Araña Amuchástegui: «Racing de Córdoba 1978-1980 fue el mejor equipo en la historia del fútbol cordobés»

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Cordobés de pura cepa, Luis Antonio Amuchástegui fue una gran figura del fútbol argentino de los 80s. Delantero rápido y habilidoso, fue idolo y figura en Racing de Córdoba, pasó por San Lorenzo y se consagró en River Plate, donde fue campeón en la temporada 1985/86.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

EL PIBE, EL ARAÑA:  “Mi sueño fue ser lo que fui: jugador de fútbol. Comencé jugando en el barrio, siempre con pibes más grandes. Un de esos amigos de la infancia, el Rengo, me puso el apodo de Araña. El asunto era que en medio de los partidos se me daba por subirme a un árbol que había junto a la canchita. Subía y bajaba muy rápido, y como era chiquito y morochito comenzó a llamarme El Araña y al día de hoy a algunos les cuesta recordar mi nombre“.

 

 

UN RACING DE CORDOBA PARA TODOS LOS TIEMPOS: “No tengo dudas: aquel equipo de Racing entre 1978 y 1980 fue el mejor equipo en la historia del fútbol cordobés. Nadie recuerda a los subcampeones y fijate que aquel Racing de Córdoba 1980, subcampeón del Nacional, lo recuerda todo el mundo después de 40 años. Racing era un club de barrio que se forjó con jugadores del club mechado con pocos jugadores de experiencia. Era un equipo con hambre de gloria y que sabía muy bien lo que quería. Cuando llegó el Coco Basile nos dio una personalidad tremenda. Llegamos a la final de aquel campeonato luego de golear 4 a 0 a Independiente en Córdoba y meterles tres en Avellaneda. Lamentablemente, nos confiamos. A Rosario Central le habíamos ganado en la fase de grupo y estábamos convencidos que eramos más que ellos. Pero en Avellaneda, y sobre el final del partido, con todo resuelto, nos expulsan a Osvaldo Coloccini, fundamental en nuestra defensa. En la primera final, que se jugó en Arroyito, Coco puso a un pibe santiagueño que tenía un miedo bárbaro y nos hicieron cinco. Con el diario de Lunes, todos opinamos. Creo que Coco se equivocó para esa final porque movió toda la defensa. Pascual Noriega tenía que jugar de 2 y Vivanco de 6″.

RACING DE CORDOBA, CUNA DE CRACKS: “En la canchita de Nueva Italia surgió una generación notable de futbolistas. De mi camada eran Pascual Noriega, Lucio del Mul y Pato Gasparini. Más adelante aparecieron el Gallo FerreyraChanchi OzánDaniel ErgoVíctor Sotomayor o Marcelino Galoppo, el padre del chico que juega hoy en Banfield. En esa época el club trabajaba muy bien las divisiones inferiores y eso se notaba. También estaba Mario Spiropulos, más que un presidente era un aguila. Muy amigo de Julio Grondona porque ambos compartían el negocio de la curtiembres. Un tipo que abría las puertas de AFA. Un hombre muy, pero muy capaz. Una curiosidad: no era hincha de Racing, sino de Talleres“.

 

El partido soñado del Araña. Racing 4-0 Independiente. Semifinal del Nacional 1980. Le salieron todas.

EL PARTIDO SOÑADO: “En aquella semifinal contra Independiente jugué el partido soñado. ¡Hasta fui tapa de El Gráfico con la camiseta de Racing de Córdoba! Fue un baile enorme a un grande de Buenos Aires. Encima, Independiente tenía un equipazo: Bochini, Alzamendi, Brailovsky, Kiesse, Barberón, Villaverde, el Colorado Killer y el japonés Pérez de 3, que después de esa tarde no jugó más. Años más tarde, el Japonés fue ayudante de Gareca en Talleres. Una tarde nos juntamos y riéndose, me dijo: ” – Hijo de puta, por tu culpa no jugué más en Independiente“.  Lo que pasa es que estuve imparable. Tan así que esa tarde hice un gol impresionante. Le amagué a Pogany cuatro o cinco veces. Se revolcó por todos lados. La gente me gritaba de todo menos lindo, hasta que finalmente hice el gol”.

 

Amuchástegui y una consagratoria tapa de El Gràfico.

TAPA DE EL GRAFICO: “Siempre fui muy tranquilo. Nací en barrio San Vicente y me contó mucho llegar a Primera porque mi familia no tenía medios económicos. De San Vicente a Nueva Italia hay un tramo muy grande y nunca sobraba un centavo. Para mí fue emocionante verme en la tapa de la revista, pero lo tomé con mucha tranquilidad. Siempre recuerdo qué en aquellos días seguía yendo en bicicleta de San Vicente a Nueva Italia, con una subida que era terrible. El fútbol cambió mucho. Nosotros llegamos a la final de ese campeonato y jugamos por la camiseta. Recién cobramos buen dinero en la final con Rosario Central en el Chateau. Nos pagaron con el dinero de la recaudación.  No lo podía creer: ¡tres bolsas arpilleras llenas de plata! Nos juntamos en el vestuario y nos repartimos la plata. Hoy nadie lo podría creer, repito”.

 

LA GIRA POR COREA DEL SUR: “En 1981 nos fuimos de gira a Corea del Sur. Una experiencia increíble. Viajamos tres días en avión para llegar a Corea. Un vuelo con mil escalas. Como teniamos un grupo bárbaro y muy unido nos bancamos tantas cosas. Llegamos como la Cenicienta del torneo y terminamos jugando la final con Corea. Ellos eran muy dinámicos y nosotros, con nuestro fútbol, dimos vuelta un 0-2 y empatamos el partido. Terminamos a las patadas y las trompadas. Como estaba el presidente de Corea, y el espectáculo era un bochorno, se dio por terminado el partido y nos dieron el trofeo. Acá en Córdoba se dice que el primer equipo de la provincia que ganó un torneo internacional fue Talleres; yo digo que fuimos nosotros, porque en aquel campeonato en Corea le ganamos a Selecciones, equipos europeos y a la selección local. Siempre recuerdo que enfrentamos al Saarbrucken de Alemania y el 3 era Andreas Brehme, que me marcó y corrió durante toda la noche”.

 

LA BROMA EN COREA: “El primer partido fue contra la Selección de Malasia. Creo que le hicimos seis goles. Un baile terrible. Tiramos caños, amagues, bicicletas. Cuando terminó el partido la gente entró a la cancha y nos levantó en andas. Cuando volvimos al hotel me acosté un rato en la pieza. Al rato suena el teléfono y era Mario Spiropulos, presidente del club, avisando que había que bajar a almorzar. Me lavé la cara y aparecí en el lobby del hotel. Nosotros teniamos un masajista apellidado Reina. Un tipo grande y jodón. Nosotros, para molestarlo, a veces le tocábamos la cola. La cuestión fue que me confundí al presidente de Malasia con el viejo Reina. No sabés el quilombo que se armó… En el hotel había otras delegaciones, nadie podía parar de reirse, y los dirigentes haciendo un esfuerzo imposible para arreglar el quilombo que armé”.

 

CUANDO NO QUISO JUGAR EN VALENCIA: “Año 1983. Bilardo asumió y me convocó para la Selección. En ese momento, Racing de Córdoba me transfirió a Valencia, pero yo no quería saber nada con jugar en España. Viajé con el tesorero de Racing que me tiraba los fajos de dólares arriba de la cama, pero yo no quería saber nada con quedarme en España. Me habló Mario Kempes, ídolo allá, y tampoco me pudo convencer. La pasé muy mal porque me sentí violentado. Es más, había tomado la decisión de retirarme del fútbol. Fue Ramón Gómez, periodista cordobés de Clarín, quién me convenció de continuar. También fue quién habló con el Bambino Veira para llevarme a San Lorenzo”.

 

El Araña Amuchástegui con la camiseta de San Lorenzo. Año 1984.

SAN LORENZO 1984: “Teníamos un equipazo que recuerdo de memoria. El arquero era Oscar Quiroga, de 4 jugaba el negro Sosa o el Turco Alul; René Biaín, Pipa Higuain y Hrabina; El negro Quinteros, Rubén Insúa y Sergio Luna; arriba; yo, Walter Perazzo y Rubens Navarro. También estaban Madelón, Rinaldi y Crespín. Una banda de chicos que eran todos cracks. A mí me compró Fernando Miele, quién luego fue presidente del club, porque era muy amigo del Bambino Veira. Pero al principio no jugué mucho. Cuando se fue el Bambino terminé siendo titular y jugando en muy buen nivel. En San Lorenzo fui de menor a mayor. Siempre recuerdo con mucho cariño al club».

 

Araña Amuchástegui con la camiseta de River Plate. 1986.

RIVER PLATE, CAMPEON 1985/86: “A mediados de 1984, el Bambino agarró River. Junto a Hugo Santilli comenzaron a diseñar el gran equipo que terminó ganando todo en 1986. A mi me cuentan que se juntaban en una confitería cerca del Monumental y armaban el equipo ideal. Cuando el Bambino escribía Patito Aguilera, un uruguayo que andaba muy bien, Hugo Santilli escribía mi nombre. Así fue que el 12 de diciembre de 1984, el día de mi cumpleaños, arreglé con River Plate“.

“Llegué al club como punto porque sabía que iba a terminar jugando. A mí me quería mucho el Nano Areán. ¡Lo que sabía de fútbol y táctica! El confió siempre en mis condiciones. El equipo 1985/86 tenía todo. Una verdadera Selección porque creo que el único que nunca fue convocado fue Alejandro Montenegro. Había campeones del mundo como el Negro Gallego, el Beto Alonso, Nery Pumpido o Héctor Enrique que eran los que más trabajaban para seguir ganando títulos“.

“Yo me lesioné y me terminé yendo a América de México. Una decisión que todavía me arrepiento. River es la Casa Blanca. Es mucho más que un club. En River tenés todo lo que puedas imaginar. Y en mi paso por River me queda el orgullo de haber sido protagonista del equipo más importante en la historia del club. Yo tengo el orgullo de haber formado parte del mejor equipo de River de todos los tiempos. Un equipo que ganó todo. Más que la Máquina, el River de Ramón o el propio equipo de Gallardo”.

 

(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha.

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