Daniel Killer: un campeón del mundo figura en Rosario Central y Newell´s Old Boys

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Stopper implacable. Bicampeón con Rosario Central, también fue figura en Newell´s Old Boys. Campeón del Mundo en Argentina 1978. Daniel Pedro Killer, el Perro, en una charla tan amena como profunda, recorrió su carrera en Abrí la Cancha.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

Los tres hermanos Killer: Daniel Pedro, Alfredo y Mario Estanislao.

HERMANOS KILLER: “Mi viejo era correntino, hijo de suizos. Cuando era pibe, en Rosario había muchos potreros y nos pasábamos el día jugando a la pelota. Nosotros somos cuatro hermanos y el que era un fenómeno era Mario Estanislao, mi hermano menor. A él lo buscaban de todos lados. Yo estaba triste porque a mí no me llamaban. A mi viejo le dio tanta lástima que sólo buscaban a Mario que un día dijo: ´Ustedes buscan al chiquito, pero si no se llevan al grandote, el Colorado no va más´. Llegué a Central por mi hermano pero pronto me destaqué en las inferiores. Era un animal de arriba y me cansé de meter goles. Luego vino un hermano mucho más chico, Alfredo, que también jugó en Rosario Central y llegó a la Selección. Así qué los tres hermanos Killer vestimos la camiseta de Rosario Central y la Selección Nacional“.

 

Daniel Killer junto a su hermano Mario. Ambos fueron figuras y campeones en Rosario Central.

ROSARIO CENTRAL, FORJADOR DE CAMPEONES: “Casi no hice inferiores. En 1970 subí a Primera, pero adelante tenía a cada monstruo. Un día lo encaré a Don Ángel Tulio Zof porque me quería ir. El Maestro me dijo: “No, pibe…no se apure. Usted será figura acá en Central“. Pero claro, tenía adelante a Aurelio Pascuttini, al Flaco Landucci y Fanesi. ¡No iba a jugar nunca! Pero en aquel 1970 nos robaron la final del Nacional contra Boca pero clasificamos a la Copa Libertadores. Cuando parecía que iba a Colón, terminé jugando la Copa para Rosario Central. Se terminaron yendo Carracascosa y Fanesi y ahí agarramos la primera junto a mi hermano Mario Estanislao”.

 

«A mí, Labruna me adoraba. Tal vez porque me llamo Daniel, como su hijo fallecido y a mí me trató como un hijo más. ¡Que linda familia que tenía!»

ANGEL LABRUNA Y CARLOS GRIGUOL, DOS PADRES: “Tuve la suerte de consagrarme campeón del Nacional 1971 y 1973. Quiero rescatar a dos padres que tuvo aquel plantel como Ángel Labruna y Carlos Timoteo Griguol. Les tuve un respeto tan grande. Sobre todo porque se la jugaron y me pusieron en primera junto a otros pibes del club, como Zavagno y Carlos Aimar.

A mí, Labruna me adoraba. Tal vez porque me llamo Daniel, como su hijo fallecido y a mí me trató como un hijo más. ¡Que linda familia que tenía! Angelito tenía cosas fabulosas. Cuando armaba el equipo siempre preguntaba como estábamos. Nosotros no le podíamos fallar de ninguna manera. Aparte, para él, nosotros nunca jugábamos mal.  Esa era la confianza que nos tenía. Don Ángel tenía cosas insólitas. En pleno partido podía preguntar a la platea como había salido alguna carrera. ¡Apostaba a todo! Una vez nos fuimos de gira por Centroamérica y era tan aburrido el viaje qué jugámos con Don Ángel a acertar el número de las patente de los coches que venían de frente. Un tipo tan bueno y sincero.

Griguol en Arroyito

El Viejo Timoteo era distinto a Ángel, pero también fue un fenómeno. Si Labruna no necesitaba de pizarrón, Griguol te podía tener dos horas sentado en el césped húmedo para explicarte una jugada. El Viejo Timoteo vivía en el club. Nos obligó a casarnos de noche porque él decía que íbamos a rendir mucho más. Es que no era gil: la noche de Rosario es lo más lindo que hay y todos nosotros teníamos 21 o 22 años.  El equipo que armó en 1974 sigue siendo el mejor que ví: Biasutto; González, Pascuttini, Killer y Killer; Aimar, Solari y Poy; Bóveda, Cabral y Kempes”.

 

Rosario Central 1974: Daniel Killer, Jorge José «Negro» González, Aurelio José «Coco» Pascuttini, Carlos Biasutto, Eduardo Solari y Mario Killer. Hinchados: Ramón Bóveda, Carlos «Cai» Aimar, Roberto «Pío» Cabral, Aldo Pedro Poy y Mario Alberto Kempes

 

ROSARIO, CAPITAL DEL FUTBOL ARGENTINO:  “En los 70s, el fútbol rosarino había perdido el complejo y se animó a ganar en Buenos Aires. Antes, empatar en cancha de Boca o Independiente era un triunfo. Pero la mentalidad había cambiado, algo que nos llevó mucho trabajo y tiempo. Rosario Central y Newells tenían equipazos. ¿Sabés que jugador era el Chango Gramajo? Una zurda increíble. Una vez le metió un gol a Newell´s en que sólo pasó la pelota de la línea, la levantó y se la mostró a la tribuna. ¿Cómo parabas al Guaso Kempes? También estaba el Trinche Carlovich en Central Córdoba. El era de otro planeta. Le dabas una pulpo y la llevaba de arco a arco con el hombro y cabeceando”.

 

Penúltima fecha del Metro. Gol de Pedro Killer para salvar a la Academia del descenso.

RACING: “En 1977 pasé a Racing. Me convenció el Coco Basile, quien me había dirigido en Rosario Central. El decía que tenía que jugar en un grande de Buenos Aires. De pibe siempre fui hincha de la Academia y la mano era brava porque el año anterior el equipo casi se va al descenso. Teníamos un equipazo pero nos salvamos del descenso con un gol mío a Platense en la última fecha. El Coco decía: “Traje a Agustín Cejas, al Panadero Díaz, a vos, a Pablo de las Mercedes Cárdenas y casi nos vamos al descenso“.

 

Newell´s 1980. Parados: Piazza, Civarelli, Simón, Killer, Gallego y Aguerópolis. Hinchados: Santamaría, Acosta Silva, Yazalde, Alfaro y Almirón.

 

NEWELL´S OLD BOYS: “Todavía me siguen preguntando porque fui a Newell´s. El tema fue así. Yo estaba bien en Racing pero extrañaba mucho Rosario. Terminaba el partido y agarraba mi Torino y me iba a ver a la familia. Algo que pocos saben es que jugué casi 10 años desgarrado. Viajar a Rosario era un suplicio, sobre todo porque la Ruta 9 no era autopista y estaba llena de camiones. Tenía que frenar y descansar un poco el pie porque no aguantaba el dolor, pero volvía feliz luego de ver a la familia.

Daniel Killer, el stopper implacable. Lo sufre Diego Maradona.

En 1978 fuimos con Racing a jugar un cuadrangular a Rosario. Le pedí a Enrique Omar Sívori, nuestro entrenador, un permiso para saludar a mi señora embarazada y mi hijo. El Cabezón me dijo: ´Usted es el capitán, si usted se va, no vuelva más´. No me importó y me fui a ver a la familia. Cuando volví al hotel me estaba esperando Sívori para decirme que estaba desafectado. A los pocos días me llamó el presidente Humberto Capelli, padrastro de Graciela Alfano, para decirme que estaba vendido al Tottenham de Inglaterra. Le digo que no, que no me voy del país. Juego en Racing o Rosario Central. De esto se enteró el Piojo Yudica, entrenador de Newell´s. Habló con Yazalde y Santamaría y les preguntó si me aceptaban en el plantel. Como le dijeron que sí, me preguntó si quería jugar con ellos. Le respondí que quería ir a Central. Me reuní con el Escribano Vesco y me dijo que no tenían plata para pagar lo que quería. Me volvió a llamar Yudica y me dijo que me esperaban el sábado en la sede de Newell´s. Fui a hablar una vez más con Vesco y su respuesta fue: “¡Que te van a comprar esos leprosos!”. Finalmente fui a la sede de Newell´s. En una mesa larga me esperaba todo el plantel. Yudica me los presentó y en la oficina del presidente arreglé el contrato. Me quedé tres años en el club, cobrando prima y todo.

En Central, con Griguol, eramos más agresivos. Fisicamente estábamos perfectos. Newell´s tenía jugadores con calidad: Chirola Yazalde, Cucurucho Santamaría, Roque Alfaro, Enzo Bulleri, Juan Simón, Panchito Azzolini. Ya no jugué de stopper sino en zona. El Cirujano no salía a romper, pero siguió siendo mi costumbre”.

 

Newell´s Old Boys 1981: Parados: Simón, Gallego, Silva, Ruben Sánchez, Daniel Killer, Meo. Hincados: Acosta Silva, «Chirola» Yazalde, Alfaro, Barrera y Santamaría

 

Daniel Killer en la Bombonera.

MENOTTI Y EL MUNDIAL 1978: “Llego a la Selección a través de Rogelio Poncini, Cayetano Rodríguez y el Gitano Juárez. Ellos fueron quienes le dijeron al Flaco: el stopper es Daniel Killer. Jugué 34 partidos en la Selección y convertí tres goles, todos en un partido ante Venezuela por la Copa América. Tenía una potencia impresionante. Saltaba como Passarella o Fillol. En las prácticas nos hacían saltar en cuclillas y yo hacía la misma marca que ellos. Tenía parietal izquierdo o derecho y cabeceaba como un animal.

Siempre recuerdo los días previos a la entrega de la lista. Una tarde me llamó Passarella y me dijo: ´vení a la pieza´. También estaba Luque y el Tolo Gallego. Daniel me dijo: ´tengo una buena y una mala. La buena es que estás entre los 23 convocados. La mala es que Menotti me preguntó a quién prefería de stopper y le dije a Luis Galván´. Yo le respondí: ´bueno, que me lo diga el Flaco´. Passarella me respondió: ´No, eso no te lo va a decir porque tiene miedo que te vayas´.

 

Argentina 1977. Parados: Daniel Pasarella, Américo Gallego, Daniel Killer, Vicente Pernía, Héctor Baley y Alberto Tarantini. Abajo: Daniel Bertoni, Osvaldo Ardiles, Leopoldo Luque, Ricardo Bochini y Oscar Ortiz.

 

Yo siempre fui de frente y le hice mucho bien al grupo. En las prácticas, Menotti me exigió a fondo. Me pedía que vaya duro contra Luque y Leopoldo lo comprendió. Era un grupo bárbaro. Espectacular. Nunca hubo un no. Estuvimos concentrados no sé cuanto tiempo en la Fundación Salvatori y el Flaco jamás nos revisó la pieza. Aparte, era una época jodida, donde tampoco nos podíamos comunicar con la familia.

25 de junio de 1978. Killer campeón del mundo. El festejo con Saporiti y Bertoni.

Una sola espina me quedó del Mundial: en los días previos a la final, el Flaco me garantizó que iba a estar en el banco. Necesitaba un stopper con altura para marcar a Naninga, porque en defensa eran todos petisos. Pero Roberto Saporiti lo convenció que no iba a jugar Naninga y puso en el banco a Oviedo. La historia es conocida: entró Naninga y nos empató. ¡El Flaco lo reputeó a Saporiti y yo a los dos!”.

 

MARADONA: “Con 17 años, Diego tenía toda la calidad del mundo, pero lo tocabas con el brazo y volaba cuatro metros. Menotti no fue tonto al no convocarlo. Diego quedó afuera del Mundial y se volvió loco. Lo quisimos frenar pero no hubo forma. En cambio, Lito Bottaniz se quedó concentrado con nosotros. Un gesto que aun agradezco. Con Diego tuvimos una linda relación y siempre recuerdo algo: yo le enseñé a hacer el nudo de la corbata“.

 

 

(*) Periodista. Autor de Héroes de Tiento. Conductor de Abrí la Cancha (Lunes a viernes, de 13 a 13:30 y de 20 a 21hs, por Radio Gráfica FM 89.3

 

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