El tercer día de competencia desnudó las urgencias del Mundial: Suiza y Qatar empataron bajo la sombra de la censura tecnológica, mientras el rejuvenecido Marruecos le dio una lección de ritmo a un Brasil deslucido. Además, el regreso del castigado fútbol caribeño a la cita máxima y las últimas cartas que se juegan en el búnker argentino antes del debut.
Por Carlos Aira
Sábado de súper acción. Cuatro partidos, cuatro. La Copa del Mundo comienza a tomar temperatura. Lo vimos a Brasil, candidato natural por más que su presente no sea el más idóneo. Vimos a Marruecos, un magnífico estandarte africano que mostró credenciales, si no de aspirante al título, de escuadra dispuesta a plantarle cara a cualquiera. Y, por supuesto, no faltaron las jugadas polémicas, porque esta cita máxima también nos está enseñando una ingeniería muy especial para invisibilizar los fallos arbitrales. ¡Vamos a sumergirnos en este tercer día de la Copa del Mundo 2026!
La telaraña helvética y el primer «apagón» de la FIFA
En San Francisco, el Grupo B se abrió con un raquítico empate 1 a 1 entre Suiza y Qatar. ¡Suizos amarretes! Pocas veces se vislumbró una diferencia tan apreciable entre un seleccionado y otro que haya mutado en una paridad sobre la hora. Allí nació la primera gran controversia del certamen. Iban 13 minutos de juego cuando un centro al área qatarí derivó en una falta del arquero Mahmud Abunada sobre el volante helvético Remo Freuler. El juez principal sancionó la pena máxima — transformada en gol por Breel Embolo—, pero la sospecha se instaló en las instancias previas.
Debido a la mezquina perspectiva de las cámaras de televisión, se generaron serias dudas sobre supuestos fueras de juego, tanto en la recepción inicial de Embolo como en el pase posterior hacia Freuler. Una incertidumbre que agigantó su sombra al no emitirse en vivo la habitual animación con las líneas de referencia tecnológica.
Frente a la inmediata repercusión, la FIFA publicó un comunicado oficial horas después para maquillar el inconveniente. Según el organismo, se registró «una breve interrupción técnica» en el sistema de transmisión, lo que «impidió que se generara el gráfico de animación del fuera de juego antes del penal otorgado a Suiza». Un eufemismo maravilloso para tirar la pelota afuera y no hacerse cargo del desatino.
Brasil-Marruecos: partidazo en New Jersey
Intensidad, ritmo y dos golazos. Brasil y Marruecos protagonizaron un choque por el Grupo C que, tranquilamente, puede ser el anticipo de una fase eliminatoria de este Mundial. ¡Qué bien jugó Marruecos en la etapa inicial! Un equipo voraz, intenso y con una salida prolija de abajo. Pongan la lupa sobre el «6» de los Leones del Atlas: Ayyoub Bouaddi. Bien lo señaló nuestro compañero Nicolás Podroznik en la previa. Tiene tan solo 18 años y fue la rueda de auxilio de todo el entramado marroquí, dueño de una inteligencia táctica descollante.
La selección africana aprovechó que el esquema dirigido por Carlo Ancelotti no hacía pie y dormía la siesta; a los 21 minutos, Ismael Saibari metió una contra letal y le cuchareó la pelota ante la lejana salida de Alisson Becker para inflar la red.
La desventaja obligó a la Verdeamarela a adelantarse en el terreno, encomendándose casi con exclusividad a la jerarquía individual de su principal carta ofensiva ante la consabida ausencia de Neymar. Sin tanto vuelo colectivo y asfixiado por la presión del combinado comandado por Mohamed Ouahbi, apareció Vinícius. El del Real Madrid desbordó por izquierda, se hamacó ante su marca y sacó un latigazo cruzado directo al ángulo para firmar las tablas definitivas a los 32 de la primera parte.
Este Brasil es una gran intriga. Es indudable la inmensa categoría individual de sus futbolistas, pero le cuesta horrores entrar en ritmo. Una versión deslucida, muy parecida a la que arrastró durante toda la eliminatoria sudamericana. Ancelotti declaró en conferencia de prensa que «nadie se corona campeón mundial en el primer partido«. Es verdad, pero el proceso brasileño viene torcido hace tiempo y Marruecos fue una medida exacta de los escollos que le esperan en el futuro.
Escocia y Haití: un duelo de necesitados en la ciudad de la nostalgia
En Boston, aquella ciudad donde habitan nuestros días de ensueño de 1994 previos al infierno del doping de Diego, Escocia y Haití disputaron un encuentro clave por la supervivencia. Ganó Escocia, que volvió a saborear un triunfo mundialista luego de una abstinencia de 35 años y 362 días. Sí, no ganaban desde el 16 de junio de 1990, cuando derrotaron 2 a 1 a Suecia en el Luigi Ferraris de Genoa.
A los británicos no les sobró absolutamente nada. El solitario gol de John McGinn tal vez haya sido demasiado premio para los muchachos de las gaitas y el kilt. Haití quemó las naves en el complemento, manejó la pelota y generó peligro, pero careció de la tiza necesaria de cara al arco.
Un párrafo aparte merece Haití. El seleccionado caribeño regresó a la cita máxima tras su lejana experiencia en Alemania 1974. Por fortuna, el país ya no se encuentra bajo las garras de aquella terrible dictadura encabezada por Jean-Claude «Baby Doc» Duvalier, pero sigue ostentando el doloroso destino de ser la nación más empobrecida de América. Ese flagelo social se refleja en su lista de 26 convocados: 16 de ellos nacieron fuera de las fronteras de la isla, principalmente en suelo francés. Ningún integrante del plantel vive en Haití y todos se formaron deportivamente en el extranjero, sobre todo en Francia e Inglaterra. Retazos de realidad que también componen la geografía de esta Copa del Mundo.
Nos damos una vuelta por Kansas
Velamos armas esperando el debut argentino ante Argelia del próximo martes, una batalla que vamos a vivir minuto a minuto en el stream de Radio Gráfica. Ya tenemos juez designado: nos dirigirá el polaco Szymon Marciniak. ¿Les suena el nombre? Sí, el mismo de la noche de gloria en Lusail ante Francia en 2022. Estará acompañado por sus compatriotas Tomasz Listkiewicz y Adam Kupsik, mientras que los neozelandeses Campbell-Kirk Kawana-Waugh e Isaac Trevis completarán la terna como cuarto y asistente de reserva.
Pero atención con el dato de la bitácora estadística. Nos queda el dulce recuerdo de la última final, pero Marciniak también fue el árbitro de aquel aciago debut en Rusia 2018, donde la Albiceleste igualó 1 a 1 ante Islandia y Lionel Messi malogró un penal. En tierras qataríes, además de la final, impartió justicia en los octavos de final, donde los nuestros se impusieron 2 a 1 ante Australia. La FIFA lo considera, claramente, un juez para partidos determinantes.
A todo esto, el seleccionado nacional cumplió una nueva práctica al mediodía. A excepción de Nicolás Tagliafico, el resto del pelotón está a disposición del cuerpo técnico. Leandro Paredes y el «Dibu» Martínez entrenaron a la par, mientras que Marcos Senesi se acopló al grupo por primera vez.
Con la mira puesta en el choque ante los africanos, la zaga central todavía es un rompecabezas: Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Cristian «Cuti» Romero compiten palmo a palmo por dos lugares. Asimismo, persiste la incógnita en la vanguardia: Lautaro Martínez o Julián Álvarez, quien hoy completó su cuarto ensayo consecutivo sin secuelas. Abran sus apuestas: ¿Quiénes quedaran afuera del once titular?




