Dante Mírcoli: «La clave del Independiente copero fue que dábamos la vida por el compañero»

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Dante Mírcoli pasó por las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. Comodín del Independiente que ganó todo entre 1965 y 1972. Jugó en casi todas las posiciones y siempre con el corazón como bandera. Las claves de aquel Independiente copero, la famosa patada a Johan Cruyff y su breve paso por Racing.

 

Por Carlos Aira

 

SUEÑOS DE FUTBOL: «Nací en Italia, en un pueblito llamado Véspoli, cerca de Roma, pero vine al país con cuatro años. Vine junto a mis padres y mi hermano. Vinimos en un barco que tardó dos semanas en llegar al país. Era un tanito más que venía a la Argentina. Era el año 1951. Cuando llegamos al país nos instalamos en Pergamino, donde mi padre consiguió trabajo. Con los años tuve la posibilidad de conocer al General Perón en Madrid. Hablando de la vida le dije: «- Usted me mandó a Pergamino». El me respondió: – «¿A Pergamino? ¡Te mandé cerca!«

 

 

 

COMENZAR LEJOS DE CASA: «Mi sueño era jugar al fútbol en Buenos Aires, pero no tenía los medios para venir acá. Yo tenía un tío transportista que viajaba día por medio a Capital. Un día me preguntó si quería probarme en Independiente. Vine con un amigo, Omar González. El quedó y yo no. El técnico era Osvaldo Diez. Cuando me voy, me llama Osvaldo y me pregunta la edad: tenía 14 años. Me dice: ¿Que hace si usted jugó con muchachos de 18 años? Diez me dijo que vuelva la semana que viene para probarme con pibes de mi edad. Volví y la rompí. Independiente me quiso fichar inmediatamente, pero mi pase era del club Provincial de Pergamino. Al poco tiempo, Independiente ofreció un dinero a Provincial, se llevó mi pase y ahí comencé a ganarme la vida con el fútbol«.

 

Dante Mírcoli en 1967 vistiendo la camisa de Independiente.
LOS COMIENZOS EN INDEPENDIENTE: «Subí a Primera en 1965. Yo tenía 17 años y era un plantel de gente grande, como Rubén Marino Navarro o el uruguayo Rolan. En ese plantel era el pibe de los mandados. Como vivía en un cuarto en el estadio, ellos venían a jugar a las cartas durante horas a mi habitación. Les cebaba mates durante horas. Era el equipo campeón de la Copa Libertadores de 1964 y 1965. Todos los futbolistas necesitan un golpe de suerte. En un momento se va el Colorado Giúdice de la conducción del equipo y agarra Mario Imbelloni, que era mi técnico en reserva. Ante una lesión del Chivo Pavoni juntó a los más grandes y les preguntó si estaba para jugar. Como me conocían de la pensión, todos los grandes dijeron que sí«.

 

El comodín rojo. Se lo recuerda como defensor, pero jugó en casi todas las posiciones.
EL COMODIN ROJO: «Yo fui marcador de punta porque el fútbol te va ubicando. En Pergamino jugaba de 10, pero en verdad aprendí a jugar en todos los puestos porque en los picados había que defender y atacar. Cuando llego a las inferiores de Independiente, Imbelloni me puso de 5. Hasta que una tarde me avisó que practicaría con la Tercera en cancha de El Porvenir jugando de 3. Me tocó marcar a Osvaldo Tornesi, un wing que había sido figura en Chacarita. Lo molí a patadas, pero cumplí el objetivo. Cuando se lesionó Pavoni, me subieron a primera de 3. Después me mandaron de 11. Cuando se fue Pipo Ferreiro jugué de 4. En definitiva, salvo de arquero, 9 y 2, jugué en todos los puestos. Fui un verdadero comodín».

 

 

 

EL FUTBOL DE SU TIEMPO: «Yo tuve la suerte de tener compañeros espectaculares, como Ruben Navarro, Ricardo Elbio Pavoni, Raúl Emilio Bernao, Mario Rodríguez, Perico Raimondo, Chirola Yazalde, José Omar Pastoriza o Luis Artime. Todos monstruos en un fútbol con grandes equipos. Boca tenía a Ángel Clemente Rojas y al Pocho Pianetti. River a Oscar Más y José Manuel Ramos Delgado. Todos los equipos tenían a tres o cuatro jugadores espectaculares».
«De todos los jugadores que marqué los más difíciles fueron Pinino Más y Juan Ramón Verón. Eran dos fenómenos que si estaban enchufados eran imposibles de marcar. Había que estar todo el partido pendiente de ellos y como a mí no me gustaba marcar podía tener problemas. A mí me gustaba ir todo el tiempo al ataque; entonces, Pinino y La Bruja me complicaban la vida. Era de agarrar la lanza porque hay que pensar en el arco propio, pero también en el de enfrente».

 

MISTICA ROJA: «El Independiente de mi tiempo tenía mística. Había que jugarse la vida en cada partido. Era un grupo que daba la vida por el compañero, por eso pasaron tantos años y seguimos siendo amigos y estamos todos juntos. Mirá, te voy a decir una cosa: estuve diez años en el vestuario de Independiente y en ese tiempo jamás escuche `hoy vamos a perder`. Cuando uno está en el vestuario escucha muchas cosas. Nosotros entrábamos y ganábamos. Siempre recuerdo aquella última fecha de 1970 con los penales de Tarabini en cancha de Racing. Formamos un grupo espectacular y creo que fuimos la penúltima gran generación de jugadores de Independiente. Luego vino aquel equipo 1983/84, que no sé si eran mejores que nosotros, pero ganaron muchas cosas importantes».

 

CUANDO LO CONFUNDIERON CON UN GUERRILLERO: «Nos fuimos de gira con Independiente a centroamérica. Yo usaba el pelo largo en aquellos días. Iba caminando por la calle en Guatemala cuando me paró la policía. No pude ni decir que era jugador de fútbol que me llevaron a la comisaría y me pelaron. ¡Qué les iba a decir sino me fajaban! Cuando volví a la concentración y conté que pasó, el Chirola Yazalde y el Zurdo López, que tenían en pelo largo, se engominaban para no terminar pelados como yo. Luego fuimos a México con un calor infernal. ¡Tener el pelo rapado me lastimó por el solazo que había! Una anécdota que pocos recuerdan…

 

Año 1972. Final de la Intercontinental en Avellaneda. Johan Cruyff sale en camilla. La famosa patada de Mírcoli.

 

AQUELLAS FINALES CONTRA EL AJAX Y LA PATADA A CRUYFF: «Al lado nuestro, esos holandeses eran unos fenómenos. Acá en Avellaneda les pudimos haber ganado, si bien nos metieron el gol apenas comenzó el partido. Lo empatamos y lo pudimos haber ganado porque manejamos el partido. Allá en Ámsterdam no teníamos nada que hacer. Jugamos bien, pero en una brisa hicieron tres goles seguidos. Nos tocó perder, cosas del fútbol».
«La famosa patada a Cruyff fue del lado de la tribuna. Esa noche jugué de 11 y curiosamente nos cruzamos en un lugar extraño de la cancha, junto a la banda derecha. Le estaba por pasar la pelota a Pepé Santoro, veo que alguien me roba la pelota. Yo no sabía que era Cruyff. Le tiro la patada, lo alcanzo y se hizo un esguince de tobillo. La patada fue fuerte, pero en una final del mundo, yo hubiera seguido jugando. El quiso salir porque no quería jugar en Argentina. Si era una patada tan grande como decían, el no hubiera jugado días más tarde la revancha en Holanda».
«En 1992 fui con la Escuela de Carlos Bilardo a Barcelona. Recuerdo que fuimos al Camp Nou y allí estaba Johan Cruyff dirigiendo una práctica. Hablé con el Gerente del FC Barcelona para poder ir a saludarlo junto a los chicos. Siempre recuerdo que cuando me vio, lo primero que dijo fue: ¿No vas a venir a pegarme de vuelta? y no me saludó de buena gana. ¡Yo lo quería matar! Habían pasado 20 años y aún guardaba rencor. Me dolió cuando falleció porque era un jugador fantástico».

 

UN TANO EN RACING: «Cuando me dejó libre Independiente, Carlos Bilardo me fue a buscar para llevarme a Estudiantes. Yo no quería ir porque La Plata estaba lejos, no había autopista y tardabas dos horas en llegar. Fui a ver que ofrecía Estudiantes y me daban muchísimo más de lo que ganaba en Independiente. Firmé contrato y a los tres meses, Estudiantes me vendió por muy buen dinero a la Sampdoria. Estuve tres años en Italia y regresé a Argentina»
«Cuando vuelvo lo voy a ver a Bilardo, que me dijo: Estudiantes te va a contratar porque el club hizo mucha plata con vos, pero no vas a jugar. Estuve entrenando unas semanas y me llama Bilardo que me dice: «Dante, necesito un favor. ¡Tenés que ir a Racing porque te necesita Pedro Dellacha!«. No podía negarme, pero era terrible para mí. Estuve seis meses en Racing, jugué algunos partidos, me trataron muy bien, pero jugar en Racing era más fuerte que yo. De Racing pasé a Kimberley de Mar del Plata. Cuando iba a retirarme, el Mencho Balbuena me consiguió contrato en Bucaramanga de Colombia, donde me retiré del fútbol».

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica. Premio Jauretche 2021 a la Investigación Periodística.
Producción: Nehuén Ríos

 

 

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