El Chueco García: un crack olvidado

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3 de mayo de 1942. Clásico ante Independiente. Un Chueco García maduro.

Sin dudas, fue el puntero izquierdo m√°s talentoso de la historia de nuestro f√ļtbol. Muy que le duela a algunos, logr√≥ ese honor√≠fico galard√≥n sin consagrarse nunca campe√≥n. Marc√≥ una era en Racing y el seleccionado nacional. ¬ŅComo puede ser que pocos sepan quien fue Enrique Garc√≠a, El Chueco?

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

Enrique Garc√≠a. Nombre y apellido gen√©rico para un f√ļtbol inconseguible. El Chueco Garc√≠a, dicho as√≠, una marca registrada. El Poeta de la Zurda. Un crack inolvidable de los a√Īos treinta. Para quienes lo vieron jugar y para aquellos que crecieron escuchando a sus mayores hablar de sus proezas. Por nuestro eterno descuido hacia las glorias, ya pocos saben qui√©n fue.

Una joya del archivo Xenen. Enrique García el día de su debut con la camiseta de Racing. 3/5/1936, derrota 2-1 ante Tigre en la vieja cancha de Platense en Manuela Pedraza y Crámer
Una joya del archivo Xenen. Enrique García el día de su debut con la
camiseta de Racing. 3 de mayo de 1936. Derrota 2-1 ante Tigre en Manuela Pedraza y Crámer

Garc√≠a naci√≥ el 20 de noviembre de 1912 en la ciudad de Santa Fe. ¬†Apareci√≥ muy joven en la primera de Gimnasia de su ciudad natal. A√Īo 1928. Con s√≥lo 16 a√Īos ya se sab√≠a que era un prodigio de esos que aparecen muy de vez en cuando. Su zurda ¬†comenz√≥ a dibujar filigranas que le permitieron a su club – que se ubicaba a solo dos cuadras de su casa natal – consagrarse como primer equipo campe√≥n profesional de la Argentina (el campeonato santafesino termin√≥ en octubre de 1931, antes que el porte√Īo). Eran tiempos de Los Pistoleros, una notable delantera de Gimnasia compuesta por Gabriel Mag√°n, Oscar Salas, Tom√°s Loyarte, Genaro Canteli y el propio Garc√≠a. En esos d√≠as juveniles se lo pod√≠a descubrir por sus botines desatados desde el comienzo del juego y una chuequera notable. Un periodista de El Litoral decidi√≥ bautizarlo para siempre como El Chueco.

El chueco con la camiseta de Rosario Central. A√Īo 1935.
El Chueco con la camiseta de Rosario Central. A√Īo 1935.

En 1931 pas√≥ a Uni√≥n. All√≠, por primera vez, su destin√≥ comenz√≥ a atarse al de Racing Club. ¬ŅQue sucedi√≥? La dirigencia de Independiente se hab√≠a enterado de las virtudes del zurdo de apiladas notables. Con la idea de contratarlo, los directivos organizaron un amistoso ante los tatengues. Quer√≠an verlo. Cuando estaba por comenzar el partido se larg√≥ un chaparr√≥n impresionante, obligando la suspensi√≥n del encuentro¬†al cual fue imposible reprogramarlo¬†Los Rojos volvieron a casa sin Garc√≠a. El destino estaba sellado.

Finalmente, el pibe que quería Independiente, y del que se hablaba insistentemente en Buenos Aires, no iría a la ciudad capital: en 1933, el Chueco firmó para Rosario Central.

El Chueco pronto sacó chapa de distinto. Esta tapa de "Alumni" de 1936 le pone nombre a uno de sus tantos apodos: "EL POETA DE LA ZURDA".
La Revista Alumni lo bautizó con uno de sus apodos: El Poeta de la Zurda.

Si bien Central aun no jugaba el profesionalismo porte√Īo, su figura ya era inmensa. Entre 1933 y 1935 los Canallas formaron una delantera que fue la envidia del f√ļtbol nacional: Juan Cagnotti, Julio G√≥mez, Sebasti√°n Guzm√°n, Cayetano Potro y el propio Chueco. En aquellos d√≠as de gloria centralista, un pibe rosarino decidi√≥ abrazar la causa canalla gracias al embrujo que generaba el Chueco. Ese chiquil√≠n era Ernesto Guevara de la Serna. Con los a√Īos su apellido se achicar√° y ganar√° un apodo indeleble. Che Guevara.

Tanta fama ten√≠a la delantera que los grandes de Buenos Aires quer√≠an comprarlos. Las ofertas llegaban a orillas del Paran√°, pero ninguna convenc√≠a. Pero en 1936 nuevamente el destino meti√≥ a Independiente en la vida del Chueco. En enero de aquel a√Īo, la directiva roja pidi√≥ precio por toda la delantera canalla. La respuesta fue una cifra sideral: 100.000$ por los cinco delanteros.

La mítica ala izquierda del ataque racinguista entre 1936 y 1938: Alejandro Scopelli y Enrique García.
La mítica ala izquierda del ataque racinguista entre 1936 y 1938: Alejandro Scopelli y Enrique García.

Para dar idea de la magnitud del monto, pocos a√Īos atr√°s, por la friolera de 32.000$, Bernab√© Ferreyra pas√≥ de Tigre a River Plate. Por ese pase, los riverplatenses ganaron el apodo de Millonarios.

Cuando parec√≠a que hab√≠a mudanza en bloque desde Rosario hacia Avellaneda, Racing Club¬†ofreci√≥¬†una fortuna por el genio zurdo. Cuando lleg√≥ la oferta, en Central no pod√≠an rechazarla. 38.981$ por Enrique Garc√≠a. Fue la m√°xima transferencia del f√ļtbol argentino por muchos a√Īos.

C√≥rner desde la izquierda. El Chueco se prepara para ejecutarlo. A√Īo 1940.
C√≥rner desde la izquierda. El Chueco se prepara para ejecutarlo. A√Īo 1940.

Luego del rotundo fracaso de 1935, la directiva racinguista decidi√≥ una profunda renovaci√≥n para 1936. Era momento para nombres fuertes. Desde Italia llegaron dos Profesores del Estudiantes de 1930: Alejandro Scopelli y Enrique Guaita. Ambos campeones mundiales 1934. Con ellos regresaba al pa√≠s el arquero √Āngel Capuano. Los tres hab√≠an decidido regresar a la Argentina procedentes del Club Roma. La guerra en Italia ser√≠a una realidad en breve tiempo y ninguno de los tres quer√≠a estar presente all√≠ cuando llegara ese momento.

En 1936, Racing conform√≥ la mejor delantera del f√ļtbol nacional. Por lo menos en nombres: Enrique Guaita, Alejandro Scopelli, Evaristo Barrera, Vicente Zito y el Chueco Garc√≠a.

LDT 1938 Enrique Garcia

Enrique García debutó en la quinta fecha del campeonato. 3 de mayo de 1936. Derrota 2 a 1 ante Tigre en Manuela Pedraza y Crámer. Una multitud se acercó la cancha calamar para ver al genio que venía desde Rosario. Desde aquella tarde hasta la primera fecha del campeonato de 1943, el Chueco siempre fue titular en el equipo albiceleste.

Fueron 232 partidos consecutivos. Llenos de gambetas, hamaques y un humor corrosivo. Para la prensa ya era El Poeta de la Zurda. Para sus compa√Īeros, un tipo capaz de ganar partidos s√≥lo o convertirse en Sportivo Chueco Garc√≠a¬†verdugueando propios y rivales.

3 de mayo de 1942. Clásico ante Independiente. Un Chueco García maduro.
3 de mayo de 1942. Clásico ante Independiente. Un Chueco García maduro.

En aquellos a√Īos en los cuales Racing convert√≠a de a ocho goles por partido, Garc√≠a despotricaba hacia sus defensores a pura iron√≠a. Era com√ļn escucharlo gritar: ¬ę¬°Marquen a los nuestros!¬Ľ cuando la Academia padec√≠a un c√≥rner en contra. Es que los de Avellaneda eran un flan defendiendo. En otra oportunidad un compa√Īero se le acerc√≥ demasiado. Garc√≠a se desentendi√≥ de la pelota, le estrech√≥ la mano y le dijo: ¬ęEnrique Garc√≠a, para servirlo¬Ľ. La tribuna se mor√≠a de risa.

Ya veterano junto a otro crack racinguista: José Salomón. Ambos sufrirán fracturas que cortarán sus carreras.
Ya veterano junto a otro crack racinguista: José Salomón. Ambos sufrirán lesiones que cortarán sus carreras.

Genial e irreverente. Luego de una jugada brillante volv√≠a arrastrando la planta de su pie izquierdo. Consultado por su particular costumbre respondi√≥: ¬ęBorro la jugada para que no me la copien¬Ľ. Zurdo cerrad√≠simo. Tan s√≥lo convirti√≥ un gol con la pierna derecha. Fue ante San Lorenzo de Almagro. A√Īo 1942. Alguna vez el masajista intent√≥ trabajar en su pierna derecha, su respuesta fue antol√≥gica: ¬ęDeja…total, ¬°Para lo que sirve!¬Ľ.

Su carrera se rompi√≥ junto a sus me√Īiscos. 18 de septiembre de 1943. Cancha de Independiente. Primera fecha del campeonato ante Boca Juniors. Fue operado. Jug√≥ un par de encuentros al a√Īo siguiente. Termin√≥ retir√°ndose en 1945. Hab√≠a jugado 234 partidos con la camiseta de la Academia. Marc√≥ 78 goles. Un n√ļmero excepcional para un wing izquierdo.

Las canas poblaban su sien. A√Īo 1957. Tapa de El Gr√°fico junto a Adolfo Pedernera y Jos√© Manuel Moreno.
Las canas poblaban su sien. A√Īo 1957. Tapa de El Gr√°fico junto a Adolfo Pedernera y Jos√© Manuel Moreno.

Enrique Garc√≠a fue parte del seleccionado nacional. Le toc√≥ una generaci√≥n brillante de compa√Īeros. Entre ellos su mejor socio: Jos√© Manuel Moreno.

Alguna vez, durante un Argentina-Brasil por la Copa Roca, Fioravanti, qui√©n transmit√≠a junto al campo de juego, le pidi√≥ al Chueco que le facilitara un gol a Fabio Cass√°n, un delantero de Chacarita Juniors. Luego de una genial apilada le sirvi√≥ la pelota al delantero, qui√©n marc√≥ el quinto gol argentino. El Chueco sali√≥ corriendo donde estaba el relator y con tono sobrador le pregunt√≥: ¬ę¬ŅY ahora a qui√©n?¬Ľ.

Alguna vez, Diego Lucero, el popular periodista que cubri√≥ todos los mundiales entre 1930 y 1994, traz√≥ el siguiente semblante sobre el Chueco: ¬ęSi el carasucia en f√ļtbol reclamara un afiche que lo representara, Enrique Garc√≠a, el poeta de la zurda , se pintaba s√≥lo para tal fin. Era un jugador travieso, burl√≥n, ir√≥nico, despectivo, casi cruel hacia el rival, jocoso y jocundo a la vez, √°ngel y demonio, admirado por unos y detestado por otros, sus jugadas era todo genio y sus actitudes puro desaf√≠o¬Ľ

Jug√≥ 35 partidos internacional. Gan√≥ los Sudamericanos de 1937, 1941 y 1942. Nunca se consagr√≥ campe√≥n de Primera Divisi√≥n. Retirado atendi√≥ su bomboner√≠a ubicada en la Avenida Entre R√≠os. Falleci√≥ a los 56 a√Īos, el 23 de agosto de 1969.

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