Juventud Antoniana – Atletico Ledesma 1988. Cambiar el resultado para salvar su vida

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Curiosamente, esta no es una historia de entrega o soborno. La inmoralidad se vivió en relación con un suceso muy particular: un árbitro que debió jugar los minutos finales del partido en forma ficticia para no ser linchado.

Domingo 10 de enero de 1988. Por la primera fecha del Regional (Zonal Noroeste), se enfrentaban en Salta, Juventud Antoniana y Atlético Ledesma, de Jujuy.

Una fecha inicial de un mini torneo en el cual tambi√©n se encontraban Central Norte (Salta) y Almirante Brown (Tucum√°n) clasificatorio – luego de otras instancias – al Nacional B. De estos primeros cuatro equipos, luego de seis fechas, dos clasificar√≠an a la siguiente instancia. No debi√≥ existir un clima hist√©rico en el estadio Fray Honorato Pistoia. Pero la realidad fue otra…

Como sucedía en aquellos días, en los partidos importantes que se jugaban bajo el consejo federal, los árbitros los enviaba AFA desde Buenos Aires. Aun no existía el SADRA. Para el encuentro entre Antoniana y Ledesma, el árbitro designado fue Osvaldo Pisapia, quién para aquella época era árbitro de Primera B Metropolitana.

Pisapia lleg√≥ acompa√Īado de su mujer y su hija a Salta tres d√≠as antes del partido. En los mentideros provinciales corri√≥ un rumor: los Blaquier – due√Īos del Ingenio Ledesma – le hab√≠an pagado unas mini vacaciones en Cafayate junto a su familia. En la misma ma√Īana del partido, se pod√≠a leer en El Tribuno de Salta: ¬ęSe tiene que terminar el turismo gratuito. Pisapia lleg√≥ a Salta el viernes acompa√Īado de su esposa. El s√°bado hizo mini turismo a Cafayate para retornar y dirigir el partido el domingo, cuando por reglamentaci√≥n est√° prohibido salir acompa√Īado por la esposa. ¬ŅVino con la mente y responsabilidad para dirigir un partido o pensando en conocer los Valles Calchaqu√≠es?¬Ľ.

Cuando la terna arbitral sali√≥ al campo de juego bajo una lluvia de insultos. ¬ęPorte√Īos hijos de puta, ustedes vienen a hacer turismo¬Ľ, fue lo que m√°s escucharon Pisapia y sus l√≠neas, Luis Garibotti y Augusto Mounes.

A pesar de un campo de juego lamentable, ambos equipos jugaron un partidazo. Faltando cinco minutos para que concluya el tiempo reglamentario, igualaban 2 a 2. Hasta que llegó la jugada que desmadró todo: ataque de Ledesma. Jugada en convinación entre Gherbi y Vicente Cortina Durá, pase Mattei, este habilita a Gustavo Gherbi quien marca el tercer gol de la visita.

Desde ese momento todo fue anormal. El espeso clima previo se hizo carne. Comenzaron a tirarle palos al l√≠nea Mounes, por un supuesto off-side de Gherbi. El partido fue suspendido y los √°rbitros corrieron al vestuario bajo una lluvia de botellas. Una vez en el vestuario, el clima se puso mas espeso. Una multitud de hinchas locales quer√≠an linchar a los √°rbitros. La soluci√≥n fue continuar el partido en modo de farsa: dar cuenta que la conquista fue anulada y seguir los minutos finales sosteniendo el enga√Īo.

Para la tribuna, el partido finaliz√≥ 2 a 2. D√≠as despu√©s, con el informe firmado por Pisapia, el Consejo Federal le dio por ganado el partido a Atl√©tico Ledesma 3 a 2. ¬ęDecid√≠ anular el gol para que la hinchada y los jugadores locales creyeran que segu√≠a 2-2. Hab√≠a sido un golazo y v√°lido, pero con los de Ledesma hicimos la parodia de que estaba anulado y de que el partido continuaba. En ese momento no pens√© en cuestiones reglamentarias: si hab√≠a vidas en juego‚ÄĚ,¬†record√≥ a√Īos despu√©s Pisapia al diario Cr√≥nica.

Finalmente, fue San Martín de Tucumán el equipo que Рno sólo ascendió ganó el Regional Рsino también, ascendió a Primera División en aquel 1988.

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

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