Chaco Pudo. El mítico ascenso de Chaco For Ever a Primera División en 1989.

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El 27 de mayo de 1989, en Resistencia se jugó un partido para la historia. Chaco For Ever podía subir a Primera División si derrotaba al líder Lanús. La jornada terminó en fiesta y en un ascenso que parecía imposible. Una campaña espectacular que finalizó con los litoraleños obteniendo el Nacional B. Recordamos esta hazaña del negro chaqueño en xenen.com.ar

Por Carlos Aira (info@xenen.com.ar)

 

El equipo que enfrentó a Lanús aquel 29 de mayo de 1989: Di Marco, Valdéz, Freyre, Ferlatti, Sperandío y Parrado. Abajo: Cravero, Noremberg, Fernández, Luis Sosa y Rosas.
El equipo que enfrentó a Lanús aquel 29 de mayo de 1989: Di Marco, Valdéz, Freyre, Ferlatti, Sperandío y Parrado. Abajo: Cravero, Noremberg, Fernández, Luis Sosa y Rosas.

Cuando Chaco For Ever ascendió al Nacional B en 1986 – el primero luego de la reestructuración de los campeonatos de AFA – pocos chaqueños soñaban con lo que sucedió aquel 29 de mayo de 1989.

Luego de una gran temporada 87/88, For Ever perdió la posibilidad de ascenso a Primera División al caer ante San Martín de Tucumán en la final del dodecagonal. El equipo sintió el golpe: el comienzo de la temporada siguiente fue desalentador.

31 de agosto de 1988. La alineación que empato con Banfield 2-2, por la 1ª fecha del Nacional “B” 1988/89. Arriba: Raul Oyola, Juan Arguello, Jorge Benitez, Jose Vilche, Felipe Di Marco y Hugo Parrado. Abajo: Luis Sosa, Celso Freyre, Jose Villarreal, Luis Diaz y Juan Sotelo
31 de agosto de 1988. La alineación que empato con Banfield 2-2, por la 1ª fecha del Nacional “B” Arriba: Raul Oyola, Juan Arguello, Jorge Benitez, Jose Vilche, Felipe Di Marco y Hugo Parrado. Abajo: Luis Sosa, Celso Freyre, Jose Villarreal, Luis Diaz y Juan Sotelo

Para el Negro el campeonato comenzó el 30 de agosto, segunda fecha, con derrota en Mendoza. 0-2 ante Deportivo Maipú. El reencuentro con su gente tampoco fue grato, ya que igualó 2 a 2 ante el recién ascendido Estación Quequén. Luego de aquel empate con gusto a muy poco, el equipo dirigido por la dupla Miguel Tojo – Roberto Telch acumuló tres duras derrotas consecutivas: Huracán (0-2 en el Ducó), Tigre (1-2 en Resistencia) y una dura goleada ante Colón (1-5) en el Cementerio de los Elefantes. Para septiembre de 1988, con seis fechas jugadas, el negro sumaba dos puntos, luego del empate ante Banfield, en partido postergado por la primera jornada. El ciclo de la dupla finalizó en la 11º fecha. Derrota 2 a 1 ante Talleres de Escalada. For Ever, con nueve puntos, estaba muy lejos de Lanús, líder con 16, en épocas de dos puntos por victoria.

Con la conducción de Oscar Palavecino, el equipo reencontró su rumbo.
Con la conducción de Oscar Palavecino, el equipo reencontró su rumbo.

Considerando que el proyecto se iba a pique, Jorge Yunes – presidente blanquinegro – tomó una decisión trascendental al darle la dirección técnica del equipo a Oscar Yacaré Palavecino, un viejo conocido de la institución.

En un primer momento se pensó en un corto interinato, pero las primeras cuatro fechas bajo su dirección técnica finalizaron en triunfo: 1 a 0, ante Los Andes, 2 a 0 contra Cipolletti en el sur; goleada 5 a 1 ante Douglas y 2 a 0 ante Chacarita en San Martín. Palavecino fue ratificado en el cargo. Movió fichas en el equipo. Buscó seguridad defensiva con Celso Freyre y Felipe Di Marco. Ratificó a un pibe rafaelino que daría que hablar: el Chango Daniel Cravero. Adelante, un tridente goleador con Mario Noremberg, el uruguayo Luis Sosa y el Chato Carlos Rosas. Quedaban afuera del equipo el pelado Juan Manuel Sotelo y el santafesino Claudio Mir.

17 de diciembre de 1988. El equipo de For Ever que venció a Lanús y Guidi y Arias: Valdéz, Freire, Di Marco, Sperandío, Ferlatti y Parrado; Abajo: Sosa, Arguello, Cravero, Rosas y Sotelo.
17 de diciembre de 1988. El equipo de For Ever que venció a Lanús en Guidi y Arias: Valdéz, Freire, Di Marco, Sperandío, Ferlatti y Parrado; Abajo: Sosa, Arguello, Cravero, Rosas y Sotelo.

El año terminó con un equipo en alza, a pesar de los graves conflictos internos. El atraso en el pago de sueldos, premios y primas de contratos motivaron un serio conflicto a horas del vital partido ante el puntero Lanús en Guidi y Arias, último  partido antes del receso. Por el mismo, el arquero paraguayo Américo Giménez Aguilera, Mauricio Esquivel y Mario Noremberg no viajaron. También fueron sancionados por actos de indisciplina José Villarreal y Antonio Alarcón.

A pesar de los contratiempos, aquella tarde del 17 de diciembre de 1988, For Ever venció 2 a 0 a los granates – quitándoles un invicto de 18 partidos – con goles de Alfredo Fernández y Luis Sosa.

1989, el año

Lucho Sosa define ante la salida de Geloz. Partido postergado por la primera fecha, jugado el 31 de agosto de 1988.
Lucho Sosa define desviado ante la salida del arquero Geloz. Banfield goleó 3 a 0 a For Ever en el primer partido de 1989. Fue el único tropezón serio en un año brillante.

El verano de 1989 estuvo atravesado por la incertidumbre nacional. Al intento de copamiento del cuartel de La Tablada, el 23 de enero, se le sumó el estallido hiperinflacionario que comenzó el 1 de febrero. El Austral, moneda nacional desde 1985, era un valor nominal. Un país a la deriva.

Antes de comenzar la segunda rueda, el goleador Hugo Noremberg trazó un semblante con las expectativas depositadas: «Esperamos poder lograr el anhelo de todos los chaqueños. En el 88 estuvimos muy cerca. Ojalá en el transcurso de la segunda rueda continuemos con el nivel mostrado, porque lo elevamos notablemente. Prueba está el triunfo ante Lanús de visitante. Ojalá podamos mantener el ritmo adquirido».

El misionero Mario Noremberg fue fundamental en aquel campeonato 88/89.
El misionero Mario Noremberg fue fundamental en aquel campeonato 88/89.

A pedido de Palavecino, la directiva redujo de 37 a 25 profesionales el plantel, quedando en libertad de acción futbolistas que habían sido parte del equipo, como Claudio Mir, el bahiense Luis DíazRaul Oyola, Juan Cañete, Fernando Moro y Miguel Cáceres. Los problemas económicos se iban sumando al ritmo de una inflación galopante. El plantel tenía nombres importantes para la categoría con contratos dolarizados, como el misionero Noremberg o el Gringo Daniel Sperandío, campeón mundial Juvenil en Japón 1979.

El año comenzó con goleada en contra. Fue ante Banfield, en Peña y Arenales. Luego se hilvanaron victorias: 3 a 0 ante Deportivo Maipu; 2 a 0 contra Huracán; 3 a 1 con Tigre; 2 a 1 ante Colón; 2 a 1 frente a Quilmes; 4 a 2 a Talleres de Escalada; 1 a 0 ante Cipolletti.

LDT 1989 Defensa for ever
Puntales defensivos del equipo: Felipe Di Marco, Raúl Valdéz y Celso Freyre.

El equipo había levantado su nivel, pero la marcha de Lanús era implacable. Tanto fue así que el experimentado Sperandío, luego de un empate ante Italiano en Buenos Aires, declaró: «Lanús es inalcanzable, porque ha sacado demasiada ventaja; además, nosotros tenemos un fixture bastante complicado. For Ever dejó escapar puntos importantes al inicio del campeonato, pero vamos a ascender».

A partir de la 36º fecha comenzó una notable levantada de For Ever, al compás de un errático Lanús.
A partir de la 36º fecha comenzó una notable levantada de For Ever, al compás de un errático Lanús.

El sábado 8 de abril, cuando se jugó la 35º fecha, los granates golearon 5 a 1 a Banfield en el clásico. Esa tarde, For Ever consiguió una importante victoria 2 a 1 ante Douglas en Pergamino. A partir de esa fecha, algo cambió. Lanús comenzó a perder puntos increíbles. A la memoria de los chaqueños volvía a retumbar el viejo slogan de Chaco Puede.

Para las fechas finales del campeonato, Lanús tenía un fixture por demás accesible. Recibía en casa a tres rivales que luchaban por la permanencia. Curiosamente, igualó con Estación Quequén, Tigre y Central Córdoba de Santiago del Estero. Una guerra de nervios hicieron mella en el plantel granate conducido por Roberto Rogel. Mientras se decía que no querían ascender, más cuesta arriba se les hacían los partidos.

6 de mayo. Empate con gusto a hazaña en Tucumán. Con cuatro hombres menos, For Ever logró un punto de oro.
6 de mayo. Empate con gusto a hazaña en Tucumán. Con cuatro hombres menos, For Ever logró un punto de oro.

Por su parte, la moral del equipo chaqueño iba en alza. El 6 de mayo jugaron un partido épico en Tucumán. Esa tarde igualaron 1 a 1 ante Atlético. Finalizaron el encuentro con el mínimo de siete jugadores: el árbitro Juan Carlos Crespi expulsó a Sperandío, Sosa, Cravero y Di Marco. En un vestuario eufórico, el técnico Palavecino declaró: «El empate que logramos con solo siete jugadores nos levanta aun mas la moral para encarar este tramo decisivo. Fue un empate heroico, aunque las expulsiones nos desmembraron un poco el equipo, pero lo volveremos a armar con los jugadores que tenemos. Quedan por delante tres fechas durísimas»

20 de mayo de 1989. Penúltima fecha. Goleada 3 a 0 ante Temperley en el Sur. Esa tarde Lanús no pasó del empate ante Central Córdoba. El ascenso dependía del negro.
20 de mayo de 1989. Penúltima fecha. Goleada 3 a 0 ante Temperley en el Sur. Esa tarde Lanús no pasó del empate ante Central Córdoba. El ascenso dependía del negro.

La penúltima fecha fue increíble. 20 de mayo. Lanús, 52 puntos, Chaco For Ever 50. En la última fecha, se medían en Resistencia. En Guidi y Arias, el local enfrentaba al débil Central Córdoba santiagueño. A un par de estaciones, un descendido Temperley ante los chaqueños obligados a ganar. Otro resultado lo dejaba fuera del ascenso ante un eventual triunfo granate. Los trescientos hinchas que acompañaron a For Ever festejaron como nunca el 3 a 0 final. No sólo por la goleada, sino porque Lanús había igualado 1 a 1.

En un vestuario eufórico, Mario Noremberg tocó un tema espinoso: «Miren, para mí la incentivación no es algo malo porque te están dando plata para que ganes. Lanús debe haberle prometido algún dinero a los jugadores de Temperley por sacarnos algún punto. Pero nosotros no le teníamos miedo a eso, sino al juego malintencionado que podía dejarnos con alguna baja para el partido del sábado».

El Chango Daniel Cravero fue una de las grandes revelaciones del campeonato.
El Chango Daniel Cravero fue una de las grandes revelaciones del campeonato.

 

Las cartas estaban jugadas. Por designio del calendario, la última fecha medían a For Ever y Lanús en Resistencia.

La semana previa fue terrible para los planteles. Por el lado granate, la presión fue insoportable. A pesar de contar con hombres con la experiencia de José Felipe Perassi o Hugo Gottardi, el hecho de haber sumado siete puntos de ventaja en algún momento del torneo y no tenerlo definido en la última fecha, era un hecho por demás angustiante.

Por Resistencia el clima de fiesta que vivía la ciudad se contraponía con una situación tirante entre el plantel y la directiva forevista. Los problemas económicos se profundizaban en un país que tenía una inflación diaria. Horas antes del partido, los jugadores reclamaron por dinero adeudado, primas impagas y el premio por un ascenso histórico. A 48 horas del partido, la relación jugadores-dirigentes se tensó de forma tal que algo se había roto. No hubo acuerdo. El plantel dejó la concentración y no llegaron de la mejor forma al partido final. Sonreían en Corrientes, donde concentraba la delegación granate.

27 de mayo de 1989

 

LDT 1989 Ficha For Ever Lanus XENEN

El estadio se llenó desde muy temprano. Más de veinte mil chaqueños esperaban un momento único. La provincia había tenido en For Ever, Sarmiento, Don Orione y Unión de General Pinedo sus representantes en los viejos torneos , ningún equipo de la provincia había disputado el torneo anual de primera división. Eran tiempos de Mandiyú de Corrientes en la máxima divisional del fútbol argentino.

Nueve minutos del segundo tiempo. Di Marco convierte el penal que significó el triunfo y ascenso.
Nueve minutos del segundo tiempo. Di Marco convierte el penal que significó el triunfo y ascenso.

En el vestuario local todo fue concentración. Salvo cuando apareció un tal Di Sopra Casco. Ahí llegó el momento de distensión. Parapsicólogo brasileño, entregó unas cintas rojas antimufa a los jugadores y se fue augurando el ascenso blanquinegro.

Lanús entró mejor parado al partido. Gustavo Ferlatti, arquero campeón con Rosario Central años atrás, fue la figura de un primer tiempo que finalizó igualado sin goles.

LDT 1989 Diario For Ever

Los granates debían esperar otros cuarenta y cinco minutos para regresar a Primera luego de doce largos años. Pero la historia es conocida. Llegó el penal sancionado por Juan Carlos Loustau y convertido por el rosarino Felipe Di Marco. La avalancha fue tan grande que cedió el alambrado. La buena voluntad de los hinchas permitió que el encuentro continuara. La angustia fue creciendo. En tiempo adicionado, tiro libre visitante al borde del área. Ideal para un zurdo. La camiseta número 11 de Lanús la portaba un especialista, el uruguayo Gilmar Gilberto Villagrán. Cuando la Pintier se desprendió del oriental, se presentía el gol. El travesaño de Ferlatti terminó con el suplicio. Minutos antes de las 17:40 de aquel sábado 28 de mayo de 1989, Chaco For Ever escribía su página más importante y una de las más heroicas del fútbol argentino. Campeón del Nacional B 1988/89.

En el vestuario ganador, el festejo fue interminable  Para el defensor Hugo Parrado: «la gente de Chaco tiene que estar satisfecha porque dejamos todo en la cancha. Ahora debemos seguir mirando para adelante«. El capitán Celso Freyre expresó: «Fue un partido típico de final. Hace varias temporadas que veníamos trabajando para esto y finalmente se nos dio. Creo que el ascenso de Chaco for Ever es totalmente justo». Finalmente, se escuchó la voz del técnico Oscar Palavecino: «Cuando tomé la dirección técnica de For Ever existían muchos problemas internos. Hubo que luchar mucho para sacar al conjunto de las ultimas colocaciones. A medida que se nos fueron dando los resultados, los inconvenientes se fueron solucionados hasta llegar al día de hoy».

Chaco For Ever jugó dos temporadas en la máxima divisional. A un cuarto de siglo, sigue buscando un lugar de honor en el fútbol argentino.

  • Este trabajo está dedicado a Carlos Ortiz, verdadero custodio del patrimonio histórico y difusor de la vida del Club Atlético Chaco For Ever. 

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