La hazaña de Quilmes campeón 1978

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En 1978, el viejo Quilmes AC tocó el cielo con las manos. Luego de 42 maratónicas fechas, el equipo dirigido por la dupla López-Caballero, y luego por el Piojo Yudica, logró torcerle la muñeca a Boca Juniors y consagrarse campeón en el Gigante de Arroyito. En Xenen vamos a recordar cuatro de los partidos más importantes del campeonato, con crónicas de época.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

SAN LORENZO 1 – 2 QUILMES. 5 de mayo de 1978. 1º fecha del Metropolitano 1978. 

LDT 1978 San Lorenzo Quilmes

LDT 1978 Casla Quilmes

«Quilmes se sacó la lotería» (Crónica)

«Cuando Andreuchi finalizó la mejor jugada del partido, anidando la pelota por segunda vez en el arco de Mendoza, quedaron expuestas dos características diametralmente opuestas. La desazón de los Santos, al ver frustrarsele un triunfo que minutos antes le pertenecía, y la resurrección de un Cervecero que, en su peor momento, encontró el rumbo para llegar al triunfo…»

«Cuando Quilmes jugó mucho mejor, y eso fue en el primer tiempo, entre Busca, una atajada de Mendoza y la mala dirección de Andreuchi, le negaron ventajas muy claras, y entonces merecidas. Sin embargo cuando ya los visitantes parecían resignados a una derrota y conformes con el empate, llegó el perfecto centro de Echauri y Andreuchi dijo `Ganamos´».

QUILMES 2 – 0 RACING CLUB. 26 de agosto de 1978. 26º fecha del Metropolitano 1978. 

LDT 1978 Quilmes Racing Andreuchildt 1978 quilmes racing formaciones«Quilmes noqueó a tiempo» (Clarín)

«Había clima caliente. De partido en serio. Casi siempre ocurre en la cancha de Quilmes. Tal vez por el apretado marco de las tribunas junto al campo de juego, o por el particular fervor de los adictos locales. Además, Quilmes está encaramado en las principales posiciones, y Racing llegaba con los pergaminos de su segundo puesto»

«El duelo de cantos, entre picarezcos y obscenos, marcó entonces el nerviosismo. A los cinco minutos, el Indio Gómez siguió su carrera cuando Cejas ya tenía la pelota en su poder, y lo golpeó en la cara. El arquero después de la atención prolongó sus amenazas al puntero y encendió la hogera».

«A los 12 minutos esa mayor insinuación de los locales quedó reflejada en el marcador: Salinas volvió a habilitar con precisión a Milano. Este quiso tirar al arco, pero el disparo le salió mordido hacia el medio. Andreuchi llegaba por el centro y metió el zurdazo bajo hacia el gol».

 

ESTUDIANTES 1 – 2 QUILMES. 1 de octubre de 1978. 35º fecha del Metropolitano 1978. 

LDT 1978 Estudiantes 1 2 Quilmes xenen

LDT 1978 Estudiantes Quilmes formaciones xenen

«A la Hora de hablar en plata, ¡Quilmes! (Crónica)

«La esperanza se mantiene latente. Es más, ha crecido. Era cuestión de mirar como esas camisetas blancas se estrechaban en abrazos interminables, como esa tribuna no paraba de gritar. La realidad actual de Quilmes es que le está peleando el campeonato a Boca, que le ganó a Estudiantes en La Plata, que achicó la diferencia, que está a sólo dos puntos de los xeneizes. Para tener pretensiones, Quilmes tenía que ganar y jugó a ganar…»

» Las tribunas a pleno, gritaron alentando a uno y otro. Finalmente el gran festejo fue para el visitante, pero la de los pinchas también tributó su aplauso al perdedor. Había sido un buen partido y tras él, Quilmes, que ganó porque tuvo definición, afrontaba su realidad: Esta de estar peleandole el campeonato a Boca».

 

ROSARIO CENTRAL 2 – 3 QUILMES. 29 de octubre de 1978. 42º fecha del Metropolitano 1978. 

LDT 1978 Central Quilmes xenen festejo

LDT 1978 Central Quilmes formaciones xenen

«Un grito que llegó desde el sur… ¡QUILMES CAMPEON! (La Capital, Rosario)

«Media hora antes de comenzar el encuentro de tercera, la tribuna cabecera sur estaba ya de bote a bote. Inundada de banderas, igual que en el Mundial. Con colores similares y un entusiasmo también desbordante y contagioso. Luego vendría el silencio, ese que impone a veces la dureza de un desarrollo, la capacidad de un rival, lo difícil de una circunstancia…»

«Pero a veces es más fácil superar la adversidad que soportarla. Por eso, cuando llegó el empate transitorio, se abría la posibilidad hacia el triunfo y todo volvía a ser el grito atronador que llenaba el estadio. Hasta que llegó el esperado gol de Gáspari, el de la victoria final, el que lo llevaba a Quilmes a lograr su increíble hazaña y a su público al borde de la locura. Cuando el silbato señaló el final de la contienda, toda esa desbordante alegría se extendía hasta la propia ciudad del sur bonaerense. Los que allá quedaron ganaron prontamente las calles para expresar a viva voz su júbilo indescriptible…»

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