A√Īo 197x. La curiosa historia de un partido arreglado en el cementerio

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No daremos fechas. Tampoco nombres o lugares. Tambi√©n preservaremos a la fuente. Pero la historia es ver√≠dica y da cuenta de un arreglo dentro del f√ļtbol por dem√°s curioso.

La historia transcurri√≥ a fines de los a√Īos setenta. Un grande – muy venido a menos en aquellos d√≠as – quer√≠a clasificar a las finales del Campeonato Nacional. Ese torneo le era muy esquivo a √©sta prestigiosa instituci√≥n.

En la √ļltima fecha, este equipo deb√≠a viajar hacia el norte del pa√≠s donde deb√≠a enfrentar a un club que depend√≠a directamente de una f√°brica. Ganando, el grande en cuesti√≥n ten√≠a garantizada la clasificaci√≥n. Pero las desventuras que persegu√≠an al club desde hace tiempo hac√≠an dudar del triunfo.

Como la presi√≥n era mucha, directivos y cuerpo t√©cnico entendieron necesario arreglar el partido. No quer√≠an vivir una decepci√≥n como el a√Īo anterior, cuando sufrieron una inesperada eliminaci√≥n cayendo ante un equipo muy chico en su provincia.

Una vez en el pueblo Рconocido por un triste apagón Рcontactaron al arquero del equipo. El mismo aceptó el convite, pero pidió discreción. El pueblo era muy chico y el guardameta sugirió que la reunión se llevara adelante en un lugar íntimo. Ese sitio era el cementerio del pueblo.

All√≠ fueron todos los implicados. Los dirigentes del club visitante, el joven entrenador del primer equipo, pero el arquero no lleg√≥ s√≥lo. Lo acompa√Īaban el 2 y el 9 del equipo. Ellos tambi√©n quer√≠an ser parte del arreglo.

Ellos no figuraban en el presupuesto, pero todo sea por la clasificación, dijeron los directivos de la sufrida institución. Entre cruces, lápidas y viudas de negro se cerró el arreglo.

El partido se jug√≥ con estadio lleno. El sol de diciembre calcinaba al p√ļblico presente. El equipo del norte era mejor – y para peor – la gran figura era el zaguero supuestamente comprado. Pasaban los minutos y el equipo grande se estaba quedando fuera. En el banco de suplentes, el director t√©cnico repet√≠a a los gritos: ¬ęMierda, como nos cagaron¬ę.

En el √ļltimo minuto, el recio zaguero cometi√≥ un penal. El arquero, obviamente no lo ataj√≥. El grande Buenos Aires gan√≥. Los dirigentes y su t√©cnico volvieron felices. Algunos muchachos de camiseta roja tambi√©n estuvieron felices…

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

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