El asesinato de Roberto Basile: la horrenda noche de la bengala

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20:52 del miércoles 3 de agosto de 1983. Momento exacto en el cual la bengala impacta en Roberto Basile. El horror se apropia de la Bombonera.

La noche del mi√©rcoles 3 de agosto de 1983 fue una de las m√°s tristes en la historia de nuestro f√ļtbol. A minutos de comenzar un Boca Juniors-Racing Club, un asesinato horroroso ante veinte mil espectadores. Una bengala marina arrojada desde la tribuna de Boca Juniors termin√≥ con la vida de¬†Roberto Alejandro Basile, 25 a√Īos, hincha de Racing Club. Una investigaci√≥n a fondo para recordar y analizar una noche¬†que gener√≥ un inmenso¬†impacto en la sociedad y en nuestro f√ļtbol.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

Mi√©rcoles 3 de agosto de 1983. En las calles, el clima electoral iba tomando verdadero calor. La Junta Militar hab√≠a puesto fecha al regreso de la vida democr√°tica. Domingo 30 de octubre. La Uni√≥n C√≠vica Radical ten√≠a en Raul Alfons√≠n su candidato. ¬ęAhora, Alfons√≠n¬ę, se le√≠a en¬†afiches y paredes. El peronismo aun no hab√≠a cerrado la f√≥rmula¬†Italo Argentino Luder-Deolindo Bittel. ¬ęEl pueblo al poder¬ę, ser√°¬†la frase elegida por el justicialismo. Tiempos intensos. Se debat√≠a la Ley de Amnist√≠a. Por la misma, los miembros de la dictadura declaraban ¬ęextinguidas las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivaci√≥n o finalidad terrorista o subversiva, desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 17 de junio de 1982¬Ľ.¬†La ley fue¬†promulgada el 22 de septiembre.¬†Un clima enrarecido atravesaba todos los √°mbitos sociales.

Tambi√©n estaba el f√ļtbol. El Campeonato de Primera Divisi√≥n – anteriormente denominado Metropolitano – se inici√≥ promediando Junio. Se jugar√≠an 36 fechas mi√©rcoles y domingos. En ese torneo se instaur√≥, nuevamente, el descenso por Promedios. El mismo se hab√≠a utilizado entre 1956 y 1962, formalmente. En aquel 1983 uno de los equipos que m√°s dificil lo ten√≠a para mantener la categor√≠a era Racing Club.

La Academia no hab√≠a arrancado bien el torneo, pero una serie de buenas actuaciones permit√≠a la esperanza. El mi√©rcoles 27 de julio, Racing le ir√° ganando 2 a 0 a Rosario Central en Arroyito. Finalizar√° cayendo 4 a 3 (tres goles de F√©lix Orte). Cuatro d√≠as mas tarde, en cancha de Independiente – donde Racing era local al tener su estadio clausurado – logr√≥ un trabajoso triunfo ante Platense. Fue 3 a 2, con un pibe de 17 a√Īos llamado Juan Carlos Zubczuk atajando un penal. Seis goles en dos fechas. El regreso de Juan Jos√© Pizzuti¬†a la direcci√≥n t√©cnica. La ilusi√≥n en marcha. El fixture marcaba que el mi√©rcoles siguiente, por la 12¬ļ fecha, La Academia deb√≠a visitar la Bombonera.

Roberto Alejandro Basile ten√≠a 25 a√Īos. Mayor de tres hermanos. Hijo de Jos√© Roberto, t√©cnico mec√°nico, y Norma, ama de casa. Viv√≠a en Saenz Pe√Īa 318,¬†San Andr√©s, partido de San Mart√≠n. Aquel mi√©rcoles lo arranc√≥ sin novedades. Tom√≥ el tren hasta Retiro. Pasadas las 9:30 lleg√≥ a su oficina en el Banco Shaw. All√≠ trabajaba en Cr√©ditos. Vest√≠a sobretodo marr√≥n claro, pantal√≥n gris, camisa celeste y corbata azul. Al mediod√≠a no sali√≥ a almorzar. Se qued√≥ releyendo sus apuntes de An√°lisis. Estudiante de segundo a√Īo de Ciencias Econ√≥micas, al d√≠a siguiente deb√≠a rendir un exigente examen. Por la tarde prepar√≥ boletas de Prode para todos sus compa√Īeros de oficina. La jugada 522 hab√≠a quedado vacante y el pozo ser√≠a una fortuna.

Pero quer√≠a ir a la cancha. Hac√≠a dos a√Īos que no ve√≠a a Racing. Juan Alberto Mart√≠nez no solo era amigo sino compa√Īero de trabajo. Ambos eran hinchas de la Academia. Durante los d√≠as previos hab√≠an hablado de ir a la cancha. Roberto no quer√≠a descuidar el examen y ten√≠a dudas. Pero la promesa de una¬†cena en una cantina del barrio finalizado el partido termin√≥ de convencerlo. Se qued√≥ en la oficina hasta casi las 19:00hs. Baj√≥ con dos bolsas de papelitos y unos rollos de papel. Sobre la Avenida Paseo Col√≥n lo esperaban Mart√≠nez junto a su novia. Tomaron el 54, llegando a la Bombonera minutos antes de las 20:00hs. Roberto compr√≥ las entradas. Dos generales y una de damas. Pag√≥ 30 pesos argentinos. Subieron las penumbrosas escaleras y se ubicaron bien arriba, a la derecha. Casi en el borde de la calle Del Valle Iberlucea.

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BARRAS Y BENGALAS

30 de abril de 1983. Esa noche, en cancha de Independiente, las hinchadas de Racing y Boca comenzaron una espiral de agresiones que terminó con el asesinato de Roberto Basile meses más tarde.
30 de abril de 1983. Esa noche, en cancha de Independiente, las hinchadas de Racing y Boca comenzaron una espiral de agresiones que terminó con el asesinato de Roberto Basile meses más tarde.

Tiempos muy bravos para ir a las canchas. El final de la dictadura desnud√≥ un profundo recrudecimiento de hechos violentos. ¬†Los a√Īos de plomo fueron los m√°s oscuros en materia de desmanes en las tribunas. Todos los fines de semana los incidentes se contaban de a pares. Las Barras tomaban un protagonismo in√©dito. La hinchada de Boca ten√≠a un nuevo capo. El tiempo de Quique el Carnicero era pasado. Jos√© Barritta, El Abuelo, hab√≠a tomado el control de la barra luego de un violento combate ocurrido a la vera de la Ruta 9 camino a Rosario. A√Īo 1981. La nueva 12 comenz√≥ a manejarse con un nivel de violencia propio de la √©poca. El 5 de enero de aquel 1983, dos j√≥venes murieron finalizado un Boca-Quilmes. Pero una noche se desat√≥ una furia incontenible. Fue el 30 de abril en cancha de Independiente. Esa noche jugaron Racing y Boca por al Segunda Fase del Nacional. Fue una batalla de piedras y corridas por todo Avellaneda.

Tres meses despu√©s de la Batalla de Avellaneda, el cl√°sico deb√≠a jugarse en la Bombonera. El mi√©rcoles 27 de julio, Boca recibi√≥ a V√©lez S√°rsfield. Esa noche, un fulgor naranja llen√≥ de asombro y angustia. ¬ŅQue era eso? Nadie entend√≠a nada. Era una bengala marina. La misma se elev√≥ por el cielo. ¬ŅPero como lleg√≥ ese material a manos de una hinchada?¬†La investigaci√≥n posterior determin√≥ que las mismas salieron de la ferreter√≠a naval ubicada en Lamadrid 638. All√≠ trabajaba Mario Avalos, personaje importante en esta historia. Vecino del barrio; conocedor de sus esquinas, recovecos y personajes.

En la misma cuadra de Lamadrid al 600 viv√≠a un muchacho que ganaba lugar en La 12. Se llamaba Miguel Eliseo Herrera, pero todos lo conoc√≠an como el Narig√≥n. Necesitado de unos mangos, Avalos le ofreci√≥ a Herrera unas bengalas marinas vencidas que estaban en el dep√≥sito y sus patrones ten√≠an descatalogadas. El precio comercial de cada una de ellas era de 875¬†pesos argentinos. A precio de saldo, se las dejaba en sesenta. Un pelda√Īo m√°s para ganar la consideraci√≥n de la plana mayor de la barra.

No estamos hablando de bengalas que s√≥lo generan estallido lum√≠nico. Las bengalas que pose√≠a Avalos eran las utilizadas en embarcaciones. Las mismas tienen un alcance de 400 metros y una velocidad de 300 kil√≥metros por hora.¬†El f√ļtbol argentino ten√≠a un recuerdo lejano de bengalas.¬†En la Copa Libertadores de 1968, la hinchada de Estudiantes de La Plata lanz√≥ un par de ellas durante un encuentro ante Racing Club.¬†Esas luces generaron una mezcla de palpitaciones y espanto entre los presentes en 1 y 57.

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MIERCOLES 3 DE AGOSTO DE 1983

El cl√°sico estaba programado para las 21:00hs, pero desde muy temprano La 12 se hizo presente en el estadio. A poco de comenzar el partido de Reserva, se produjo un ingreso masivo que desbord√≥ los controles. De esa manera eludieron los cacheos policiales y pudieron ingresar diecis√©is bengalas. Las hab√≠an comprado esa misma tarde. Avalos se las entreg√≥ dentro de un bolso de cuero marr√≥n en la esquina de Irala a Villafa√Īe a cambio de 1.350 Pesos Argentinos.

Veinticinco mil espectadores hicieron frente a una temperatura que apenas superaba los diez grados. La tribuna media de la calle Brandsen se llen√≥ de hinchas racinguistas. Entre ellos, Basile y sus amigos.¬†Pasados un par de minutos de las 20:00hs, comenz√≥ el segundo tiempo del partido de Reserva. A las 20:25, un estr√©pito estremecedor. Era la primera bengala. Un fulgor naranja surgi√≥ en la tribuna media de Casa Amarilla. El proyectil tom√≥ altura y finaliz√≥ su trayectoria en la esquina de Magallanes y Garibaldi.¬†Aldo Ottaggio, conductor de Glorias Xeneizes (Radio Gr√°fica FM 89.3), tiene una visi√≥n singular de aquel primer artefacto: ¬ęNo estaba en la cancha. Regresaba a casa del laburo. Estaba en la esquina de Magallanes y Garibaldi en el momento mismo que la bengala peg√≥ contra la pared de un almac√©n que estaba justo al lado de una canchita. Fue un resplandor impresionante. Se hizo de d√≠a. Me encegueci√≥ de forma total¬ę. Esa esquina est√° a unos trescientos metros del estadio.

Minutos despu√©s, otro estampido. Esa bengala describi√≥ una par√°bola ascendente que finaliz√≥ contra una pared del Sector B del estadio.¬†Jorge Bitar, actual miembro de la Comisi√≥n Directiva de Boca y por entonces parte de la Subcomisi√≥n de Relaciones P√ļblicas, record√≥ a Xenen: ¬ęEsa bengala no mat√≥ a nadie de Boca de casualidad. Lo recuerdo como si fuera hoy. Peg√≥ a tres asientos de un ex futbolista del club.¬†En ese momento todos nos d√°bamos cuenta que pod√≠a¬†a suceder una desgracia¬Ľ.¬†

A las 20:54, los equipos salieron al campo de juego. La temperatura era de 8 grados. Una noche realmente invernal. Los hinchas que no fueron al estadio, estuvieron¬†pegados a la radio escuchando el relato del partido. Esa noche tambi√©n jugaban Independiente frente a los juveniles de River Plate. Los que se quedaron en casa no tuvieron la posibilidad de ver el partido por televisi√≥n. Faltaban seis¬†minutos para que finalizara Mesa de Noticias, el gran √©xito del a√Īo en ATC. Tambi√©n estaba concluyendo¬†Buenas Noches, Argentina, el noticiero de Canal 13. Otros estar√≠an esperando a Alberto Olmedo en No Toca Bot√≥n, por Canal 11; o tal vez a Silvio Sold√°n en Grandes Valores de Hoy y Siempre, por la pantalla del 9.

Con los equipos en el campo de juego, otra bengala m√°s. La misma tom√≥ un curso descendente. Atraves√≥ el campo de juego. Pas√≥ entre Luis Fernando Pintos – m√©dico del plantel racinguista – y el defensor xeneize Abel Alvez. Cay√≥ enterrada en los pies mismos del boquense Carlos Cacho C√≥rdoba.¬†Oooooole¬†se escuch√≥ desde la segunda bandeja del Riachuelo. Para algunos, esas bengalas eran simples ca√Īitas voladoras. La gran mayor√≠a de los presentes no dimension√≥ el espanto que se avecinaba.¬†

20:52 del miércoles 3 de agosto de 1983. Momento exacto en el cual la bengala impacta en Roberto Basile. El horror se apropia de la Bombonera.
20:56 del miércoles 3 de agosto de 1983. Momento exacto en el cual la bengala impacta en Roberto Basile. El horror se apropia de la Bombonera.

20:56. Faltaban minutos para que el árbitro Teodoro Nitti diera comienzo al clásico. Los veintidós jugadores aun calentando dentro del campo de juego. Racing atacaría hacia el arco de Casa Amarilla. Justo desde ese sector, otro estampido. Esta vez mas fuerte que los tres anteriores. La trayectoria no fue errática como las anteriores. Atravesó el cielo en forma zigzageante, pero recta.  Su carrera no duró más de dos segundos. La bengala recorrió ciento veinte metros dejando una poderosa estela lumínica con destino al sector derecho de la segunda bandeja del Riachuelo. Su mortal carrera finalizó en la carótida derecha de Roberto Basile.

Una escena cargada de hondo patetismo. La bengala acaba de impactar en el cuerpo de Roberto Basile.
Una escena cargada de hondo patetismo. La bengala acaba de impactar en el cuerpo de Roberto Basile.

¬ęRoberto ten√≠a sus manos en mi espalda. Estaba escuchando la radio. Le dije que no sintonizara a Victor Hugo porque nos tra√≠a mufa. As√≠ que pienso que estaba escuchando a Mu√Īoz¬Ľ, record√≥ su amigo Mart√≠nez a la revista Gente; y agreg√≥ con dolor: ¬ęEl grueso de la hinchada de Racing estaba a diez metros. Primero vimos dos bengalas que ven√≠an de enfrente. Una se desv√≠o a la derecha y sali√≥ de la cancha. La otra pas√≥ por encima de nosotros. Escuch√© un zumbido y pens√© que era un petardo que estaba por explotar. Agarr√© a mi novia y me cubr√≠ con el saco. Nos ca√≠mos al piso. Cuando nos levantamos hab√≠a un humo terrible y no ve√≠amos a Robertito. Estaba tirado al lado mio con la bengala clavada en el cuello. No se mov√≠a. La bengala todav√≠a estaba encendida. Algunos trataron de apagarla con el pi√©. Otro trato de sac√°rsela y se quem√≥ las manos. Robertito no se mov√≠a. Ya estaba muerto¬ę.¬†

El cuerpo de Roberto Basile examine en la tribuna. Uno de los momentos m√°s tristes en la historia del f√ļtbol argentino.
El cuerpo de Roberto Basile examine en la tribuna. Su asesinato fue uno de los momentos m√°s tristes en la historia del f√ļtbol argentino.

Se vivieron momentos horrendos. El aparato estuvo prendido, desprendiendo su luminosa carga, durante interminables segundos sobre la humanidad de Basile, qui√©n falleci√≥ casi en el acto. Rub√©n Rosales, un hincha ubicado cerca del infortunado, intent√≥ quitarle la bengala del cuello. Termin√≥ con severas heridas en sus ojos. Una vez que el artefacto se apag√≥, el espanto se dimension√≥. De la boca y orejas del fallecido a√ļn salia humo y fuego que fue combatido con los abrigos de los presentes.¬†El cuerpo se encontraba examine en la tribuna. Con sus rodillas hacia delante. Piadosamente, alguien coloc√≥ su malet√≠n de trabajo debajo de la nuca. Fueron minutos de profunda confusi√≥n. Mezcla de bronca y dolor.¬†Carlos Procopio, un fan√°tico racinguista de la misma edad de Basile, record√≥: ¬ęCuando vi el cuerpo me llam√≥ la atenci√≥n el color. Estaba negro. Producto de la p√≥lvora, imagino¬Ľ.¬†Muchos hinchas quer√≠an irse de la tribuna, pero efectivos de la comisar√≠a 24¬†impidieron la salida de los hinchas: el temor a la venganza era una realidad.

21:30. El cuerpo de Roberto Basile inerte en la enfermería de Boca Juniors. Una imagen horrorosa. Su asesinato valió un profundo debate.
21:30. El cuerpo de Roberto Basile inerte esperando ser trasladado al Hospital Argerich. Una imagen horrorosa. Su asesinato valió un profundo debate.

No cab√≠a otra decisi√≥n que suspender el partido. Las dirigencias se reunieron para analizar que medida tomar. Enrique Taddeo, presidente de Racing Club, quer√≠a suspender. Mart√≠n Benito Noel, titular boquense, no estaba tan de acuerdo. Pero fue el comisario¬†Aquiles Semillani, titular de la comisar√≠a 24, quien desaconsej√≥ la suspensi√≥n. Al d√≠a siguiente de la tragedia, Noel declar√≥¬†¬ępor la peligrosidad que significaba anunciarle a la concurrencia que el partido se suspend√≠a. Muchos, de los veinte mil hinchas presentes no estaban al tanto de la muerte, por lo tanto la suspensi√≥n del encuentro habr√≠a podido tener consecuencias imprevisibles y de absoluto descontrol, motivo por el cual resolvimos que el partido se realizara¬Ľ. Lo cierto es que durante la hora y media de f√ļtbol, fuerzas antidisturbios de otras seccionales llegaron a la Boca para colaborar con el operativo policial. El partido fue el tiempo necesario para¬†desplegar una cantidad inusitada de fuerzas en uno de los barrios m√°s peque√Īos de la ciudad.

21:10 comenz√≥ el partido. El cuerpo de Basile fue llevado a la enfermer√≠a del club por cinco polic√≠as. Lo subieron a una camilla y lo bajaron a la calle Brandsen en la penumbra de las escaleras. Mientras se disputaba el cl√°sico, una ambulancia lo traslad√≥ al Hospital Argerich. Las radios difund√≠an los detalles de un hecho que aterr√≥ a la sociedad. La noticia tard√≥ m√°s en la televisi√≥n. Los flashes informativos eran placas que interrump√≠an la transmisi√≥n. Una voz en off dio cuenta del luctuoso suceso de la Boca. Los argentinos se acababan de enterar que nada ser√≠a igual en nuestro f√ļtbol.

Existi√≥ un partido que fue una maldici√≥n. Boca Juniors se puso en ventaja a los 14 minutos, por intermedio de Ricardo Gareca. Diez minutos m√°s tarde igual√≥ Osvaldo Rinaldi. A esa altura, polic√≠as de civil se llevaban detenida a la plana mayor de La 12. Desde la tribuna racinguista se escuchaba: ¬ęO le le O la la…Nos llevamos un muerto, lo vamos a vengar¬ę. La respuesta xeneize: ¬ęO le le O la la…A todos los de Racing los vamos a matar¬Ľ. A los 36 minutos, un pibe de 21 a√Īos llamado Diego Ariel Castell√≥, camiseta n√ļmero 2¬†de la Academia, quiso despejar un pase largo hacia Carlos Mendoza. Su remate de 50 metros se meti√≥ a espaldas de¬†Hugo Orlando Gatti. Un gol hist√≥rico que no muchos hinchas vieron: a esa altura, los accesos se hab√≠an abierto. Finalmente, faltando 14 minutos, nuevamente Gareca – de penal – igual√≥¬†para los locales. El partido que nunca debi√≥ jugarse finaliz√≥ 2 a 2.

En la misma noche, Mart√≠n Benito¬†Noel, espa√Īol, presidente de Boca Juniors, titular¬†de la Asociaci√≥n de Fabricantes de Dulces, Conservas y Afines, fue interpelado por su relaci√≥n con la Barra Brava: ¬ęNiego enf√°ticamente que Boca mantenga contacto con estos barras ni que se les provea sustento econ√≥mico¬Ľ. Notoriamente molesto por la insistencia de los periodistas acerca del posible desembolso para con la Barra, Noel confes√≥: ¬ębueno, es cierto que al Abuelo lo conozco porque lo veo de vez en cuando en el club, pero de ninguna manera tiene un sueldo de la instituci√≥n¬Ľ.

¬†Enrique Taddeo, presidente acad√©mico, expres√≥: ¬ęPens√© en retirar el equipo por falta de garant√≠as, pero tal vez hubiera provocado otro desastre¬ę; dijo no saber ¬ępor qu√© ahora en las canchas no se practica el procedimiento que se us√≥ durante el Mundial 1978, cuando toda persona que llegaba a un estadio era palpada de armas y revisada¬Ľ.

Por su parte, el ex presidente Alberto Jacinto Armando fue m√°s claro: ¬ęSiento dolor y rabia por lo ocurrido, porque los que dispararon las bengalas tienen parte de la culpa, pero el resto de la culpa la tienen quienes los apa√Īan. No voy a dar nombres. Cada uno debe sacar sus conclusiones, pero hubo lanzamientos de bengalas en partidos anteriores y nadie hizo nada¬Ľ.

Juan Alberto Mart√≠nez, el amigo de Basile, aport√≥ su testimonio sobre la actitud del presidente xeneize: ¬ęLo fuimos a buscar a Noel para enterarlo de lo que hab√≠a sucedido antes de empezar el partido. Noel no nos dio ni la hora. Se limit√≥ a gritar el primer gol de Boca sin importarle en lo m√°s m√≠nimo¬†que en su cancha, en su casa, hab√≠an asesinado a un hombre¬Ľ.¬†

Julio Grondona en 1983. La tarde que firmó contrato Carlos Salvador Bilardo. La AFA no tomó una medida a fondo que reclamaba la sociedad.
Julio Grondona en 1983. La tarde que firmó contrato Carlos Salvador Bilardo. La AFA no tomó una medida a fondo que reclamaba la sociedad.

¬ŅLa AFA? Tom√≥ distancia.¬†En la misma noche de la tragedia dio a conocer un comunicado. En sus p√°rrafos principales expres√≥: ¬ęSi quienes concurren a los partidos de f√ļtbol lo hacen provistos de elementos tales como el utilizado, tendremos que reconocer que podr√≠a resultar necesaria la interrupci√≥n de los partidos mientras no se encuentren medios o formas que tiendan a la erradicaci√≥n de esos inconsultos procedimientos que constituyen un agravio a la convivencia humana¬Ľ. Por su parte, la AFA reclam√≥: ¬ęla adopci√≥n de medidas extremas para salvaguardar la normalidad que debe regir en los estadios¬Ľ.¬†

En AFA estaban muchos mas interesados en resolver el conflicto generado entre Ubaldo Fillol y la Secretaría de Trabajo. La situación contractual del popular arquero millonario y la Selección Argentina había generado un conflicto de proporciones. Al borde de la huelga general, Julio Grondona negociaba entre las partes y Futbolístas Argentinos Agremiados para encauzar la situación. La muerte en los estadios no era un tema relevante para la conducción de la calle Viamonte.

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TESTIMONIOS

Quienes estuvieron presentes en aquella segunda bandeja del Riachuelo nunca pudieron sacarse el recuerdo de sus mentes.¬†Hern√°n Valerga era un joven de 17 a√Īos. Fan√°tico de Racing,¬†estuvo presente aquella noche. Pasados 34 a√Īos, el actual conductor de Academia del Arte Racinguista (Radio Gr√°fica FM 89.3), nos hace un semblante de √©poca: ¬ęExpresarse en las tribunas era una forma de hacer catarsis. Putear a los milicos o la poli era sentirse libre. Cada domingo alent√°bamos pero tambi√©n grit√°bamos ¬ęPared√≥n..pared√≥n…a todos los milicos que vendieron la Naci√≥n¬Ľ. Todo eso dentro del mundo Racing en una √©poca nefasta: clausuras, telegramas, fracasos permanentes, pero siempre el amor por los colores y la ilusi√≥n de siempre¬ę.

Hern√°n se meti√≥ de lleno en aquel recuerdo del 3 de agosto de 1983: ¬ęLa segunda bandeja reventaba. La sorpresa de ver surcando el cielo una gran ca√Īita voladora. Despu√©s otra, como si estuvieran calibrando. Una al costado, otra para arriba y una certera al coraz√≥n de la hinchada. Fue un flash para esos tiempos. Gritos e insultos. Mi amigo Camilo aferrado a mi espalda, cagado en las patas. Los dos viendo a ese muchacho (Basile) a quince metros de distancia muri√©ndose con una bengala asesina en su cuello. No se pod√≠a creer. Mucha confusi√≥n. El partido que se jugaba. Todo muy raro. El grito de la hinchada fue fren√©tico, violento e impotente en todo momento. Recuerdo un gol de otro planeta de Castello y una sensaci√≥n horrible al salir y bajar las oscuras escaleras de la Bombonera buscando a los que cometieron ese ataque cobarde y no encontrar nada. Recuerdo tambi√©n que mientras nos desplaz√°bamos por la calle, ante nuestros gritos clamando venganza, los vecinos cerraban los p√≥stigos y apagaban las luces, como bajando el tel√≥n de una noche negra. Horas tras hora, y con mayor informaci√≥n que brindaban las radios, se produjo un quiebre insalvable y eterno entre los barras. Un vale todo sin retorno. Este asesinato sin culpables fue, adem√°s, un s√≠mbolo del descenso que acechaba a Racing¬Ľ.

La novia y un amigo de Basile en la puerta de acceso de la calle Brandsen.
Los amigos del fallecido Basile en la puerta de acceso de la calle Brandsen.

Carlos Lalo Banderas era parte de La Guardia Imperial. Su recuerdo es fotogr√°fico: ¬ęEsa noche invit√© a mi amigo Silvio Serra, fana de Boca, a ver el partido conmigo. Yo le dec√≠a que iba a tener una experiencia √ļnica. Salimos con el 25 desde Parque Patricios. Nos juntamos con la hinchada en Montes de Oca y Brandsen. Desde all√≠ salimos hacia la cancha. Al cruzar Avenida Patricios, hasta la Glorieta de Quique – Brandsen y las v√≠as – no hab√≠a luz. Subimos hacia la bandeja media y cantamos todas las canciones posibles. Racing era una fiesta de aliento. Ve√≠amos unos fogonazos que se encend√≠an y el uhhhh de la gente de Boca. Pero desde nuestro lado no se entend√≠a que pasaba. Hasta que vi una bengala que casi quema a Abel Alvez. La pr√≥xima fue la de Basile. Estaba a diez escalones en diagonal nuestro. Cuando lo vimos a Basile se nos parti√≥ el alma. Sentimos que no entend√≠amos lo que pasaba. Se hab√≠an roto todos los c√≥digos del folklore dentro de un estadio de f√ļtbol. La cosa estaba muy mal. Silvio Serra, con mucho miedo, me pidi√≥ que vayamos a la Social de Boca, que en esa √©poca estaba en mitad de cancha. All√≠ vimos el gol de Castell√≥ a Gatti desde mitad de cancha. Luego nos separamos y volv√≠ a la tribuna de Racing. Lo que vino despu√©s del partido fue la hinchada de Racing corriendo todo lo que ve√≠a de Boca. Por Brandsen, Su√°rez, Olavarr√≠a hasta Almirante Brown en sed de venganza o justicia. Me sub√≠ s√≥lo a un colectivo de la l√≠nea 25 en Brown. Le promet√≠ a mi mam√° no volver m√°s a una cancha. No por miedo, si por respeto. Pero al partido siguiente ya estaba colgado de una bandera. Nunca m√°s vi a Silvio Serra. Nos separ√≥ la bronca. Pero nuestra historia fue paralela, porque con los a√Īos tom√≥ la hinchada de Boca. La vida continu√≥ para mi y para Racing. No as√≠ para el pibe Basile¬Ľ.

3 de agosto de 1983. El partido se jugó bajo amenazas constantes entre las tribunas. En la imagen, Pedro Magallanes desborda a Roberto Mouzo.
3 de agosto de 1983. El partido se jugó bajo amenazas constantes entre las tribunas. En la imagen, Pedro Magallanes desborda a Roberto Mouzo.

Un joven santafesino, que estaba a d√≠as de cumplir 21 a√Īos, tambi√©n estuvo presente aquella noche fat√≠dica en la tribuna media del Riachuelo. Gustavo Alfaro, con los a√Īos, uno de los entrenadores m√°s cotizados del f√ļtbol argentino, record√≥ en 2015 a El Gr√°fico: ¬ęYo estaba del medio para la izquierda y a Basile lo impactaron del medio para la derecha. Recuerdo que empez√≥ el partido y tiraron una primera bengala que cay√≥ antes, en el campo de juego, y le peg√≥ a Cacho C√≥rdoba en la pierna. Despu√©s vinieron otras dos que pasaron por arriba de la tribuna, o sea que se ve√≠a venir, y la siguiente le impact√≥ a este hincha Basile. Fue el d√≠a que m√°s miedo tuve en una cancha: la gente se abri√≥ y qued√≥ el chico tirado, empezaron los cantitos con amenazas de un lado y del otro. Y la salida fue un caos. Estaba todo oscuro, y lo √ļnico que me importaba a m√≠, que hab√≠a ido solo, era llegar a la Avenida Almirante Brown y subirme a un colectivo para rajar de ah√≠. Los polic√≠as estaban por ah√≠ repartiendo bastonazos, era una locura¬Ľ.

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UN PAIS CONSTERNADO

Pasadas las 23:00hs, finalizó el partido. Cuando los hinchas salieron de la Bombonera, la zona estaba militarizada. Quienes salían por el sector de plateas altas por Brandsen hacia Del Valle Iberlucea, debieron ir hasta Vuelta de Rocha, varias cuadras hacia el sur: la Guardia de Infantería había cerrado todas las transversales intermedias. La salida debía ser lo más encauzada posible porque la posibilidad de una catástrofe estaba latente. La salida de ambas hinchadas se hizo con una separación de veinte cuadras.

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Luego del¬†partido, se escucharon voces en el vestuario. Juan Jos√© Pizzuti, entrenador de la Academia,¬†estaba sumergido en una profunda congoja: ¬ę¬ŅHemos enloquecido?¬Ľ, se preguntaba, y agreg√≥: ¬ęEs una noche donde cuesta hablar de f√ļtbol. Aun estamos impresionados, que digo impresionados, aterrados por lo que sucedi√≥. Mire, esto hay que terminarlo ya. ¬†Si, entre todos, de lo contrario se termina el f√ļtbol y el pa√≠s mismo. Por eso ratifico que todos le tenemos que poner fin a este salvajismo que no tiene nada que ver con el f√ļtbol. Disculpenme, no puedo hablar m√°s. Estoy como todos, muy acongojado¬Ľ.¬†

En el mismo vestuario, Osvaldo Rinaldi comentaba su gol de palomita, y tambi√©n su estado de √°nimo: ¬ęLo que pas√≥ hoy con este muchacho es incalificable. A mi, por lo menos, me hab√≠a sacado las ganas de jugar y se lo dije a Nitti. ¬°Que barbaridad!¬Ľ.¬†

LDT 1983 Siete Días

Tambi√©n hubo declaraciones del lado¬†xeneize. El correntino Jos√© Orlando Berta dijo: ¬ęAcabemos con todo esto. ¬ŅQue clase de salvajismo es este? Yo agarrar√≠a a los jefes de las hinchadas y quienes los acompa√Īan y los meter√≠a a todos dentro de una cancha y que se maten entre ellos, si es lo que quieren. As√≠ se acabar√≠a toda esta barbarie que terminara matando al f√ļtbol. Lo repito, si se la aguantan de verdad, hay que encerrarlos en alg√ļn lugar y d√°rsela hasta que no quede ninguno. Por lo menos as√≠ dejar√≠an vivir tranquilos a los dem√°s¬Ľ.¬†

Como se dijo anteriormente, la Policía Federal Рjunto a Gendarmería Рpeinó la tribuna media local durante el primer tiempo. Se efectuaron quince detenciones, todas correspondientes a la plana mayor de La 12. La misma policía encontró el bolso marrón con doce bengalas sin usar, con ellos los morteros de cartón corrugado utilizados para dispararlas.

Ambos clubes emitieron¬†comunicados repudiando los lamentables episodios vividos. ¬ęEse vand√°lico atentado, que se suma a otros, por su monstruosidad escribe una luctuosa y deshonrosa p√°gina para la historia del f√ļtbol argentino y cuyo alcance va mundo m√°s all√° de lo deportivo en raz√≥n que su instrumentaci√≥n abarca a la sociedad toda¬ę, finalizaba¬†la misiva de la instituci√≥n de Avellaneda.

En una primera instancia, las radios informaron que la identidad del fallecido era Rodolfo Basile. Reci√©n en la madrugada la familia se enter√≥ de la desgracia.¬†A las 3:30 del jueves 4 de agosto, el cuerpo de Roberto Basile dej√≥ la morgue del Hospital Argerich para ser trasladado a la Morgue Judicial. Una vez efectuada la autopsia, la familia dispuso de su velatorio y posterior entierro en el cementerio de la Chacarita. Eso sucedi√≥ el viernes 5, en horas del mediod√≠a. No aceptaron coronas de ning√ļn club, tampoco de AFA.

Osvaldo Ardizzone y Jorge Porcel. El pensador y el actor. Dos enfoques sobre la tragedia.
Osvaldo Ardizzone y Jorge Porcel. El pensador y el actor. Dos enfoques sobre la tragedia.

La sociedad opin√≥.¬†El siempre l√ļcido Osvaldo Ardizzone declar√≥:¬†¬ęTodav√≠a me estoy preguntando como se jug√≥ el partido. No debi√≥ celebrarse baj√≥ ning√ļn punto de vista. Es un disparate compatibilizar una tragedia con una fiesta. Con respecto al hecho criminal, cont√≥ con la habitual corte de bufones, contrahechos espirituales, que celebraron macabramente la idea del caudillo de la banda¬Ľ. El c√≥mico Jorge Porcel, reconocido hincha de Racing, tambi√©n se expreso sobre los sucesos de la Bombonera: ¬ęDicen los psic√≥logos que todo tiene una explicaci√≥n. Puede ser. Pero es muy dificil encontrar una explicaci√≥n racional a lo que pas√≥ en Boca. No s√©. No estuve. No fui testigo. Pero me cont√≥ gente de mi mas entera confianza que fue espeluznante. El que lanz√≥ la bengala fue un monstruo desintegrado al pa√≠s. Porque ese dispar√≥ simboliz√≥ al pa√≠s¬Ľ.¬†

En el barrio de la Boca el clima era de luto. Nadie quer√≠a hablar muy fuerte del tema. Un vecino que no quiso ser identificado le dijo a Cr√≥nica: ¬ęTodo lo que pas√≥ no tiene explicaci√≥n y nos involucra a todos porque muchos cuando vamos a la cancha hacemos cosas que individualmente y a diario no cometemos¬Ľ. Quique Ocampo, Quique el Carnicero, ex capo de la barra xeneize, dijo ¬ętenerlo muy mal todo lo ocurrido¬ę, y aclar√≥: ¬ęNada as√≠ ocurri√≥ mientras estuve al frente de los muchachos¬Ľ.

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UNA BARRA ANTE AL JUSTICIA

La sociedad se paraliz√≥. La muerte de un joven de 25 a√Īos, vital, trabajador, estudiante universitario, a punto de casarse con su novia, constern√≥ a todos. Si bien el horizonte democr√°tico era una posibilidad, tambi√©n comenzaban a visibilizarse los horrores de una dictadura sangrienta.¬†En las horas posteriores la barra¬†de Boca Juniors estuvo centro de la escena.

La noche de la tragedia se efectuaron 13 detenciones. Entre ellos¬†la plana mayor de La 12: Jos√© Barritta, ¬ęEl Abuelo¬ę; Roberto Romero, ¬ęEl Lechero¬ę, y Santiago Lancry; ¬ęEl Gitano¬ę. Junto a ellos Marcos Florent√≠n, ¬ęEl Mono de Colombia¬Ľ y Roberto Avalos, el provedor de la bengala mortal. Las pruebas de parafina fueron concluyentes: la mayor√≠a de los detenidos hab√≠an manipulado las bengalas.

La causa recayó en el juez de Instrucción Héctor Grieben. Esa misma noche se realizaron los interrogatorios en la Comisaría 24. Algunos viejos conocedores de la interna xeneize arriesgan que incluyeron submarinos secos y mangerazos de agua helada (no olvidemos que estábamos aun en dictadura). Por lo que se desprendió de las declaraciones y el testimonio de testigos oculares, los dos principales sospechosos no habían sido detenidos.

El jueves 5, mientras su familia velaba a Basile, fueron liberados ocho de los detenidos. Se los identific√≥ como Cacialuppi (el popular Paquinco, luego referente de La 12), Bianchi, Fern√°ndez, Mosochi, Carbonell, Tavagliano, L√≥pez y Dentone. Esa misma tarde Grieben declar√≥: ¬ęEstamos buscando a uno de los sindicados del hecho, qui√©n ser√≠a la persona que re√ļne todas las condiciones como para ser el culpable¬ę. Esa persona que estaban buscando era Miguel Herrera.

El viernes 6, los detenidos fueron indagados por Griebsen, quien puso en libertad a El Lechero Romero. Luego de la indagatoria, los detenidos retornaron incomunicados a la Alcaid√≠a de Tribunales. El s√°bado 7, en horas del mediod√≠a, cay√≥ el Narig√≥n. 21 a√Īos de edad. Casado, un hijo, desempleado. La polic√≠a lo encontr√≥ en la casa de unos familiares en Grand Bourg, partido de San Miguel. Curiosamente, no registraba antecedentes policiales. Minutos antes de las 19:00hs, Herrera baj√≥ esposado de un patrullero. Su rostro estaba tapado por una bufanda. Interrogado por Griebson, no admiti√≥ plenamente su culpa, involucrando a un muchacho que era buscado intensamente.

Roberto Caama√Īo. Uno de los autores del disparo fatal.
Roberto Caama√Īo. Copart√≠cipe¬†del disparo fatal.

Ese muchacho era Roberto Caama√Īo. 23 a√Īos. Empleado del Banco Ciudad de Buenos Aires. El s√°bado por la tarde fueron a buscarlo a su vivienda, ubicada en la calle Cristobal Hicken del barrio de Lugano. Trabajaba como empleado en la sucursal Viamonte y Suipacha del Banco Ciudad de Buenos Aires. Se hab√≠a metido en la barra pero a√ļn no era aceptado del todo. Estaba juntando m√©ritos. El jueves y el viernes fue a trabajar. El s√°bado estuvo todo el d√≠a afuera de casa. Cuando regres√≥ el domingo por la ma√Īana, su madre lo convenci√≥ de entregarse. Tom√≥ un taxi y se present√≥ en la Comisar√≠a 24.

El lunes 8 de agosto, todos los implicados fueron trasladados a la Alcaid√≠a de Tribunales. La misma estaba prevista para las 8 de la ma√Īana. Una gran cantidad de fot√≥grafos y periodistas se apostaron en la puerta de la comisar√≠a 24. Pero reci√©n minutos antes del mediod√≠a los seis detenidos salieron de la misma. Los seis detenidos salieron con los rostros tapados. Para la polic√≠a, el caso estaba cerrado. La quinta de Cr√≥nica titul√≥: ¬ęConfesaron los 6 detenidos por el asesinato en Boca¬ę. Jose Barrita, Marcos Florentin, Santiago Horacio Lancry y Mario Avalos recuperaron la libertad por falta de m√©rito. En libertad, el Abuelo tuvo una declaraci√≥n llena de hipocres√≠a: ¬ęNos toc√≥ sufrir una triste experiencia que espero jamas se repita. De ahora en adelante yo mismo ser√© uno de los primeros en organizar las hinchadas, especialmente la de Boca, para que desgracias como esta no vuelvan a pasar¬ę

Los √ļnicos detenidos eran Miguel Herrera y Roberto Caama√Īo. Al juez Griesen no le cab√≠an dudas: eran los autores materiales del asesinato de Roberto Basile. Una vez en libertad todos sus compa√Īeros, ambos fueron sometidos a un careo para establecer fehacientemente sus responsabilidades en el lanzamiento de la bengala.

El martes 9 se efectuaron pericias balísticas en la Bombonera.
El martes 9 se efectuaron pericias balísticas en la Bombonera.

Al d√≠a siguiente, t√©cnicos de la polic√≠a federal efectuaron pericias bal√≠sticas en la Bombonera. Pasadas las 17hs, el personal efectu√≥ una serie de disparos procurando dirigirlas a la tribuna visitante. Dispararon una serie de bengalas. Una triste mueca del destino: las bengalas provistas por Avalos estaban vencidas pero eran de excelente calidad. De origen alem√°n, denominadas Comet. Bal√≠stica de la polic√≠a pidi√≥ bengalas a distintos locales de la zona. Las proporcionadas eran de fabricaci√≥n nacional. Ninguna de ellas ten√≠a la potencia y contundencia de las secuestradas en el bolso marr√≥n.¬†¬ęEs mucho m√°s sencillo establecer responsabilidad en casos de disparo de armas de fuego porque la bala sale limpia. En cambio, una bengala lleva su propio fuego como fuerza propulsora. La direcci√≥n exacta es imposible de determinar¬ę, declar√≥ un perito bal√≠stico policial.

El caso fue caratulado como Homicidio Preterintencional. Denominaci√≥n judicial para se√Īalar que no existi√≥ intenci√≥n de matar. En aquellos d√≠as no se descart√≥ el cambio de car√°tula a Homicidio Simple, en cuyo caso las penas – no excarcelables – hubieran sido de 8 a 25 a√Īos. El mi√©rcoles 10, al cumplirse una semana del asesinato, el juez sigui√≥ indagando. Realiz√≥ otro careo entre los implicados. Se culparon mutuamente. El juez no pudo determinar cual de los dos fue el responsable del disparo de la bengala. Herrera afirm√≥ ser el autor del disparo ayudado por Caama√Īo. √Čste neg√≥ su participaci√≥n. Ambos coincidieron en declarar que las bengalas fueron compradas en una colecta y que ning√ļn dirigente hab√≠a puesto plata para adquirirlas.

Ese mismo d√≠a, Adolfo Navajas Artaza, ministro de Acci√≥n Social, anunci√≥ la realizaci√≥n de una reuni√≥n para¬†instrumentar una campa√Īa de erradicaci√≥n de la violencia de los estadios. ¬ęEs un¬†tema que me preocupa, por el que considere una obligaci√≥n empezar a hacer algo¬Ľ, dijo el ministro al revelar detalles de la misma. En la misma participar√≠an Julio Grondona y todos los presidentes de clubes de Primera A y Primera B. Est√° por dem√°s decir no pas√≥ de una expresi√≥n de deseos.

El lunes 15 de agosto, el juez Grieben decretó la prisión preventiva de los dos procesados. Se los consideró autores Prima Facie de homicidio simple, disponiendo un embargo sobre sus bienes por un millón de pesos argentinos. Además, se les denegó la excarcelación bajó cualquier tipo de caución. Los dos procesados quedaron a disposición de la justicia y fueron trasladados al penal de Caseros.

Aldo Ottaggio nos comenta, a√ļn con bronca: ¬ęEn el barrio siempre se dijo que hab√≠a sido el Narig√≥n fue qui√©n dispar√≥ la bengala. Poco tiempo despu√©s¬†del asesinato del pibe de Racing hubo un campeonato¬†de futsal en Bohemios. Yo jugaba para Barracas Juniors. Se arm√≥ un quilombo. Pi√Īas. Qued√© frente a frente del Narig√≥n. Me acord√© de la bengala. Le tir√© una pi√Īa que si lo agarraba lo part√≠a. Le pifi√© y le pegu√©¬†al alambrado¬Ľ.¬†

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FUTBOL

La Bombonera fue clausurada por tiempo indeterminado, pero el f√ļtbol continu√≥. Luego de diez d√≠as sin futbol por el comienzo de la Copa Am√©rica, la 13¬ļ fecha se disput√≥ el domingo 14 de agosto. Tarde gris y lluviosa. En cancha de Independiente, Racing recibi√≥ a Ferro Carril Oeste. No hubo clima en las tribunas. La hinchada racinguista grit√≥ durante todo el partido: ¬ęSe siente… se siente… Basile est√° presente¬ę. Las camisetas blancas y celestes ten√≠an un cresp√≥n negro a la altura del coraz√≥n. Boca jug√≥ esa tarde ante Central en Arroyito. La hinchada canalla tuvo un solo grito: ¬°Asesinos! ¬°Asesinos!. Tres d√≠as m√°s tarde, los xeneizes fueron locales en Atlanta ante Platense. Ante el mismo grito de la hinchada calamar, la 12 reaccion√≥ rompiendo el alambrado. Lo cierto es que¬†La Guardia Imperial quer√≠a venganza a toda costa. Cuenta la leyenda que hab√≠an perge√Īado un plan terrible: dinamitar el tren en el cual La 12 se dirigir√≠a hacia La Plata en el partido ante Estudiantes, jugado el domingo 23 de octubre. El Servicio de Inteligencia de la provincia de Buenos Aires habr√≠a desmoronado el plan.

20 de noviembre de 1983. Gol del Gallego Vázquez. Boca vencía 3 a 1. Las tribunas vacías.
20 de noviembre de 1983. Gol de Carlos Randazzo. Boca vencía 3 a 1. Las tribunas vacías.

El cl√°sico entre Racing y Boca Juniors tuvo revancha. Se jug√≥ el domingo 20 de noviembre. La Academia, muy complicada con el descenso, ven√≠a de tres triunfos consecutivos. El sue√Īo de salvarse iba de la mano de un triunfo ante los xeneizes. Fue una jornada trist√≠sima. Un partido habituado a miles de hinchas no concit√≥ m√°s de ocho mil espectadores. En las calles, corridas, pedradas y amenazas. Un operativo policial in√©dito para la √©poca: 272 policias, 20 de caballer√≠a, 40 de infanter√≠a, 40 antitumultos, 10 de comunicaciones, 10 mujeres polic√≠as, 30 oficiales, 6 agentes con perros, y 4 de la secci√≥n gases. En la cancha, mas agresiones. ¬ęYa sali√≥ el Narig√≥n, ya sali√≥ el Narig√≥n, se lo dedicamos a Racing...¬Ľ, cantaba La 12. Caama√Īo y Herrera hab√≠an salido luego de dos meses en prisi√≥n.¬†El cielo le dio marco al partido. Gris, tormentoso, con refucilos de rel√°mpagos. Racing se puso en ventaja, gol de Mario Rizzi. Boca lo dio vuelta, con dos goles de Carlos Randazzo y uno de Jorge V√°zquez.

El 3 de diciembre de 1985, Racing volvi√≥ a jugar en la Bombonera. Aquella noche Racing enfrent√≥ a Banfield. Era el comienzo del camino de retorno a Primera Divisi√≥n. Finalizado el partido, cerca de la Plaza Matheu, fue asesinado un muchacho de 20 a√Īos llamado Daniel¬†Souto. Hincha de Racing. Hab√≠a sido testigo presencial del asesinato de Basile. Su crimen nunca tuvo una investigaci√≥n adecuada.¬†Durante dos d√©cadas, los cl√°sicos entre Boca Juniors y Racing Club se jugaron baj√≥ estrictas condiciones policiales.

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ARTE

En marzo de 1985, la Sala I de la C√°mara en lo Penal conden√≥ a dos a√Īos de prisi√≥n en suspenso a Roberto Caama√Īo y Miguel Herrera por homicidio preterintencional. Para la justicia no hubo intenci√≥n de matar. La fiscal√≠a hab√≠a reclamado 15 a√Īos de prisi√≥n para los autores del disparo. El paraguas protector sobre ellos funcion√≥ a pleno. Se dice que fue el dirigente radical Carlos Bello qui√©n realiz√≥ todas las maniobras pol√≠ticas necesarias. Fue as√≠ que Herrera fue defendido por una eminencia, como la doctora Graciela de Dios. Por su parte, Caama√Īo tuvo de su lado al ex juez de San Isidro V√≠ctor Sasson. Lo curioso del caso es que se les prohibi√≥ el uso de armas por espacio de ocho a√Īos. Nada plante√≥ el fallo sobre la prohibici√≥n de ingresar a estadios de f√ļtbol.

Manuscrito del Flaco Spinetta con la letra de La Bengala Perdida.
Manuscrito del Flaco Spinetta con la letra de La Bengala Perdida.

El caso Basile. El pibe de Racing. La noche de la Bengala. El saber popular bautiz√≥ a su manera aquella noche espantosa. Hubo¬†artistas que transformaron ese dolor colectivo en arte. Luis Alberto Spinetta compuso ¬ęLa Bengala Perdida¬ę, publicada en 1988 en el √°lbum Tester de Violencia.¬†¬ęAdentro queda un cuerpo, la bengala perdida se le pos√≥, all√≠ donde se dice gol¬ę.

Rodrigo Cárdenas es actor y dramaturgo. Fanático de Racing, parte de su obra gira alrededor de la Academia: El Caso RC o Tiempo de Descuento son de sus obras más reconocidas. En 1987 escribió Hijos Nuestros, su primera obra como autor. Basada en aquel 3 de agosto de 1983, Cárdenas mostró una tragedia argentina donde se mezlaban paraavalanchas, robo de banderas, persecución, pasión y muerte.

Rodrigo C√°rdenas. Autor de una obra teatral con eje en la noche del 3 de agosto de 1983.
Rodrigo C√°rdenas. Autor de ¬ęHijos Nuestros¬Ľ. Obra teatral con eje en la noche del 3 de agosto de 1983.

C√°rdenas record√≥ aquella noche: ¬ęFui a los palcos viejos. Era amigo de Nora Bortnik, hija de Luis Bortnik, hist√≥rico dirigente de Boca. No s√© por qu√©, pero recuerdo que aquella noche la hinchada de Boca estaba embanderada por Antonio Cafiero. Cuando la hinchada comenz√≥ a tirar bengalas cre√≠ que eran de joda. Para mi nunca fue intencional. Tiraban bengalas y ca√≠an detr√°s del arco. La gente de Racing gritaba ole. Hasta que en un momento se vio un fogonazo y nunca me voy a olvidar del grito de la hinchada de Racing: ¬ę¬°Asesinos! ¬°Asesinos!¬Ľ. Fue de una violencia descomunal. Despu√©s, durante todo el partido, una sensaci√≥n horrible. Todos sab√≠amos lo que hab√≠a pasado. Una sensaci√≥n espantosa. Racing hizo un gol de media cancha, pero no dejaba de tener una sensaci√≥n espantosa. Recuerdo que nos fuimos de la cancha hacia el Conservatorio de Arte Dram√°tico. Hab√≠a una fiesta. Est√°bamos hablando con los compa√Īeros y nadie pod√≠a creer que se hubiera jugado el partido. Con los a√Īos escrib√≠ la obra como imagen generadora de esa noche. La obra es ficci√≥n a partir de un hecho real¬ę.

Una horrorosa realidad en una noche de ficción. Una noche para nunca olvidar.

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