’ Rodríguez y a mí. Me pusieron una venda, porque con yeso no se podía jugar».
Antes de salir al césped, el pibe le pidió al fotógrafo del club que lo retratara junto a su ídolo, el legendario Pipo Rossi: el histórico ‘5’ de los años 40 y 50 le cedía el testimonio a su heredero por los siguientes 15 años. Rattín también saludó a Ángel Labruna —los 19 años del debutante frente a los 38 del ídolo de la Banda Roja—. Tras la victoria xeneize por 2 a 1 (goles de Juan José Rodríguez y Eduardo Senés), en la que el Rata le hizo sentir el rigor del juego, el propio Labruna se le acercó y le dijo: «Pibe, jugaste un gran partido. Pero no fue el último de tu vida. Jugá más tranquilo porque podés ser figura».
Desde aquella tarde, Rattín adueñó de la camiseta 5 de Boca a lo largo de 664 partidos oficiales (incluyendo amistosos). En aquel 1956 compartió vestuario con Natalio «El Leoncito» Pescia, heredando de él la mística de caudillo.
Fue el alma y figura del gran equipo campeón de 1962 y del bicampeonato 1963-64. Llegó a la final de la Copa Libertadores de 1963 frente al Santos de Pelé, dejándonos el inolvidable abrazo final con la estrella brasilera tras la frustración xeneize. De la previa de esa final, quedó para la historia su propuesta al DT Adolfo Pedernera:“Maestro, ¿qué le parece si me peleo con Pelé y nos echa a los dos? Si no juego yo, Boca no lo va a sentir tanto como el Santos sin Pelé”.“No, Rata, esas cosas no están bien”, le respondió sonriendo Don Adolfo.
Con la Selección Argentina también dejó huella, aunque su relación con el DT Juan Carlos Lorenzo en los Mundiales de 1962 y 1966 siempre estuvo en la cornisa. El Rata solía recordar con gracia las excentricidades del Toto: «Había llegado de Europa con mil misterios: a los delanteros les ponía cintitas en los dedos para que no se olvidaran de patear. Antes de Chile ’62, nos llevó a espiar a Bulgaria. Nos hizo saltar unos paredones para entrar a la cancha y resulta que los búlgaros estaban practicando a puertas abiertas».
Brilló en la Selección que conquistó la Copa de las Naciones de 1964 en Brasil. Aquella noche en San Pablo, tras una fractura de Mesiano por un codazo de Pelé, Rattín le pidió a Minella encargarse de ‘O Rey’. Se le acercó al astro y se dio un cruce memorable:“Rattín, con pelota sí, pero sin pelota no, ¿eh?”, le dijo Pelé.“Quedate tranquilo: sin pelota nada, ¡pero con pelota te reviento!”. Pelé no la tocó en todo el partido y ni siquiera quiso patear el penal que amedrentó la figura del Rata.
Sin embargo, su estampilla eterna quedó grabada en el Mundial de Inglaterra 1966, en el mítico césped de Wembley ante los locales. Tras una insólita expulsión del árbitro alemán Rudolf Kreitlein por violencia verbal (pese a que no hablaba alemán ni el juez español), el Rata demoró su salida pidiendo un intérprete, se sentó en la alfombra roja real y estrujó el banderín de córner británico antes de retirarse bajo una lluvia de proyectiles. Nacía el mito del caudillo argentino en el fútbol mundial.
Se retiró en 1970 tras un partido contra Banfield, consciente de que el físico ya no le daba para el desgaste que su estilo exigía. César Luis Menotti recordaba que en un partido de 1965, Rattín se le acercó eufórico:“Flaco, corré que nos matan a todos”.“Rata, mirá si para jugar al fútbol voy a tener que correr”, le devolvió Menotti. El propio Flaco admitiría tiempo después que jamás en su vida enfrentó a un rival tan fuerte y temperamental como él.
Tuvo su partido de despedida, incursionó como DT (dirigiendo a Gimnasia en el recordado Cuadrangular de la Muerte de 1979 y a su querido Boca en 1980), y más tarde volcó su vocación al servicio público como Diputado Nacional y Concejal de Vicente López. En sus últimos años, mantuvo vivo el cordón umbilical con el club de sus amores a través de la Mutual de Ex Jugadores de Boca Juniors.
Ubaldo Antonio Rattín falleció a los 89 años. Se apagó una vida, pero no la leyenda. La camiseta número 5, la cinta de capitán en el brazo y la garra de la Bombonera tendrán para siempre el nombre grabado del gran Rata.

 

 

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