Gilmar Villagrán: «Me pone contento este presente de Lanús porque ayudé a construirlo»

301

El gran ídolo granate recordó su infancia en Colonia del Sacramento. Su llegada a Lanús en 1984. La idolatría que generó durante una década. La final perdida en Chaco y como fue tocar el cielo con las manos con el ascenso de 1990.

Por Carlos Aira (*)

 

SUEÑOS DE FUTBOL: “Nací en Colonia de Sacramento, Uruguay, en 1961. Cuando era pibe vivía jugando en la canchita de Nacional de Colonia junto al Charly Batista, que luego llegó a la Selección uruguaya y fue figura en Deportivo Español. En la misma manzana también vivía el Facha Barilko, quién llegó a Nacional de Montevideo. En esa canchita de Nacional me pasé horas y horas perfeccionando mi pegada y el cabezazo junto a un gran maestro llamado Manco Carro”.

 

DE COLONIA A LANUS:  “Debuté en Primera División vistiendo la camiseta de Plaza Colonia. Pronto llegué a la Selección local y en 1983 convertí 11 goles en ocho partidos. A fines de ese año llegó Lanús a mi vida. Ricardo Acosta Bonett, histórico formador granate, me vino a ver a Colonia y le gusté, pero la opinión final la tenía el Roberto Iturrieta, técnico de la Primera. El Vasco viajó a Colonia y aprobó mi contratación. Justo en ese momento, Peñarol quiso comprar mi pase. Pero ya le había dado mi palabra a Acosta Bonett, aparte, aunque parezca increíble, mi padre era el único hincha de Lanús en Colonia”.

 

LANUS, 1984: “Me encontré con un equipo que estaba para ascender, pero estaba decretado que tenía que subir Racing. Todavía recuerdo aquel octogonal. El partido ante Nueva Chicago por cuartos de final nos obligaron a jugar sin público. Luego teníamos que jugar ante Racing. El primer partido, lo ganaron ellos 1 a 0. La revancha se jugó en Independiente y los incidentes obligaron la suspensión del partido en cancha de Independiente. Teníamos que jugar 45 minutos en Atlanta. Nos pusimos 2 a 1. Nos faltaba un gol para llegar a la final. Cuando más los estábamos apretando, el árbitro Emilio Misic finalizó el partido. Faltaban todavía tres minutos. Todo lo que pasó fue tan triste y alevoso que al final terminó subiendo Gimnasia”.

 

LA PEGADA, LA PINTIER Y SU MEJOR GOL: “Hice muchos goles de tiro libre. Creo que se nace con la calidad, pero cuando terminaban las prácticas me quedaba cuarenta minutos pateando tiros libres. Soy de una generación de futbolistas uruguayos que nos especializamos en los remates, como Rubén Paz, Pablo Bengoechea, Enzo Francescoli o Juan Ramón Carrasco. Pero te repito, el talento puede ser natural, pero hay que estar horas y horas perfeccionando. Aparte, en la B jugábamos con la Pintier, una pelota que mojada era muy dificil de manejar. El mejor gol se lo hice a Banfield. Año 1986. Hice muchos lindos goles, pero ese fue el mejor: un contragolpe junto a Leo Rodríguez. Se la tiro como 8 y yo avanzo como 10. Entrando al área grande le pego como venía de zurda y la clavé en un ángulo. Esa tarde marqué tres goles y ganamos 5 a 4″.

 

LA TRISTEZA DEL CHACO: “Aquel equipo de 1988/89 era un equipazo. Se nos escapó un campeonato increíble donde habíamos sacado una ventaja de 10 puntos. Fuimos de mayor a menor, ese fue el problema. Encima, llegaron las lesiones de Jansa y Roly Bertolini. No nos pudimos recuperar y la última fecha fue justo ante Chaco For Ever, nuestro rival en la tabla, en cancha de ellos. Nos iban ganando 1 a 0 y llegó la última pelota. Tiro libre en el borde del área. Cuando la pelota estaba en el aire, Juan Carlos Loustau finalizó el partido. La pelota pegó en el travesaño. Como habían tirado el alambrado abajo, miles de personas entraron a la cancha a festejar. Una locura. Titi Fernández me agarró del brazo y me llevó al vestuario. Me hubiera encantado meterla en el ángulo y salir campeón, aunque pasaron tantos años y muchos hinchas que viajaron me dijeron que si saliamos campeones, no saliamos vivos de allá. Me quedó el dolor de no convertir el gol, pero tuvimos revancha al año siguiente“.

 

Villagrán festeja el ascenso. Cancha de Quilmes.

EL ASCENSO DE 1990: “Las vueltas de la vida. Ascendimos en 1990, cuando nadie daba dos pesos por nosotros. Siempre recuerdo que en la primera práctica de Miguel Russo, agosto de 1989, eramos siete jugadores. Se sumaron valores de inferiores, como Hernán Meske y Pirulo Cordero. Despues llegaron buenos jugadores, como Horacio Bidevich, Gabriel Schurrer, Mingo Angellelo, Marcelo López. Se armó un buen equipo. Jugué los 50 partidos de la temporada y convertí 23 goles. Y tuve la suerte de patear el penal que determinó el ascenso de Lanús. Yo le dije a Miguel que quería patear el cuarto. Justo el penal del ascenso. Mi gol 100 con la camiseta de Lanús”.

 

Gilmar Villagrán, año 1990.

VILLAGRAN EN PRIMERA: “Luego de seis temporadas, por fín llegué a Primera A. Año 1990. Sabíamos que sería muy dificil aguantar la categoría. Ascendimos en y en quince días comenzaba el Apertura 1990. El propio Miguel Ángel Russo nos señaló que sería complicado aguantar la categoría. Tuvimos un Apertura muy flojo. En el verano de 1991 llegaron Adolfino Cañete y el Toti Iglesias. Ahí armamos un buen equipo y peleamos hasta el final la salvación de Lanús, que no pudimos conseguir“.

 

EL GRAN CAMPEONATO DE 1992: “Fue un campeonato increíble que quedó en el corazón de todos los hinchas granates. Fue un mano a mano con Almirante Brown. En nuestra cancha les ganamos 4 a 1 y en cancha de ellos igualamos 4 a 4. Fueron muy importantes los refuerzos. Llegaron el Negro Héctor Enrique. el Pato Rubén Darío Gómez, Ricardo Kuzemka, Rubén Agüero y el Pampa Gambier. Un equipazo. Nunca nos bajamos de la punta y en el último partido, contra Deportivo Maipú en Lanús, convertí el último gol del campeonato. Nadie me saca ese honor, porque quedar en el recuerdo de la gente es lo más importante. Siempre digo que ese reconocimiento es lo más valioso que puedo tener. Me queda la tranquilidad de haber contribuido, en mayor o menor medida, para este gran presente de Lanús. Cuando llegué en 1984 todo el estadio era de madera. La concentración era una sola habitación con camas cucheta. Hoy, la concentración es un lujo. Por eso, me pone muy feliz este presente por que se que ayudé a construirlo“.

 

(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha.

Comentarios

comentarios