Vicente de la Mata (h): «El Independiente de los 60s fue un equipo con una mentalidad extraordinaria»

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Vicente de la Mata pasó por las Charlas de Vestuario de Abrí la Cancha. El hijo del genial Capote fue un crack del Independiente copero de los 60s, protagonista de las primeras dos Libertadores que obtuvieron los Diablos Rojos de Avellaneda.

Por Carlos Aira

 

SUEÑOS DE FUTBOL: «Como te imaginarás, nací con una pelota en los pies, pero ¡Qué problema era mi apellido! Era el hijo de Vicente de la Mata. Desde pibe me gustó jugar y siempre escuché lo mismo:`Sos un gran jugador, pero no te parecés a tu papá´. Desde pibe mi sueño era ser futbolista y si volviera nacer elegiría nuevamente esta profesión, porque fue lo que siempre me gustó.

 

 

Capote con Vicente y Alida, sus hijos.
EN EL NOMBRE DEL PADRE: «¿Sabés que difícil fue llevar el apellido de la Mata en Independiente? ¡La tribuna no me perdonaba una! Me sobrepuse a esa presión por orgullo.  Encima, el viejo era chinchudo y me criticaba. A él le gustaban los futbolistas con buen pie. No los media cuchara, como decía. Gustaba de los Adolfo Pedernera, Arsenio Erico o Néstor Rossi y yo no podía competir con ellos. Yo vivía con mis viejos y la discusión siempre se armaba. Cuando perdíamos algún partido ganable, mi viejo decía: «- Viste, vos no me das pelota«. Todo eso me fastidiaba, pero ¡Cuanta razón tenía mi viejo!
«Todos los domingos era la misma historia. El decía: «Tenés un viejo que sabe de fútbol y le das pelota a los que no saben nada». Mi viejo hablaba Maravillas de Antonio Sastre y el Charro Moreno. Le gustaban los jugadores exquisitos».
El nunca abandonó su Rosario amado. Hoy vivo en Rosario, a cuatro cuadras del estadio de Central Córdoba, el club de sus amores. De acá se fue en 1937, cuando mi abuela firmó su pase porque era menor de edad. Fue parte de ese equipo extraordinario de Independiente que brilló entre 1937 y 1940. Ganaban casi todos los partidos y por eso se consagraron campeones en 1938 y 1939«.

 

 

 

LOS COMIENZOS EN INDEPENDIENTE: «Debuté en la penúltima fecha del campeonato de 1961. El técnico era el brasileño Oswaldo Brandao y me puso en un partido frente a Estudiantes de La Plata que tenía un equipazo. Recuerdo que ganamos 1 a 0, gol del Negro Rolan».
«En 1963 nos consagramos campeones con un equipo que le hacía honor al himno del club: pierna fuerte y templada. Jugaba un equipazo: Toriani; Rubén Marino Navarro y Rolan; Acevedo, Silveira y Maldonado; Raúl Emilio Bernao, Osvaldo Mura, Marcos Conigliaro, Rambert y Raúl Savoy. En aquel 1963, el técnico Manuel Giúdice se la jugó con muchos pibes de inferiores. Yo todavía alternaba con los titulares. Recuerdo dos partidos que jugué: contra Argentinos en Avellaneda y ante San Lorenzo en el viejo Gasómetro de Avenida La Plata».
«Todo el mundo evoca el famoso 9 a 1 ante San Lorenzo. Esa tarde hacía un calor impresionante. Perdíamos 1 a 0, empató Independiente y se desencadenó la jugada histórica: Ruben Marino Navarro le fue muy fuerte al Bambino Veira. El Cabezón (Navarro) era duro, pero jamás fue malintencionado. Los jugadores de San Lorenzo se molestaron porque el árbitro Ventre no expulsó a Navarro y comenzaron a meterse goles en contra. Llegaron hasta nueve. Siempre recuerdo que el último lo hizo Coco Rossi desde la mitad de cancha. Un partido atípico».

 

LA MITICA FINAL DE LA LIBERTADORES DE 1965: «1964 fue el año que me afiancé en Primera, pero no jugué la Copa Libertadores. Yo arrancó a jugar la Copa en 1965 y fui protagonista de las finales ante Peñarol. El primer partido se jugó en Avellaneda. Partido cerrado, igualado 0 a 0. Don Manuel Giúdice sacó a la Chancha Suárez y me puso a mí de 9. Terminamos ganando 1 a 0, gol de Raúl Emilio Bernao. El martes siguiente jugábamos en el Centenario. Peñarol tenía un equipazo con nombres maravillosos: Mazurkiewicz, Pedro Rocha, Lito Silva, el pardo Julio Abbadie, Pablo Forlán, Néstor Goncalvez. Perdimos 3 a 1 y tuve la suerte de meter el gol de Independiente».
¡Muy bien 10, felicitado! Partidazo de Capotito hasta que lo rompieron.
«Era necesario jugar un tercer partido en campo neutral. Se armó una gran disputa entre Independiente y Peñarol. Había que definir en Santiago de Chile y Peñarol quería jugar el viernes. Nosotros teníamos a Herminio Sande de presidente, un hombre que era una luz. Sabía que teníamos que jugar lo antes posible y finalmente el partido se disputó el jueves por la noche. Sande no se equivocó: los pasamos por encima. En el primer tiempo metimos cuatro goles y nos querían matar. Terminamos ganando 4 a 1 y nos llevamos la segunda Libertadores«.
«Solo jugué 33 minutos, pero fui la gran figura de la cancha. El Gráfico me puso 10. Fue tan grande el baile que le pegamos que Goncalvez y Forlán me querìan matar. Era tan flaquito y veloz que los gambeteé por lo lenteja que eran. No me podían agarrar. Finalmente, Ernesto Ledesma me rompió los ligamentos y me sacó del partido.

 

Vicente de la Mata mostrando sus aptitudes musicales. Junto a él, Raúl Emilio Bernao. (Crédito: @ImagenesRojas)

 

UN EQUIPO GANADOR: «Independiente era un equipo con una mente extraordinaria. De atrás hacia adelante. Ya estaba Pepé Santoro. El Cabezón Navarro te mataba. El Negro Rolan que jugaba una barbaridad. Pero el resto de los jugadores eran cracks: el petiso Mura era un fenómeno, al igual que Raúl Savoy. ¡Raúl Emilio Bernao era una barbaridad! Cuando ganamos aquella Libertadores de 1965, todos los jugadores nos pusimos las pilas porque queriamos ganar más. Vestí una camiseta gloriosa con compañeros de primera: José Omar Pastoriza, Héctor Yazalde, Osvaldo Mura, Pepe Santoro, Luis Garisto. Ganábamos todos los partidos porque eramos un equipo competitivo.
«Bernao te ganaba los partidos solo  ¡Y eso que era resistido por la gente de Independiente! Había un paladar fino que no le perdonaba una. Sé que hay proyecto para nombrar a la platea Bochini con su nombre. Ojalá se concrete, porque Bernao fue un jugador que le dio grandísimas alegrías al público de Independiente«.
«Otro gran equipo fue el del Nacional 1967. Un acierto de Brandao fue poner a Savoy de 8. Osvaldo Mura se había ido a Atlanta y yo alternaba con la 10. Un equipo con muchas variantes en ataque: Bernao, Roldán, Artime, De la Mata y Tarabini. También alternaban Yazalde y Dieguez. Fuimos campeones porque eramos el mejor equipo del momento».

 

UN GRAN CLUB: «Independiente era un club fantástico. Con grandes dirigentes, como Herminio Sande, Julio Grondona o Pedro Iso. El club era un cheque al portador. Llegaba el día y tu sueldo estaba depositado. Tal vez la hinchada no acompañaba. Era muy brava la hinchada. ¡A mi viejo no lo puteaban porque era un fenómeno, Pero a mí me querían hacer al spiedo!«.
«Siempre recuerdo al Independiente campeón de 1960, conducido por un gran presidente como fue Carlos Radrizzani, de la lista Roja. Ese equipo formaba con Osvaldo Toriani; Rubén Navarro y Tomás Rolan; David Acevedo, Alcides Silveira y Jorge Maldonado; Jorge Vázquez, Vladas Douskas, Walter Jiménez, Edgardo D`Ascenso y Ricardo Giménez. Un equipazo que se consagró campeón con D´Ascenso como figura. A Cacho Silveira lo vendieron al Barcelona en plena temporada. Ahí nos quedamos sin 5. El técnico, que era Roberto Sbarra, pasó a Maldonado a esa posición y puso a Pipo Ferreiro de 4.

 

Capotito y su pierna derecha enyesada. Fue lesionado de gravedad en la final de la Libertadores de 1965. Tenía 21 años.

 

AQUELLA ULTIMA FECHA ANTE RACING EN 1970: «No le había podido ganar nunca a Racing. En 1970, para salir campeón le teníamos que ganar por dos goles a Racing en el Cilindro. Por adentro me decía: ¿Cómo le vamos a ganar a Racing?. Ese domingo formamos con Miguel Santoro; Idalino Monjes, Ricardo Pavoni, Eduardo Comisso, Perico Raimondo, Luis Garisto, Eduardo Maglioni, José Omar Pastoriza, Chirola Yazalde, yo y Roberto Tarabini. Ganamos 3 a 2. El último gol lo hizo Chirola Yazalde faltando siete minutos. Fue algo terrible, porque esa tarde Independiente no se achicó. En esos días, Racing nos ganaba con la camiseta. Por eso siempre valoré tanto aquel triunfo. Luego apareció el Bocha y la cosa cambió e Independiente le comenzó a ganar muy seguido a Racing«.
«Siempre quedó la polémica por los tres penales que pateó Tarabini. El juez fue Humberto Dellacasa y señaló bien porque Agustín Cejas se adelantó en todos los penales«.

 

«Los de la Mata, pasión por el fútbol». La biografía de una familia de cracks. Escrito por la periodista Alicia Fernández y el investigador rosarino Julio Rodríguez.
GOLAZO A RIVER EN EL MONUMENTAL: «Le hice un gol fantástico al Loco Gatti en el Monumental. Arco de Figueroa Alcorta. Mi padre se gambeteó a medio país y metió el golazo en el arco del Río de la Plata. Mi gol más recordado fue en el mismo estadio, pero en el otro arco. Siempre recuerdo una anécdota de aquel partido. Apenas terminó el partido, mi papá – que era loco por Rosario – no me esperó. Se tomó el colectivo desde el Monumental y se fue a Retiro donde lo esperaba mi mamá. Ellos eran felices viajando en tren a su ciudad. Otra vida».
«Mi viejo fue una figura del fútbol, pero vivimos en una pensión en Flores. Nunca hizo buen dinero. El nunca quiso que a mí me pase lo mismo que a él. Siempre recuerdo que poco después de aquel partido frente a River aparecí con un coche. Me miró y me dijo: «No aprendés…«. Pocos años después me di el lujo de comprar dos casas: una para mí en Buenos Aires y otra para él en Rosario«.

 

INGLATERRA 1966: «Jugué un amistoso ante Dinamarca que ganamos 1 a 0 con gol mío. Una delantera junto a Chaldú, Ermindo Onega, Luis Artime y Pinino Más. Una semana más tarde jugamos un amistoso contra Italia y no la tocamos. Te soy sincero: ¡No la toqué!. Yo no me había reestablecido de la lesión en la final de la Libertadores. Así fue que Lorenzo me bajó de la Selección pocas semanas antes del Mundial. No me voy a agarrar con el Toto Lorenzo. Hay que ser honesto: yo me di cuenta que no andaba bien. Así fue la historia de 1966. Nunca volví a ser el mismo Vicente de la Mata luego de la lesión. Jugué, pero nunca fui ese jugador que pude ser».

 

Periodista y escritor. Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames. Conductor de Abrí la Cancha, por Radio Gráfica FM 89.3

 

 

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