TALENTO ROSARIGASINO

1886

Por Carlos Aira (@carlosaira11)

 

Rosario. Cuna de cracks. Cada fin de semana, un joven nacido en el barrio La Bajada asombra al mundo. Lionel Messi, fen√≥meno del Siglo XXI. Rosarino de alma y coraz√≥n. ¬ŅPero ese talento naci√≥ por generaci√≥n espont√°nea? Cuesta creerlo‚Ķ

Gabino Sosa. "El Payador de la Redonda". Ferroviario, gambeteador. El primer talento rosarino de excepción.
Gabino Sosa. ¬ęEl Payador de la Redonda¬Ľ. Ferroviario, gambeteador. El primer talento rosarino de excepci√≥n.

Existe una escuela. Un estilo de juego que naci√≥ a orillas del Paran√° con el primer partido de f√ļtbol. Lionel es la continuidad hist√≥rica de una serie de talentos sin par. El primero de ellos fue Gabino Sosa. Un reo de aquellos. Ferroviario, durante casi un cuarto de siglo, entre 1916 y 1939 visti√≥ con un talento sin par la camisa de Central C√≥rdoba de Rosario. En 1923, cuando le convirti√≥ un gol de antolog√≠a al Plymouth brit√°nico de gira por nuestro pa√≠s, fue El Payador de la Redonda. Campe√≥n con los Charr√ļas de la Copa Beccar Varela 1933, fue un monstruo de su tiempo, que no fue m√°s grande porque decidi√≥ no jugar en el profesionalismo porte√Īo.

 

 

A√Īo 1935. El crack que se iba y el pibe que descollaba. Gabino junto a Vicente de la Mata. Capote. Un crack de todos los tiempos.
A√Īo 1935. El crack que se iba y el pibe que descollaba. Gabino junto a Vicente de la Mata. Capote. Un crack de todos los tiempos.

La continuidad gen√©tica del talento fue con la misma camisa azul con bolsillo rojo. En su ocaso, Gabino transfiri√≥ el mandato hist√≥rico a un pibe llamado Vicente De la Mata. Jug√≥ poco en Rosario. Con s√≥lo 19 a√Īos fue transferido a Independiente. En Avellaneda proyect√≥ su talento sin par. Vicente fue un gambeteador compulsivo. El 12 de octubre de 1939 fue su tarde dorada. Autor de un gol para todos los tiempos. River e Independiente se med√≠an en el Monumental, y De la Mata gambete√≥ futbolistas rivales desde antes de mitad de cancha. La hinchada enloquec√≠a con s√≥lo verlo. Cantaba: ‚Äú¬ŅA d√≥nde va la gente? ¬°A ver a Don Vicente!‚ÄĚ. Ya veterano peg√≥ la vuelta al pago y jug√≥ un par de temporadas en Newell¬īs Old Boys.

En los fecundos a√Īos cuarentas, dos rosarinos coparon la escena. Fueron Ren√© Pontoni y Rinaldo Martino. Pontoni, si bien nacido en Santa Fe, mostr√≥ en Newell¬īs todo su arsenal de recursos y talento. Martino, Mamucho para la hinchada, era d√ļctil y genial. No lleg√≥ a jugar en la primera de ning√ļn club de su ciudad. En 1941 fue transferido de Belgrano de Rosario a San Lorenzo. All√≠ se encontr√≥ con Pontoni, donde hicieron historia por a√Īos.

Una tarde, el autor de √©ste art√≠culo le pregunt√≥ a Federico Sacchi: "Maestro, ¬ŅEs cierto que usted jam√°s dio mal un pase?". La respuesta fue antol√≥gica: "En Rosario la gente miente mucho..."
Una tarde, el autor de √©ste art√≠culo le pregunt√≥ a Federico Sacchi: ¬ęMaestro, ¬ŅEs cierto que usted jam√°s dio mal un pase?¬Ľ. La respuesta fue antol√≥gica: ¬ęEn Rosario la gente miente mucho…¬Ľ

Con los a√Īos, otro enorme talento surgi√≥ de las entra√Īas del f√ļtbol rosarino. Un talento curioso, porque defender con clase y elegancia es para pocos. A fines de los cincuentas, un rubio llamado Federico Sacchi llamaba la atenci√≥n de aquellos que los s√°bados se acercaban a ver los partidos de Tiro Federal. Su estampa de actor de cine, alto, rubio, siempre impecable ten√≠a parang√≥n en su juego: exquisito. Luego brill√≥ con luz propia durante a√Īos con la camiseta del Racing Club.

Tom√°s Felipe Carlovich es el gran mito del f√ļtbol argentino. Debut√≥ en Rosario Central en 1969. Jug√≥ muy poco con la camiseta auriazul. Tan s√≥lo un par de partidos. Luego de un breve paso por Flandria, lleg√≥ a Central C√≥rdoba de Rosario. Su estampa era singular. Su andar desgarbado, su altura, y sobre todo su barba de d√≠as, eran sus se√Īas de identidad.

La noche que naci√≥ la leyenda Carlovich. El lungo de Central C√≥rdoba (segundo parado desde la derecha), en s√≥lo un tiempo bail√≥ a todo el equipo argentino. El rey del ca√Īo de ida y vuelta.
La noche que naci√≥ la leyenda Carlovich. El lungo de Central C√≥rdoba (segundo parado desde la derecha), en s√≥lo un tiempo bail√≥ a todo el equipo argentino. El rey del ca√Īo de ida y vuelta.

El Trinche, como lo conoc√≠an en el Barrio Tablada, tuvo su noche de gloria el mi√©rcoles 17 de abril de 1974. Amistoso entre un combinado rosarino y el seleccionado nacional, previo al Mundial de Alemania Occidental. Era un gran momento del f√ļtbol rosarino, con Central y Newell¬īs peleando por el t√≠tulo. El combinado local ten√≠a a los mejores valores de ambos clubes y a Carlovich, jugador de Primera C. El Trinche jug√≥ s√≥lo los primeros 45 minutos. Fue tan brillante su actuaci√≥n ‚Äď que finaliz√≥ con un parcial de 3-0 a favor de su equipo ‚Äď que en el entretiempo, Vladislao Cap, entrenador del seleccionado le pidi√≥ a Juan Carlos Montes un poco de clemencia sacando a ese loco que hac√≠a delirar los hinchas con sus m√≠ticos ca√Īos de ida y vuelta.

Gerardo Martino fue un mediocampista tan fino como criterioso. Vital en los ciclos exitosos de José Yudica y Marcelo Bielsa.
Gerardo Martino fue un mediocampista tan fino como criterioso. Vital en los ciclos exitosos de José Yudica y Marcelo Bielsa.

Los a√Īos ochentas fueron rosarinos. Tiempos de habilidosos. La m√°quina que fue el Ferro Carril Oeste dirigido por Carlos Griguol tuvo en la zurda de Oscar Rom√°n Acosta la cuota de imaginaci√≥n y talento. Ni hablar de dos grandes en serio: Omar Palma y Gerardo Martino, sobrino del viejo Mamucho. El Negro y el Tata fueron s√≠mbolos por a√Īos de las dos camisetas que despiertan las mayores pasiones en Rosario.

Muchos jugadores, que si bien fueron brillantes, no estuvieron a la altura de cracks. Julio Libonatti fue el primer argentino en probar suerte por Europa. Marc√≥ el gol decisivo en el Sudamericano de 1921 ante Uruguay. Eso llam√≥ la atenci√≥n de los dirigentes del Torino de Italia. Ya en Italia se convirti√≥ en un goleador temible siendo a√ļn hoy, uno de los m√°ximos goleadores hist√≥ricos del Toro.¬† En Central se lo recuerda a Waldino Aguirre.

El Torito fue un delantero fenomenal. √ćdolo en los a√Īos cuarentas. Genio e irreverente. Alguna vez, luego de convertirle un gol a Newell¬īs, enfrent√≥ a la copetuda platea femenina √Īulista y festej√≥ su conquista mostr√°ndole sus peludos test√≠culos. El Torito fue asesinado una fr√≠a noche de octubre de 1977 en una espantosa comisar√≠a rosarina. La vida no lo hab√≠a tratado bien‚Ķ

Jos√© Omar Pastoriza fue otro rosarino tapado. Figura gigante de nuestro f√ļtbol, al igual que C√©sar Luis Menotti. El Flaco era tan lento como talentoso. Un n√ļmero diez larguirucho que le pegaba incre√≠blemente fuerte y bien a la pelota.

Lio Messi. Rosarino de pura cepa. Continuador de un linaje futbolero √ļnico en el mundo. ¬ŅEuropeo? Ni a palos, rosarigasino al mango.
Lio Messi. Rosarino de pura cepa. Continuador de un linaje futbolero √ļnico en el mundo. ¬ŅEuropeo? Ni a palos, rosarigasino al mango.

No podemos omitir a una familia rosarina de pura cepa: los Solari. Son cuatro generaciones de futbolistas que en diferentes √©pocas lograron t√≠tulos y trascendencia. Jorge, junto a su hermano Eduardo, fundaron el club Renato Cesarini de Rosario, cuna de grandes jugadores, como Javier Mascherano, santo y se√Īa del seleccionado argentino en las √ļltimas copas del mundo, abanderado del orgullo y el amor propio. Seleccionados en los cuales comparti√≥ equipo con otros dos talentos surgidos en las entra√Īas de los grandes rosarinos, como Maxi Rodr√≠guez y √Āngel Di Mar√≠a.

El talento de Lionel Messi no surgió en él por generación espontánea. Es el continuador histórico de una línea de juego que nos enorgullece.

 

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