Francisco Fatiga Russo: «La defensa fue fundamental en el Huracán campeón de 1973»

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Francisco Fatiga Russo pasó por las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. Sus origenes rosarinos. Su paso por Central Córdoba, Tigre y Platense. El motor del Huracán campeón de 1973. Menotti, Houseman y el fútbol en la sangre.

Por Carlos Aira

 

SUEÑOS DE FUTBOL: «Nací en el barrio San Martín, un barrio humilde de Rosario. Calles mejoradas, zanjas y una cuadra de casa la cancha donde jugábamos con los amigos. En esos días forjé mis sueños de futbolista. Casualmente, en mi barrio pasaba la vía del tren y cada vez que pasaba el tren soñaba que me iba a Buenos Aires a jugar a la pelota. Nunca olvido esos picados que me dejaron tantas enseñanzas. ¿Sabés por qué? Porque en el picado no hay colores y aprendimos a dar los pases llamando a los compañeros por el nombre o reconociendo sus caras. ¡Un método bárbaro! Ahí, en el barrio San Martín, comenzaron mis sueños de fútbol«.

 

 

CENTRAL CORDOBA Y UN ROSARIO DE ARTISTAS: «Quiero mucho a Central Córdoba y al barrio Tablada. El club de Gabino Sosa, Capote de la Mata y el Trinche Carlovich. Hice pocas divisiones inferiores y debuté en primera de 5. Siempre digo que Central Córdoba es un sinónimo de Rosario. Una ciudad tan linda y hoy tan golpeada, pero una ciudad con mucha cultura y grandes artistas. El futbolista rosarino tiene esencia de juego y convicción de artista. Por eso los clubes rosarinos siempre brindan buenos espectáculos».

 

EL DESEMBARCO PORTEÑO: «En 1967 hice una muy buena campaña que llamó la atención del Club Atlético Tigre, que había ascendido a Primera División. Ellos fueron a buscar a un compañero llamado Juan Carlos Flores, pero terminaron comprando a los dos. Nunca olvido el viaje desde Rosario hacia Buenos Aires porque era ese tren que veía pasar de pibe y me llevaba a ese sueño de fútbol grande. Nunca olvido la pensión y los buenos compañeros que tuve en el club. La campaña no fue buena, nos fuimos al descenso en 1968, pero a mi me sirvió para pasar al Club Atlético Platense.
Platense tenía un equipazo. Jugábamos en la vieja cancha de Manuela Pedraza y Crámer y teníamos jugadores muy importantes, como Carlos Bulla, Néstor Subiat – que tenía una clase tremenda – o Pichino Carone. En 1970 hicimos una gran campaña, pero los problemas económicos eran inmensos. Siempre recuerdo que en la Navidad de aquel año nos queríamos volver a Rosario junto a Juan Carlos Pirís, un compañero rosarino, y no teníamos un sope. Llegamos en un camión que nos levantó haciendo dedo. En esa época los jugadores no teníamos derechos y cuando hicimos la huelga previa a un partido ante Independiente, la gente nos mató. Nosotros no jugamos y los pibes perdieron 11 a 1. La problemática económica no era solo nuestra, sino que atravesaba a todos los clubes y por eso la huelga a fin de año que encabezó José Omar Pastoriza. Aquel 1971 fue muy duro porque Platense se fue al descenso, pero a mí me vino a buscar el Club Atlético Huracán.

 

 

HURACAN 1973: «Me resultó fácil jugar en aquel equipo. El Flaco Menotti armó una línea de cuatro muy sólida y en el mediocampo tenía a Miguel Ángel Brindisi a la derecha y Carlos Babington a la izquierda. Pero la clave del Huracán de 1973 fue Omar Larrosa jugando de cuarto volante. Una clave de aquel equipo fue la preparación física. Huracán era un equipo rápido y nadie lo destaca. Cuando perdía la marca un lateral aparecía con velocidad el central para cubrir el espacio y yo bajaba a cubrir la posición del central. Aquel equipo trabajó a la perfección los relevos, algo que nos exigía el Flaco. Por eso quiero destacar el trabajo del profesor Pizzarotti, que nos mataba en las pretemporadas. Aquel equipo jugó con mucha libertad, pero también había cuestiones tácticas y físicas muy destacables«.
«Alguna vez Menotti me señaló que tenía un estilo similar al de Busquets en Barcelona. Trabajaba solo en el mediocampo, pero era el primero en atacar al rival cuando perdíamos la pelota. En aquella época el 5 jugaba solo. En estos últimos años vi equipos con triple 5. A mi me molestaba tener un compañero cerca, porque teniendo a Brindisi o Babington al lado se hacía fácil la entrega de la pelota. Puede pasar que en algún partido es necesario reforzar el mediocampo, pero jugar solo me permitía jugar libre la pelota. Argentina se consagró campeón del Mundo en Qatar con un 5 suelto, muy rápido y con mucha gente en ataque. Algo muy parecido a lo que fue aquel Huracán campeón de 1973«.

 

El vestuario ganador de Huracán 1973. El Flaco Menotti y su taza de café, Omar Larrosa y Fatiga Russo.

 

«Todo el mundo recuerda los cinco delanteros de aquel equipo, pero vale destacar que Huracán 1973 tuvo una defensa que achicaba los espacios y era muy fuerte. Los arqueros eran Héctor Roganti o Miguel Ángel Leyes; el uruguayo Nelson Chabay era un jugador con una marca terrible; Daniel Buglione era un central muy potente, el Coco Basile tenía ese vozarrón que ordenaba todo y el Lobo Carrascosa era un lateral con muchos recursos. Se habla poco de la defensa de aquel equipo, pero fue fundamental en aquel Huracán campeón«.
«El Flaco Menotti te hace sentir especial. Luego de sus charlas técnicas uno quería volar dentro de la cancha. Menotti convencía y valoraba al jugador. Nunca un reproche por un error. Siempre recuerdo un clásico ante San Lorenzo que jugué de 6. En una jugada le quise hacer un sombrero al Gringo Scotta porque era el único recurso que tenía si no quería pegarle de punta a la tribuna. La cuestión es que me robó la pelota y su remate pegó en el travesaño. Miré al banco esperando el reproche, pero veo que el Flaco me levantó el pulgar. Ahí me di cuenta que era un fuera de serie«.

 

La vuelta olímpica del 73. Junto a Russo, una cara conocida: Saúl Ubaldini.

 

MI AMIGO RENÉ: «Estábamos en la pretemporada de 1973 en Mar del Plata y el Flaco nos juntó para presentarnos a un nuevo compañero llamado René Houseman, que venía de jugar en la C con Defensores de Belgrano. Rápido, el Flaco señaló que iba a ser mi compañero de habitación. Nos miramos con René y ahí nos dimos cuenta que íbamos a ser grandes amigos. Fue así, porque hicimos una gran amistad. Nunca olvido el debut en Mar del Plata porque nos quedamos asombrados ante tanta habilidad. Recuerdo que volvimos al vestuario y nos dijimos: con este pibe somos campeones. De René tengo los mejores recuerdos. Sobre todo en aquellos días, cuando en la concentración el me contaba sus sueños, lo que había vivido en la villa. Me hablaba de Olga, su mujer. Un muchacho excepcional».
«René hizo goles increíbles. Amagaba con la derecha y salía con la zurda y al revés. Fue uno de los jugadores más maravillosos que vi jugar. René tenía cosas incomparables. Una habilidad tremenda. Cuando falleció me dio mucha bronca que se hayan dicho cosas inexactas. Que había muerto solo y no sé cuantas otras barbaridades. El tenía su casa en la calle Monroe y el amor de su mujer y sus hijos. Mientras estuvo con nosotros, jamás concentró o jugó un partido tomado. Cuando una radio me llamó en esos días yo salí a decir todo eso porque me dio mucha bronca que se hayan dicho cosas que no eran reales«.

 

Francisco Russo, símbolo de Huracán.

 

ENTRENADOR EN EL INTERIOR: «Hace años que estoy trabajando en Olavarría. Acá en el interior, los entrenadores somos un poco psicólogos. Cuando comenzamos la pretemporada, el sol raja la tierra y vienen los pibes, después de trabajar, y hacen un gran esfuerzo. Les enseño de la vida y el fútbol, pero sobre todo, que sigan peleando por su sueño de fútbol que no se acaba acá en Olavarría. Por eso, en los últimos tiempos grandes jugadores como Pepo de la Vega o Lucas Janson están en el fútbol grande.
«Al fútbol argentino le están faltando maestros. Gente que eduque y deje jugar tranquilo a los pibes. Hay que tratar que los juveniles se diviertan. Hubo gente muy importante, como Ernesto Duchini o Adolfo Pedernera o el mismo Delem, que fue el primero que me vio condiciones como entrenador. Nosotros, jugadores profesionales, aprendíamos muchísimo de ellos. Creo que la clave está en parar la locura y que los padres entiendan que sus hijos no son cracks, sino que tienen que comenzar, bien de abajo, en el club del barrio».
CHARLAS DE VESTUARIO: Agradezco estas charlas de vestuario de Abrí la Cancha donde los ex jugadores podemos decir cosas. Es una manera muy linda de hacer periodismo, una profesión que está muy caída.

 

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica. Premio Jauretche 2021 a la Investigación Periodística.

 

 

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