La Selecci贸n Argentina necesita un psic贸logo

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Por Carlos Aira *

Lejos de la batalla de la calle Viamonte, una generaci贸n de futbolistas de carreras brillantes rubrican lo que no quer铆amos decir pero cre铆amos posible: perdieron una nueva final. La tercera consecutiva. Alguna dir谩: lo importante es llegar. Sin dudas. Pero por lo que se juega; por lo que significa Argentina; por los valores de mercado que generan ilusiones (muchas veces alimentadas justamente por esos n煤meros), era imperioso que la Selecci贸n Argentina se consagrara campe贸n. Y no sucedi贸鈥

Tres finales. 270 minutos. Ning煤n gol. Dos definiciones por penales perdidas ante un rival hist贸ricamente inferior. Cuatro magn铆ficos que no pasan la tibieza. Una l铆nea de juego que se desdibuja cuando hay que cruzar el umbral de la gloria en celeste y blanco. No hay excusas: el f煤tbol argentino 鈥 a nivel selecci贸n 鈥 est谩 castrado desde 1994.

A las pruebas me remito. Daniel Passarella molde贸 una joven generaci贸n de futbolistas brillantes. Anoten: Roberto Ayala, Javier Zanetti, Kili Gonz谩lez, Ariel Ortega, Hern谩n Crespo, Juan Sor铆n, Juan Sebasti谩n Ver贸n, entre otros. Sus carreras a nivel clubes fue brillante. A diferencia de muchos antecesores, las mismas tuvieron el brillo casi exclusivo del medio europeo. Pero fueron esclavos de un entrenador enfermizo.

驴La clave? Copa Am茅rica 1995. Paysand煤. Daniel Passarella cambia 9 jugadores para enfrentar a Estados Unidos. 脷ltimo partido en la zona de grupo. Serv铆a cualquier resultado, menos perder por tres goles o m谩s. Ca铆mos 0-3. Luego vino Brasil, la mano de Tulio y la eliminaci贸n.

Luego de los exitosos ciclos de C茅sar Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo (dos mundiales de mayores, un mundial juvenil y un subcampeonato del mundo), la ola de 茅xitos sigui贸 durante la etapa de Alfio Basile. Las Copas Am茅rica de 1991 y 1993 fue el encuentro del f煤tbol nacional con el 茅xito. Un reencuentro genuino, por la calidad y trascendencia del trofeo continental.

Luego de la bochornosa decisi贸n de Passarella, en vez de asumir culpas, redobl贸 la apuesta: la Copa Am茅rica no serv铆a. No era una Eurocopa. Era un torneo de morondanga. Lo 煤nico que importaba era el mundial. Tiempos complejos. Un sector influyente del periodismo nacional, encabezado por Marcelo Araujo y Fernando Niembro (junto a la entonces influyente camada de periodistas formados en su academia), sali贸 en defensa del entrenador. Lo mismo hicieron los jugadores. Causa com煤n. Lo 煤nico importante era la eliminatoria y el Mundial. El mal se incub贸 en esos d铆as.

Esa generaci贸n de futbolistas brillantes, a la cual luego se le sum贸 la generaci贸n de juveniles de Pekerman, Jugaron una Copa del Mundo tras otra. Francia 1998, el dolor de Jap贸n 2002 con Marcelo Bielsa. Algunos llegaron a Alemania 2006. 驴Las Copas Am茅rica? Te las recuerdo: un equipo de tercer orden en Per煤 1997. Los tres penales de Mart铆n Palermo en Paraguay 1999. 驴Se acuerdan de Colombia 2001? Hoy, en la transmisi贸n de TyC, Ariel Senosiain dijo 鈥渘o tuvimos suerte en 2001鈥. Claro, tanta mala suerte tuvimos que un representante 鈥 Gustavo Mascardi 鈥 influy贸 tanto en sus cansados futbol铆stas, que plantearon supuesta inseguridad en Colombia para no participar del torneo. En limpio: No jugamos la Copa Am茅rica 2001 porque los muchachos no quer铆an la gloria, quer铆an vacaciones.

Luego todo se hizo cuesta arriba. Son finales perdidas. Una tras otra. En tiempo de descuento ante Brasil, en la Copa de 2003. Contra los amarillos en Venezuela 2007. En nuestro pa铆s fuimos un desastre. M谩s reciente, las 煤ltimas dos finales.

Mas all谩 de los vaivenes de la conducci贸n de nuestro f煤tbol y la selecci贸n nacional, no podemos concretar. Somos una m谩quina de perder finales. Muchachos obligados a triunfar con la celeste y blanca m谩s por su peso espec铆fico en el mercado del f煤tbol que por lo que puedan brindar dentro del campo de juego.

驴Punto final para una generaci贸n de futbolistas? Caramba, que dif铆cil. En otro lugar del mundo se los reconocer铆a como grandes. Estos muchachos tienen que levantar cruces con apellidos tan pesados. En ambas finales el equipo tuvo un denominador com煤n: la posibilidad cercana del t铆tulo.

Pregunta: 驴Se pueden jugar finales con futbolistas en inferioridad f铆sica? La respuesta se cae de maduro. No. Gerardo Martino puso en cancha a Angel Di Mar铆a y Ever Banega. Las lesiones de ambos jugadores eran visibles, sobre todo la del delantero.

Otra pregunta. 驴Qu茅 pasar谩 con jugadores tan espectaculares y queridos por el p煤blico como Javier Mascherano, 脕ngel Di Mar铆a, Gonzalo Higua铆n, Kun Aguero y 鈥 sobre todo 鈥 Lionel Messi? En el caso del volante central, puede ser el fin de su campa帽a en el seleccionado. Sobre los cuatro atacantes, caen sobre ello el peso de las derrotas. Higuain fallando otro gol imposible en una final. Di Mar铆a, lesionado en otra final. Aguero, nuevamente sin dar la talla.

Punto aparte para Messi. Busc贸, intent贸 y se frustr贸. Pate贸 mal el penal. La clave: no es lo mismo esta competencia que la Champions League. El juego no es el mismo. Las marcas tampoco. Messi deber谩 ser rodeado con jugadores talentosos pero llenos de coraje. Chile nos est谩 mostrando el camino. Por m谩s que no guste鈥

El f煤tbol argentino es simple. Los grandes seleccionados de nuestro pa铆s nunca fueron rebuscados. Sin ir mas lejos, aquel equipo dirigido por Alfio Basile, bicampe贸n de Am茅rica, era una gran combinaci贸n de juego y coraje. Ten铆a algo de lo que Chile puso en ambas finales, y salvo excepciones, a estos muchachos les cuesta poner.

Porque hay que destruir el germen perdedor que incub贸 Daniel Passarella. Porque hay que dejar de frustrar y confundir jugadores e hinchas. Porque la historia as铆 lo pide. Menos fant谩sticos. Menos valores de mercado. Un psic贸logo urgente para que los muchachos que vengan tengan confianza para ganar una final. Basta de perder.

*Conductor de Abr铆 la Cancha. La Se帽al F煤tbol. www.xenen.com.ar

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