Ernesto Cherquis Bialo: «El boxeo es sustentable si el deporte se prioriza por sobre el negocio»

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Uno de los grandes del periodismo deportivo argentino y su pasión: el boxeo. Entrevistado en Planeta Boxing (Miércoles, de 22 a 00 por Radio Gráfica), Ernesto Cherquis Bialo no le escapó a la polémica. Con la polémica pelea Lomachenko-Haney como disparador, un montón de definiciones: la industria del boxeo, su actualidad y el problema de las apuestas.

 

Ernesto Cherquis Bialo. Robinson. Testigo de los combates más importantes que atravesaron el siglo 20. Su palabra es sinónimo de respeto y admiración. Entrevistado por Marcelo González junto a Gustavo Nigrelli, Andrés Mooney y Andrés Vázquez, la charla tuvo un disparador en la credibilidad del deporte luego del controvertido fallo del combate entre Vasyl Lomachenko y Devin Haney.
«Vi ganar a Lomachenko. Sin dudas. El compromiso con la pelea siempre fue del ucraniano. Vimos un digno espectáculo con los condimentos requeridos de una buena pelea: dramatismo, suspenso y entrega. Todo eso puso sobre el ring Lomachenko. No tengo dudas de la victoria como no tengo duda que el boxeo ha perdido épica. El boxeo conforma un espectáculo con extraña épica habida cuenta que en las peleas no sólo esta el interés de los promotores, sino la opinión de los periodistas que transmiten y esa opinión influye sobre el destinatario final. Por eso una pelea tan clara puede verse como un fallo cerrado, pero no tengo dudas que ganó Lomachenko y que a la industria y sus intereses le convenía un resultado opuesto a la objetiva realidad«, expresó Cherquis Bialo en Radio Gráfica.
«El principio deportivo es fundamental en el boxeo porque este negocio es sustentable si el deporte tiene prioridad sobre el negocio mismo. Se puede regalar alguna pelea, pero no se pueden sustentar ídolos con pies de barro. El público termina dejando de creer en lo que ve. Si bien, siempre hubo fallos escandalosos e injustos, siempre se privilegió el principio deportivo. Hoy, las cosas han cambiado y las apuestas están en la escena. Si al comienzo de cada vuelta, relator y comentarista y me leen avisos de apuestas y me comentan como están, no solo irrespetan al televidente sino que obligan a pensar que lo fundamental no es el hecho deportivo sino el comercial producido por las apuestas y el negocio«, analizó Robinson.
«Canelo Álvarez es un claro ejemplo de los límites que pasó el boxeo«; consideró Cherquis en Planeta Boxing, y manifestó: «El negocio sustenta un actor con todas las ventajas que se pueden tener para derrotar a un rival sin que haya épica. Reitero: el boxeo sin épica no tiene Sugar Ray Leonard, Robinson o Muhammad Alí. Hoy la cara del boxeo no es Canelo, sino Gervonta Davis«.
Apelando a su experiencia, Cherquis analizó: «La mística la tienen aquellos boxeadores que supieron sobreponerse a la cátedra. Quienes subieron al ring con un alto sentido de ingenuidad y deporte. Hubo una época donde la leyenda se consolidaba a través de hechos conmovedores. Peleas con entrega y generosidad. Los últimos ejemplos fueron en los 80s con aquel famoso trío de Marvin Hagler, Thomas Hearns y Sugar Ray Leonard. También podíamos sumar a Mano de Piedra Durán. Todas leyendas épicas». 
«Estoy viendo poco boxeo nacional. Me propongo ver boxeo, pero cuando observo estadios vacíos y cierta letanía de decadencia, se contradice mi vocación. He visto algunos dignos boxeadores argentinos. El último que rescato es Fernando Martínez. Muy buen boxeador. Costaba mucho encontrar un boxeador argentino con esa soltura en los grandes centros del boxeo mundial. Antes había un solo campeón y un ranking de diez retadores. Hoy tenemos divisiones que no logro comprender. ¿Qué es un supercampeón o un campeón interino? En otro momento era una hazaña subirte a un ring con intención de destronar a un campeón. Por eso tenía sentido el carro de los bomberos para pasear a Pascual Pérez, Nicolino Locche o Carlos Monzón! Había un sólo campeón del mundo y hoy veo mucha confusión. La simetría de hoy no es conjuga con el ayer. No me aferro a ese pasado, pero debo expresar con sinceridad que veo boxeadores con poca calidad y espectáculos decadentes. En el plano internacional veo grandes peleas y buenos campeones». 
«Gervonta Davis se hubiera mezclado con los grandes. Floyd Mayweather, también. Tyson Fury le hubiera hecho pelea a Muhammad Alí. Veo mucha calidad en el boxeo mexicano, reserva pugilística del mundo. Ahora tenemos boxeadores buenísimos de la ex Unión Soviética. Dimitri Bivol pudo haber hecho una pelea extraordinaria con Carlos Monzón, algo que Canelo Álvarez jamás hubiera hecho. Monzón peleó contra un montón de Canelos, pero Canelo jamás combatió contra un Monzón«, sentenció Cherquis en Planeta Boxing.
Ernesto Cherquis Bialo apuntó al cambio de paradigma del mercado del boxeo a través de la TV, el PPV y las plataformas: «Podría decir que la TV transmitía las peleas que le interesaba a la gente. Hoy, los boxeadores suben al ring y pelean por el interés de la TV. Hoy, todo está diversificado en aplicaciones. Existe un esquema de marketing que termina convenciéndonos que tenemos que ver una pelea de boxeadores que no conocemos, pero que si no la vemos estamos lejos del boxeo. El marketing puede generar que un youtuber tenga una cartelera excepcional. Hay realidades que nos han superado. No se trasmiten las peleas que se hacen, sino las las peleas que quiero que se vean. Pasamos de ser quienes elegíamos a ser sujetos de consumo. ¡Y no sólo eso: nos eligen al ganador!»
El ex-Director de El Gráfico también apuntó contra un periodismo que perdió independiencia: «En una determinada época los periodistas más respetados y respetables eran quienes criticaban las grandes peleas del Luna Park. Hubo grandes discusiones con Tito Lectoure. Si hoy trasladamos el escenario, esos periodistas perderían el trabajo. Salvo Julio Ernesto Vila – con cuestiones personales – los periodistas publicaban lo que veían. Si creían que Monzón iba al muere contra Nino Benvenutti, lo expresaban. No pasaba nada. En el fútbol es todavía más indecente. En las transmisiones las prensa acepta hechos y personas que no se pueden tocar porque pierden el laburo. Las condiciones del profesional de la comunicación son completamente diferentes a tiempo atrás». 
«Los actores del boxeo tienen el magnetismo de la individualidad. Al aficionado del boxeo no lo mueve la pasión, sino la admiración por el actor que aparece. Como los actores se renuevan, el boxeo sigue vivo. No hay barras ni fanatismo. El espectador de boxeo tiene nobleza, y a diferencia del hincha de fútbol, cambia de ídolo«, analizó Cherquis en Radio Gráfica.

 

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