Charly Carrió. «Gimnasia tiene una hinchada que no dejo de recordarla»

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Carlos Carrió, futbolista destacado de los años 70´s y 80´s, pasó por Abrí la Cancha y recorrió su carrera desde sus comienzos en las inferiores de River Plate, pasando por Atlanta, el fenómeno Loma Negra, la idolatría en Gimnasia y un Argentinos Juniors rodeado de grandes compañeros.

Por Carlos Aira 

 

SUEÑOS DE FUTBOL: «Comencé jugando al fútbol de muy chico. Mi primer club fue Defensores de Florida, en Vicente López. Después comencé en las infantiles de River Plate. Pasé por la Novena y la Octava División hasta que me fui solo porque no me gustaba como estaba. Había muchos pibes, había quedado relegado y no jugaba. Cuando sos pibe queres jugar. Un día no fui más y volví a jugar al fútbol en el barrio».

Charly Carrió en los infantiles de River.

«De pibe era hincha de River y mi padre y abuelo me llevaban a la cancha. Vi a grandes jugadores, como Ramos Delgado, Amadeo Carrizo, Etchegaray, José Varacka, Luis Cubilla y Ermindo Onega. Me encantaba el equipo de 1966. Tenía 10 años y me gustaba mucho ver ese fútbol».

«De aquella categoría 55 de River Plate no llegó ninguno a Primera. El único que llegó era 56: Alberto Pedro Vivalda, el arquero que se consagró campeón en la vuelta olímpica de 1975 y luego tuvo una gran campaña. Después, otro que jugó pero en el ascenso fue Néstor Oca».

 

RENE HOUSEMAN: «René jugó conmigo en Defensores de Florida. Era impresionante. Tuve la suerte de disfrutar toda su magia. Ya de chico hacía lo mismo que hizo de grande. En el baby fútbol hacía cosas maravillosas. Teníamos un equipo muy bueno y resaltaba en ese equipo porque hacía cosas que nadie podía hacer. El delegado del equipo nos llevó a Atlanta para probarnos. Quedamos todos menos René porque no quiso quedarse en el club.  Atlanta estaba en Primera pero él no quiso saber nada y volvió a jugar a su barrio en Excursionistas. Después fue a Defensores de Belgrano y en 1973 lo compró Huracán disputándose con River su pase. Era un crack. Único».

 

 

ATLANTA EN PRIMERA DIVISION:  «Atlanta era un club hermoso. Con mucho movimiento social en sus sedes. Con básquet, voley y fútbol profesional en Primera División. En 1973, el club hizo una campaña espectacular. Yo estaba en Quinta División. Al año siguiente debuté en Primera con grandes compañeros, como el Ruso Ribolzi y Osvaldo Gutiérrez, entre otros».

Charly Carrio junto al Ruso Ribolzi y Palito Candau. Una postal del Atlanta de los 70s.

«Tengo los mejores recuerdos de Atlanta. Llegamos a Primera muchos chicos de inferiores, como Pancho Azzolini, un muy buen lateral para la época porque tenía llegada y buen manejo con la pelota. Igualmente, en esa época todos los clubes tenían grandes jugadores y se mantenían los equipos por tres o cuatro años, salvo algún caso especial. Por eso en aquella época los equipos se sabían de memoria«.

«Atlanta en los 70s era lo que hoy es Argentinos Juniors. Salían muy buenos jugadores que poveían a los grandes equipos. Eran equipos competitivos porque siempre daban batalla a pesar de no estar en los primeros puestos, salvo en 1973.  Pero Atlanta siempre le daba batalla a todo el mundo. Siempre recuerdo un partido contra River en 1975. Le ganamos 1 a 0 en el Monumental, gol de Mario Finarolli a Vivalda, porque Fillol se había lesionado. Nosotros nos agrandábamos contra los grandes. Tengo hermosos recuerdos de aquellos días en Atlanta».

 

 

LOMA NEGRA DE AMALITA: «Atlanta descendió en 1979 luego del famoso Cuadrangular de la Muerte. Jugué un año en la B y quedé libre. A comienzos de 1981 estaba buscando club y me llamaron de Loma Negra. Recuerdo que atendió mi hermano el teléfono y me dijo: ´te llamaron de Loma Negra´. Le dije: «¿Qué es? ¿Que tiene de fútbol? No sabía nada. Recuerdo que les agradecí pero estaba buscando algo mejor…»

«Al poco tiempo me llamó el Profesor Habegger. Lo había tenido en Atlanta y me dijo como era el proyecto. Estaban contratando jugadores para formar un equipo para llegar al Nacional. Por otra parte, pagaban muy bien. Me nombró que estaban Osvaldo Gutiérrez, Mario Husillos, Carlos Squeo, el Gallego Vázquez, que había sido compañero en Atlanta y Ricardo Lazbal, un delantero que había jugado en River».

«Habbeger me convenció y arreglé en dos minutos, porque me ofrecieron más plata que cualquier otro club. Ese fue el comienzo de Loma Negra. Logramos clasificar al Nacional de Primera División luego de un Regional muy extenso donde había que ganar el provincial y luego cruzarse con dos o tres equipos del Interior del país.  Recuerdo que clasificamos ganando con un gol sobre la hora en Tandil contra Santamarina, sino quedábamos afuera de todo«.

 

«En el Nacional 1981, con Félix Orte como refuerzo, compartimos zona con River, Ferro – que tenía un equipazo – y Talleres de Córdoba, con Ángel Labruna como entrenador. Llegamos segundos a la última fecha donde teníamos que ganarle a Talleres en Olavarría. Esa tarde, River tenía que ganarle a Sarmiento en Junín. Nosotros hicimos un partidazo. Pegamos pelotas en los palos. Lo llevamos hacía el arco de ellos pero la pelota no quiso entrar y empatamos 0 a 0. River ganó de visitante y clasificó por goles a favor. Salimos segundos, pero no entramos a los finales por diferencia de gol. Esa es la anécdota de ese campeonato, sino hubiéramos entrado al Nacional y llegando a la final. Era una cosa muy especial para ese equipo”.

«Olavarría se conmocionó con Loma Negra. Iba todo el pueblo a la cancha de Racing donde hacíamos de locales. Fue una revolución. Fue algo muy especial. Amalita tenía un trato muy especial con nosotros. Venía a saludarnos, y en los partidos importantes nos ofrecía algún premio especial. Siempre tuvimos un gran apoyo. Desde llamarnos para comer un asado en la estancia de ella. Teníamos muy buena relación, relación de pueblo, buena relación”.

Loma Negra fue una isla dentro del fútbol argentino. Tanto poderío económico podía sustentar eso. Nosotros no nos preocupábamos por cobrar. Es más, nos llamaban para cobrar cuando nos pasábamos de fecha. Una cosa que nunca antes había vivido. En Atlanta tuve problemas en ese sentido. Sin embargo, todo lo que viví en Olavarría fue fuera de lo común. Tendría que ser normal, pero en aquellos días era algo anormal».

 

IDOLO EN EL BOSQUE: «A fines de 1981 finalicé contrato con Loma Negra. Carlos Della Savia y Juan Carlos Touriño me habían ido a ver un par de veces. Fue Della Savia quién me llevó a GImnasia. Año 1982. Fui a La Plata a arreglar y me encontré con muy buenos directivos. Gimnasia era un grande en el ascenso y había formado un gran equipo con Jorge Higuaín y el Potro Domínguez. Muy buenos jugadores para la división».

«En 1982 competimos con San Lorenzo. Nosotros tuvimos que haber ascendido directamente, pero todo lo que pasó en aquel año fue raro. El primer partido nos tocó San Lorenzo en Ferro. Nos robaron el partido. Tal es así que el árbitro lo reconoció tiempo después. Ese partido no lo merecimos perder de ninguna manera. San Lorenzo jugó la mayoría de los partidos de local en cancha de Vélez y sacó al 80% de los rivales. Cuando no logró hacerlo, perdieron los partidos. Nosotros les ganamos muy bien en cancha de Estudiantes. Fuimos escoltas de ellos hsata el final, pero era imposible alcanzarlos. Ese de 1982 fue uno de los mejores equipos de Gimnasia que integré».

«1983 fue terrible para Gimnasia. A mí me citaron para un Seleccionado de la B que jugó un campeonato en Malasia. El club estaba acéfalo y cuando terminó el año no sabía que hacer. Pero llegó Nito Veiga, que había dirigido a Independiente, y armó un equipo bárbaro. Comenzaron a convocar jugadores y el equipo cambió totalmente».

 

«Hablar de la hinchada de Gimnasia me pone la piel de gallina. Es gente muy apasionada. No conocí un simpatizante de Gimnasia. Son todos fanáticos. Tienen una pasión dentro que es imponente».

«En 1984 el equipo apareció en el Octogonal. Fue impresionante. El equipo funcionó de 10. Primero jugamos contra Argentino de Rosario. Allá empatamos 1 a 1 y en casa ganamos 1 a 0 faltando diez minutos. Después enfrentamos a Defensores de Belgrano en cancha de River. Empatamos 2 a 2 jugando un partidazo que fue para golear. Teníamos que ganar en La Plata y lo hicimos 1 a 0 con gol mío». 

«Las finales ante Racing fueron mágicas. Inolvidables. Lo que nadie sabe era que me había lesionado ante Defensores de Belgrano. Racing había jugado la otra semifinal ante Lanús y el partido se suspendió. El partido se atrasó una semana que me permitió recuperarme. En la mañana de la primera final ante Racing entré en calor y me sentí bien. Nito Veiga me puso en el equipo. Cuando comenzó el partido pruebo un poco más y me sentí bárbaro. El partido fue excepcional porque ganamos 3 a 1 en cancha de Racing y la gente se caía de la tribuna«.

Solo tengo palabras de agradecimiento para Gimnasia. Tuve la suerte de vivir seis años dentro del club. De darle a la gente lo bueno, lo malo, lo regular que pude hacer. Sé que tengo muchos conocidos y amigos de La  Plata y solamente agradecer todo el apoyo, el cariño que te dan cuando las cosas te salen bien y también te obligan cuando te salen mal. Es una buena hinchada que uno no puede dejar de recordarla para siempre”. 

 

 

Argentinos Juniors 1988.

ARGENTINOS JUNIORS: «Llegué al club en 1988. Salvando distancias, el mejor equipo donde jugué. Fue una temporada espectacular con grandes jugadores alrededor. Estaban Diego Cagna, Fernando Cáceres, Fernando Redondo, Ezequiel Castillo, Ramiro Castillo y Oscar Dertycia. Todos jugadores bárbaros. Disfrutaba dentro de la cancha. Lamentablemente me lesioné y me tuvieron que operar de meniscos y en la segunda rueda no jugué tanto. Pero siempre remarcó que disfruté aquel año en Argentinos Juniors».

 

HURACAN Y BELGRANO, TALISMAN DE ASCENSO: «Después de Argentinos me voy a Huracán y ascendemos con Carlos Babington de técnico. Un gran equipo con grandes jugadores, como Sergio Saturno, Antonio Mohamed y Teté Quiroz. También estaban Héctor Cúper y el Negro Herrero, un jugador bárbaro. Al año siguiente me voy a Belgrano de Córdoba, donde también logramos el ascenso, con Javier Sodero, el Tano Spallina y Chiche Sosa, otro jugador bárbaro. A mediados de 1991, luego de 17 años, puse fin a mi carrera profesional». 

 

(*) Periodista. Conductor de Abrí la Cancha.

Desgrabación realizada por Carolina Ocampo

 

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