Chango Cárdenas: un zurdazo y una hazaña en una final memorable

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4 de noviembre de 1967. En Montevideo, Racing tocó el cielo con las manos: campeón Intercontinental. El mítico zurdazo del Chango Cárdenas. En diálogo con Abrí la Cancha Radio, el goleador nos brindó una pintura de aquella tarde y el fútbol que vivió.

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

Sábado 4 de noviembre de 1967. Diez minutos del segundo tiempo. Juan Carlos Cárdenas, el Chango, 22 años, levantó la cabeza y vio adelantado al escocés Fallón. Apuntó al palo, como hacen los goleadores. La pelota ingresó por el ángulo de la eternidad. Pasaron 53 años. Mucha agua pasó debajo del puente desde aquella final entre Racing y Celtic Glasgow. Momento de parar la pelota y recapitular la historia.  

 

 

4 DE NOVIEMBRE: «Siempre digo que tengo dos cumpleaños. Uno el 25 de junio y también el 4 de noviembre. Porque me llama mucha gente amiga, me mandan saludos. Todas esas cosas lindas que a uno le ocurren por toda aquella epopeya que logró Racing. Por primera vez un título mundial para nuestro país».   

 

Vuela el escocés Fallon pero nunca va a llegar. El mítico zurdazo de Juan Carlos Cárdenas.

UN ZURDAZO, UNA HAZAÑA:  «Fue un gol único porque se dio todo. Justo la barra de Racing, habría veinte mil personas, estaba atrás del arco donde hice el gol. Salí gritando, vino Pizzutti a abrazarme, también el Coco Basile, que lo habían expulsado… Me vinieron a abrazar vestidos de traje y corbata, antes se viajaba así. Se dio todo… El grito, el gol, que fue fabuloso… Y todo ese marco tan lindo, que a veces no es tan fácil expresarlo. El momento que vos viviste es único. Por ahí durante los dos primeros años, tres, no te das cuenta. Pero cuando va pasando el tiempo, te lo recuerdan, te preguntan detalles… Más a nuestro querido Racing, que le pasaron tantas cosas… Pero en ese partido, se equivoca el Celtic. Era un muy buen equipo, jugaba bien. En Racing nos habían hecho un gol de entrada. Se equivocaron porque ellos se dejaron llevar por los gritos de los uruguayos, que no sé cuantos eran pero todos estaban a favor de ellos. Empezaron a jugar fuerte en vez de jugar al fútbol, como venían haciendo. Ellos habían eliminado al Inter de Helenio Herrera, que había ganado todo también. Y cuando nosotros estábamos ganando, buscábamos el foul, inventábamos algún golpe… Todas esas cosas que pasaban en esa época. Nosotros jugamos bien».

 

La felicidad del Chango. Un zurdazo que abrió el pasaporte a la eternidad futbolera argentina.

MASCHIO NUNCA ME GRITÓ: «El Bocha nunca me gritó que le pegue al arco. Sí me la pidió, como hacemos todos. ‘¡Damelá!’, ‘¡Cuidado atrás!’… lo que se habla adentro de la cancha. La decisión de patear fue propia. Primero decidí seguir jugando, y cuando vi que tenía un espacio, estaba muy lejos del arco, que no me salía ninguno de ellos ni se ponían delante mío para que les rebote la pelota, me quedó todo el arco. Estábamos preparados para apuntar a algún lugar. Por ahí salí o por ahí no. Es como hacen los pibes ahora, hacen goles y la tiran al lado del palo, que es la orientación del goleador, un punto de referencia. Para eso trabajábamos, apuntábamos ahí para que el arquero no llegue. Fue decisión propia».

 

UN CAMPEON CON CORAJE: «Aquel equipo hizo una historia muy rica. No es fácil salir campeón de acá, de América y del Mundo. Aparte la Argentina no tenía campeones, entonces la gente se volcó mucho con ese equipo de Racing. Y yo tengo el placer de decir que todos saben quién hizo el gol, y por ahí no se acuerdan de otros goles muy importantes. Por ejemplo, cuando ganamos acá 2 a 1, el segundo lo hago yo también. Y allá perdimos 1 a 0. Pero de todos modos lo tengo presente, porque la gente me demuestra mucho cariño, y sé que vamos a quedar en la historia todos».

 

 

RACING CLUB, CAMPEON DE AMÉRICA Y CAMPEÓN DEL MUNDO: «Aquellos eran partidos durísimos, durísimos, y se jugaban demasiados partidos. Porque se jugaba la Copa Libertadores en paralelo al campeonato de acá. Pero nosotros no solo tuvimos la suerte de ganar todo, pero sí te puedo decir que ese equipo era uno de los mejores de la historia del fútbol argentino, con otros por supuesto. Con el asunto de haber menos equipos en la Copa Libertadores, ese año entraron River y Racing nada más, eliminamos nosotros a River, eliminamos porque habíamos quedado iguales en puntos en la misma zona con Universitario de Perú, y después fuimos a una final en Chile y la ganamos. De ahí salimos para jugar la copa américa. Jugar tres partidos contra Nacional de Montevideo no es fácil. Los uruguayos eran bravos, y en ese tiempo el reglamento del fútbol era distinto. El referí tenía muchos problemas porque no se usaban las tarjetas para amonestar o expulsar. Y los jugadores, adentro de la cancha, somos bravos. Gritábamos ‘¡¿Qué cobrás!?’ y por ahí no sabía quién era, nos amontonábamos todos, y se daban patadas, y patadas…»

 

Racing jugó tres finales de América durísimas ante Nacional de Montevideo.

LA VIEJA COPA LIBERTADORES: «No teníamos jugadores asignados para las piñas pero lo que pasa es que hay saber llevarla. Por ejemplo, con los uruguayos acá habíamos empatado 0 a 0. ‘Ahora les toca venir acá y los quiero ver’, dijo un jugador de ellos. Y saltaron dos o tres, que le dijeron ‘Te vamos a jugar igual, y te vamos a dar patadas en todos lados, en Uruguay o acá. Mirá que todavía no ganaron. Fuimos al tercer partido, y ese fue el mejor jugado, porque el partido contra Uruguay en Uruguay fue… patadas… Aparte, pobres los referís… Andaban… ¿Viste cómo ahora lo televisan y ven cuando te agarran adentro del área? Antes era terrible. Llegaban algunos jugadores hasta a usar alfileres«.

 

Los míticos duelos coperos…

LA COPA Y LOS ALFILERES:  «Se usaban, y aparte también sabías que algunos jugadores, en la primera pelota que te llegaba, te iba a los tobillos y bueno… era bravo. Se jugaba de esa manera porque el reglamento era distinto. Se consideraban muchas cosas. El mejor partido contra Nacional fue en Chile, porque salimos los dos a jugar, y realmente fue un lindo partido porque ambos estábamos obligados a ganar. Nosotros empezamos ganando 1 a 0 y nos pusimos 2 a 0. Ellos tenían que buscar el empate para al menos ir a penales, o al alargue. Ellos jugaron bien y nos hicieron un gol. Fue un lindo partido, más jugado y no tan cortado. Porque había jugadores de mucha técnica, pero no se notaba porque alguno venía y lo levantaba por arriba, entonces ese no aparecía más. Y en el partido contra el Celtic, la final, se equivocan ellos. El mejor partido fue en la cancha de Racing, porque también nosotros estábamos obligados a ganarles sí o sí, y ellos tenían que salir a ganarnos. Nosotros teníamos que buscar que se jugase el partido. Por suerte, el Torito Raffo y yo hicimos los goles.

 

 

Racing campeòn de América y el mundo: Cejas, Basile, Perfumo, Martín, Chabay y Rulli. Abajo: Cardoso, Maschio, Cárdenas, Rodríguez y Raffo.

GOLES DE CONTRAGOLPE«Teníamos jugadores terribles, como el Coco Rulli, que a veces no se los nombra mucho pero que eran jugadores que trabajaban muy bien el mediocampo. El Bocha Maschio te la dejaba para que hagas el gol. A veces el partido lo dominábamos porque cuando la agarraban los medios nuestros, estaba a veces el Colorado Mori… Racing hacía un buen fútbol. Ese Racing transformó el fútbol argentino, porque nosotros ya jugábamos con tres defensores. El Coco Basile, a pesar de ser 6, se ponía paralelo al 5 nuestro. Entonces, por supuesto haciendo los relevos, tampoco éramos tontos, ese equipo dio el golpe porque fue audaz. En el caso mío, yo dejé de ser el 9 de punta para ser un número 9 de toda la cancha, que jugaba por derecha, por izquierda, y como no tenía problemas de perfil, lo hacíamos con facilidad. Ese fue el secreto de ese Racing».

 

Elena Margarita «Tita» Mattiussi.

TITA: «Para nosotros era una hermana. Era sí o sí, ir a lo de Tita. A tomar un café, una bebida, en su departamento, abajo de la casa. Algunos desayunábamos ahí, otros no. Pero ella iba temprano a buscar las facturas. Ahora no te dejan comerlas. La teníamos como una hermana, una mujer que te daba gusto estar con ella. Era simpática, cariñosa. Aparte sabía de fútbol. Podía decir ‘hoy erraste algunos goles, no anduviste bien, pero en la próxima vas a ver, quedate tranquilo que vas a andar bien’. Te levantaba el ánimo. No era lo mismo que te hablara ella a que te hablara cualquier otro».

 

15/12/67. Racing es ovacionado por el público de Independiente, quién brindó un tocante recibimiento al campeón del Mundo.

EL CLASICO DE AVELLANEDA EN SUS DIAS«Hoy están todos locos. Están descerebrados por un partido de fútbol.  Si nosotros jugábamos el clásico de visitante, algunos íbamos en auto o nos llevaba un pariente con el que después nos íbamos. Dejábamos los coches en el estacionamiento de Racing, y de ahí caminábamos las dos cuadras hasta la cancha de Independiente, con la gente de ellos. Como mucho te hacían cuernitos, te decían ‘Hoy les ganamos nosotros…’ Como debería ser, te saludaban como si fueras jugador de Independiente».

 

OVACION DE LA HINCHADA DE INDEPENDIENTE«Fue en la última fecha del Nacional. Nosotros habíamos sido campeones del mundo y ellos podían ser campeones aquella tarde. 15 de diciembre de 1967. Fue increíble. Hicieron como una especie de arco uniendo palmeras. Habría diez filas de palmeras, y pasamos por ahí y nos dieron una cinta, como la presidencial, como la que le dan a los boxeadores. Nos dieron un recuerdo con letras de oro, una cosa que no podíamos creer. En ese tiempo se usaban mucho esas cosas. Inclusive cuando le ganamos 2 a 1 a Nacional de Montevideo en Chile… Estábamos cenando después del partido, y de repente aparecen tres, cuatro jugadores de Nacional, Cococho Álvarez, Ubiñas, Rubén Sosa, para felicitarnos y decirnos que éramos un equipo de hombres y grandes jugadores de fútbol y que teníamos que ganar la Intercontinental. Mirá hasta donde llegaba. Ahora no ocurre nada de eso».

 

 

RACING HOY: «Me siento orgulloso de los últimos años de Racing. Entra en copas internacionales y sale campeón. Esos treinta y cinco años sin salir campeón tuvo motivos: muy malas administraciones, hombres que venían a adueñarse del club, hubo uno que vino y después le pegaron con un bombo por las cosas que hizo, la administración fue horrible. Ni a nosotros nos tenían en cuenta. Por eso Racing anduvo muchos años sin salir campeón. Ahora me siento muy orgulloso de toda esta administración, de lo que están haciendo. La cancha de Racing hoy es hermosa, es linda, está todo cuidado. Ahora están arreglando otra vez. Me siento muy orgulloso de todo eso, y de que Racing esté siempre ahí, en la pelea de los títulos, porque es un grande al que han tratado mal en algún momento».

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