¡Para el infarto! Históricas remontadas en el fútbol argentino

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No hay nada más emocionante que una vibrante remontada, obviamente si sos espectador imparcial o hincha del equipo beneficiario. Pero convengamos que un equipo que pierde por tres goles y da vuelta un partido, merece un largo aplauso. En Abri la Cancha recordamos algunas remontadas, que tienen como característica, haber superado – o igualado – una diferencia de tres goles en contra.

Por CARLOS AIRA (@carlosaira11)

 

15 de octubre de 1972. El Super Clásico más emocionante de la historia. Ganaba Boca 4 a 2. Terminó ganando River 5 a 4.

El partido parece perdido. La tribuna baja las banderas. Tal vez, ese gol solitario merece un tenue grito. Casi un desahogo. Pero llegó otra conquista, y con ella la ilusión de una igualdad que parecía imposible. Faltan pocos minutos y llega el empate que parecía imposible. Abrazos y llantos. Remontadas. Inolvidables. Tal vez el River a Boca del Nacional 1972 sea la más recordada de todas. Ganaban los xeneizes 4 a 2. River terminó venciendo 5 a 4. Impresionante, pero no cumple un requisito del post: nunca hubo tres goles de diferencia. Algo que si sucedió con el brillante clásico de 1997, en el cual Boca vencía 3 a 0 y finalizó igualado 3 a 3.

 

UNA LECCION DE LOS PROFESORES

15 de mayo de 1932. En La Plata, San Lorenzo derrotaba 3 a 0 a Los Profesores. Los locales dieron vuelta el partido en forma épica.

La primera gran remontada la podemos encontrar en el campeonato de 1932. Partido grande. Por un lado, Los Profesores de Estudiantes de La Plata. Del otro, San Lorenzo de Almagro.

Esa tarde fue un jalón más en la mítica historia de la delantera platense. 15 de mayo de 1932. En 1 y 57, San Lorenzo había realizado un gran primer tiempo. Tres goles en aquella etapa, por intermedio de José Fossa, José Cortecci y Gabriel Magán.

Estudiantes salió a jugar el segundo tiempo con otra actitud. Francisco Pérez Escalá tomó la lanza y mandó el equipo al frente. El primer descuento llegó a los 24 minutos, por intermedio de Alberto Zozaya. Minutos más tarde, otro gol de Don Padilla. El empate llegó a los 38 minutos cuando el half uruguayo Ulíses Uslenghi clavó el empate. Pero el estadio fue un delirio cuando Manuel Nolo Ferreira amagó el pase en cortada a Zozaya, amagó y remató al arco batiendo a Jaime Lema. Cuarto gol y remontada sobre la hora.

 

NAPOLEON, EL EMPERADOR DE LA REMONTADA

Talleres de Escalada fue protagonista de la Copa de Honor de 1936. Luego de un sonado incidente ante San Lorenzo, el equipo no pudo competir durante un mes y perdió sus mejores valores, transferidos a Boca Juniors. Desde ese momento, al equipo ferroviario le fue dificil encontrar el rumbo.

Junto a los futbolistas bohemios, el perrito Napoleón.

En la Copa Campeonato, Talleres recibió a Atlanta. 22 de noviembre de 1936. Los bohemios visitaron Escalada llevando a su mascota. Napoleón era un perrito negro que sabía jugar con la pelota y era un espectáculo dentro del espectáculo. Cuando los equipos salieron al campo de juego, un petardo asustó a Napoleón quién huyó espantado. Mientras Francisco Belón, dueño del perrito, lo buscaba, dentro del campo de juego, Atlanta no hizo pie. Talleres terminó el primer tiempo venciendo 5 a 1, goles de Ángel Unzué (3), Rubén Peluffo y Amadeo Massolini. Con Napoleón a salvo, Atlanta salió a jugar el segundo tiempo con su mascota. El resultado final fue un inolvidable 5 a 5, goles de José Freiges (2), Roberto Martino (2) y Lorenzo Tornarolli.

 

INMENSA HAZAÑA DE LA VIEJA ACADEMIA

Las formaciones de River Plate y Racing Club en un clásico épico.

En 1937 se dio otro vuelco espectacular. Sobre todo por la envergadura de los rivales. 21 de noviembre. 29 fecha. En la paqueta cancha de Tagle y Alvear, River Plate recibía al Racing Club.

Por su parte, la Academia también tenía un gran equipo. Sobre todo arriba. El año anterior había repatriado a Alejandro ScopelliEnrique Guaita de Italia. Por una verdadera fortuna contratado a Enrique García, de Rosario Central. Junto a ellos, el magistral Vicente Zito y el goleador cordobés Evaristo Vicente Barrera.

Para aquel partido frente a River, la visita no contó con Barrera y Zito. Los reemplazaron dos juveniles del club: Martín Larretchart y Robespierre López.

Tarde soleada que comenzó con un tempranero gol riverplatense, señalado por el pibe Moreno. Otro pibe, ubicado detrás del palo derecho defendido por Novara, cámara en mano, tomó el momento del festejo. Estaba haciendo sus primeros pasos en El Gráfico. Se llamaba Antonio Legarreta, y aquella fotografía se convirtió en una mítica postal de uno de los ídolos más grandes que dio nuestro fútbol.

A los 25 minutos, iguala Alejandro Scopelli para Racing. Minutos después desnivela Moreno. A los 41, Bernabé Ferreyra pone el 3 a 1 y al minuto, Carlos Peucelle convierte el lapidario 4 a 1 con el cual finaliza la primera etapa. En la tribuna se preguntaban cuantos goles le haría el seguro campeón a los muchachos de Avellaneda. Sobre todo porque las cartas están mal barajadas para la Academia. Pero Racing sacó fuerzas y consiguió un resultado muy comentado – y recordado – en aquellos días.

Alejandro Scopelli y Enrique García. El ala izquierda del ataque de Racing 1936-37.

El segundo tiempo tuvo un gran protagonista. Fue Alejandro Scopelli, el Conejo. Un veterano de 29 años. Fue su última gran actuación. A los seis minutos, descontó el partido luego de una hábil jugada. 2-4. A los 16 minutos, combinó junto al Chueco García para habilitar a Enrique Guaita – su histórico compañero en Los Profesores de Estudiantes – y poner a la Academia a tiro de empate. 3-4. Igualdad que llegó a los 37 minutos, luego de un fuerte remate que dobló las manos del arquero Sebastián Sirni. 4 a 4. Delirio en los miles de sufridos racinguistas que llenaron la tribuna de la calle Tagle. Y pudo haber sido hazaña indeleble si el propio Scopelli hubiera convertido el quinto gol, luego de un remate que golpeó el poste riverplatense en el minuto 44. Hazaña de la Academia en un partidazo histórico.

 

ESTUDIANTES-PLATENSE 1942. SUPERGOLEADA CONTRA GOLEADA

¿Cuantas veces un equipo que fue ganando 3 a 0 finalizó perdiendo 7 a 3? Seguramente muy pocas. Tendríamos que hurgar en la estadística fina del fútbol argentino. Pero el hecho sucedió. Fue el 7 de mayo de 1942. Sexta fecha del campeonato. Estudiantes y Platense en el viejo estadio de 1 y 57. El primer tiempo finalizó con goleada calamar. En el segundo tiempo, siete goles pincharratas. Una hazaña sin precedentes. Una historia que merece ser reflotada del olvido.

10/5/1942. En 1 y 55, Platense se fue al vestuario ganando 3 a 0. En el segundo tiempo, Estudiantes marcó 7 goles. En la foto, JJ Negri – en el piso – era el autor de uno de los goles. El Payo Pellegrina mete un salto lleno de gol. Lo sufren Aldabe. Boero y Toledo.

Los marrones de Saavedra habían arrancado muy bien el campeonato. Llegaban a la cuarta fecha con tres triunfos y un sólo gol en contra. Una delantera donde se destacaban los rosarinos Alberto Belén, José Fabrini y el Pato Luis María Rongo, un goleador excepcional. El primer tiempo de los calamares fue excepcional. El centenar de hinchas que se acercaron a la tribuna de 1 entre 56 y 57 festejaron alborozados cada gol del equipo.

Platense terminó el primer tiempo ganando 3 a 0. Estudiantes metió 7 en la segunda etapa.

El primero llegó a los 23 minutos, por intermedio de Fabrini. Sobre los 38, Rongo le pegó desde la casa marcando el 2 a 0. A los 43, Belén se escapó por derecha; gambeteó a Sande y Palma, remató alto y cruzado para batir a Gabriel Ogando y marcar el 3 a 0 con el cual fueron al vestuario.

Allí sucedió algo nunca aclarado. No eran tiempos de bebidas embotelladas en el entretiempo. Té o Mate Cosido para recobrar energías. Los muchachos del Marrón tomaron del fuentón de mate que calentó el utilero con un brasero. Tal vez la yerba estaba en mal estado. Tal vez alguien ligado a Estudiantes de La Plata añadió algo al agua en un momento de distracción. Lo cierto es que los retorcijones se escuchaban de lejos. La descompostura alcanzó a todos los jugadores salvo al petiso José Toledo. En el segundo tiempo, los calamares corrían a pasos cortitos. Por las dudas, vio.

Fortunato De Sagastizabal.

Con la ayuda de unas tripas que necesitaban urgente evacuación, los locales avasallaron a Platense. Sol en contra para los pinchas durante el segundo tiempo. Poco importó. A los siete minutos, el Payo Manuel Pelegrina marcó el primer gol. A los once, Julio Gagliardo puso al Pincha a tiro de empate. Empate que se produjo a los 15 minutos, luego de una jugada con remolino en el área visitante, y el ingreso goleador de Juan José Negri. Ahí apareció un pibe misionero, estudiante de medicina en la ciudad de las diagonales, quién marcó tres goles. Se llamaba Fortunato Ramón De Sagastizabal, quién marcó el cuarto, quinto y séptimo gol. El insider izquierdo Juan Carlos Ribeiro marcó la conquista restante. Estudiantes no solo levantó una goleada en contra, sino que la remató con una notable goleada a favor.

 

LANUS-BOCA 1949: UN PARTIDO QUE PODÍA SIGNIFICAR UN DESCENSO

El campeonato de 1949 fue un verdadero suplicio para Boca Juniors. Un tormento del cual recién zafó en la última fecha. El arranque del campeonato fue muy malo. Tanto fue así, que promediando la primera rueda la dirigencia xeneize entendió necesario contratar figuras para intentar dar vuelta una situación que se tornaba apremiante. Fue así que contrató a Búsico-Campana, la brillante dupla atacante de Chacarita Juniors. Pero los resultados tampoco decían presentes. Así que fue necesario romper el chanchito y contratar, por 500.000 pesos, a Juan José Ferraro, el goleador de Vélez Sársfield.

Gol de Carlos Lacasia en una derrota impensada. Boca derrotaba 3 a 0 a Lanús. Los granates terminaron venciendo 4 a 3. A un paso del descenso.

El debut de Ferraro se produjo en el último partido de la primera rueda. 21 de agosto. Boca Juniors, 9 puntos, visitó a Lanús, con 10 unidades. Un duelo a muerte para mantener la categoría. Boca formó un equipo ideal: Claudio Vacca, José Marante y Francisco Perroncino; Carlos Sosa, Fermín Zelaya y Alberto Castellani; Francisco Campana, Joaquín Martínez, Juan José Ferraro, Marcos Búsico y Herminio González.

Ganaba Boca 3 a 0 en el sur, pero Lanús lo dio vuelta y dejó a los xeneizes en una situación muy complicada con el descenso.

El primer tiempo fue un sueño azul y oro. El centro medio Alberto Castellani convirtió dos goles en su carrera, y los hizo en los primeros 23 minutos de juego. El debutante Ferraro se sumó al marcador cuando finalizaba la etapa. Boca se fue al descanso 3 a 0 arriba.  Pero el sueño se convirtió en una terrible pesadilla.

El segundo tiempo fue todo granate. No hubo Búsico, Campana o Ferraro que pudiera frenar la tromba local. Osvaldo Gil marcó dos goles en quince minutos. Igualó Ramón Felipe Moyano. A falta de cinco minutos, el cordobés Carlos Lacasia marcó el gol de la hazaña.

 

UNION-NEWELLS 1969: UN PARTIDO IMPRESIONANTE

Muchos años más tarde, Unión de Santa Fe y Newells jugaron un partido increíble. Por lo inesperado de su trámite y porque los derrotados eran un gran equipo.

Sábado 5 de julio de 1969. Noche helada. Partido clasificación al Torneo Nacional. AFA dispuso que fuera el Gasómetro de Avenida La Plata el marco neutral del mismo. El poco público presente vio un partido tan inesperado como histórico.

A Newells le sobraban jugadores con buen pie. Fue así que finalizó el primer tiempo 2 a 0 arriba, goles convertidos por el zaguero Daniel Musante. Curiosamente, sus únicos goles oficiales en Primera División.

El segundo tiempo comenzó con toque rosarino. Mostraban la pelota por todos los sectores. Los tatengues no hacían pie. A los 17 minutos, el brasileño Heraldo Bezerra convirtió el 3 a 0. Todo parecía finalizado. Hasta que llegó la reacción tatengue.

La formación de Unión que derrotó 4 a 3 a Newells.

Unión fue a buscar el descuento. El primero llegó por intermedio de Horacio Morales. 25 minutos, la zurda de Eduardo Chavo Anzarda dejó a los rojiblancos al borde del empate. 3 a 2. Cuando el tiempo reglamentario estaba cumplido y se estaba jugando tiempo adicionado, Néstor Scotta encontró la pelota boyando en el área y la convirtió en empate milagroso. Eran necesarios dos tiempos suplementarios. A los pocos minutos, cabezazo de Ciro Ocampo para marcar el cuarto gol tatengue. Remontada épica.

 

RACING-BOCA 1975: IMPRESIONANTE

El Metropolitano 1975 fue un suplicio para Racing Club. Tal vez la única alegría fue el triunfo en la Bombonera. 23 de marzo. 2 a 1, goles convertidos por Hugo Gottardi y Néstor Scotta. Aun se recuerda el remate del peruano Héctor Bailetti que rebotó en ambos palos racinguistas. Pero la revancha fue el partido inolvidable.

Los xeneizes querían revancha. 29 de junio de 1975. Clásico en el Cilindro de Avellaneda. Racing dirigido por Osvaldo Zubeldía. El partido fue intenso desde el primer minuto de juego. A los 24, Hugo Gottardi abrió el marcador para la Academia. Boca tuvo la oportunidad de igualar minutos más tarde. Penal ejecutado por Miguel Nicolau que rechazó Carlos Suárez. El rebote lo conectó Darío Felman de palomita hacia la red, pero el árbitro Oscar Veiró lo anuló por off side. A los 31 minutos, el Pampa Alberto Jorge marcó el 2 a 0. A los 39, el mismo jugador convirtió el 3 a 0 parcial. En Avellaneda, parecía cosa juzgada. Un resultado irremontable.

 

Pero el segundo tiempo fue otra cosa. A los cinco minutos, nuevo penal para Boca. Esta vez Nicolau no falló. 1-3. La visita fue a buscar la hazaña. Descontó a los 16 por intermedio del mendocino Darío Felman. 2-3. Racing reaccionó. Tuvo el 4 a 2 en la palma de la mano cuando Veiró pitó el tercer penal de la tarde. El uruguayo Jorge Buzzo, un especialista en este tipo de remates, justamente lo desvió junto al palo derecho de Enrique Vidallé.

Pero el héroe de la tarde estaba sentado en el banco de suplentes. Rogelio Domínguez, una gloria de la Academia dirigiendo Boca Juniors, hizo ingresar al correntino Hugo Paulino Sánchez por el juvenil Abel Alvez. El resultado no pudo ser más sorprendente. Sánchez marcó el empate en el minuto 40. Cuando los corazones albicelestes presentían que la desgracia se avecinaba, la misma llegó en tiempo de descuento. Un centro pasado. El cabezazo del correntino. Una pelota mansa que se le escurre al nervioso Suárez que se convierte en el 4 a 3 final. Un partido festejado hasta el hartazgo. Un clásico para todos los tiempos.

 

FERRO-RACING 1980: UN PARTIDO DE NO CREER

Ferro-Racing del Metropolitano 1980 fue uno de los partidos más impactantes en la historia de nuestro fútbol.

Viernes 3 de abril. Partido correspondiente a la 11º fecha. Racing dirigido por Juan Carlos Lorenzo había comenzado el torneo generando una inmensa ilusión. El paso de las mismas se encargó de diluirlas. Igualmente, una multitud acompañó al equipo a Caballito. Por su parte, Carlos Griguol comenzaba a pergeñar la maquina que será Oeste en los próximos años.

Racing se puso pronto en ventaja. A los 15 minutos, Eduardo Montecello, un 9 grandote y torpe que tenía la Academia, abrió el marcador. Cuatro minutos mas tarde fue José Scalise quién marcó el 2 a 0 parcial. Sobre la media hora del primer tiempo, Julio Apariente descontó para Oeste. Así finalizó la primera etapa.

Viernes 5 de abril de 1980. El equipo de Racing que padeció una derrota oprobiosa: Veloso, Olarticoechea, Alonso, Vivalda, Hirschfeld y Bottaniz; Scalise, Barbas, Montecello, Carlos López y Calderón.

En segundo tiempo tuvo los condimentos para hacer de este partido una pieza de recuerdo indeleble. Apenas iniciada la etapa, Montecello pone el 1 a 3. Antes de los diez minutos, nuevamente Scalise convierte para la Academia. 1 a 4. Locura en la tribuna visitante. Pero Ferro Carril Oeste reaccionó. La bandera la levantaron dos titanes: Héctor Arregui y Gerónimo Saccardi. Lo que se verá después, quedará en la retina de los presentes y en la historia del fútbol argentino.

Ferro fue al frente. Jugadón de la Chancha Arregui para que Cacho Saccardi descontara antes de los 10 minutos. 2-4. El nuevo descuento llegó a los 26 minutos por intermedio de Rubén Rojas, quién conectó de palomita un centro de Arregui. Ferro a tiro de empate. La cancha un hervidero. El empate se caía de maduro y llegó a los 30 minutos con un hermoso tiro libre del brasileño José Rodrigues Neto. El que alcanza quiere ganar. Fue así que Ferro ganó el partido en el minuto final. Una desatención entre Alberto Vivalda y Lito Bottaniz le permitió convertir a Claudio Crocco. De 1-4 a 5-4. Para Ferro, la gloria. Para Racing, la catástrofe.

Cacho Saccardi, corazón verdolaga, comienza la remontada. 2-4. Sobre el final será un 5-4 histórico.

 

El árbitro Julio Barraza junto a dos cracks, ya fallecidos: Héctor Arregui y Carlos López.

La tribuna visitante era un hervidero. Los locales se mofaban al grito de: «Lo van a ver, al Toto Lorenzo dirigiendo en la B». Los viejos hinchas de la Academia recuerdan que finalizado el partido, cuando arreciaban los insultos de la hinchada, el Toto Lorenzo llamó a los cuatro defensores de su equipo. Lito Bottaniz, Aurelio Hirschfeld, Enrique Veloso y Ricardo Alonso. Los sentó detrás del arco donde aun bramaba la hinchada y les dio un sermón interminable. Ya en los vestuarios, con su modo, lleno de guiños y gestos, el veterano entrenador incendió a su equipo: «No recuerdo haber logrado tres goles de diferencia y perder. Se le vino la noche al mediocampo. Se quedaron sin piernas. Hago entrar a un muchacho como Roberto Díaz para que funcione el contragolpe, y este no solo no aparece, sino que incluso no tapó a nadie. Alonso es un buen profesional, pero falla en la marca y el retroceso. Tambien Veloso. Bottaniz no estuvo feliz. El único que se salva del incendio es Hirchsfeld ya que el arquero también estuvo flojo».

 

ROSARIO CENTRAL 3-3 DEPORTIVO ARMENIO: MILAGRO CANALLA

Rosario Central no ganó el partido, pero la remontada quedó en la historia. La tarde-noche del miércoles 14 de diciembre de 1988 quedó en las retinas de quienes estuvieron en el Gigante de Arroyito. También de aquellos – como en mi caso – que estábamos escuchando la radio y no podíamos creer lo que estaba sucediendo en Rosario. Hasta el minuto 43 del segundo tiempo, Deportivo Armenio vencía 3 a 0. Central lo terminó igualando.

Seguramente, aparecerán los recuerdos de los lectores rosarinos. Fue un partido increíble. Deportivo Armenio, el peor equipo del campeonato, abrió el marcador en el primer tiempo con gol del fallecido Silvano Maciel. El Patón Edgardo Bauza tuvo un penal para igualar, pero Sergio Grebnicoff se lo atajó. Así finalizó el primer tiempo.

El segundo tiempo fue trepidante. Central, dirigido por Don Angel Tulio Zoff fue a buscar el empate, pero se encontró con dos terribles contras que terminaron en goles de Maciel y Lorenzo Frutos. 0-3 antes de los quince minutos de la segunda etapa.

¿Lo reconoce? juan Antonio Pizzi en 1988. La tarde contra Armenio fue increíble.

Central estaba dispuesto a dejar el corazón en la cancha, pero todo hacía suponer que Deportivo Armenio se llevaría los tres puntos. A los 44 minutos, el juvenil Juan Antonio Pizzi descontó de cabeza. El árbitro Juan Carlos Biscay adicionó tres minutos. Alberto Parsechian, entrenador visitante, hizo ingresar al veterano Miguel Oviedo. Minuto 47. Córner desde la izquierda y nuevamente Pizzi. 2-3. Quedaba un minuto para encontrar la hazaña. Tercer centro sobre el área verde y fue Jorge Alberto Díaz quien empató el partido. Insólito, porque Rosario Central con el tiempo casi cumplido perdía 0-3. Ricardo Mazariche, jugador de Deportivo Armenio aquella tarde, confesó a Abrí la Cancha: «fue el partido más increíble que jugué en mi vida. No lo podíamos creen. En el vestuario no nos salían palabras».

En aquella temporada 1988/89 los partidos empatados se definían por penales. Como era de esperar, Rosario Central ganó la definición.

 

RIVER PLATE-BOCA JUNIORS 1997: UN CLASICO NO APTO PARA CARDIACOS

El cabezazo del paraguayo Celso Ayala se convierte en empate y leyenda. River perdía 3 a 0 el superclásico. Lo igualó 3 a 3.

Aquel 23 de marzo de 1997, el estadio Monumental fue testigo del Superclásico con el vuelco más importante en la historia. Jugada media hora, Boca Juniors vencía 3 a 0 y había desperdiciado un penal. Casi lo gana River Plate.

A los 5 minutos, una palomita del uruguayo Gabriel Cedrés – al borde del área grande – abrió el marcador. Otro oriental, Sergio Martínez, marcó el 2 a 0 a los 17 minutos. A los 24, Roberto Bonano atajó un penal a Tito Pompei (que había vuelto a ejecutar por invasión).

Pero la tercera caída de la meta millonaria llegará antes de la primera media hora: sutil habilitación de Diego Latorre a Cedrés, centro y la aparición de Manteca. 0 a 3. El descuento llegó a los 43 minutos por intermedio de Sergio Berti, luego de una débil respuesta del arquero Sandro Guzmán.

En el segundo tiempo River se quedó con diez a los pocos minutos, al ser expulsado Eduardo Berizzo. Ramón Díaz hizo ingresar a Luis Villalba y Leonel Gancedo por Marcelo Escudero y Leonardo Astrada. Los cambios serán vitales. El Duque del Docke descontó a los 32 minutos. Finalmente, el paraguayo Celso Ayala le dio el empate a los millonarios. 3 a 3. Casi lo ganan los locales, cuando Gancedo estuvo muy cerca de convertir el cuarto gol de su equipo.

 

GIMNASIA 6-6 COLON: SE MATARON A GOLES

Como espectáculo, impresionante. Pero en verdad, fue un inmenso compendio de errores. Un partido único. No sólo por la inusual cantidad de goles (doce); sino también por el resultado (6 a 6), el desarrollo de las acciones (la visita estuvo arriba 1-4 y 2-5), la calidad de los equipos y las actuaciones individuales de Facundo Sava y Esteban Fuertes.  El 19 de marzo de 2000, por la sexta fecha del Clausura, Gimnasia y Colón de Santa Fe brindaron un partido único.

Se presentía el partidazo. Gimnasia, dirigido por el oriental Gregorio Pérez, estaba buscando una nueva fisonomía luego del ciclo Griguol. Colón, orientado por Osvaldo Piazza, tenía un ataque demoledor: Claudio Enría – Esteban Fuertes.

Esteban Fuertes abrió el marcador a los 5 minutos. Igualó Facundo Sava, con la curiosa camiseta número 6. Desde ese momento todo fue para la visita: a los 22, el Bichi clavó una media vuelta fantástica para el 2 a 1. Pasada la media hora, el chileno Esteban Valencia marcó el 3 a 1. Para desgracia de los triperos, a los 39, el defensor Leandro Cufré batió su propia valla. 1-4. En la primera etapa quedó tiempo para el descuento de Sava.

Facundo Sava recoge la pelota en búsqueda de un nuevo descuento. El colorado, camiseta número 6, marcó cuatro goles aquella tarde del 6 a 6 entre triperos y sabaleros.

 

El segundo tiempo fue igual de intenso. El Lobo salió a remontar el 2-4. Fue así que Vitamina Sánchez puso el 3-4 a los dos minutos. Pero Pablo Morant, un ex Gimnasia, metió el 3-5 al cuarto de hora. Gimnasia lo siguió buscando. Facundo Sava descontó a los 19. 4-5. El colorado convirtió el festejadísimo empate parcial a los 30 minutos de la segunda etapa. 5 a 5. ¿Pero hubo más goles? Si. Esteban Fuertes convirtió a los 41 lo que parecía el 5-6 definitivo. Pero el Coco San Esteban igualó – de penal – en tiempo de descuento. 6 a 6. Irrepetible.

Facundo Sava y Esteban Fuertes. Cuatro y tres goles. Figuras de un partido inolvidable.

En los vestuario visitante, no había lugar para sonrisas. El Bichi Fuertes, que había convertido por primera vez tres goles en su carrera, no podía de la rabia: «Por supuesto que nos vamos con bronca; no nos pueden empatar este partido. Es injusto porque Gimnasia jugó todo el tiempo al pelotazo. ¿Si es mérito de ellos? No, la culpa es exclusivamente nuestra, porque nos habíamos puesto 4 a 1 arriba». Osvaldo Piazza no podía con su bronca: «La amargura es mucha. Porque, si de última Gimnasia merecía el empate, no podemos regalárselo de esta manera. Nunca vi un partido así». Por su parte, el goleador Facundo Sava hablaba con humildad: «Intento ver a mis compañeros que conocen el puesto, cuáles son los movimientos que hacen. Aprendí mucho de jugadores de los equipos en los que jugué, por ejemplo del Manteca Martínez. Estudiándolos, después quizás no desentone cuando me ponen»

Doce goles. Se dieron catorce situaciones más de gol. Un resultado que no se había dado desde el partido Estudiantes-Lanús de 1940. Una remontada histórica de por medio. ¡Gracias fútbol!

 

LOS ANDES-UNION 2000. OTRO MILAGRO TATENGUE EN BUENOS AIRES

En este recorrido de vuelcos increíbles encontramos un casi común denominador: un equipo que sumó una importante ventaja en un tiempo. Luego el otro equipo logra la remontada. Pero en la tarde del domingo 10 de diciembre de 2000 sucedió algo inédito: la ventaja y posterior hazaña se dio con goles convertidos en un segundo tiempo. 18º fecha del Apertura. En cancha de Lanús, Los Andes y Unión de Santa Fe jugaron un partido con características irrepetibles.

Poco se esperaba de dos equipos que necesitaban sumar para mantener la categoría. Cuando finalizaron los primeros 45 minutos, ni el más optimista de los espectadores presentes hubiera imaginado lo que esperaba en el segundo tiempo.

A minuto, José Luis Marzo – ex ídolo tatengue – abrió el marcador para los milrayitas. El propio Loco convirtió dos goles más en casi quince minutos. Curioso, meter tres goles de visitante y no festejar ninguno. Para ese momento, el partido parecía cocinado. Unión buscó el descuento. A los 20 minutos, el Cuqui Silvera marcó un gol luego de un descuido defensivo. 3-1. Unión, dirigido por Nery Pumpido, creyó en la hazaña. Mientras que los experimentados Carlos Netto y Victor López ya no podían mantener el ritmo en los locales, aparecían las figuras del peruano Juan José Jayo  y el ingresado Martín Zapata.

Martín Zapata festeja su gol. El cuarto de Unión. El de un triunfo impresionante.

A los 28, Daniel Tilger convirtió un nuevo descuento. 3 a 2. La levantada tatengue se cristalizó en empate a los 39 minutos, con otro gol de Andrés Silvera. Las caras de horror eran una realidad en Lomas de Zamora. Pero faltaba a falta de un minuto, una jugada increíble. Córner local desde la derecha, el cabezazo con destino de gol  de un juvenil Germán Denis. Atajada maravillosa del Rifle Castellano. Rebote y contra visitante que culminó con una corrida impresionante y definición de Martín Zapata para marcar el cuarto gol tatengue. Unión ganó un partido que tuvo todos los condimentos para entrar en la historia.

 

SAN LORENZO-RACING 2007: HAZAÑA DEL CICLON EN BAJO FLORES

Tal vez haya sido la última gran remontada del fútbol argentino. No porque no haya habido otras, sino porque era un duelo entre grandes. De un lado, San Lorenzo de Almagro, campeón del fútbol argentino en aquellos días. Del otro, un Racing Club que no estaba pasando su mejor momento. Martes 28 de agosto de 2007. Jugaron un partido inolvidable.

De movida, todo parecía de la Academia. Al minuto de juego, el paraguayo Aureliano Torres marcó contra su propia meta. A los 17, otro guaraní, Edwin Abalos, marcó el segundo gol de la Academia. El festejo albiceleste se hizo inmenso cuando a los 27 minutos, cuando Cristian Pellerano le pegó desde la casa y cayó batida, por tercera vez, la meta defendida por Agustín Orión. San Lorenzo 0 – 3 Racing Club.

Comienza un festejo que será interminable. Bernardo Romeo convierte el cuarto gol de su equipo. Una remontada inolvidable para la gente de Boedo.

San Lorenzo fue a buscar el empate. Encontró el primer descuento a los 37 minutos, por intermedio de Andrés Silvera. 1 a 3. Pero en el minuto final, la jugada que cambiará el partido: Gustavo Campagnuolo cometió un error infantil y tomó la pelota con las manos afuera del área cuando era apretado por el Cuqui. El árbitro Pablo Lunati lo expulsó al instante, y dejó con diez a la Academia. Gustavo Costas mandó a la cancha a Martínez Gullota en el lugar de Facundo Sava. Ya nada será igual…

El segundo tiempo fue todo del Ciclón. A los dos minutos, un nuevo descuento de Andrés Silvera. 2 a 3. San Lorenzo era un vendaval y Racing defendía como podía. A los 20 minutos, Ramón Díaz ingresó a Bernardo Romeo por Cristian Tula. El cambio será definitorio. El tandilense igualó el partido a falta de dos minutos y logrará la victoria final en el minuto 45 de la segunda etapa. Una noche histórica para San Lorenzo. Una de las tantas noches de angustia para la sufrida hinchada académica.

 

Hubo muchas más remontadas memorables. En 1972, River caía 4 a 1 ante Atlanta en Villa Crespo. En una reacción memorable, el partido finalizó 4 a 4. En una instancia final del Metro 81, Ferro goleaba 3 a 0 a Huracán, que terminó igualando el partido y permitiendo la consagración xeneize. Una primaveral noche de 1988, Mandiyú sorprendió convirtiendo cuatro goles en el primer tiempo a River en el Monumental. En espectacular reacción, el equipo millonario igualó 4 a 4. A comienzos de 1990, Boca se fue al descanso goleando 3 a 0 a Vélez. En el segundo tiempo, el Amalfitani fue testigo de un 3 a 3 épico. Más acá en el tiempo, Crucero del Norte derrotaba 3 a 0 a Huracán. En los últimos minutos, el Globo consiguió el empate en Garupá. Año 2015.

Para el infarto. Grandes remontadas del fútbol argentino.

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