«Soy un gran ejemplo de lo que no hay que hacer»

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Claudio Omar García fue un delantero espectacular. Tal vez sin esa «jerarquía internacional» tan mentada hoy, pero con todas las condiciones para ser un enorme ídolo en el fútbol argentino.

El Turco, surgido en Huracán, fue figura del Racing Club. En la Academia jugó entre 1991 y 1995. Campeón de América 1991 y 1993. Delantero tan espectacular como extrovertido. Ropa de colores, pelo teñido y tatuajes. Una rareza para la época.

Su contra cara fueron sus excesos. Confesó su adicción desde muy joven, cuando aún era jugador de Huracán. Se lo vio muy mal. Realmente desmejorado. Tuvo la fortaleza para recuperarse y encarar una nueva vida. Entre risas y lágrimas dejó esta frase como sentencia…

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

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