Mundial´86. Hace treinta años viajaba Argentina rumbo a la hazaña

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Especial para La Señal Medios
Por: José Luis Ponsico (*)

Hace treinta años partía en silencio de Ezeiza la selección nacional rumbo al Mundial de México´86. Buena parte de la prensa estaba en contra y el equipo de Carlos Bilardo no gozaba de simpatías.

El técnico tenía apenas el tributo de la gente de Estudiantes de La Plata.
La AFA. por decisión de Julio Grondona brindó posibilidad a Carlos Bilardo para dirigir la selección nacional con vistas al Mundial´86, en la primavera del´83.

La relación anterior, César Menotti, estaba desgastada. A fines diciembre´82 el comité ejecutivo no le renovó contrato al técnico campeón del mundo´78. No había un buen papel la selección campeona en España´82.

Bilardo armó un equipo con «nombres» y destacados del momento. Sorprendió la inclusión de Norberto Alonso, 30 años, estando en Vélez Sarsfield. Lo mismo la de Roberto Mouzo, experimentado central de Boca.

Hubo un empate amistoso en Chile 2 a 2. El técnico tenía la base de Estudiantes´82-83, campeón. De los «pinchas» llevó a Alejandro Sabella, Miguel Angel Russo y Daniel Ponce, el «Bocha» destacado en gira del´84

Brillaban Jorge Burruchaga, Independiente y el goleador del año Ricardo Gareca, figura en Boca. Ambos armaron la jugada en el triunfo de Argentina sobre Brasil 1 a 0. Pase de Burruchaga, gol de Gareca. Hacía diez años que Argentina no vencía a Brasil

La eliminatoria para México´86 no resultó sencilla. Jugar contra Venezuela y Perú, determinó cambios y ensayos de esquemas defensivos. Bilardo probó con Daniel Passarella, al cabo decisivo, dos funciones:»stopper» y «líbero».

Dos triunfos contra Venezuela, derrota en Lima y empate angustioso en el invierno del´85 contra Perú, revancha en el Monumental. Precisamente, el «Kaiser» Passarella luego de gran cambio de frente de Burruchaga, dió la clasificación. La terminó de empujar el «Tigre» Gareca. Hoy, en Perú.

El seleccionado no ofrecía el juego conjunto que mostró un año más tarde. Bilardo predicaba «en el desierto». Muchos ensayos con variantes de defensa y ataque. La cosa no salía. Llovían las críticas.

Parte de «la cátedra periodística» pìdió su cabeza. Se mezclaba la cuestión política. El gobierno alfonsinista no quería a Bilardo y hasta hubo un intento de parte de los funcionarios del área de Deporte de la Nación.

El técnico siempre dijo que lo respaldó Julio Grondona ante el embate del titular de Deporte de la Nación, Rodolfo O´Reilly y el subsecretario Osvaldo Otero, luego presidente de Racing. El anterior reconocido hombre del rugby y referente de Los Pumas

Un mes antes del Mundial´86 partió el seleccionado en silencio. Temprano en Ezeiza para evitar conflictos, reproches, silbidos y «mala onda». Así, lo pidió el entrenador. Salir con «diana» y en silencio.

En el fantástico Club América de México, gestión de Miguel Angel López ex defensor de Estudiantes de Osvaldo Zubeldía, partícipe de la primera parte del ciclo de hazaña, llevó tranquilidad. Gran lugar.

El clima no estuvo ajeno. Los 35 grados del mediodía en el Distrito Federal estaba previsto mucho antes. Bilardo los había llevado a Tilcara, Jujuy. Más de veinte días practicando con clima implacable. Argentina se preparó como pocas veces.

La prensa no sólo no apoyo en general, salvo excepciones, en buena medida fomentó un clima político y social, adverso. Los jugadores y Bilardo, siempre dicen: «Nos dejaron solos»

El impacto de Diego Maradona tenía una explicación: «Bilardo lo haría jugar distinto al Mundial´82 en España. Nada de quedarse arriba de punta. Sería líbero en el ancho del terreno arrancando como media punta. Lo suyo resultó decisivo.

Un cólico en Passarella, luego la detección de «parásitos» lo obligó
al capitán a desertar días antes. Igual, la capitanía ya había sido destinada a Maradona por decisión del entrenador.

El doctor Raúl Madero, el notable defensor de Estudiantes de La Plata en el ciclo zubeldiano, determinó que Passarella no estaba para jugar. Tomó la posta José Luis Brown y como líbero «blindó» la defensa. Blindaje perfecto.

Del ciclo «Fuímos héroes», Nery Alberto Pumpido, José Luis Cucciuffo, Oscar Ruggeri, el «Tata» Brown, Julio Jorge Olarticoechea, Sergio Batista, Jorge Burruchaga, Ricardo Giusti, Héctor Enrique, Diego Armando Maradona y Jorge Valdano.

Bilardo sorprendió con un solo punta, fijo, Valdano. Los ensayos dieron resultado. El equipo se afianzó con los partidos. Italia, Inglaterra, Bélgica en el camino. En el medio Bulgaria y Uruguay. Marcha invicta.

Argentina ganaba con desmarque de Maradona y las apariciones por sorpresa de Burruchaga, el «Negro» Enrique y contra Uruguay la ubicuidad de Pedro Pablo Pasculli.

Los cambios mejoraron el juego del seleccionado. De movida estuvieron Néstor Clausen, lateral derecho y el zurdo Oscar Garré por la banda izquierda. El talentoso Claudio Borghi, media punta, no se acomodó al esquema.

Argentina con tenencia de balón, arrancaba con lentitud y aceleraba
en tres cuartos. En 1984 Bilardo en Barcelona le había dicho al notable genio de Fiorito: «Todos tendrán misión táctica. Vos libre, un pájaro haciendo la diferencia en el mano a mano», le dijo.

Los técnicos del mundo elogiaron al entrenador nacido en Buenos Aires 1938, iniciado en San Lorenzo, delantero, luego 8 en Deportivo Español, Primera B y exitoso mediocampista, Estudiantes de La Plata, multicampeón.

Bilardo confió en las enseñanzas de Zubeldía. Achique defensivo, líneas juntas, los relevos atrás y eficacia adelante. Diego con su magia de los tiempos de «Pelusa» encontraría los claros.

Valdano era distracción y gol. El resto, orquesta. Argentina ganó invicta en final infartante contra Alemania. Maradona lanzador Burruchaga definidor. Nadie lo hubiera imaginado un mes antes

En plena fiesta «granate» el domingo, Lanús 4 San Lorenzo 0 el periodista
Jorge Taboada, veterano de mil batallas, cubrió todo el ciclo Estudiantes, primero Zubeldía y luego Bilardo, dijo:

«El planteo de Lanús con José Sand de pivot, los rápidos Lautaro Acosta, «Junior» Benítez y el paraguayo Miguel Almirón que llegaban de atrás, hizo acordar planteo del «Narigón» en México´86″, reflexionó

El Obelisco estuvo de fiesta. Un recibimiento único, inolvidable: medio millón de personas saltando. La prensa «amarilla» no hizo la autocrítica, nunca. Pasaron treinta años. Héroes inmortales

(*) Columnista de la Agencia Télam, AgePeBa. La Señal Medios y Libre
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