Una raza aparte: los perros futboleros

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Embalsamado, Napole贸n dio una vuelta ol铆mpica, aclamado por la hinchada funebrera. Octubre 2004. Hab铆an pasado 66 a帽os de su muerte.

Perros en el f煤tbol argentino. Mascotas que hicieron historia. Desde Napole贸n, el emperador de Atlanta, pasando por Boneco y Tamara Ascenso. Enterate de todas estas historias en Abr铆 la Cancha.

Por CARLOS AIRA (@carlosaira11)

 

Los hinchas se agarran la cabeza en la tribuna. No lo pueden creer. El gol que err贸 fue imposible. Harto de estar harto, uno de esos hinchas se acerca al alambrado y grita: 芦隆Perro! 隆Sos un perro! 驴C贸mo pudiste errar eso?禄. Desde que el f煤tbol es f煤tbol y existen hinchas, esa frase se ha repetido en infinidad de oportunidades…

Pero el perro es el mejor amigo del hombre y por ende, nuestro f煤tbol tuvo sus mascotas. M谩s bonitas que Striker, la anodina mascota de la Copa del Mundo 1994. No estamos hablando de futbolistas profesionales que hayan tenido el apodo de perro, como el delantero cordob茅s Javier Arbarello o Sebasti谩n Prediger. Tambi茅n podr铆amos recordar a Luis Am茅rico Valoy, volante tucumano de los ochenta, a qui茅n la tribuna reconoc铆a como聽Caniche.

 

Can fue la mascota del Club Atl茅tico San Isidro. Un perrito sin su manito聽izquierda. Dec铆an que tra铆a suerte, y los jugadores lo llevaban a los partidos.

Pero vamos a meternos con perritos de verdad. Porque no s贸lo son grandes amigos, sino que en algunos casos, fueron sin贸nimos de buena suerte.

En los albores mismos del f煤tbol argentino, el Club Atl茅tico San Isidro fue uno de los grandes animadores de los campeonatos. En 1914 lleg贸 a desempatar el t铆tulo ante el Racing de Academia. En esos d铆as, por el club apareci贸 un perrito con una caracter铆stica peculiar: era manco de su pierna derecha. Los jugadores lo adoptaron como propio y lo bautizaron Can. A pesar del prodigio de creatividad que depar贸 su nombre, Can comenz贸 a ser reconocido en todas las canchas. Cuando el bichito muri贸 en 1918, el club decidi贸 enterrarlo en las instalaciones y recordarlo con una plaqueta que aun se conserva.

 

NAPOLEON, EL EMPERADOR DE ATLANTA

 

Napole贸n, la mascota de Atlanta.

Con los a帽os el Club Atl茅tico Atlanta tuvo su mascota perruna. Napole贸n fue una verdadera sensaci贸n. Su historia se remonta a 1936. En aquellos d铆as, Chacarita Juniors y Atlanta ten铆an sus canchas continuas sobre la calle Humboldt. Cuentan que Camilo Di Bella, portero de la cancha funebrera, se encontr贸 con un perrito negro, bajito, con pinta de salchicha. Como no pod铆a tenerlo, se lo ofreci贸 a un vecino del barrio llamado Francisco Bel贸n, socio bohemio desde la primera hora.

En el聽patio de su casa, Bel贸n le ense帽贸 a su nueva mascota jugar con la pelota. Bautiz贸 a su perrito Napole贸n, y no tard贸 en llevarlo al viejo cajoncito bohemio de Humboldt 470. El perrito jugaba con la pelota y la hinchada festejaba. Era curioso, si los bohemios perd铆an, Napole贸n volv铆a a casa con la cola entre las patas. Sufr铆a en azul y amarillo.

Entre 1936 y 1938, Napole贸n fue una celebridad.

El perrito tuvo su tarde de gloria el 22 de noviembre de 1936. Ese聽d铆a, Atlanta visit贸 a Talleres en Escalada. Napole贸n lleg贸 al sur escondido dentro del tren. Una vez en el vestuario visitante, a minutos de salir a la cancha, se asust贸 por el estruendo de unas bombas聽y huy贸 espantado. Hubo caras desencajadas. Los jugadores bohemios preguntaban por su mascota. Mientras Bel贸n lo buscaba, el equipo hizo agua.聽Los primeros 45 minutos fueron demoledores: Talleres ganaba 5 a 1, con tres goles de 脕ngel Unzu茅,聽Rub茅n Peluffo y Amadeo Massolini.

Cuando los futbolistas volvieron al vestuario, all铆 estaba Napole贸n. Bel贸n聽lo encontr贸 asustado, acurrucado debajo de los tablones de una tribuna. Lo alz贸 con sus brazos y lo llev贸 junto a sus amigos. Fue un volver el alma al cuerpo para el once bohemio. El equipo sali贸 al campo de juego con Napole贸n como emperador de una remontada hist贸rica: el partido finaliz贸 igualado 5 a 5.

La fama de Napole贸n trascendi贸聽Villa Crespo. F茅lix Frascara, la pluma m谩s delicada de El Gr谩fico en aquellos a帽os treinta, dio cuenta de las peripecias de Napole贸n en la previa de un Atlanta-River jugado en octubre de 1937.

Francisco Bel贸n junto al m铆tico Napole贸n. De fondo, los tablones de la cancha bohemia de Humboldt 470.

Esa tarde, los bohemios no pudieron hacer nada ante un banda roja聽que ten铆a una delantera conformada por jugadores de la talla de聽Carlos Peucelle, Bernab茅 Ferreyra, Adolfo Pedernera y Jos茅 Manuel Moreno. River gan贸 4 a 1, pero todos los aplausos se los llev贸 Napole贸n聽qui茅n realiz贸 todos los malabares posibles con el bal贸n. Frascarita escribi贸: 芦Empuj谩ndola con la cabeza, entre el cogote y la espalda, a toda velocidad entre las piernas de quienes intentaban quit谩rsela, el perrito atajaba y gambeteaba y era saludado por una ovaci贸n del p煤blico禄.

Pero la historia de Napole贸n no tuvo final feliz. Muri贸 arrollado por un coche en el momento que sali贸 corriendo de su casa para chumbarle a otro perro. En sentida necrol贸gica, El Gr谩fico le dio dos聽p谩ginas enteras al perrito bohemio. Borocot贸 realiz贸 un elegante semblante lleno de sensaciones:

芦Ca铆a聽la tarde. Napole贸n estaba quietito junto a su due帽o que charlaba de聽f煤tbol聽con un amigo. Pensaban ir el domingo a聽La Plata para ver a Atlanta contra Estudiantes. Se cotizar铆an a fin de alquilar una ba帽adera porque en el tren no lo dejar铆an viajar a Napole贸n. 驴Y como iba a faltar al match Napole贸n? El perrito futolero ten铆a que ir. Su condici贸n de socio honorario de Atlanta, con carnet en el que iba su fotograf铆a, y su calidad de hincha del club de barrio, obligaban su presencia en la cancha platense禄…

Con su muerte, Borocot贸 le escribi贸 un sentido semblante a Napole贸n.

…禄Fue un espect谩culo. Cuando sal铆a el team de Atlanta al field, Napole贸n corr铆a con la pelota hacia un arco. All铆 quedaba atajando. A veces abandonaba la valla y la empujaba con el hocico, esquivando, haci茅ndola rodar sobre la gramilla entre aplausos. Y al sonar el silbato, mientras el due帽o se instalaba en los tablones, Napole贸n segu铆a la jugada del otro lado del alambre, chumbando, cinch谩ndola desde afuera…禄

… 芦El mi茅rcoles 5 de abril, a la ca铆da de la tarde, estaba all铆, en la puerta de su casa de la calle Mu帽ecas, juntito a su due帽o que charlaba de f煤tbol. De pronto, por la acera contraria, surgi贸 otro de su especie. Le ladr贸. Quiz谩s fuera de Chacarita Juniors. Napole贸n sinti贸 vibrar su alma de hincha bohemio. Pic贸 en b煤squeda de explicaciones y cay贸 para siempre baj贸 las ruedas de un autom贸vil禄.

….禄隆Napole贸n! 隆Napole贸n! segu铆a gritando su due帽o. Las palabras se perd铆an sin eco siquiera. Apenas un imperceptible temblor transmit铆a el perrito a los brazos de su amo que lo iba viendo borroso a trav茅s de las l谩grimas. Ya no jugar谩 m谩s. Atlanta saldr谩 solo, sin su perrito gambeteador que ten铆a alma de futboler rayada de azul y amarillo. Tornaroli no comprar谩 mas pastafrola para darle al pichicho. No se escuchar谩 del otro lado del alambre el ladrar de Napole贸n que la hinchaba de afuera禄…

… 芦Atlanta tuvo un gesto: lo mando embalsamar. Ahora quedar谩 en la secretar铆a quietito como antes del accidente. Igualito como era; as铆 de oscuro, de lustroso, de simp谩tico, pero con dos ojos de vidrio y relleno de paja禄.

La historia de Napole贸n trascendi贸 su tiempo. Se convirti贸 en un mito bohemio. La familia Bel贸n custodia a su perrito y en cada gran acontecimiento bohemio, lo sacan a relucir. La 煤ltima vez fue el 12 de octubre de 2004, centenario del Club Atl茅tico Atlanta. Aquella tarde estuvo presente en los festejos bohemios. La historia de Napole贸n,聽el perro futbolista de Atlanta.

 

 

CHESTER Y JAGGER, DE SAN MARTIN AL EQUIPO DE JOSE

Si Atlanta tuvo su perro mascota, los vecinos no pudieron ser menos. En 1999 una nota de color estuvo en boca de todos. Ezequiel Gandiaga, un fan谩tico del Club Atl茅tico Chacarita Juniors,animado聽por el regreso funebrero a Primera Divisi贸n, asoci贸 a su perro. Jagger, su simp谩tica mascota, fue socio tricolor hasta su partida en 2007.

Un alto en el entrenamiento. Chester recibe la caricia de Roberto Perfumo. Agust铆n Cejas lo mira. La mascota del Equipo de Jos茅.

Tita Mattiussi fue – sigue siendo – una instituci贸n dentro de Racing Club. Bichera de alma, en una extensa entrevista, Miguel Angel Wirtz record贸 su experiencia con una de sus mascotas mas desmesuradas: el caballo Cecilio.聽Tita viv铆a rodeada de perros, y uno de los tantos que tuvo,聽fue Chester.

Este perrito fue la mascota del m铆tico Equipo de Jos茅. Amado聽por los jugadores, testigo de charlas, alegr铆as y discusiones.

El amor de Tita por los perros era enorme. Alimentaba a decenas de ellos,聽los cuales bautizaba y cobijaba dentro del Cilindro de Avellaneda. Cuando Tita falleci贸 en agosto de 1999, el cortejo f煤nebre dio una vuelta por el play贸n del聽estadio. Un momento que llam贸 la atenci贸n de los presentes fue cuando sus perros hicieron un piquete en la entrada de calle Col贸n.聽Buscaban treparse e impedir la salida de su ama. Aquellos perros despidieron durante m谩s de una hora a un pedazo grande de la historia racinguista como la enorme Tita Mattiussi.

 

BONECO, EL PERRO CAMPEON DEL MUNDO

Pero tal vez haya sido Boneco, la mascota de Independiente de los a帽os setenta, el perro m谩s famoso del f煤tbol argentino.

Su historia es hija de otra historia.聽Juan Carlos Mandol铆n era un argentino que vivi贸 a帽os en Brasil donde hab铆a desarrollado una carrera period铆stica. Enfermo, regres贸 al聽pa铆s para morir. Decidi贸 hacerlo despose铆do de propiedades, a orillas del r铆o a la altura de Mart铆nez. Mandol铆n, conocido como Lolo, adopt贸 un perro al cual bautiz贸 Boneco, mu帽eco en portugu茅s. Postrado por una gangrena que lo ten铆a al borde de la amputaci贸n de sus piernas, manten铆a una relaci贸n muy particular con su mascota, tanto que de lamer las heridas de su due帽o, Boneco salv贸 a Mandol铆n de una segura amputaci贸n.

驴C贸mo llega Boneco a la vida de Independiente, donde se convertir谩 en la m铆tica mascota?.聽Un domingo de 1969, Hugo Doliani, allegado al Club Atl茅tico Independiente, estaba paseando por Mart铆nez. Un cartel le聽llam贸 poderosamente la atenci贸n. El mismo dec铆a: 芦Yo vivo solo, como si fuera el destierro, pero lo tengo todo, porque lo tengo a mi perro芦. Lo hab铆a colocado Mandol铆n. Trab贸 amistad con 茅l. Una tarde, 聽Lolo le confi贸 que su sue帽o era que Boneco saliera al campo de juego junto a los futbolistas de su amado Independiente.

Boneco le da la patita a Marcelo Marcote, ni帽o prodigio de la televisi贸n argentina de los setentas.

En aquel 1974 se permit铆a el ingreso de mascotas animales dentro del campo de juego. Boneco hizo su debut聽en un partido muy especial: el cl谩sico de Avellaneda. 24 de marzo. Esa tarde los rojos golearon 4 a 1 a la Academia con tres goles de Ricardo Bochini y Rub茅n Galv谩n. Desde esa tarde, Boneco no sali贸 m谩s de la vida de Independiente.

Boneco fue una c谩bala de lujo. La hinchada del Rojo lo amaba y las rivales lo respetaban y quer铆an. Alguna vez, Enrique Pavoni, s铆mbolo y capit谩n de aquel equipo, confes贸 a Pasi贸n Libertadores su experiencia con Boneco: 芦Un d铆a entr贸 Lolo al vestuario y nos coment贸 que su sue帽o era que Boneco entre al campo de juego con nosotros. En ese momento se permit铆a entrar con animales a la cancha as铆 que como 茅l era un perro amaestrado no tuvimos problemas en aceptar鈥.聽Y agreg贸: 鈥Siempre ven铆a cuando jug谩bamos en Avellaneda y un par de veces nos acompa帽贸 cuando fuimos al interior. Era uno m谩s del plantel, nosotros lo quer铆amos mucho y nos hac铆a muy bien que estuviera en los partidos鈥.

 

 

Boneco, con su ponchito lleno de parches de diferentes organizaciones, el bander铆n de Independiente y la bandera nacional en la boca, era una figura que trascendi贸 el f煤tbol.聽Tanto es as矛 que era requerido para diferentes programas de televisi贸n.

En 1978 falleci贸 Lolo Mandol铆n.聽Boneco pas贸 todo el velatorio tirado debajo del ata煤d. Una vez enterrado su amo, Boneco tambi茅n decidi贸 morir en una historia que sensibiliz贸 a todo el mundo Independiente.

 

 

LA CARA B

Pero la Cara B de tanta devoci贸n perruna se vivi贸 en Tucum谩n. Una fr铆a tarde de julio de 2013, Bella Vista visit贸 a San Juan de Banda de R铆o Sal铆, partido correspondiente a la Liga Tucumana. Promediando el segundo tiempo, Jos茅 Jimenez, delantero visitante, apremiado por el resultado y el tiempo,聽聽tom贸 a Negrita, la perrita mascota del club, y la arroj贸 contra el alambrado. El futbolista fue expulsado y suspendido por seis meses.

Tambi茅n historias inveros铆miles.聽 El 4 de diciembre de 2018. Por el Torneo Federal A, en cancha de Juventud Unida de Gualeguych煤, el local recibi贸 a Defensores de Villa Ramallo. El arquero del conjunto granate quiso sacar r谩pido y fue bloqueado por un adversario del equipo entrerriano. El 谩rbitro cobr贸 la obstrucci贸n, pero el club local continu贸 la jugada y pate贸 al arco. Cuando la pelota se dirig铆a de manera directa al fondo, una inesperada intromisi贸n sorprendi贸 a todos los presentes. Un perro ingres贸 al campo de juego y con un 芦cabezazo禄 evit贸 el gol.

 

 

TAMARA ASCENSO, LA PERRITA JUNINENSE

Finalmente, la 煤ltima mascota futbolera fue Tamara Ascenso. En 1991, Sarmiento de Jun铆n disputaba el torneo de Primera C, una cuarta categor铆a a la cual no pod铆a salir desde 1986.

Tamara Ascenso, la perrita juninense adoptada por el plantel de Sarmiento en 1991. La lleva un talentoso: Daniel Cangialosi.

En aquel invierno de 1991, el plantel verde se preparaba para disputar el octogonal de ascenso. Una noche, una perrita se cruz贸 en la vida del equipo. Gustavo Enz, delantero verde, fue qui茅n encontr贸 y la adopot贸: 芦Fue聽una noche que 铆bamos junto a Claudio Jara a cenar a Andy, el restaurant que auspiciaba la camiseta de Sarmiento. Nos sigui贸 muchas cuadras y no se nos despegaba. En un momento, Claudio me dice que la ten铆amos que adoptar, que tra铆a suerte, y que ibamos a ascender芦. Pero la historia no termin贸 con una simple adopci贸n.

 

Gustavo Enz nos confes贸: 芦Llevamos a la perrita a vivir a la pensi贸n, medio de contrabando. Ah铆 est谩bamos junto a Jara, Adri谩n M茅ndez y el Chaque帽o Oscar Morales. Ellos la bautizaron Tamara, por una novia que ten铆a yo en esos d铆as. 聽La comenzamos a llevar a todos los partidos, incluso a los hoteles禄.聽

Juan Carlos Montes era el entrenador del Verde en aquellos d铆as. Quince a帽os antes hab铆a hecho debutar a Maradona en Primera Divisi贸n, pero en 1991, 聽durante aquel octogonal que finaliz贸 con el ascenso de Sarmiento a Primera B, Montes no comenzaba la charla t茅cnica hasta que Tamara, la perrita adoptada por sus dirigidos, no estuviera a sus pies. Era una jugadora m谩s.

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